Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

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lunes, 18 de diciembre de 2017

El Delegado de la Madrugada, don Carlos Ríos, compartió con nosotros el segundo día de Triduo a nuestra Amantísima Titular





Destacados del segundo día del Triduo a María Santísima de la Esperanza




Estamos en este segundo día que coincide con el Domingo. Un día dedicado al Señor, de descanso, para estar con la familia. Y hemos escuchado las lecturas de este tercer Domingo de Adviento. Un Domingo que nos invita a la alegría.
Hay un refrán que dice: " Ríe y reirán contigo; llora y te quedarás solo".
Las lecturas de hoy nos llaman a eso, a la alegría, porque los cristianos deberíamos ser personas alegres, porque el mensaje que llevamos es un mensaje de felicidad.
Estamos en la semana previa a la Navidad. Un Dios que nos quiere alegres y que se hizo hombre por nosotros.
Parece que nos gusta más el dolor del Viernes Santo que la alegría del Sábado de Gloria.
Nos pueden decir que nos olvidamos de los problemas y dificultades de la vida: un familiar enfermo o recientemente fallecido... Pero San Pablo nos decía que desbordaba de gozo en toda tribulación. Porque si ya estamos salvados, no hay ningún problema en el mundo que nos pueda quitar esa paz y esa felicidad.
Decía también San Pablo "¿quién nos apartará del amor de Dios?" Ni la dificultad, ni la espada...
Por eso la Iglesia un año más en este tercer Domingo de Adviento nos recuerda que como cristianos debemos estar alegres. Porque, además, cómo vamos a convencer a los demás si nos ven con cara triste, de angustia o de diarrea. Debemos ser portadores de esa alegría y de esa salvación.

El mensaje de San Pablo es el que hoy yo quiero transmitir: Estad siempre alegres.


domingo, 17 de diciembre de 2017

Destacados del primer día del Triduo a María Santísima de la Esperanza





Empezamos este Solemne Triduo y lo hacemos en pleno tiempo de Adviento. Tiempo de preparación a estas fiestas de Navidad. En las que vamos a comprobar la intención de Dios: el salvar a todos los hombres.
Y María abre las puertas a esa salvación. Lo primero es agradecer a Dios que nos ha salvado, pero también agradecer a María que aceptara el ser la Madre de Salvador.
Cuántas veces acudimos a ella como intercesora. Pero hoy voy a referirme a Ella como modelo y como Maestra.
En María tenemos ciertos rasgos que nos ayudan a ser fieles. Primero, la ternura maternal. Unos brazos los suyos que acogen a todos. 
Pensar que somos una fraternidad. Aquí se habla, además de cofradías, de Hermandades. Qué bonita esa palabra. La Iglesia es una fraternidad. 
También como María proclamar la grandeza de Dios y su misericordia.
Nosotros también debemos, como María, dar a luz al Señor en el mundo de hoy.
Como María también saber decir sí a Dios. Siempre debemos confiar en Dios, sobre todo en los momentos difíciles. Ella vio que confiar en Él era la mejor solución.
Escuchar también la Palabra de Dios.
Como Ella, también, estar atentos a los sufrimientos del ser humano.
Y, como final, ser contemplativos: guardar como Ella en nuestro corazón lo que vemos. María es modelo de fe y de esperanza.
Tenemos también nosotros que tener esperanza en que las promesas del Salvador se cumplirán.

Que este Triduo sea para nosotros querer ser más fieles. 


Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

III Domingo de Adviento (ciclo B)
Dar testimonio de la luz

Durante estos días el carácter de las celebraciones de Adviento insiste en varios aspectos. No es fácil establecer un orden de prioridades entre las distintas ideas subrayadas por la liturgia, pero todas giran en torno a una realidad y un deseo. La realidad es que Dios sale a nuestro encuentro; y el deseo, que ese encuentro tenga lugar pronto. Los dos conceptos se vislumbran sin demasiada dificultad en las lecturas bíblicas y han continuado vivos no solo en las comunidades cristianas apostólicas, sino que llegan también hasta nosotros. En efecto, desde una perspectiva de más de 2.000 años de cristianismo observamos que, desde el nacimiento de la Iglesia, tanto la Escritura como el Pueblo de Dios ansían ese acontecimiento, precisamente porque ya ha sucedido: Dios ha salido al encuentro del hombre desde la creación del mundo. Sin embargo, rápidamente comprende que la intervención de Dios en la historia no se ha completado ni detenido. Tampoco se puede circunscribir a determinados episodios pasados de la misma, sino que ha continuarse hasta el final de la historia. De este modo se concreta la esperanza cristiana; una esperanza que es certeza absoluta de que esa presencia y acción sigue teniendo lugar y culminará al final de la historia. Si se entiende este razonamiento, se comprende mejor el origen de las preguntas a Juan Bautista por parte de los sacerdotes y levitas de Jerusalén.

