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Foto: Blog de la Archicofradía del Rosario |
BLOG OFICIAL DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA-CRUCIS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

martes, 30 de junio de 2020
La Hermandad de las Cinco Llagas expresa su más hondo pesar por el fallecimiento a los 81 años de edad de quien durante 40 años fuese Hermano Mayor del Rosario de los Montañeses y ahora Hermano Mayor Honorario don Manuel Vallejo Vázquez, y padre asimismo del actual Hermano Mayor del Rocío de Jerez don Joaquín Vallejo Cabrera
lunes, 29 de junio de 2020
domingo, 28 de junio de 2020
sábado, 27 de junio de 2020
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
XIII
Domingo del tiempo ordinario (ciclo A)
La
identificación con la vida y la misión del Señor
Si hubiera que escoger una frase significativa, a modo de
titular, en el pasaje evangélico de este domingo, probablemente nos fijaríamos
en la afirmación: «El que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí».
La fuerza de este enunciado se encuentra en que contiene la palabra cruz, que
inmediatamente es asociada por el cristiano a la mayor entrega que alguien ha
mostrado por los hombres: Jesucristo dando su vida por nosotros. Pero, al mismo
tiempo, la fuerza de la cruz no puede detenerse en ser un simple instrumento de
tortura o el lugar físico donde Jesús muere. La grandeza del acontecimiento de
la cruz está en que a través de la cruz se nos ha dado la vida. Este ha de ser,
por lo tanto, el punto de partida para poder comprender lo que el Evangelio de
este domingo pretende enseñarnos. Una de las claves para captar con profundidad
el sentido de estas palabras aparecerá, de hecho, en la segunda lectura, tomada
de la carta de san Pablo a los romanos, que identifica nuestro Bautismo con un
Bautismo en la muerte de Jesús, para, más adelante, vincular con la Resurrección del
Señor la vida nueva a la que se nos llama. Así pues, aunque el Evangelio de
este domingo se detenga en las exigencias del discipulado, no podemos perder de
vista que la meta y la recompensa, como dice el texto, de todo lo que se nos
pide, ya está presente, puesto que ya disfrutamos de la vida eterna que se nos
ha comunicado mediante el Bautismo y el resto de los sacramentos.
Perder y encontrar la vida
No es la primera vez que el Evangelio adopta el recurso
literario de la paradoja con la finalidad de subrayar la grandeza de aquello
que se nos promete. También puede resultar exagerada la alusión a dejar en
segundo plano el amor a los padres o los hijos, dejando entrever una cierta
oposición con el amor debido al Señor. Sin embargo, no es abolir el cuarto
mandamiento lo que pretende Jesús, sino hacernos comprender que el discipulado
no admite medias tintas. Debemos tener en cuenta que, en la época en la que el
Señor pronunciaba estas palabras, la familia tenía incluso más importancia
efectiva de la que tiene ahora. El vínculo con la familia proporcionaba no solo
una estabilidad afectiva, sino, en caso de enfermedad, una atención personal,
así como una defensa frente a la inseguridad reinante, difícil de obtener fuera
de los padres o de los hijos. Así pues, la llamada del Evangelio no trata tanto
de abandonar a la familia como de abandonarse en las manos del Señor. Perder la
vida implica, ante todo, tener esta disposición interior sin buscar nada a
cambio. El testimonio de los mártires y de los santos a lo largo de la historia
ha dado sobradas pruebas, además, de que el abandono verdadero en las manos de
Dios nunca ha ido acompañado de tristeza o sensación de haber perdido algo en
la vida, sino, por el contrario, de la mayor alegría y paz que el hombre puede
experimentar.
La hospitalidad hacia el discípulo
En línea con la primera lectura de este domingo, el
Evangelio contiene unas significativas palabras del Señor que llaman a acoger a
sus enviados, distinguiendo varias categorías: apóstoles, profetas, justos y
pequeños. Todos ellos son discípulos de Cristo que, a su manera, anuncian la Buena Noticia y
quieren vivir cuanto han aprendido del Maestro. Sabemos que para los pueblos
orientales de esa época, la hospitalidad era un deber primario desde el punto
de vista humano y religioso. Sin embargo, Jesús no se limita a valorar muy
positivamente al que cumple con esta obra de misericordia, sino que, a la luz
de este y otros pasajes del Evangelio, señala que quien atiende a quien
necesita algo es como si lo hiciera con el mismo Jesús.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que
quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga
con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá,
y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me
recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a
un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a
un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un
vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en
verdad os digo que no perderá su recompensa».
Mateo 10, 37-42
viernes, 26 de junio de 2020
Interesante entrevista al Ministro general de la Orden de Hermanos Menores Conventuales y 120 sucesor de san Francisco de Asís
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Fray Carlos Alberto Trovarelli, ministro
general de
|
Fr. Carlos A.
Trovarelli: "El Covid-19 es una oportunidad para ser hermanos entre
nosotros y con la creación"
El XXI
Capítulo Provincial, que previsiblemente comenzará el 1 de julio próximo en El
Pardo-Madrid, será la ocasión para la primera visita de Fr. Carlos A.
Trovarelli a la Provincia
de España desde que fuera elegido, el 25 de mayo del año pasado.
"He
pasado la cuarentena con la actitud de quien contempla tratando de comprender
lo que sucedía y de descubrir cuál era nuestro «lugar» como franciscanos en
esta extraña situación".
"La
hospitalidad -como lección del coronavirus- es una de las variantes de la
fraternidad y del sentirse criatura".
