Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

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viernes, 29 de abril de 2016

Misiva para todos los hermanos



"El ejemplo es una lección que todos los hombres pueden leer"
MORRIS WEST


Querido hermano en el Señor de la Vía-Crucis: Paz y Bien.

Recogimiento. Ésta ha sido la palabra que mejor define nuestra experiencia vivida en la pasada Madrugada de Viernes Santo.

Si ya la Junta de Señores Oficiales concienció en el Cabildo de Salida de la importancia, el derecho y el deber -si circunstancias de salud o trabajo no lo impiden- de realizar estación de penitencia con nuestra cofradía, este año, más que nunca, y gracias al ritmo, apuntado por todos los que han dado su opinión al equipo de Dirección de Cofradía, la vivencia de todos ha sido fantástica.
  
Este ritmo, que ha hecho que para todos se haya hecho “corta” la estación de penitencia, ha sido muy facilitador del recogimiento vivido: “Daba gusto ver a vuestra cofradía” son las palabras usadas por muchísimos cofrades jerezanos y no jerezanos, ajenos  a nuestra Hermandad que han felicitado también a esta Junta de Gobierno.

Sin duda, hemos de sentirnos dichosos y felices, no sólo por pertenecer a esta Santa Hermandad,  sino por haber tenido la suerte de vivir esta Madrugá de 2016, feliz culminación de nuestro LXXV Aniversario de la Reorganización, y primera de las muchas Madrugás en las que se harán, Dios mediante, cada vez más patentes los frutos de esta histórica efeméride.
  
Y no queremos dejar pasar la ocasión sin agradecer desde la Dirección de Cofradía y desde la Junta de Señores Oficiales, a todos los que han aportado su granito de arena para que todo haya salido así: desde nuestro hermano sacerdote, el P. Martín Alexis, que administró el sacramento de la confesión, hasta el último monaguillo (año éste con muchos de ellos nuevos en este menester). Y ello pasando por los equipos de capataces, costaleros, mayordomía, acereros..., hasta cada unos de los nazarenos: verdaderos artífices de que este simpar legado que significa la Madrugá en San Francisco se haga realidad cada año. Sin vosotros, hermanos  revestidos de la túnica blanca, ese santo hábito nazareno con el que cada uno se presentará ante el Señor de la Vía-Crucis y su Bendita Madre de la Esperanza, este manantial de gracias, peticiones y promesas hechas realidad no sería posible. 

Gracias, hermanos, por responder a la llamada del Divino Nazareno franciscano un año más. 



POR LA JUNTA DE SEÑORES OFICIALES




Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez  de la Frontera, mes de abril del año de Gracia del Señor de 2016




La Bolsa de Caridad Padre Pedro Guerrero ha entregado este mes al Comedor de El Salvador 174 litros de leche






La Junta de Señores Oficiales agradece a todos los hermanos que han colaborado durante las jornadas de reparto de cédulas de sitio.

Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

VI Domingo de Pascua (ciclo C)
Me voy

El domingo VI de Pascua, previo a la solemnidad de la Ascensión del Señor, se proclama un texto del Evangelio de Juan en clara sintonía con el Evangelio del domingo pasado. Son los últimos momentos de la presencia visible de Jesucristo entre sus discípulos. Culmina su periplo histórico entre nosotros antes de su Ascensión a los cielos y aprovecha para dictar sus últimas recomendaciones a quienes van a prolongar su misión.

Si el domingo pasado se hablaba del amor «de» Jesús («Amaos... como yo os he amado»); el Evangelio de este domingo habla del amor a Jesús («El que me ama…»). El amor, por tanto, es condición para el seguimiento a Jesús, no solo por parte del grupo de los Doce, sino de todo discípulo en cualquier lugar y momento de la historia. Y este amor al Maestro se expresa en saber escuchar y guardar sus enseñanzas («El que me ama guardará mi palabra») para vivirlas, para transformarlas en un comportamiento coherente con la fe cristiana. La palabra del Señor es viva y eficaz, opera en el corazón de los fieles y transforma la existencia. Por eso, Dios Padre amará a quien acoge y vive la palabra de Jesucristo su Hijo, Palabra del Padre.