«Yo no soy el Mesías»
La respuesta negativa de Juan: –«Yo no soy el Mesías»– indica dos realidades: la primera es que Juan sabía que, con la pregunta «tú quién eres», están tratando de averiguar si él es el Mesías esperado; la segunda es que Israel esperaba de nuevo la manifestación de Dios, lo deseaba y andaba buscando los signos que según la Escritura acompañarían la llegada del Cristo-Ungido, que es lo que significa la palabra Mesías. Si nos detenemos en la respuesta de Juan, observamos que el precursor niega ser el Mesías o alguno de los profetas que han vuelto a la vida: Elías o Moisés (señalado en el Evangelio como «el Profeta»). Esta negación es significativa, puesto que más allá de clarificar que él es alguien distinto a todos ellos, incrementa la tensión de la espera, puesto que con sus palabras señala que Jesús, el Salvador, está ya en medio de ellos, a pesar de que aún no lo conozcan. Vive entre ellos, pero aún no se ha manifestado en plenitud.

El modelo del Bautista
En cierto sentido hay un paralelismo entre la misión de la Iglesia y la de Juan Bautista. Es en la vida de la Iglesia donde sucede ese acontecimiento del encuentro entre Dios y el hombre. Asimismo, corresponde a ella avivar el deseo de que Jesucristo siga viniendo a nosotros, no solo al final de los tiempos, sino cada uno de nuestros días. Como «voz que grita en el desierto», al igual que Juan, también a nosotros nos corresponde mostrar a los demás quién es el verdadero Salvador y el único Mesías. Para ello, es primordial recordar a los hombres los lugares en los que es posible encontrarse con el Señor, así como denunciar a los mesías impostores, que pretenden usurpar su lugar, o a los falsos profetas que quieren anunciárnoslos. Debemos imitar del Bautista la humildad con la que dice lo que no es. Pese a ser uno de los protagonistas más señalados al comienzo del anuncio del Reino de Dios, las palabras del Evangelio referidas al Bautista insisten en que su misión es casi exclusivamente la de indicar quién es el Salvador y facilitar su acceso a él. Juan es testigo de la luz, la Iglesia es testigo de la luz y cada uno de nosotros hemos de serlo. Durante estos días se nos pide mirar a la figura de Juan Bautista como el modelo de nuestra actitud de creyentes: señalar a los demás que Dios se ha hecho presente y que no es una ficción, y fomentar el deseo de que venga a nuestro encuentro.


  Daniel A. Escobar Portillo
 Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid




Evangelio

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
Y este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?». Él confesó y no negó; confesó: «Yo no soy el Mesías». Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el Profeta?» Respondió: «No». Y le dijeron: «¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías». Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia». Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

               Juan 1, 6-8. 19-28







miércoles, 13 de diciembre de 2017

Recordatorio: el próximo sábado día 16, último día de nuestra CAMPAÑA DE NAVIDAD






El próximo sábado 16 de diciembre en horario de 17 a 20 horas en nuestra casa Hermandad es el último día de nuestra Campaña de Navidad. Rogamos a todos los que quieran participar que aporten allí alimentos no perecederos o dinero para paliar en lo posible las necesidades de nuestros hermanos más necesitados. Allí también se encuentra instalado el Belén de nuestra Hermandad y que ilustra este recordatorio.


Nuestra hermana Toñi Lozano, agraciada con el jamón del sorteo organizado por un grupo de hermanas







sábado, 9 de diciembre de 2017

Recordatorio: el próximo sábado comienza el Solemne Triduo a María Santísima de la Esperanza






Igualá de la cuadrilla de María Santísima de la Esperanza el próximo sábado 13 de enero






Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

II Domingo de Adviento (ciclo B)
Dispuestos a acoger el Reino de Dios

Nos encontramos este domingo con el inicio del Evangelio según san Marcos. El interés principal de este evangelista, ya desde sus primeras palabras, es prepararnos a acoger la llegada del Reino de Dios. Hemos de detenernos en un punto que ilustra el método que Dios ha elegido para mostrarse a los hombres. Ciertamente, la revelación de Dios tiene el nombre propio de Jesucristo. Pero ello no obsta para que tanto Jesús como la misma Escritura utilicen ciertos recursos en orden a facilitar una mejor comprensión de la vida y la misión del Salvador.
Un ejemplo de ello son las explicaciones de Jesús a sus discípulos mediante parábolas. A través de estos relatos sencillos e inmediatos ha quedado plasmada la revelación en ejemplos cotidianos de la cultura del ámbito israelítico del siglo I. Incluso hoy, siglos después, estas comparaciones son fácilmente comprensibles hasta por los más pequeños o los menos instruidos.
Otra de las maneras de comprender la grandeza y el alcance de la función de Jesucristo es el acercamiento a todo lo que la Escritura había predicho de él desde antiguo. Podemos pensar en concreto en los profetas, en particular en los que anuncian con más énfasis la llegada del Mesías. Las obras y palabras de estos personajes no han quedado en la Biblia como simples gestos o discursos anecdóticos de la historia del pueblo elegido por Dios; tampoco se reducen a la mera denuncia de las graves injusticias sociopolíticas de la época. El cometido primordial es mostrarnos el verdadero camino de nuestra salvación, apuntando con su índice hacia Jesucristo.