"África,
Asia y gran parte de América Latina presentan los desafíos de quien crece, y el
«norte del mundo» presenta los desafíos de quien necesita reestructurarse,
renovarse".
Fuente: RELIGION DIGITAL
26.05.2020 | Luis Esteban Larra/Antena
Conventual
El XXI Capítulo Provincial, que
previsiblemente comenzará el 1 de julio próximo en El Pardo-Madrid, será la
ocasión para la primera visita de Fr. Carlos A. Trovarelli a la Provincia de España
desde que fuera elegido, el 25 de mayo del año pasado, ministro general de la Orden de Hermanos Menores
Conventuales, y como tal 120 sucesor de san Francisco de Asís. Fr. Carlos A.
Trovarelli, argentino, de 58 años, es el primer ministro general de la Orden latinoamericano. En
vísperas de su estancia entre nosotros, le preguntamos por la Orden , la Iglesia , la sociedad y la Provincia. Y , cómo
no, por el coronavirus.
¿Con qué
ánimo y actitud ha vivido el confinamiento al que nos ha sometido el coronavirus?
Desde el inicio lo viví con serenidad y
contemplación. Serenidad agradecida con Dios porque me permitía vivir esta
situación en mi comunidad (la
Curia general) y, sobre todo, con mi fraternidad, aunque
varios hermanos quedaron bloqueados en diferentes partes del mundo. Y contemplación
expectante en relación a las noticias, que eran el principal «contacto» con la
realidad. Una realidad que sacudía cada vez más fuerte el corazón: familias
diezmadas, personas sin atención sanitaria o muriendo en soledad, gente
sufriendo toda clase de necesidad, desconcierto general, apuros por parte de
todos (especialmente de los trabajadores sanitarios).
En fin, la actitud de quien contempla
tratando de comprender lo que sucedía y de descubrir cuál era nuestro «lugar»
como franciscanos en esta extraña situación. Inmediatamente entendimos que
nuestro «primer lugar» era claramente el de la solidaridad, que comenzaba con
el respeto por las reglas de prevención, pasaba por pensar en los demás, se
concretaba en numerosos gestos de humanidad y animación, y tenía su momento
áureo en la oración intensa.
¿Qué
lecciones franciscanas podemos sacar para la vida después de esta pandemia?
Me resisto a pensar que cuanto ha sucedido con el Covid-19 (y en realidad con tantos otros azotes que existen en el mundo) sea concebido solo como un gran incidente y no como una verdadera lección para el mundo, para nosotros. Podemos extraer muchas lecciones, pero elijo solo algunas. Creo que la primera es la de la hospitalidad: sentirse huéspedes del mundo y ser hospitalarios unos con otros. El mundo franciscano tiene mucho que decir sobre esto, pues la hospitalidad es una de las variantes de la fraternidad y del sentirse criatura. Luego, aprender que todos somos vulnerables, pequeños y «menores», que no somos «dueños» de todo, sino que estamos unidos en el destino de la misma casa común, y que la mayor riqueza es «anonadarse», «despojarse» como sanación del «apropiarse», tendencia a la que nos ha domesticado el sistema de vida actual, hasta ahora.
Otra lección es la encarnación necesaria:
sentirse parte de la historia y no simples espectadores; vivir de modo
encarnado en la historia, recordando (no como dato secundario) que Jesús se
encarnó entre los humildes para «humanizar» (salvar) a todos. Por último, la
lección de la «restitución a la vida»: debemos «restituir» a Dios la vida que
hemos recibido de Él y según el modo que Él nos propuso, que es el de ser
hermanos entre nosotros y con la creación.
Después de
varios meses como ministro general, ¿con qué animo sigue afrontando su servicio
a la Orden ?
Si sirve la imagen, puedo decir que afronto
mi servicio a la Orden
con la misma alegría de los inicios, pero con un ánimo más «maduro».
Obviamente, hace ya tiempo que he superado la sorpresa y la conmoción que me
produjeron la inesperada elección. Ahora, desde este lugar en el que el Señor y
los hermanos me han colocado, puedo conocer más a fondo la realidad de la Orden y comprender la gran
exigencia del ministerio recibido. La magnitud de esta realidad me asusta
bastante, y a veces me siento muy frágil para responder como los hermanos se
merecen: el Señor me da la gracia de mantener la ilusión de servir y gobernar la Orden , pero con un
entusiasmo más consciente de la realidad, que es muy desafiante. Es un
entusiasmo de menor espontaneidad, pero mucho más «evangélico», más cercano a
los sentimientos pascuales de cruz y resurrección. Y la alegría pascual es la
verdadera alegría.
¿Qué siente
cada vez que le recuerdan que es el 120 sucesor de san Francisco de Asís?
Siento al mismo tiempo honor, emoción e
indignidad. Si me parece muy extraño que pueda ser ministro general, más
extraño percibo lo de «encajar» el título de «sucesor de san Francisco». Pero
no me engaño y me quedo en paz, pues sé que este calificativo no pretende ser
la descripción de unas cualidades personales, sino un «mandato» que está
dirigido, en la persona del ministro, a todos aquellos seguidores del Seráfico
Padre, yo incluido. Todos estamos llamados a servir al Señor tras las huellas
de san Francisco, aunque ser en esto un punto de referencia me conmueve mucho.
¿Y lo de ser
el primer ministro general latinoamericano?