El Padre me envió
En este breve texto evangélico, Jesús revela también el misterio del Dios trinitario. Hasta entonces los judíos, fieles a la revelación de la Primera Alianza, creían en el Dios trascendente y creador de todo, el Dios de los antiguos patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, el clemente y misericordioso, el Dios innombrable, definido con el tetragrama YHWH, que trataban de sustituir por innumerables expresiones para evitar su pronunciación y «no tomar el nombre de Yahveh en vano». Sin embargo, Jesús, de una manera natural y espontánea, habla en su predicación de un Dios Padre «que ama», «que me envió», «que enviará al Espíritu Santo». En las palabras de Jesús, los discípulos advierten la existencia de un Dios Padre («que es mayor que yo») y la condición filial de Jesús.

Más aún, Jesús se revela en comunión con Dios Padre y, ambos, en comunión con aquel que acoge y cree la palabra anunciada por Jesús: «Vendremos a él y haremos morada en él». Jesús revela la existencia de Dios Padre como misterio de amor y de comunión.

Me voy
Jesús, al referirse al Padre, se manifiesta a sí mismo como Hijo e indirectamente participando de su naturaleza divina, por tanto, como Dios. Más aún, en este domingo previo al misterio de su Ascensión reconoce que «ahora estoy a vuestro lado», pero inmediatamente añade: «Me voy…». Reconoce que vuelve al Padre y se lo anticipa a sus discípulos para que crean en Él, cuando esto suceda. Es decir, Jesús ya había anticipado y preparado a sus discípulos para su despedida final el día de la Ascensión.

El Paráclito
Pero el relato evangélico habla también del Paráclito para referirse al Espíritu Santo. Al anunciar su partida, anuncia también la presencia consoladora del Espíritu Santo, enviado por Dios Padre para que actúe como defensor, maestro y guía de aquellos atemorizados discípulos. Será el Espíritu quien enseñe y recuerde todo lo que les ha dicho Jesús, y de esta manera conducir a la naciente Iglesia hasta la verdad plena.

Finalmente, Jesús es consciente de la tarea que tiene por delante aquella débil comunidad apostólica. Por eso, les invita a no tener miedo («que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde») y comunica, de nuevo, su paz («mi paz os doy»). Más aún, ante la inevitable consternación de su partida, recuerda a sus discípulos que si le aman de verdad, tendrían que alegrarse de su partida, porque vuelve al Padre.

El Señor, como buen Maestro, prepara a los discípulos para su partida. Y a modo de despedida, no solo les recuerda el mandato nuevo del amor, sino que comunica su alegría y su paz para confortar la tristeza y el miedo en estos momentos difíciles y ante la desconocida misión a la que se enfrentan. ¡Qué bien lo entendió santa Teresa de Jesús cuando recomendaba: «Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta».


  Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos



Evangelio

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.

La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy, y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Os lo he dicho ahora, antes que suceda, para que cuando suceda creáis».
Juan 14, 23-29





La Hermandad de las Cinco Llagas felicita a don Jesús Caro por su reciente elección como Hermano Mayor de la Hermandad de la Paz de Fátima






La Hermandad de las Cinco Llagas felicita a don Fernando Pichaco por su reciente elección como Hermano Mayor de la Hermandad de la Misión






viernes, 22 de abril de 2016

Impresionante testimonio del Dr. Alfonso del Corral





Se puede ver el vídeo en el siguiente enlace:

http://www.religionenlibertad.com/alfonso-del-corral-exjefe-medico-del-real-madrid-cuenta-como-dios-49021.htm



Crónica del Jubileo de las Hermandades

Fuente: DIARIO DE JEREZ

El jubileo reúne en Jerez a cerca de 2.000 cofrades
Unas 130 hermandades y agrupaciones de la Diócesis llevan a cabo un encuentro sin precedentes

FRANCISCO ABUÍN JEREZ |  18.04.2016 

Cerca de 2.000 cofrades de toda la Diócesis se reunieron ayer en Jerez por la convocatoria de peregrinación con motivo del Año Jubilar de la Misericordia. Fue un evento sumamente singular y sin precedentes, que reunió alrededor de 130 hermandades y agrupaciones parroquiales de las 24 poblaciones que comprende Asidonia-Jerez, visualizándose la pujanza que estos colectivos tienen a escala diocesana. La asistencia corporativa fue con estandarte y, en su mayoría, portando varas. Un dato que señala la dimensión del encuentro fue que mientras la cruz de guía que encabezaba la comitiva, la de la Hermandad de las Tres Caídas, se situaba en la calle Consistorio, el final, en el que figuraron los presidentes de los consejos locales de hermandades y la Delegación Diocesana de Cofradías, aún se encontraba en la Alameda de Cristina. 