Juan Bautista
Siglos antes del nacimiento de Jesús, Isaías se dirigió a su pueblo, anunciándoles el final del exilio de Babilonia y el retorno a Jerusalén. Puesto que habían de realizar este camino a través del desierto, guiados por Dios, era necesario que el sendero estuviera limpio de cualquier obstáculo. La misma Biblia nos relata más casos de paso del desierto. La tónica común en ellos era la salvación y la libertad otorgadas por el poder de Dios al final de un recorrido no siempre fácil. Dios aparece como el pastor de Israel. Siglos después aparece Juan Bautista cumpliendo nuevamente lo anunciado por Isaías. Ahora es él la voz que grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos». La forma en la que Dios dirige ahora a su pueblo a través de Juan es «bautizando y predicando un camino de conversión para el perdón de los pecados». Más abajo se nos describen incluso la indumentaria y las costumbres del precursor. La sobriedad y la austeridad resumen su figura.

La conversión para la misión
Así pues, si el Evangelio une la aparición del Salvador a la persona de Juan Bautista, nos presenta ya un modelo para disponernos a acoger la novedad del anuncio del Reino de Dios, que comienza de modo inminente: una llamada a la conversión vivida desde la sobriedad. Tampoco el desierto y la austeridad son elementos accesorios para aceptar a Dios en nuestra vida. Se trata de disposiciones interiores que ayudan no poco a prescindir de lo superfluo, valorando intensamente el don que recibimos.
Por otro lado, quien se conduce guiado por la apariencia, el lujo y el capricho tendrá más dificultades para proponerse con determinación no solo hacer penitencia o recibir el bautismo de Juan, sino que corre el riesgo de no prestar atención a una gracia mayor, que también es anunciada: el Espíritu Santo. Es significativo que ya desde el comienzo del Evangelio se revela y se nos predispone a recibir el don del Espíritu Santo, unido íntimamente a los comienzos de la Iglesia y a la misión que hemos de desarrollar. En resumidas cuentas, lo anunciado por los profetas, y de manera especial por el Bautista, no constituye sino una preparación para la acogida de Jesucristo y para la propagación de su vida y mensaje a través de la vida de la Iglesia, de la que cada uno de nosotros forma parte.


  Daniel A. Escobar Portillo
 Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid




Evangelio

Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”». Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán.
Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo».

                     Marcos 1, 1-8







Se presentó el sello postal conmemorativo por el 400 aniversario del Voto Inmaculista de la Ciudad de Jerez.




Fuente: Unión de Hermandades


La Unión de Hermandades presentó el pasado jueves el sello conmemorativo del 400 aniversario del Voto Inmaculista de la ciudad de Jerez.

El presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías con el presidente del Club Filatélico de Jerez, han presentado tras el segundo día de Triduo a la Inmaculada en la Santa Iglesia Catedral, el sello conmemorativo que ha editado Correos para conmemorar el cuarto centenario de tan magno acontecimiento.


Dicho acto ha sido presentado por D. Matías Ruiz, ex Hermano Mayor de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Buena Muerte y actual jefe de repartos de Correos en Jerez.



La Hermandad de las Cinco Llagas celebró con éxito el Solemne Tiduo a la Inmaculada del Voto










viernes, 8 de diciembre de 2017

Evangelio y comentario

Fuente: Dominicos.org

Solemnidad de la Inmaculada Concepción
“Alégrate, llena de gracia… ”

Celebramos la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. Fue el 8 de diciembre de 1854 cuando el Papa Pío IX, por medio de la Bula Ineffabilis Deus, proclama este dogma para toda la Iglesia. Es el punto de llegada de una amplia reflexión que venía de siglos atrás y que tuvo momentos de “apasionada dialéctica”, lo cual contribuyó a definir con mayor claridad este dogma que forma parte del “Misterio de María”.
La expresión “llena de gracia”, con la que Gabriel saluda a la Virgen en el relato lucano de la Anunciación, es fundamental para la comprensión de este dogma mariano. Esta expresión, constituye el dato revelado que permite desarrollar un discurso teológico sobre la Virgen María en cuanto “inmaculada”, según la Iglesia Occidental, o “pan-hagia”, “plenamente santa”, según la Iglesia Oriental. Dos expresiones distintas para referir un mismo misterio.
En España se vivió con especial devoción este dogma, aún antes de ser proclamado. El siglo XVII constituyó su punto álgido, pues en no pocos sitios de nuestra geografía se proponía y defendía el llamado “voto inmaculista”.
Lo que afirma el dogma es que María, “en virtud de los méritos de Jesucristo Redentor, fue preservada sin mancha del pecado original desde el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios…” Lo que celebramos hoy es la grandeza de la gracia de Dios que en la Virgen María se desborda, preservándola del pecado original, como fruto anticipado de la redención de Jesucristo. Ella es así la “primera redimida”. Y todo en orden a su “misión crucial” en la historia de la Salvación al ser escogida por Dios como madre de su Hijo, el Verbo encarnado. Purísima había de ser… la que nos diera al Cordero inocente… (Cf. Prefacio). Ella es la “Aurora preciosa” que anuncia la llegada del Sol de salvación: Jesucristo. María constituye, en su Inmaculada Concepción, el primer destello de la Luz que es y trae el Señor.
Al inicio todavía del tiempo de Adviento, esta fiesta grande de María nos coloca ya ante la Navidad del Señor, para acelerar nuestra preparación llenando de sentido y contenido nuestra esperanza.


