viernes, 30 de enero de 2015

Destacados del tercer día de Quinario

Predicó Fray Julián Bartolomé Rivera, O. F. M.:

Si alguno tiene oídos para oír, que oiga. Quien enciende un candil no sólo ha de trabajar por su propia santificación sino también por la de los demás. Porque nosotros somos la Luz del mundo.

La fuerza expansiva que ha de expandirse por el mundo es como una luz. ¿Qué pretenderá decir Jesús con estas palabras? ¿Por que nos lo dice ahora a nosotros? El Señor se sirve de nosotros como antorchas para esa Luz ilumine.

No podemos olvidar nunca que el Evangelio es un arrebato de amor que necesita pronunciarse, que necesita decirse. Y nosotros debemos tener esos oídos para llevar la luz de Cristo.

El Señor nos quiere con una personalidad bien definida. Si contemplamos de cerca a Jesús,  podemos sentir de cerca la plenitud de lo humano. El quiere que practiquemos todas las virtudes naturales: el optimismo, la espontaneidad, la veracidad, y que seamos equilibrados. Lo humano es lo primero que se ve y lo primero que atrae. El prestigio profesional. La sencillez. La amistad. Hay que tener una conducta plenamente humana, que vive lo que cree.

Sed misericordiosos como vuestro padre es misericordioso, no juzgues y no serás juzgado, porque con la medida con que midáis, se os medirá.

Sólo podemos hacer esto con el amor a los demás.



miércoles, 28 de enero de 2015

Destacados del segundo día de Quinario

Predicó Fray José Ramón Martínez Tobías de Cuartango, O. F. M.:


El mayor potencial en número que tiene Andalucía en la vida de la Iglesia son las Hermandades y Cofradías. Ojalá aprovechemos este potencial. Debemos siempre ponernos ante la Palabra de Dios. ¿Que pasaría si todos los cofrades tomarán en serio la Palabra de Dios? Si alguien se acercara a ustedes, yo quisiera meterme en vuestra cofradía y os preguntara qué es lo central en vuestro cristianismo, seguramente habría respuestas para todos los gustos.

Convertíos y creed en el Evangelio. Es la mejor síntesis. Era la obsesión de Jesús. Esto es lo primero. Debemos caer en la cuenta de que Dios habla. De que Dios no es mudo. Hablando de todas las maneras, llegó un momento que nos habló a través de su propio Hijo.

Los cristianos tendríamos dos Biblias: la que leemos en nuestra casa y la Biblia de los hechos que suceden a nuestro alrededor. Dios nos habla. Dios te habla. A nosotros nos corresponde dar una respuesta. A veces la Palabra de Dios cae en el transcurso del camino y la pisoteamos. Nos puede pasar que oímos pero no escuchamos. Para escuchar es necesario reflexión y silencio -interior y exterior-.

Vuestra Hermandad es una Hermandad austera, que va buscando el silencio, salís sin ruidos, invitando a todos y enseñando que el silencio es necesario para escuchar la Palabra de Dios.

A veces no llegamos a que la Palabra no sea carne de mi carne. O que caiga entre rocas. Y ahogue la Palabra. No olvidemos que la Palabra de Dios es don. Dios me la regala. Pero el sembrador tiene que echar la semilla. Lo que habéis oído en la intimidad, propagadlo desde las azoteas. A todos los hermanos de vuestra Hermandad os incumbe una cosa: tenéis que propagar la Palabra de Dios.



Destacados del primer día de Quinario

Predicó Fray Alberto Ramos Romero, O.FM.:

“¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?”.

Surge la pregunta de Jesús. No es que Jesús despreciara a su familia, sino que Él quiere formar una nueva familia. Su mensaje quiere aunarnos.

Él nos une con los vínculos del amor. Un amor que nos hace como hermanos. La comunión con los hermanos se asienta en esos vínculos de amor.

Entrar en esos vínculos de amor y comunión fraterna es perdonarnos los unos a los otros, buscar siempre lo bueno que tienen los demás. Porque una auténtica familia esta está fundamentada en un amor auténtico y sincero.

Solemos irnos a unos caminos más cómodos, pero la fe en Jesús va a hacer que nos amemos con sinceridad. Creer en el Evangelio, aceptar a Jesús significa que ya para siempre Él es ya nuestro único señor, que queremos cumplir su voluntad, que queremos que venga su Reino.

No es la ofrenda de cosas lo que tenemos que dar al Señor; la verdadera ofrenda es nuestra vida, nuestra voluntad. Y esto es lo que tiene que ser nuestra oración.

Nos vamos a sentir tentados muchas veces, pero ya en el Padrenuestro le pedimos que nos libre de ese mal.


Que en verdad seamos una sola familia, y nos sintamos hermanos con toda sinceridad.