En todo el mundo hay hermanos que pueden
asumir el servicio de ministro general; de todos modos, el hecho de ser
latinoamericano no deja de ser una gran responsabilidad. Vengo de una «Iglesia
nueva», por así decir, pues la evangelización profunda en mi región de origen
(al norte de la Patagonia
argentina) no tiene mucho más de doscientos años, nada comparado con los más de
dos milenios de cristianismo y los ocho siglos de franciscanismo del viejo
mundo (Europa). Sin embargo, no me causa temor alguno brindarme con mis propias
características personales y culturales, pues en realidad la «patria grande»
latinoamericana ostenta cinco siglos de presencia franciscana, y la Iglesia en este continente
ha generado métodos y estilos propios de vivir y de testimoniar la fe. Esta es
una gran riqueza. Si esa riqueza es parte de mi persona, con gusto la ofrezco a
mis hermanos.
¿En qué
ámbitos y/o lugares de la Orden
habría que invertir tiempo, esfuerzos y personas para abordar los desafíos
mundiales de hoy?
No puedo responder de modo geográfico, pues
en toda la extensión de la Orden
encontramos necesidades y desafíos tales que requieren gastar tiempo, esfuerzos
y personas. Ciertamente, los desafíos son diversos, ya que África, Asia y gran
parte de América Latina presentan los desafíos de quien crece, y el «norte del
mundo» presenta los desafíos de quien necesita reestructurarse, renovarse y
reinventarse, pues las fuerzas son menores y la sociedad cambia y exige nuevas
respuestas. En todo el mundo, sin embargo, tenemos ámbitos comunes como
desafíos. Puedo nombrar algunos: en primer lugar, «el corazón y el espíritu» de
todas las personas, en un mundo que se empeña en relegar a Dios y en
desorientar el verdadero sentido de la vida; el ambiente juvenil, que es objeto
de manipulación, exclusión y «mercado»; las periferias humanas, que encontramos
en todos los sitios; la sociedad misma y la creación, objeto también de todo
tipo de manipulación; la cultura, la educación y la sensibilidad religiosa,
todos ámbitos en los que el franciscanismo y nuestra experiencia «conventual»
tienen mucho que ofrecer.
¿Qué está
pidiendo Francisco de Asís hoy a sus hermanos para responder a las necesidades
que la Iglesia
y la sociedad demandan en este momento?
Nos pide una existencia auténtica: ser
quienes debemos ser. En el discurso de saludo al último Capítulo General (el 17
de junio de 2019), el papa Francisco resumió así nuestro ser y misión: el
Evangelio (la Palabra )
como fuente de vida y acción; la fraternidad como don para ser acogido por
nosotros, como espacio de acogida para los demás y como lugar de «regeneración»
en el silencio y la contemplación; la minoridad como opción por el no-poder, de
denuncia profética y de moderación de nuestras ambiciones; la paz como
reconciliación y generación de misericordia. Creo que con estas características
los franciscanos conventuales podemos responder a las necesidades de la Iglesia y del mundo en
todas las presencias, servicios y misiones que realizamos.
En la
«cultura del descarte» de la que tanto habla su compatriota el papa Francisco,
¿qué diría a los jóvenes y a los mayores que lean esta respuesta?
La «cultura del descarte» está directamente
relacionada con el consumismo. Personalmente diría a todo el mundo (como de
hecho me lo repito a mí mismo cada día) que existe un modo de vivir alternativo
a la lógica del consumismo y del mercantilismo, pues el consumismo es un
sistema que coloniza nuestras mentes, endurece nuestros corazones, domestica
nuestros gustos y adormece nuestra generosidad. La alternativa es quizás el
modo franciscano del «sine proprio», que no se refiere solo al voto de pobreza,
sino a un estilo de vida que no acumula y solo consume lo necesario para vivir
y abordar las necesidades básicas. Un estilo simple y discreto que puede
generar solidaridad, que es una de las expresiones del amor.
¿Qué papel
tienen los laicos, en su forma de ser y de hacer, de cara a la misión
compartida con los frailes?
Para empezar, los laicos son los
destinatarios de nuestro amor pastoral, de nuestro testimonio de consagrados,
de nuestro servicio, de nuestra vivencia y propuesta fraterna. Vivimos «para el
mundo», para que los demás «tengan vida y vida en abundancia» (Jn 10,10). Pero,
además, en nuestras misiones, los laicos son verdaderos «socios», hermanos de
misión de igual a igual. De hecho, en la misión compartida los laicos tienen un
papel especial, pues por definición se ocupan de «las cosas del mundo» y para
nosotros son un verdadero «sentido de la realidad». Aportan su visión, su
experiencia, su formación, la particular percepción de quien está comprometido
con el mundo, con la familia, con la lucha por la subsistencia. La misión
compartida prevé una siempre mayor implicación por parte de los laicos, incluso
(y esto es un gran desafío aún por comprender y desarrollar) en ámbitos de
decisión.
Y en este
plan, ¿cuál es la misión de los franciscanos seglares en concreto?
Los miembros de la Orden Franciscana
Secular (OFS) comparten el carisma franciscano y como tales merecen nuestra
asistencia espiritual. Ellos perciben el franciscanismo desde el punto de vista
laical y así complementan la visión de quienes vivimos la vida consagrada
franciscana. Es toda la familia franciscana la que ofrece al mundo el mensaje y
el estilo de los hijos de san Francisco. Con seguridad en el testimonio nos
sentimos totalmente en misión compartida con las hermanas y hermanos de la OFS : ellos son franciscanos
tanto como los miembros de la primera y la segunda Orden, y por tanto, por
definición, la misión es compartida, y esta realidad debe ser cada vez más
patente.
Desde sus
conocimientos de la realidad de la
Provincia de España, ¿cómo valora el camino recorrido en los
últimos años?