Fray Juan Carlos González del Cerro, O.P.
Real Convento de Santo Domingo (Jerez de la Frontera)
 



Evangelio

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra».Y la dejó el ángel.



                     Lucas 1, 26-38




viernes, 1 de diciembre de 2017

jueves, 30 de noviembre de 2017

El obispo de Jerez explica la preocupación de la Iglesia por la aceptación en la sociedad de la ideología de género


Un nuevo Herodes

Fuente: ALFA Y OMEGA


José Mazuelos, obispo de Jerez y miembro de la Subcomisión de Familia y Vida, habla así de la ideología de género, que pretende «matar al niño de la verdad, del amor y de la solidaridad». La preocupación sobre esta cuestión es creciente en la Iglesia, pues, según el experto Justo Aznar, se quiere construir un nuevo orden mundial al margen de la trascendencia.



La ideología de género sigue expandiéndose a nivel social de manera silenciosa sin que apenas reciba contestación. Es una de sus características. Pero hay que combatirla. Así lo consideran los obispos y otros estamentos de la Iglesia en España. De hecho, en la última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), esta cuestión acaparó una parte muy significativa de los trabajos y, en concreto, el proyecto legislativo presentado por Podemos y que bebe directamente de esta ideología. Ya se refirió a ella el cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, en su discurso inaugural, cuando dijo que «niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y mujer», «vacía el fundamento antropológico de la familia» y promueve «una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer».

En la rueda de prensa final de la Plenaria, el secretario general y portavoz de la CEE, José María Gil Tamayo, volvió sobre el tema y se centró en el proyecto legislativo que se encuentra en tramitación en el Congreso de los Diputados. «Esta imposición de la ley de la ideología de género pretende excluir e impedir otras visiones acerca del ser humano. De este modo, según los obispos, se coartan libertades fundamentales como la libertad religiosa e ideológica, las de expresión, de prensa, de cátedra, etc. Llega a instaurar una verdadera censura; se trata, en definitiva, de una propuesta fundamentalista».

Tras aclarar en varias ocasiones que las minorías merecen todo el respeto sobre la base de la dignidad inalienable de cada persona, apuntó que la proposición de ley «asfixia la libertad y pone en peligro todos los bienes de la democracia». Dijo que tiene «visos inquisitoriales», pues se plantea hasta la destrucción de libros. En este sentido, el portavoz episcopal manifestó su apoyo a la reacción de la Alianza Evangélica Española ante esta cuestión y, de hecho, citó alguna de sus frases en la fijación de la postura de la Conferencia Episcopal. Gil Tamayo no descartó que ambas confesiones puedan ir de la mano en este desafío: «Es un camino por explorar».

Sostienen las iglesias evangélicas de nuestro país que la ley y la ideología de género «no es solo contraria a la nuestra cosmovisión cristiana, sino que amenaza las libertades democráticas de toda la ciudadanía: parte de los dogmas, no de la evidencia científica; impone una determinada ideología, en vez de reconocer la libre concurrencia de propuestas; contradice la igualdad de todos los ciudadanos al conceder a un grupo social privilegios por encima de los demás; coarta la libertad de conciencia y de expresión; invade competencias propias de la sociedad civil y la familia».

La preocupación de la Iglesia católica por esta cuestión viene de lejos, pero en los últimos tiempos, coincidiendo con nuevos proyectos legislativos, se ha intensificado el análisis y sobre todo la difusión entre los católicos. Se han realizado jornadas en distintas diócesis, se ha dedicado la reunión anual de los vicarios de pastoral de toda España de hace dos semanas a esta cuestión y ahora todos los obispos han analizado la nueva ley.

José Mazuelos es obispos de Jerez, miembro de la subcomisión episcopal de Familia y Vida. Es también licenciado en Medicina y ejerció como médico. Trabajó la ideología de género en su diócesis y fue uno de los ponentes en la citada reunión de vicarios de pastoral. A raíz de sus intervenciones ha elaborado un pequeño documento en el que se explica de manera clara qué es y qué implicaciones tiene esta ideología. En él, se detalla que esta ideología pretende «la hegemonía cultural, social y política por medio de la represión legal y mediática» y que explica la realidad desde «premisas que no tienen base científica». «Se prescinde de la palabra sexo y utilizan el género. El sexo es lo dado biológicamente, mientras que el género sería la construcción social de la persona. El género se elige, consideran que una mujer que ha nacido con su sexo femenino puede decidir ser un hombre», añade. Una propuesta que «quiere imponer a todos la concepción del hombre hasta ahora desconocida y obligarnos a aceptar esa visión del mundo». «Esta ideología trata de ser el pensamiento único y el que se opone a la misma es calificado de intransigente, intolerante y homófobo».