Otra vez de silencios blancos…

FUENTE: COFRADEMANIA
Otra vez, lleno de elegancia y señorío. Así fue. Pasaban pocos minutos de las ocho y media de la tarde del lunes, cuando desde la sacristía de San Francisco, partió una luminaria comitiva compuesta por Cruz de Guía, dos filas de hermanos con luz, grupo de hermanas y devotas -cargadores de la imagen-, y cuerpo de acólitos, aquellos que tenían como única misión recoger al Señor de la Vía Crucis en la capilla del Voto, para acompañarlo silente, hasta el presbiterio del convento franciscano.
Un silencio escalofriante sólo roto por los leves pitidos y chasqueos de las cámaras digitales, inundaba los espacios absolutos, y fue entonces que la coral del Carmen comenzó a entonar su leve rezo cantado.
Así comenzó un traslado que ya se ha convertido en una de las antesalas, una más, de nuestra cercana Cuaresma, un traslado que desde este martes deja paso al quinario de la cofradía de las Sagradas Cinco Llagas, una de esas hermandades que sabe hacer las cosas a su modo, consiguiendo enganchar a su forma, a quienes no dudan de su idiosincrasia genuina y peculiar.
Al final, claveles rojos en las manos de casi todos los que se marchaban para casa, anónimos acompañantes de un Nazareno que ayer volvió a trazar esa senda por la que todos tarde o temprano caminamos junto a Él.
Ya está el Señor en el altar mayor de San Francisco. Como todos los años...


sábado, 24 de enero de 2015

Evangelio y comentario



III Domingo del Tiempo ordinario
Se ha cumplido el plazo

Es el momento. Es la ocasión. Así se puede traducir también la palabra original griega empleada por el evangelista para resumir la predicación de Jesús: «Es el momento…, está cerca el reino de Dios, convertíos…»

El año comienza con las rebajas en los comercios. Quienes velan por la economía doméstica no pueden permitirse dejar pasar la ocasión. Conozco también a quienes no desperdician el momento actual, de precios más bajos en el mercado de la vivienda, y deciden comprarse ahora un piso.

Conviene darse cuenta del momento oportuno. No se puede vivir sin atender lo que el tiempo aconseja. No sería prudente ni sabio. Es signo de madurez humana caer en la cuenta de lo que se debe o puede hacer en cada tiempo de la vida. No todos los tiempos son iguales. Las personas que no han desarrollado la capacidad de juicio equilibrado piensan que todo comienza en cada momento, que no hay historia, que sólo cuenta lo que ellos hacen en el instante.

Algo de eso nos pasa hoy a todos, cuando sufrimos la influencia de un cierto modo de pensar muy extendido. En nuestra cultura occidental dominante, se cree que lo mejor es necesariamente lo de ahora, lo que estoy haciendo ahora. Se mira con cierto espíritu de superioridad a las generaciones pasadas y se piensa poco en las que van a venir. Nos tenemos por miembros privilegiados de una Humanidad adulta; a los que nos precedieron los consideramos como si fueran niños, y de los que vengan no queremos saber demasiado.

Sin embargo, no hemos perdido de tal modo el sentido del tiempo que no podamos entender la interpelación del Evangelio. Somos bien conscientes de que podemos desperdiciar la ocasión de la vida. No dejamos de preguntarnos por las oportunidades del momento en que vivimos. ¿No será éste el tiempo de decisiones importantes? ¿Estoy tan seguro de que mi vida discurre felizmente en la buena dirección? ¿No puedo realmente hacer nada al respecto distinto de lo que estoy acostumbrado a hacer?

El Evangelio nos interpela a todos con la invitación exigente de Jesús: «Éste es el momento, se acabó el plazo…, convertíos».

Sí, es posible que no volvamos a tener ocasión de responderle, si ahora hacemos oídos sordos o aplazamos la respuesta. No podemos dar por sentado que vayamos en la buena dirección ni que todos los tiempos sean iguales. No es aconsejable una dilación facilona, con la excusa pueril de que la vida es larga. Tampoco vale disculparse pensando que la interpelación de Jesús es tan antigua, que ya habría perdido vigencia.

Dios está igualmente cerca de todos los tiempos, no cabe duda. Pero sale al camino de nuestra historia y para nosotros hay un tiempo oportuno de acercarnos a Él. Éste de hoy, o el del próximo domingo, puede ser para mí el tiempo en su sazón.

+ Juan Antonio Martínez Camino
obispo auxiliar de Madrid




Evangelio

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia».
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.

Jesús les dijo:

«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con Él.

Mc 1, 14-20





COMIDA DE HERMANDAD - CINCO LLAGAS

COMIDA DE HERMANDAD – RESTAURANTE SAN FRANCISCO
DOMINGO 1 DE FEBRERO – PRECIO: 10 EUROS

Entrante:
Aliños

Primer plato:
Paella o Mariscada individual

Segundo plato:
Lomo a la flor de Jerez o Pez de Espada al vino blanco

Postre:
Tarta de San Marcos

Bebidas (se podrán repetir las que se deseen):
Cerveza, Vinos de Jerez, Refrescos, Agua


Menú infantil: Precio 6 euros
Pollo empanado o Gallo empanado con patatas y ensalada, un refresco y, de postre, un vasito de helado.

Nota: Llegada al Restaurante de 14.00 a 14.30 horas