La Provincia de España en los últimos
años ha hecho una serie de opciones «sencillas» pero muy importantes, y esto es
un ejemplo para la Orden :
la formación permanente y la planificación evangélica de la vida y la misión.
La formación permanente entendida no solo ni principalmente como capacitación,
sino como promoción de los espacios fraternos, de las iniciativas comunitarias,
de la reflexión común, de la actualización de contenidos. Y la planificación
evangélica, que es la concepción de la presencia conventual en España, es
decir, la concepción de las comunidades y las obras apostólicas dentro de un
proyecto común, actualizable cada cuatrienio, y con fuertes opciones de vida
sencilla, cercana al Pueblo de Dios, testimonial. Esta es una característica de
la fraternidad provincial, que generó experiencias nuevas en los últimos
cuatrienios. Esto no quitó que se pudiera continuar con obras tradicionales,
como los colegios y las parroquias.
¿Y qué retos
cree que tiene por delante la
Provincia en la próxima década?
Creo que los retos principales para los años
inmediatos son dos: pensar en una reestructuración de las presencias, quizás
reduciendo algunas y potenciando otras; y mantener viva la pastoral juvenil y
vocacional, pues ya se ha demostrado que, con trabajo y calidad de propuesta,
nuestra vida resulta interesante a los jóvenes.
jueves, 25 de junio de 2020
“MADRE DE LA ESPERANZA” ya forma parte de las Letanías Lauretanas
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Imagen de la Vírgen María de Francisco Astiaso García. |
Tres nuevas invocaciones a las
Letanías Lauretanas
Fuente: VATICAN NEWS
"Mater
Misericordiae", "Mater Spei" y "Solacium migrantium",
o el consuelo y la ayuda de los migrantes: estas son las tres nuevas
invocaciones incluidas por voluntad del Papa Francisco en la lista de las
Letanías Lauretanas. Monseñor Roche del Dicasterio de Culto Divino asegura que
"son oraciones vinculadas a la actualidad de la vida".
Alessandro De Carolis – Ciudad del Vaticano
Un sol del que se descubren nuevos rayos de
vez en cuando. Se podría pensar en las Letanías Lauretanas, las invocaciones
seculares a la Virgen
que tradicionalmente concluyen el rezo del Rosario. A las ya conocidas el Papa
Francisco ha decidido añadir tres nuevas: "Mater Misericordiae",
"Mater Spei" y "Solacium migrantium", es decir: "Madre
de la Misericordia ",
"Madre de la Esperanza "
y "Consuelo" pero también "Ayuda" de los migrantes.
Las nuevas
invocaciones
Fue la Congregación para el
Culto Divino y la
Disciplina de los Sacramentos la que comunicó esta
disposición del Papa en una carta dirigida a los presidentes de las
Conferencias Episcopales. "Son incontables los títulos e invocaciones que
la piedad cristiana, a lo largo de los siglos, ha reservado a la Virgen María , camino
privilegiado y seguro para el encuentro con Cristo", escribió en la carta
el Cardenal Robert Sarah y el Arzobispo Arhur Roche, Prefecto y Secretario del
Dicasterio del Vaticano. Ahora, especifican, "la primera invocación se
colocará después de Mater Ecclesiae, la segunda después de Mater divinae
gratiae, la tercera después de Refugium peccatorum".
Roche:
oraciones nacidas de los "desafíos" de la vida
Aunque antiguas, las letanías - llamadas
"Lauretanas" del Santuario de la Santa Casa de Loreto
que las hizo famosas - tienen una fuerte conexión con los momentos de la vida
de la Iglesia
y la humanidad. Así lo afirman los dirigentes del Culto Divino, subrayando que
"incluso en la época actual, marcada por razones de incertidumbre y
desconcierto", el recurso "lleno de afecto y confianza" a la Virgen "es
particularmente sentido por el pueblo de Dios". Monseñor Arthur Roche
reiteró a Vatican News este vínculo entre la espiritualidad y la concreción del
tiempo, de la vida cotidiana. "Varios Papas - recuerda Monseñor Roche -
han decidido incluir invocaciones en las Letanías, por ejemplo Juan Pablo II
añadió la invocación a la 'Madre de la familia'. Responden al momento real, un
momento que presenta un desafío para el pueblo". "El Rosario, como
sabemos, es una oración dotada de gran poder y por lo tanto -concluye el
secretario del dicasterio vaticano- en este momento las invocaciones a la Virgen son muy importantes
para los que sufren por Covid-19 y, entre ellos, los migrantes que también han
dejado su tierra".
miércoles, 24 de junio de 2020
Foto de la presidencia de nuestra Hermandad de las Cinco Llagas, hace veinte años, en la procesión de Minerva organizada por la Hermandad Sacramental del Santo Crucifijo de la Salud
Veinte años hace ya de la fotografía que ilustra
esta nueva publicación. En la misma pueden reconocerse, de izquierda a derecha,
a nuestros hermanos don Javier Lebrero Contreras -q.s.s.g.g.-, don Marco A.
Velo García, don Ernesto Romero del Castillo, don José Soto Rodríguez y don
Juan Lupión Villar.
martes, 23 de junio de 2020
lunes, 22 de junio de 2020
Recomendación libresca: Gran diccionario de la Semana Santa de don Juan Carrero Rodríguez
Este Gran Diccionario de la Semana Santa es
una obra monumental que recoge casi 5000 voces específicas del mundo cofradiero
de Sevilla, Andalucía y España en una edición aumentada, corregida y puesta al
día. La obra, que incluye casi 3000 imágenes y más de 1000 reseñas de
personajes de la Semana
Santa de Andalucía y otros lugares de España, pretende ser
una edición definitiva de los trabajos del autor desde que en 1981 diera a la
imprenta su primera edición del Diccionario Cofradiero, publicación que
conoce tres ediciones posteriores que se han ido aumentando de forma sostenida.