El punto de inicio fue en ese mismo lugar, donde formaron las cofradías de Jerez, mientras que en la Porvera, a la altura de la escuela de San José, se reunieron las pertenecientes a las restantes localidades. A las 10 horas se puso en marcha toda la comitiva -ordenada por orden alfabético en cuanto a las poblaciones y por día de salida procesional las hermandades de cada una de ellas- que transcurrió por el centro urbano en una mañana nubosa, que a esa hora dejó caer algunas gotas sin que después fuera a más. El itinerario siguió por calle Larga, Arenal, Consistorio, Asunción, José Luis Díez y Cruces, para acceder a la Catedral por la Puerta Santa donde todas las cofradías fueron recibidas por el canónigo Manuel Lozano, mientras que en el órgano sonaban algunas piezas litúrgicas interpretadas por Ángel Hortas, que también dirigió el coro catedralicio en la misa solemne que tuvo lugar a continuación.

Se llegó al primer templo casi una hora antes del inicio de la eucaristía, fijada a las 11,30 horas, lo que obligó a los estandartes de las hermandades a aguardar cerca de 40 minutos junto al sagrario el inicio de la procesión de entrada. La organización de la peregrinación estuvo a cargo de un grupo de cofrades jerezanos que coordinaron todo perfectamente, dejando a los peregrinos a la hora fijada en la Catedral donde 30 minutos antes del mediodía se inició la ceremonia religiosa con la procesión de entrada que abrieron los estandartes de las hermandades y cerraron los presidentes de los consejos locales, algunos sacerdotes y el obispo diocesano. Esto fue lo que ocurrió ayer en una jornada que tuvo poco o nulo ambiente a pie de calle en cuanto a público; sí se consiguió movilizar a un gran número de cofrades participando en la cita, que al fin y al cabo era el objetivo de la iniciativa. El delegado de Hermandades, Joaquín Perea, evaluaba muy positivamente la respuesta de las cofradías y resaltó que "es la primera vez en la historia de las hermandades de la Diócesis que se lleva a cabo un acto de este tipo", destacando, además, que no tiene precedentes un año santo, este convocado por el Papa Francisco, en el que todas las Diócesis y no solo Roma, tienen una Puerta Santa, por lo que se planteó desde la delegación, aprovechando la circunstancia, poner en marcha alguna iniciativa que "propiciara un encuentro a escala diocesana para estar con nuestro pastor y que todas las hermandades tuvieran la posibilidad de hacer y ganar el jubileo". "Es un día feliz, es el día de la fiesta de las hermandades, que nos reunimos para ganar el jubileo", expresó ayer con satisfacción Perea, cuya delegación convocó a las 169 hermandades y las 30 agrupaciones parroquiales erigidas en Asidonia-Jerez. No acudieron todas, quedando la asistencia en alrededor de 130.

El evento de ayer se suma a los que en el ámbito cofrade se han desarrollado en las diferentes localidades de la Diócesis, tras la apertura del Año en el pasado diciembre, el cual tuvo un perfil cofrade muy destacado con la presencia del Señor de las Misericordias en su paso presidiendo el inicio del jubileo. Lo que resta son peregrinaciones convocadas por consejos locales y la clausura del jubileo que será en noviembre con la presencia en la Catedral de la imagen de Madre de Dios de la Misericordia en su paso de palio, lo que implicará su traslado al primer templo y un regreso en procesión extraordinaria. 



Para Joaquín Perea, lo hecho hasta ahora en lo cofrade con motivo del jubileo le merece la mejor de las evaluaciones. "Estamos muy contentos con todo lo que se ha vivido hasta ahora y la respuesta de las hermandades", aventurando que para noviembre se vivirá otra gran movilización al estar convocada toda la Diócesis en torno al cierre del Año Santo, que tendrá como eje la figura de María materializada en el rostro de la titular de la Hermandad del Transporte en su blanco paso de palio.