Una de las dificultades a la hora de combatir esta ideología es que se presenta con buena apariencia, tal y como detalla Mazuelos, «como si fuera una defensa de las personas con tendencia homosexual o una defensa de la mujer». También rehúye la discusión razonada, pues para propagarse «extiende el miedo a razonar y argumentar serenamente», y, además, no respeta la libertad de conciencia.

Para Justo Aznar, director del Instituto de Ciencias de la Vida y del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, «la ideología de género es uno de los problemas más graves que tiene la sociedad hoy». Al margen de cuestiones concretas como el ataque a la familia o a la libertad de los padres para decidir la educación de sus hijos, Aznar hace especial hincapié en la globalidad de este proyecto ideológico, que es «construir un nuevo orden social al margen de la trascendencia y que incluso va más allá, pues configura un hombre al margen de la naturaleza humana, lo que se llama transhumanismo».

Coincide en este sentido el documento del obispo de Jerez, que habla de la sociedad posthumana, en la que «la frontera entre lo natural y lo artificial se reduce, donde el sujeto es mera materialidad sometida a la biotecnología».


¿Quién está detrás?

Según Mazuelos, el neocapitalismo representado por las élites económicas globalizadas, entre las que se incluyen las mayores empresas del mundo; el neomarxismo, que ha dejado de preocuparse por la lucha de clases para centrarse en la lucha de género; y los grandes organismos internacionales como Naciones Unidas.

«Nos enfrentamos a grandes corporaciones e instituciones como el Club Bilderberg. Daría miedo si Dios no existiese. Por eso, tenemos que abrir los ojos y hacer todo lo que podemos para explicar a la sociedad esta situación. Tenemos que enfrentarnos a este problema, que no es otro que defender la fe hasta el fondo», añade Aznar, que también participó en el citado encuentro de vicarios y que está preparando un libro sobre esta cuestión para enviar a todos los obispos, así como un documento con todos los aspectos que se ven afectados en la propuesta de género: biomédicos, educativos, pastorales, legislativos…

Ante esta ideología, Mazuelos recalca la importancia de volver a la verdad del Evangelio, «donde brilla con fuerza la familia de Nazaret, que nos alienta a desfallecer ante el nuevo Herodes que quiere matar al niño de la verdad, del amor, de la solidaridad […]». También presentar al mundo la belleza del matrimonio y la familia y, por tanto, «no caer en complejos ni en desánimos y tener presente el tesoro del Evangelio» y, finalmente, reivindicar la libertad, la educar a los hijos según las convicciones de los padres y para hacer patente que la misión de un estado democrático es buscar la justicia y no la imposición de una moral.

F. Otero



Evangelio y comentario


Fuente: ALFA Y OMEGA

I Domingo de Adviento (ciclo B)
¡Velad!

Uno de los aspectos más interesantes del acercamiento de cualquiera de nosotros hacia la Escritura es poder comparar el ambiente reflejado en ella con la situación que podemos vivir actualmente, tanto desde el punto de vista personal como desde el social o cultural. Habitamos un mundo científica y técnicamente cada vez más avanzado; y con grandes progresos, en líneas generales, en la cultura, la política y la comunicación. Con todo, a pesar de disfrutar, sobre todo en Occidente, de una vida cada vez más cómoda, los grandes logros contemporáneos no solo no consiguen responder a las preguntas más profundas del hombre, sino que a menudo parecen ocultar o anestesiarnos ante el verdadero sentido de la vida. Es como si se siguieran cumpliendo las palabras de Isaías, escritas siglos antes del nacimiento del Salvador: «Nadie invocaba tu nombre, nadie salía del letargo para adherirse a ti; pues nos ocultabas tu rostro». En efecto, donde el hombre aparece como el único señor de la creación, parece que Dios se ha retirado. Surge entonces la añoranza del pueblo de Israel, que puede ser la nuestra: «Vuélvete», «ojalá rasgases el cielo y descendieses», es decir, se formula un grito del hombre hacia Dios para que salga a nuestro encuentro. Para que este se produzca, no solo es preciso que Dios se «manifieste» (otro de los términos clave de este período del año que comenzamos), sino que el hombre ha de «volverse» hacia su Señor. Y es aquí donde cobra sentido la llamada a la vigilancia.