La obra actual que presentamos, que haría la IV edición, conoce un incremento de voces sin
igual, con casi 1000 términos nuevos y la incorporación de 200 personajes y
casi 200 voces específicas de la Semana Santa de otros lugares de España. El Gran
Diccionario de la Semana
Santa es la culminación de un trabajo infatigable de
Carrero como cronista y notario de la festividad con tan marcadas raíces en
Sevilla, Andalucía y España. Presentada en un nuevo formato, con nueva y más
lujosa presentación, su vocación es la de ser una obra editorial sin igual e
imperecedera.
Juan Carrero Rodríguez (Sevilla, 1934 - 2006), el
autor, comenzó a participar en el mundo cofradiero en el año 1953. Desde
entonces ha recibido sus enseñanzas de los talleres dedicados a la artesanía
propia de estas corporaciones, que le ha servido para conocer sus entresijos y forma
de trabajar: imaginería, batihojas, bordados, orfebrería, pasamanería, talla y
otros gremios afines. Es autor de libros fundamentales de la Semana Santa , como Anales
de la Cofradías
sevillanas (2 ediciones); Diccionario cofradiero (3 ediciones y la presente,
primera en Almuzara); Índice del Boletín de las Cofradías de Sevilla, Historia
de las Cofradías de Sevilla, Enciclopedia de la Semana Santa de
Sevilla (20 tomos), Esperanza Elena Caro, maestra del bordado en oro
o la Hemeroteca
cofradiera (con 2 tomos publicados y 9 que quedaron en proyecto).
domingo, 21 de junio de 2020
Obra social de nuestra Hermandad de las Cinco Llagas durante el estado de alarma
Aunque en su momento lanzamos Notas de Prensa de
la labor de ambas cuadrillas nuestras, un hermano nuestro ejerció de cocinero
en «Costaleros por nuestros mayores», hemos colaborado con la divulgación y
difusión de «Mascarillas de la Paz »,
ayudado a varios hermanos necesitados con la compra de alimentos a cargo
de la Hermandad ,
entregado un número considerable de litros de leche al comedor El Salvador, lo
que no hemos dejado de hacer desde hace años).
Aparte, la cuadrilla del Señor ha colaborado con la Universidad de Cádiz y
la Cruz Roja
en el traslado de elementos para la fabricación de determinado material
sanitario (pantallas) y la de la
Virgen ha hecho la compra de hermanos de más edad y situación
de riesgo.
Concretado en números y a petición expresa del
Consejo Directivo de la Unión
de Hermandades, durante el confinamiento la obra social de la Hermandad de las Cinco
Llagas ha sido así :
Han participado 28 voluntarios en distintas
labores, hemos donado 550 kgs de alimentos/litros de leche al Comedor de El
Salvador, hemos aportado 500 euros para la manutención de familias (100
de ellos para el Hogar San Juan). Los voluntarios mencionados han participado
en compras de medicinas y alimentos para mayores e impedidos, traslados
de elementos de fabricación de pantallas, llamadas telefónicas a personas qué
viven solas, y hasta explicación de tareas escolares mediante llamadas o
whatsapp, sumando un total de 176 acciones concretas.
sábado, 20 de junio de 2020
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
XII
Domingo del tiempo ordinario (ciclo A)
La
confianza frente a la contrariedad
Tras las fiestas pascuales y los domingos que las
desarrollan, retomamos la lectura de Mateo, el evangelista cuyos textos
contemplaremos hasta la conclusión del año litúrgico. El pasaje de este domingo
pertenece al llamado discurso de la misión, un conjunto de enseñanzas que
comenzaba con la constatación por parte de Jesús de la necesidad de enviar
trabajadores a la mies, puesto que las muchedumbres andaban abandonadas «como ovejas
sin pastor» (cf. Mt 9, 36). De este modo, el Señor llamaba a los doce con la
misión de ir y proclamar la llegada del Reino de los cielos con el mandato de
curar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos y expulsar demonios.
Concluida esta exposición, el relato de este domingo se centra en exponer las
dificultades que los discípulos encontrarán en esta apasionante tarea y, por
otra parte, en subrayar la confianza que han de tener en quien les ha elegido
para esa misión.
«No tengáis miedo»
Al oír esta expresión, seguramente más de uno recuerda la
voz de san Juan Pablo II, que insistentemente hacía uso de estas palabras de
confianza que han marcado para siempre cuál debe ser la actitud del cristiano
al afrontar las angustias o temores con los que se encuentra en su vida diaria,
ya sea para vivir su propia fe de modo coherente, ya sea para dar testimonio
explícito de la misma. Sabemos sobradamente que el día a día de los cristianos
nunca ha venido exento de dificultades, sobre todo cuando han tratado de ser
fieles a la misión recibida por su propio Bautismo o por una vocación
específica de entrega a Dios, dentro de la vocación bautismal. Ocurrió así en
los primeros siglos y sigue siendo así también hoy. Por eso Mateo, que anima a
una segunda generación de cristianos, rememora estas afirmaciones del Señor en
las que domina la fórmula «no tengáis miedo». Aunque breve, se trata de una de
las expresiones más tranquilizadoras y que mayor paz puede infundir en los
cristianos, debido a que implica arrojarse por completo en las manos de Dios.