      Presidencia de nuestra Hermandad durante la Peregrinación del Jubileo de la Misericordia


Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

V Domingo de Pascua (ciclo C)
Mandamiento Nuevo

El texto evangélico que se proclama en el V domingo de Pascua, tomado del Evangelio según San Juan, comienza con una frase que ayuda a contextualizar la enseñanza posterior: «Cuando salió Judas del cenáculo…». El Evangelio de este domingo plantea una relectura postpascual de los acontecimientos últimos de Jesús y vuelve al cenáculo, al lugar donde Jesús celebró su última cena pascual con sus discípulos. En ese contexto de hermandad, Jesús identifica al que le iba a traicionar y la finura perspicaz del evangelista Juan refiere el momento de la retirada de Judas, que pone en marcha los acontecimientos que conducirán a la glorificación de Jesús: su muerte y resurrección.
Ha llegado la hora de Jesús. Los discípulos son ajenos a lo que está sucediendo. Sin embargo, Jesús, consciente de lo que va a ocurrir («Me queda poco de estar con vosotros»), aprovecha el dramático contexto de la traición de Judas para dirigir a los presentes una de sus últimas y fundamentales enseñanzas a modo de testamento o última voluntad. «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado».

«Amaos»
Mucho se ha escrito a lo largo de los dos milenios cristianos sobre estas trascendentales palabras, que sintetizan toda la enseñanza de Jesús. Son bien conocidas por todos los que han sido formados en la cultura cristiana; sin embargo –tal vez por ser harto conocidas–, corremos el riesgo de convertirlas en una fórmula sabida, pero no vivida. Jesús, como buen Maestro, continúa enseñando a sus discípulos hasta el final, no solo con sus palabras, sino que va delante de ellos, sobre todo, con su ejemplo, como acaba de mostrarles en el lavatorio de los pies.
El evangelista Juan pone en boca de Jesús la expresión «mandamiento nuevo». ¿Por qué lo denomina nuevo? Sin duda alguna para establecer una contraposición con las leyes judías, consideradas por Jesús mandatos viejos o antiguos, superados ya por la nueva ley o alianza que Él ha inaugurado. Así lo recogen otros textos evangélicos, como el Sermón de la Montaña, en el que Jesús dice: «Habéis oído que se dijo (mandamientos antiguos) […] pero yo os digo (mandamiento nuevo)». Los antiguos preceptos de la ley judía habían derivado en lo que es común a la praxis humana: amar al que te ama, odiar al que te odia, bendecir al que te bendice y maldecir al que te maldice… Y Jesús recrimina este modo de proceder cuando afirma: «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian, y orad por los que os ultrajan y os persiguen» (Mt 5,44). Esta es la lógica del Reino de Dios, que contradice los principios más profundos del egoísmo humano.

«Como yo os he amado»
Además, Jesús añade otra particularidad a su recomendación o mandato. Se trata de un amor mutuo, fraterno, compartido («unos a otros»), pero añade «como yo os he amado». Tal vez no hemos reparado suficientemente en esta expresión. No se trata simplemente de amar a los demás. El libro del Levítico ya advertía a los antiguos judíos que debían amar al prójimo (Lev 19,18); por tanto, esta advertencia era bien conocida ya por el pueblo judío. Entonces, ¿por qué Jesús habla de un mandato nuevo? ¿En qué consiste su novedad? No se trata simplemente de amar, sino de amar como amó Jesús. Esta es la particularidad del amor cristiano, que pide Jesús a sus discípulos en el cenáculo y, en ellos, a los discípulos de todos los tiempos. El amor de Jesús ama a los demás hasta el final, hasta el extremo, hasta dar la vida: «No hay amor más grande que dar la vida…» Jn 15,13).
Esta es la verdadera esencia del cristianismo. Este es el verdadero signo y señal que identifica a los cristianos: «En esto conocerán que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros». El amor fraterno es condición indispensable para el creíble testimonio cristiano en cualquier sociedad y momento de la historia. No hay ningún signo tan convincente para los demás como el amor cristiano, que es amor de entrega, amor gratuito, amor generoso, amor misericordioso, amor de donación… reflejo del amor de Jesús. Y este mandato no se trata de una opción, sino que identifica al verdadero discípulo de Cristo.
¡Qué ejemplo tan grande nos da Jesús! Precisamente en los momentos previos a su Pasión y Muerte, responde a la traición de Judas con el mandamiento del amor. La traición provoca muerte. El amor suscita vida.

  Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos



Evangelio

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros». 