Espera y esperanza
La mirada al Adviento nos suele remitir a dos realidades: en primer lugar, al hecho histórico de la Encarnación y Nacimiento del Salvador; en segundo lugar, al acontecimiento futuro de la última venida del Señor, en poder y gloria, al final de los tiempos. Pensando así no andamos desencaminados. E incluso podemos entender sin dificultad, si hemos seguido el ritmo de las lecturas de los últimos domingos, que el final del año litúrgico y el comienzo del Adviento coinciden en enfatizar el deseo de la segunda venida. Pero hemos de dar ahora un paso más, para que la llegada del Señor tenga repercusión en nuestra existencia y no nos dispersemos en la nostalgia del pasado o en un simple anhelo del futuro. Aquí es donde nos sitúa la segunda lectura de este domingo. La comunidad cristiana ansía la revelación definitiva de Dios y Pablo exhorta a los cristianos a vivir de modo irreprensible «el día de nuestro Señor Jesucristo». La perspectiva de Pablo y de la primera comunidad cristiana es que la venida del Señor no consiste exclusivamente en un momento futuro en el tiempo, sino en un lugar espiritual en el que debemos caminar en el presente. Aquí entra en juego otro de los términos preferidos del Adviento: la esperanza. Por ella poseemos ya ahora el mismo futuro. No esperamos la parusía como el que aspira a una novedad absoluta. El deseo de la segunda venida se fundamenta en que ya hemos conocido el testimonio de Cristo. Tenemos constancia de que Dios se ha vuelto hacia el hombre por medio de su hijo y la Iglesia nos vuelve a recordar en esta época del año que el Señor ya no se ha retirado ni nos ha abandonado.

Una llamada concreta al hombre
En definitiva, Dios ha entrado ya en el tiempo y en la historia con su palabra y sus obras de salvación. Llevamos varios domingos en los que el Señor, a través de distintas parábolas, nos ha insistido en que cada uno, llegada la hora que solo Dios conoce, será llamado a rendir cuentas de su existencia: de cómo ha vivido y de cómo ha puesto a rendir sus propias capacidades. Esta realidad nos debe animar a vivir con un equilibrado desapego de los bienes terrenos, con un arrepentimiento de nuestros pecados y, ante todo, a vivir con mayor profundidad el amor a Dios y al prójimo. La llamada de Jesús a la vigilancia no se dirige solo a quienes estaban en ese momento ante Él, sino a nosotros, que 2.000 años después seguimos poniéndonos ante su presencia en la celebración litúrgica en una disposición de esperanza alegre.


  Daniel A. Escobar Portillo
 Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid




Evangelio

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!».


                Marcos 13, 33-37





jueves, 23 de noviembre de 2017

Recordatorio: mañana viernes 24 de noviembre a las 20,30 horas y en la Capilla del Voto tendrá lugar el Retiro de Adviento






Recomendación libresca: DEL CORO AL CIELO






Monseñor don José Luis Repetto Betes, incansable historiador de nuestra Iglesia Diocesana, publica un nuevo trabajo titulado Del coro al cielo. Vida y martirio de Siervo De Dios Juan Ruiz Candil, canónigo doctoral de la Santa, Real e Insigne Iglesia Colegial de Nuestro Señor San Salvador de Jerez de la Frontera.
En este folleto de 20 páginas ha recogido los datos que ha encontrado en el archivo de la Colegial y en las declaraciones de los testigos llamados por el Cardenal Segura y publicadas en el libro La persecución religiosa en la Archidiócesis de Sevilla. Estará a la venta en la Librería Diocesana.


Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo
Y su reino no tendrá fin

Formamos parte de una sociedad que, con sus naturales diferencias en los modos de pensar, está fuertemente sensibilizada con la solución de los problemas de las personas y con el deseo de dejar un mundo mejor para las futuras generaciones. Con este punto de partida, plantear un reino sin fin o un reino eterno nos sitúa, a primera vista, en un escenario más propio de la Antigüedad o de tiempos más modernos que preferiríamos que no hubieran existido, como los totalitarismos del siglo XX. Sin embargo, no solo la Liturgia de la Palabra de este domingo, sino distintos pasajes del Nuevo Testamento no vacilan a la hora de proponer al Hijo de Dios como un rey destinado a reinar por siempre. El Apocalipsis lo presenta como «el alfa y la omega, el primero y el último, el principio y el fin» (Ap 22, 13). De hecho, este pasaje es citado y desarrollado por la constitución pastoral Gaudium et spesdel Concilio Vaticano II para hablar del Señor como fin de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos de la historia y de la civilización, y centro del género humano (Cf. GS 45). Conocemos algunas referencias evangélicas a Cristo como rey, dada la vinculación de estas con los momentos centrales de la vida del Salvador: desde el anuncio de su nacimiento el Hijo unigénito es definido «rey», como mesías, heredero de David, que según las promesas de los profetas inauguraría un reino que no tendría fin (Cf. Lc 1, 32-33). ¿Cómo se compaginan estas expresiones de «reinado sin fin», «primero y último», o «se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra» (Mt 28, 18) con una respuesta real o la resolución de los graves problemas que sufrimos en nuestra vida cotidiana? ¿Es aceptable y relevante ese lenguaje para personas del siglo XXI?