Temor de Dios y providencia
El contenido del Evangelio se condensa en tres
afirmaciones. La primera nos da la seguridad de que el anuncio del Reino de
Dios es imparable. A pesar de las tribulaciones que puedan experimentar los
evangelizadores, todo será descubierto y todo llegará a saberse. Ningún aspecto
de la salvación realizada por el Señor y continuada por sus discípulos quedará
oculto. Aunque a menudo veamos lo contrario, en último término el tiempo juega
a nuestro favor. La segunda afirmación enuncia la cuestión del temor de Dios.
Hace tiempo, el Papa aclaraba qué significa el temor de Dios, un concepto que,
aun siendo un don del Espíritu Santo, corre el riesgo de ser malentendido.
Francisco nos recordaba que no se trata de «tener miedo a Dios», sino de
reconocernos pequeños ante Él y ante su amor, «adquiriendo forma de docilidad,
de reconocimiento y de alabanza». Pero también «es una alarma ante la
pertinacia del pecado que nos impulsa a reconocer, no solamente que no podemos
ser felices viviendo anclados en el pecado, sino también que un día todo
acabará y que debemos rendir cuentas a Dios». La tercera afirmación nos permite
ver a Dios como alguien cercano y providente. Una imagen hermosa de esta
confianza es la que relata la primera lectura, mostrando a Jeremías acorralado
incluso por sus propios amigos. Esta circunstancia, en cambio, no le lleva a
otra disposición que la de reconocer la fuerza del Señor, que lo libera,
desencadenando por parte del profeta un canto de alabanza a Dios. A pesar de
que Jeremías puede ser visto como modelo de quien sufre el acoso por ejercer un
encargo del Señor, busca la venganza sobre los que desean su mal. Por el
contrario, el cristiano no seguirá en este punto la postura de Jeremías, sino
que, a ejemplo del Señor, sufrirá la persecución perdonando a sus enemigos. El
ejemplo más logrado a lo largo de los siglos ha sido el del mártir, alguien
que, imitando a Cristo, ha interiorizado hasta el extremo estas tres
convicciones: la victoria está asegurada; solo debe rendir cuentas ante Dios, y
Dios providente cuida «hasta de los cabellos de la cabeza».
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a
descubrirse, ni nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que os digo en
la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la
azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el
alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna.
¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo
cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los
cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más
vosotros que muchos gorriones. A quien se declare por mí ante los hombres, yo
también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me
niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los
cielos».
Mateo 10, 26-33
viernes, 19 de junio de 2020
Feliz día del Sagrado Corazón de Jesús
Historia de la devoción al
Sagrado Corazón de Jesús
La devoción al corazón herido de Jesús tiene sus
orígenes en el siglo XI, cuando los cristianos piadosos meditaban sobre sus Cinco Llagas.
En aquel tiempo creció entre los fieles las
oraciones al Sagrado Corazón, a la llaga del hombro de Jesús, entre otras
devociones privadas. Todas ayudaron a los cristianos a enfocarse en su Pasión y
Muerte, de tal manera que lograran crecer en el amor hacia Él.
Sin embargo, no fue hasta 1670 que el sacerdote
francés P. Jean Eudes celebró la primera fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.
Casi al mismo tiempo, una religiosa conocida por
su piedad, Sor Margarita María Alacoque, empezó a informar que tenía visiones
de Jesús. Éste se le aparecía con frecuencia y, en diciembre de 1673, le
permitió –como había permitido una vez a Santa Gertrudis– descansar su cabeza
sobre su corazón.
Mientras experimentaba el consuelo de su
presencia, Jesús le habló de su gran amor y le explicó que la había elegido
para dar a conocer su amor y su bondad a la humanidad.
Al año siguiente, en junio o julio de 1674,
Margarita María informó que Jesús quería ser honrado bajo la figura de su
corazón de carne. Pidió a los fieles que lo recibieran con frecuencia en la Eucaristía ,
especialmente el primer viernes de cada mes, y que practicaran una hora santa
devocional.
En 1675, durante la octava al Corpus Christi,
Margarita María tuvo una visión que posteriormente se conoció como la “gran
aparición”.
En ella, Jesús pidió que la fiesta del Sagrado
Corazón sea celebrada cada año el viernes siguiente a Corpus Christi,
en reparación por la ingratitud de los hombres hacia su sacrificio redentor en
la cruz.
La devoción se hizo popular después de la muerte
de Santa Margarita María en 1690. Sin embargo, debido a que la Iglesia siempre es
cuidadosa en aprobar una aparición o devoción privada, la fiesta no se
estableció como oficial en toda Francia hasta 1765.
El 8 de mayo de 1873 la devoción al Sagrado
Corazón fue formalmente aprobada por el Papa Pío IX, y 26 años después, el 21
de julio de 1899, el papa León XIII recomendó urgentemente que todos los
obispos del mundo observaran la fiesta en sus diócesis.
El Papa León aprobó las siguientes indulgencias
por la devoción:
• Por realizar la devoción pública o privada,
siete años y siete cuarentenas (la remisión de castigo temporal equivalente a
lo que se concedería por cuarenta días de penitencia) cada día.
• Si la devoción se práctica diariamente en
privado, o si una persona asiste por lo menos diez veces en una función
pública, una indulgencia plenaria (remisión de todo castigo temporal por
pecados) en cualquier día de junio o entre el 1 y el 8 de julio (según el
Decreto urbis et Orbis, 30 de mayo de 1992).