Juan 13, 31-33a.34-35



viernes, 15 de abril de 2016

GANA CON TU HERMANDAD DE LAS CINCO LLAGAS EL JUBILEO DE LA MISERICORDIA

El próximo domingo día 17 estamos invitados todos los cofrades de las Hermandades de la  Diócesis a ganar juntos el Jubileo del Año Santo de la Misericordia. Para ello la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías nos cita a una previa concentración a las 9,15 horas en San Juan de Letrán (Alameda de Cristina). Desde allí realizaremos un recorrido, abierto por una cruz de guía junto a los estandartes de las distintas Hermandades reunidos por poblaciones, camino de La Santa Iglesia Catedral para asistir a la misa pontifical a las 11,30 horas.

Los hermanos de esta Santa Hermandad de Las Sagradas Cinco Llagas nos reuniremos previamente en San Juan de Letrán a las 9,00 horas de traje oscuro (con posibilidad de llevar paraguas ante la previsible aparición de  lluvia).

Os esperamos para poder traspasar juntos la Puerta Santa de la Catedral y ganar el Jubileo con las debidas disposiciones que nos marca nuestra Santa Madre Iglesia.



Madrugada Santa 2016: Hermandad de las Cinco Llagas de Jerez por las calles Santa María y Honda









Nuevas ordenaciones en la diócesis asidonense-jerezana

“ES LA MISERICORDIA DE DIOS LA QUE OS HA AYUDADO A ELEGIR" DICE EL OBISPO ASIDONENSE A LOS NUEVOS ORDENADOS EN EL MARCO DEL AÑO JUBILAR

Iván Cote es ya nuevo presbítero y Juan Antonio Vital, Olivier Cabeza y Juan Azcárate nuevos diáconos tras una celebración que, presidida por monseñor José Mazuelos, llenó de fieles la Catedral del Salvador el pasado sábado 9 de abril.
El impresionante ambiente que había en la Catedral del Salvador desde minutos antes de la celebración de las ordenaciones de un nuevo presbítero y tres diáconos ha ofrecido en cifras de fieles congregados un dato que revela la alegría con la que se vive en Asidonia-Jerez.
Iván Cote, nuevo presbítero, es una vocación surgida en el marco de las cofradías jerezanas y su ordenación había generado gran expectación en la ciudad. Otras poblaciones como Sanlúcar de Barrameda, en la zona pastoral del litoral, y las serranas Olvera y Villamartín, cunas respectivas de los nuevos diáconos: Juan Antonio Vital, Olivier Cabeza y Juan Azcárate.
Los cuatro han recibido el mensaje de monseñor José Mazuelos Pérez. El obispo diocesano les ha recordado que “es la misericordia de Dios la que os ha ayudado a elegir”, evocando que estas ordenaciones de enmarcan en el año jubilar abierto en diciembre pasado por el Papa Francisco.











Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

IV Domingo de Pascua (ciclo C)
Buen Pastor

El cuarto domingo de Pascua es denominado popularmente el «domingo del Buen Pastor», porque en las lecturas bíblicas y en las oraciones litúrgicas de este día aparece la imagen de Jesucristo como Pastor bueno.
Es muy significativa la oración colecta de la Misa que habla de la «debilidad del rebaño» para referirse a todos los seguidores de Jesucristo, es decir, a la Iglesia; y de la «fortaleza del Pastor» para aludir a Jesucristo. El texto del Evangelio de Juan que se proclama en este día se enmarca en una de las clásicas controversias de Cristo con las autoridades judías, que no comprenden a Jesús. Los judíos quieren saber con certeza quién es Jesús. Están hartos ya de tantas evasivas; y abiertamente le preguntan cuándo va a desvelar su verdadera identidad: ¿Eres tú el Cristo o tenemos que esperar a otro? Si eres tú el Mesías esperado dínoslo abiertamente.
Y Jesús, con la paciencia y sabiduría que le caracterizan, contesta que ya ha respondido a esta pregunta con las obras que ha hecho en nombre de Dios Padre y que dan testimonio de que verdaderamente es el Hijo de Dios, el Mesías esperado. Pero que ellos, los judíos, no le han creído y no le creen, a pesar de lo que ven y escuchan.
En este contexto, Jesús aprovecha las imágenes bíblicas del pastor y de las ovejas para aplicarlas a sí mismo y a sus seguidores. Es una imagen familiar para los oyentes judíos educados en la tradición profética, que ya había usado estas imágenes para hablar del futuro Mesías y del pueblo de Israel.