Mi reino no es de este mundo
Para ello hemos de fijarnos en qué lugares de la vida de Jesús se hace particular alusión a su reinado. Los momentos cercanos a su pasión están repletos de esas referencias. No solo a través de expresiones como el célebre interrogatorio de Pilato: «¿Tú eres rey?» (Jn 18, 37), sino también en el modo de ser conducido hacia el Calvario, con corona y vestido de púrpura. En ese momento, rodeado también de la mofa de las masas, Jesús puntualiza: «Pero mi reino no es de este mundo» (Jn 18, 36). Sin duda, la vinculación de su reino con la cruz presagia ya un ejercicio peculiar de las «funciones de la corona». Será aquí donde hallaremos el sentido de la referencia de Jesús a sí mismo como rey.

Reinar es amar
No podemos olvidar que, aunque Jesús se considera rey, siempre rechazó ese título cuando era comprendido en sentido político, como los jefes de las naciones. El ejercicio concreto de su reinado se ha de ver, ante todo, como la revelación y la realización de la realeza del Padre. La profecía de Ezequiel, que escuchamos como primera lectura, nos habla de Dios como pastor que cuida, apacienta, venda a la oveja herida, fortalece a la enferma; sin olvidar que también juzga entre oveja y cabra, entre carnero y macho. Precisamente, de este juicio es del que habla Jesús a sus discípulos en el Evangelio. Habla de un juicio solemne, pero también nos da los criterios para salvarnos: «Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber». En el amor, concretado a través de las obras de misericordia está el centro de la legislación de ese rey «absoluto», en el que no hay separación de poderes, porque gobierna, legisla y juzga con el único criterio de revelar el inmenso amor del Padre hacia nosotros. Y, por último, la humillación y la muerte en la cruz no son sino la prueba extrema de que su poder se manifiesta en el amor. Cristo resucita y reina eternamente solo tras haberse mostrado hasta el final su entrega por los hombres.


  Daniel A. Escobar Portillo
 Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid




Evangelio

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”. Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”. Él les replicará: “En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».


                 Mateo 25, 31-46





domingo, 19 de noviembre de 2017

Artículo publicado en la revista conmemorativa del Aniversario del Voto Inmaculista de Jerez

A continuación damos a conocer el artículo que fue solicitado a nuestro hermano secretario para ser publicado en la revista conmemorativa del Aniversario del Voto Inmaculista.






LA INMACULADA Y LAS CINCO LLAGAS
Ernesto Romero del Castillo (secretario de la Hermandad de las Cinco Llagas)


La relación de la Hermandad de las Cinco Llagas de Jerez con la Inmaculada parte del tronco común de la Orden Franciscana, que fue desde sus inicios muy fiel a la creencia en la Inmaculada -que se coronó con la proclamación del Dogma en 1854-, y contribuyó a su arraigo y extensión por todo el mundo.  Además, esta querida advocación de la Santísima Virgen es Patrona de la Orden, aunque también es Patrona de España desde 1644,  de nuestra diócesis desde el pontificado de don Juan del Río Martín y de multitud de instituciones y pueblos a lo largo y ancho de nuestra geografía nacional.

La Hermandad en la actualidad se halla en proceso de concesión del título de Seráfica y Franciscana, por el entroncamiento con la Orden Franciscana desde la propia fundación de la Corporación en el año 1561 en el Convento de San Francisco. Ese mismo carisma franciscano fue predominante en el concepto que los cofrades fundadores y posteriormente reorganizadores de la Hermandad (año 1939) que imprimieron, igualmente a lo largo de los años, la vida de Hermandad que se ha canalizado invariablemente siempre bajo la Dirección Espiritual de la Orden Franciscana de nuestra ciudad conservándose unas relaciones significadas por el respeto y la colaboración recíproca.

Por otra parte, la devoción por las Sagradas Cinco Llagas inspiró desde  la fundación a esta Hermandad. Devoción que fue iniciada por el propio San Francisco de Asís, que, según la tradición y estando en éxtasis, recibió directamente del Crucificado estos estigmas en su propio cuerpo, y  de la que la Orden de los Frailes Menores fue  una de las mayores impulsoras usando como emblema propio el escudo de las mismas Llagas. Hay que tener también en cuenta que la histórica devoción de los franciscanos por la Pasión del Señor y su espíritu penitencial hizo que la Orden se considerara como una de las principales cunas de las cofradías  de  Semana Santa.