• La indulgencia 'toties quoties' (para las almas
del Purgatorio) se puede ganar el 30 de junio o el último domingo de junio en
aquellas iglesias donde el mes de junio se celebra solemnemente. Pío X instó a
un sermón diario, o al menos durante ocho días en forma de una misión.
• A los sacerdotes que prediquen los sermones en
las celebraciones solemnes de junio en honor del Sagrado Corazón, y a los
rectores de las iglesias donde se celebran estas ceremonias, el privilegio del
Altar Gregoriano el 30 de junio.
• Una indulgencia plenaria para cada comunión en
junio, y para aquellos que promueven la solemne celebración del mes de junio.
(Traducido y adaptado por ACI Prensa. Publicado
originalmente en National Catholic Register)
jueves, 18 de junio de 2020
miércoles, 17 de junio de 2020
Formación cofrade: ¿Sabes qué es la ADORACIÓN?
El término latino adorare procede de orare,
expresión religiosa que significa “dirigir la oración a alguien”. En las
grandes religiones del Mediterráneo , el ser humano reconoce la presencia de
Dios, su gloria y sui santidad al mismo tiempo que se confiesa pecador. Si el
reconocimiento por ir dirigido a Dios es verdadero, culmina en la adoración.
Adorar es reverenciar a Dios como único Señor. A los santos se les venera, no
se les adora. La adoración se manifiesta con diversos gestos: esencialmente
arrodillarse, pero también inclinar el cuerpo, extender o alzar las manos,
darse golpes de pecho, postrarse total o parcialmente, besar el suelo. Por
ejemplo, con un beso adoramos la imagen del niño Jesús en Navidad y la Cruz en Viernes Santo.
Naturalmente, de nada sirven los gestos si no adora el corazón. Según Santo
Tomás, la adoración es la virtud de la
religión que sigue en importancia a la devoción y a la oración. Jesús anuncia la adoración del
Padre “en espíritu y en verdad”. No es un gesto externo, sino una entrega. En
los evangelios de la infancia encontramos dos adoraciones: la de los pastores
en Lucas y la de los magos en Mateo.
martes, 16 de junio de 2020
Video que recoge algunos instantes de la Procesión Claustral del Corpus Christi 2020
Autora: Dña. Manuela Soto
lunes, 15 de junio de 2020
Nuestro hermano Secretario don Ernesto Romero del Castillo asiste, en nombre del Hermano Mayor don Rafael Cordero Jaén y por su delegación directa y en representación institucional de esta Hermandad de las Cinco Llagas, a la celebración de la Solemnidad del Corpus Christi en la Santa Iglesia Catedral
domingo, 14 de junio de 2020
El Corpus Christi en el Magisterio de los Papas: un camino de salvación
Fuente: VATICAN NEWS
Un milagro conmovedor llevó a un Papa del
siglo XIII a instituir la
Solemnidad del Corpus Christi a la luz del dogma de la
transubstanciación. Es así como esta Solemnidad se ha desarrollado en el
Magisterio de los Papas en las últimas décadas.
Laura De Luca – Ciudad del Vaticano
1263. Un sacerdote bohemio en peregrinación a
Roma se detiene a celebrar la
Misa en Bolsena. Al partir la hostia, se ve invadido de la
duda sobre la presencia real de Cristo en ese pequeño pedazo de pan. De
repente, unas gotas de sangre cayeron de la hostia, manchando el corporal de
lino y algunas piedras del altar. Ya en 1215, en el IV Concilio de Letrán, la
transubstanciación se había convertido en un dogma de fe. Pero después del
milagro del corporal, el Papa Urbano IV decidió extender la Solemnidad del Corpus
Christi a toda la
Iglesia , con la
Bula Transiturus de 1264, colocando la
fiesta el jueves siguiente al primer domingo después de Pentecostés.
Todo comienza, se podría decir, desde el
corazón de Cristo, que en la última cena, en la víspera de su pasión, agradeció
y alabó a Dios y, al hacerlo, con la fuerza de su amor, transformó el sentido
de la muerte a la que iba. El hecho de que el Sacramento del altar haya tomado
el nombre de "Eucaristía" – acción de gracias – expresa precisamente
esto: que el cambio de la sustancia del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo es el
fruto del don que Cristo hizo de sí mismo, el don de un Amor más fuerte que la
muerte, el Amor divino que lo resucitó de la muerte. Por eso la Eucaristía es el
alimento de la vida eterna, el Pan de Vida.
Benedicto XVI: camino salvífico de Cristo a
través de la historia
El Papa Benedicto XVI en la Misa
de Corpus Christi del 23 de junio de 2011: en la segunda
década del siglo que comenzó con el impactante acto terrorista contra las
Torres Gemelas y con una miríada de guerras olvidadas, la presencia real del
cuerpo y la sangre se convierte en la paradójica confirmación de un amor más
fuerte que la muerte, de un amor que supera el pecado, todo pecado. Pero en el
plan de Dios esta historia comienza antes de la historia, comienza con el
hombre mismo...
La Solemnidad del Corpus Christi de hoy
nos invita a meditar sobre el único viaje que es el itinerario salvífico de
Cristo a través de la historia, una historia escrita desde el principio, de
manera contextual, por Dios y el hombre. A través de los eventos humanos, la
mano divina traza la historia de la salvación.
Es un viaje que comienza en el Edén, cuando,
siguiendo el pecado del primer hombre, Adán, Dios interviene para dirigir la
historia hacia la llegada del "segundo" Adán. En el Libro del Génesis
está la primitiva proclamación del Mesías y desde entonces, a lo largo de la
sucesión de generaciones, como se narra en las páginas del Antiguo Testamento,
se ha ido desarrollando el viaje del hombre hacia Cristo.