El débil rebaño
Jesús habla de «mis» ovejas para referirse a quienes han escuchado su palabra, la han creído y le siguen. La imagen del rebaño transmite un mensaje de unidad y docilidad en quienes forman parte de la familia de Jesús. ¿Cuál es la particularidad que resalta el Señor en las ovejas de este rebaño? «Escuchan mi voz». Los que son de Jesús no solo oyen, sino que escuchan a Jesús con deseo, por eso confían en Él y le prestan libre adhesión: «me siguen».
La experiencia pastoril afirma que las ovejas conocen a su pastor porque pasan mucho tiempo juntos; escuchan su voz porque dependen de él; y le siguen porque comprueban que las protege y defiende de los peligros. Podríamos afirmar que inconscientemente se fían y confían en el pastor.

El Buen Pastor
Jesús al hablar del pastor destaca dos aspectos que son sumamente significativos, porque está hablando de sí mismo y de todos los que continuarán su ministerio de servicio al cuidado del pueblo de Dios. Por un lado, afirma que «conoce» a sus ovejas; es decir, se interesa por ellas, le importan. Un conocimiento que se transforma en amistad íntima porque el pastor y las ovejas se conocen mutuamente y durante mucho tiempo a solas. Por eso, se puede entrever en estas palabras el servicio fiel del pastor para cuidar y proteger de cualquier tipo de peligro y daño a las ovejas encomendadas: «no perecerán», «nadie las arrebatará». Cuando el pastor se dedica a cuidar del rebaño ningún mal puede arrebatarlo. Jesús afirma que no solo aporta un cuidado material a sus seguidores, sino que además «yo les doy la vida eterna». Jesús promete a sus seguidores la vida eterna, la vida en Dios, la salvación. Y esto solo puede prometerlo el Mesías, el Hijo de Dios, que ha venido al mundo para salvarlo y entregar su vida por todos: «El buen pastor da su vida por sus ovejas» (Jn 10,11).
Esto es lo que intentó decirnos a lo largo de su ministerio en sus enseñanzas y signos. Cuando Él se identifica con la imagen del pastor, quiere comunicarnos que da su vida por nosotros (Jn 10,15). No sé si todos los lectores conocen claramente lo que es la vida de un pastor. Yo, que he convivido en mi infancia con muchos de ellos, he visto cómo se consumían sus días y sus años pendientes de acompañar al rebaño y atender a cada una de sus ovejas. No tenían domingos ni descansos, porque el rebaño necesitaba ser atendido; no podían hacer viajes, más que pidiendo ayuda a otros para ser sustituidos en esta tarea; y muchas de sus enfermedades las han curado en la soledad de los páramos. Es una vida sacrificada y ofrecida. Cuando se quieren dar cuenta, se les ha pasado la vida traspasando veredas y alternando estaciones. Cristo quiso identificarse con el pastor bueno que da su vida por el rebaño para hablar de su misión entre nosotros. Dar la vida por los demás. ¡Qué mal suenan estas palabras a nuestros oídos posmodernos!, ¿verdad? Y sin embargo, esta es la clave de la fe cristiana: amar, amar de verdad, incluso, estando dispuesto a dar la vida por el otro. No hay amor más grande que dar la vida (Jn 15,13), dice Jesús.

Somos uno
Jesús afirma algo más: nadie puede arrebatar lo que me ha entregado mi Padre. Con estas palabras, Jesús está diciendo que es Dios Padre quien le ha encomendado el cuidado de «sus» ovejas. Todo es fruto del amor de Dios Padre entregado a su Hijo Jesucristo. Jesús cumple la misión que le ha encomendado su Padre, que es el cuidado de sus ovejas. Por eso, Jesús hace presente y manifiesta al Padre: «Yo y el Padre somos uno».
Esta atrevida afirmación tenía que resonar revolucionaria en los letrados interlocutores judíos, porque establece una unidad de poder salvífico entre YHWH y Jesús, una íntima comunión entre ambos. De esta forma Jesús manifiesta su divinidad, su condición de Hijo de Dios, es decir, se manifestaba ante las autoridades judías como el Mesías esperado por el pueblo de Israel. Jesús es Dios, el Hijo de Dios. Y según esto, quien escucha a Jesús, escucha al Padre; quien se opone a Jesús, se opone a Dios.

  Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos


Evangelio

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, lo que me ha dado, es mayor que todo, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Juan 10, 27- 30