La Hermandad en el siglo XVI tuvo como sede dentro del Convento la antigua Capilla de la Esperanza –hoy inexistente puesto que el templo actual es del siglo XVIII- que tenía entrada por la calle Lancería. Pero a partir de  la reorganización (1939) las nuevas Imágenes Titulares permanecieron de modo provisional en pequeñas capillas de la nave del Evangelio –El Señor de la Vía.-Crucis donde hoy se ubica el Cristo de las Almas y María Santísima de la Esperanza en el lugar en el que en la actualidad han sido acogidos los Sagrados Titulares de la Hermandad del Cristo de la Expiración-. Y allí permanecieron hasta que en 1973, y a petición del entonces Hermano Mayor don Manuel Atalaya García –uno de los hermanos reorganizadores- el entonces Guardián, Fray Antonio Fernández Garrote, O.F.M., concede a la Hermandad el traslado definitivo de sus Sagradas Imágenes a la antigua Capilla de la Inmaculada Concepción, que desde siglos atrás se venía conociendo como la del Voto por proclamarse en ella en 1617 el Voto de la Ciudad de Jerez, por el incremento de la devoción de los Titulares de la Hermandad de las Cinco Llagas, para que ganaran en culto y esplendor a la vez que se dejaba un espacio más diáfano a la circulación de personas en el templo. Las condiciones que puso el mencionado Guardián a esa concesión “por un período indefinido de años” fueron que la Virgen del Voto siguiera presidiendo la Capilla, que ésta debía seguir llamándose capilla del Voto, y que para cualquier reforma u obra –precisamente hace poco más de tres lustros fue restaurada  por nuestro Ayuntamiento- debía ser consultada la Comunidad de PP Franciscanos que regentara la iglesia.

Que una Capilla construida entre 1553 y 1555 (aunque sólo quede de la construcción original el ábside, como apuntó Manuel Romero Bejarano) que guardó esplendorosos momentos históricos y devocionales hacia la Inmaculada por parte del Pueblo de Jerez quedara prácticamente en desuso, apenas abierta  unos días al año, sólo lo explica la llegada de la secularizadora modernidad del tardofranquismo y del postconcilio. Ya en los ochenta se había dejado de hacer la Novena llena de boato y esplendor con aquellos recuerdos de gallardetes celestes en los balcones que adornan las naves de la iglesia.  Jerez parecía haberse olvidado de la devoción inmaculista de siglos.

Pero gracias a la cesión de la Capilla, y la cercanía de nuevo con la Inmaculada del Voto a raíz de la reapertura a la cotidianidad, además de una serie de personas a las que es de justicia nombrar, la Inmaculada del Voto ha vuelto a ganarse un sitio en el corazón de los jerezanos.

Habría que recordar a don Manuel Durán, gran colaborador del Convento, que vestía a la Santísima Virgen hasta que Jesús Tamayo, a raíz de su designación como vestidor de María Santísima de la Esperanza en 1996, y a solicitud de Sebastián Núñez, también colaborador del Convento y hermano de las Cinco Llagas que se ha dedicado al cuidado del ajuar de la Virgen del Voto, la comienza a vestir -hoy también en estrecha colaboración con las camareras de la Hermandad de las Cinco Llagas-.

Y no nos podemos olvidar de dos guardianes del Convento que se preocuparon también por la devoción a la Virgen del Voto. Primero Fray Alberto Ramos Romero, O.F.M., que entre 2000 y 2004 encargó una restauración tanto de la Imagen como de la Capilla. Y en segundo lugar Fray Celestino Pinilla Valdés, O.F.M., fallecido en 2016, y que entre 2004 y 2010 se preocupó de aumentar el ajuar de la Virgen, pidiendo incluso colaboración a la mayordomía de la Hermandad de las Cinco Llagas en el encargo de algunos elementos, como sayas y mantos, así como el pelo natural que exhibe en la actualidad la Santísima Virgen.

Hoy en día, sin cenobio en nuestra ciudad por la falta de vocaciones religiosas, con la Provincia Franciscana reestructurada y sin poder permanecer en nuestra ciudad más allá de las misas y la atención a los fieles que van por San Francisco, ha sido la Hermandad de las Cinco Llagas la que ha propuesto la celebración de unos cultos predicados por PP Franciscanos, un besamanos (que finalmente se hará coincidir con el besamanos magno teniendo Ella un lugar preeminente) y la participación en un altar del Corpus – ya en 2012 la Hermandad montó un altar para ese día con la Imagen de la Virgen del Voto en la calle Larga a la altura del Banco de Andalucía- para que la belleza de esta Imagen aún desconocida para muchos se hiciera presente también en las calles de nuestra Ciudad en el año de este  IV centenario, pues no fue delante  de otra, sino en presencia de la Virgen Inmaculada del Voto ante la que se pronunciaba cada año el Voto de nuestra Muy Noble y Muy Leal Ciudad.

No en balde nuestro recientemente fallecido Director Espiritual y rector del templo, a la vez que superior de la comunidad de frailes de Cádiz, el muy querido y recordado P. Fray José Luis Salido Mateos, O.F.M. transmitió en varias ocasiones verbalmente su deseo de que la oficial y única custodia del cuido de la talla y de la organización del fomento de su devoción y organización de futuros cultos fijos en el calendario la tuviera la Hermandad de las Cinco Llagas. El tiempo dirá si la tendremos como nueva Titular de la cofradía.