Cuando entonces, en la plenitud de los
tiempos, el Hijo de Dios encarnado derramó la sangre en la Cruz por nuestra salvación y
resucitó de entre los muertos, la historia entra, por así decirlo, en una
dimensión nueva y definitiva: se realiza la nueva y eterna alianza de la que
Cristo crucificado y resucitado es el principio y el cumplimiento. En el
Calvario el camino de la humanidad, según los designios divinos, conoce su
decisivo punto de inflexión: Cristo se pone a la cabeza del nuevo Pueblo para
guiarlo hacia su meta definitiva. La Eucaristía , sacramento de la muerte y la
resurrección del Señor, constituye el corazón de este itinerario escatológico
espiritual.
Juan Pablo II: una globalización del
amor
Del mismo modo, se expresó Juan Pablo II en
la Solemnidad
de Corpus Christi de 1998, el 11 de junio, dos años antes
del año 2000. Ya se hablaba de la globalización y la Eucaristía , el don por
excelencia, es una promesa desde el principio de la historia de la humanidad e
incluye a todos los pueblos, todos los tiempos. Una globalización del amor.
Este aliento universal de la
Solemnidad de hoy también impregna las palabras de Juan XXIII
en la víspera del Concilio, en el Corpus
Christi del 21 de junio de 1962...
Oh Jesús, alimento sobrenatural de las almas,
a ti llega este inmenso pueblo. Se vuelven para penetrar en su vocación humana
y cristiana de nuevo impulso, de virtud interior, con disposición al
sacrificio, del que Tú diste inimitable sabiduría y ejemplo, con la palabra y
el ejemplo.
Hermano nuestro primogénito, Tú has
precedido, oh Cristo Jesús, los pasos de cada hombre, has perdonado las faltas
de cada uno; a todos y cada uno los elevas a un testimonio de vida más noble,
más convencido, más activo.
Oh Jesús, panis vere, único alimento
sustancial de las almas, reúne a todos los pueblos alrededor de Tu mesa: es la
realidad divina en la tierra, es una prenda de los favores celestiales, es la
seguridad de la justa comprensión entre los pueblos y de la competencia
pacífica para el verdadero progreso de la civilización.
Alimentados por Ti y de Ti, oh Jesús, los
hombres y mujeres serán fuertes en la fe, alegres en la esperanza, activos en
las muchas aplicaciones de la caridad.
Pablo VI: una fiesta de comunión
fraterna
Caridad. Si con el don de su cuerpo y su
sangre Dios nos ha amado hasta el punto de borrar nuestros pecados, este amor
también se extiende horizontalmente, entre todos los hombres. La sexta década
del siglo XX parece particularmente receptiva al ideal de paz y amor universal,
especialmente entre las generaciones más jóvenes. 1969, el año de Woodstock, de
las protestas, de la conquista de la
Luna que por un momento hace sentir a todos los hombres como
hermanos en nombre de la ciencia... Corpus
Christi del 5 de junio: así habla un Papa en esos años
efervescentes y difíciles:
La comunión con Cristo, por lo tanto, la Eucaristía , como
sacramento y sacrificio; pero también la comunión entre nosotros, los hermanos,
con la comunidad, con la
Iglesia : y es todavía la Revelación la que nos
dice, en palabras de Pablo: "Puesto que hay un solo pan, nosotros, que
somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos participamos de este único
pan" (1 Cor. 10, m ).
El Concilio Ecuménico Vaticano II sacó esta realidad a la luz profundamente
cuando llamó a la
Eucaristía "una fiesta de comunión fraterna"
(Gaudium et Spes, 38); cuando dijo que los cristianos, "alimentándose del
cuerpo de Cristo en la
Santa Comunión , muestran concretamente la unidad del Pueblo
de Dios, que se expresa adecuadamente y se realiza admirablemente por este
augusto sacramento".
Pío XII: el inestimable don de la Eucaristía
Las voces de los Papas. Corpus
Christi. La verdadera presencia del Cuerpo de Cristo en la hostia
consagrada, alrededor de la cual giraron las dudas del sacerdote bohemio que
presenció el milagro de Bolsena, se confirma por la vitalidad del amor
cristiano, por las obras de caridad inspiradas en la Eucaristía. En este
sentido, las palabras del Papa Pío XII en su mensaje radiofónico al final del Congreso
Eucarístico de Asís, el 9 de septiembre de 1951. A mediados del siglo
pasado hay una cierta ansiedad de recuperación después de la tragedia de la
guerra:
Si en los estrechos términos de este Congreso
Eucarístico la fe y la ciencia, la cultura, la elocuencia, el arte y la
historia han traído en fraternal armonía, un regalo de bienvenida a Jesús
Eucarístico, el agradecido tributo del ingenio humano, aunque sea tan apropiado
al objeto de sus especulaciones y sus multiformes manifestaciones; mucho más y
mejor hacer esta noche la docta teología, la profunda filosofía, el arte del
pensamiento, de la palabra, del canto, postrándose en tácita adoración ante el
Dios oculto para exaltar en la fe del humilde creyente el inestimable don de la Eucaristía.
El don es Él mismo – Jesucristo –
personalmente presente para obrar en nosotros, si seguimos su amor, las
maravillas de la vida cristiana, de una vida que, ordenada según el Evangelio,
mantiene ferviente en sus aún tibios hijos la estima por la virtud, la
conciencia del bien y del mal e impide que sean definitivamente abrumados por
la avalancha de errores y corrupciones que dominan el mundo.
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