sábado, 20 de diciembre de 2014

Felicitación Navidad - Hermandad de las Cinco Llagas

¡Una jornada histórica y plenamente jubilosa en San Francisco!

La Junta de Gobierno, en general, y los mayordomos de la cofradía, en particular, agradecen muy de veras las numerosas felicitaciones recibidas –de hermanos de nuestra de Hermandad de las Cinco Llagas, devotos y de cofrades pertenecientes a otras instituciones cofradieras- por la bella estética de la solemnísima ceremonia de besamano Extraordinario de María Santísima de la Esperanza celebrado con motivo del LXXV aniversario de la Reorganización de la corporación nazarena. Asimismo subrayamos los emotivos momentos vividos a lo largo de la jornada –verbigracia cabe destacar la visita y el ejemplar comportamiento de los 100 alumnos del Segundo Ciclo de Primaria del Colegio de Madre de Dios o la ofrenda floral protagonizada por el nuevo capataz Jaime Racero y un nutrido grupo de costaleros del paso de palio de Nuestra Madre de la Esperanza o la visita entrañable del presidente del Consejo de la Unión de Hermandades Pedro Pérez Rodríguez apenas horas antes de ser padre de nuevo, así como un sinfín de guiños devocionales que por íntimos y personalísimos omitimos-. Ha gustado sobremanera –ha cundido en los hondones de cada reflexión interior- además las predicaciones del padre Frances Xavier y la categoría litúrgica de la Función del mismo día 18. La Virgen de la Esperanza fue epicentro de incontables oraciones y plegarias. Reina siempre en nuestros corazones la Esperanza Soberana. (Ilustramos este post con fotografías de nuestro querido hermano José Soto Rodríguez).


Evangelio y comentario

Cuarto Domingo de Adviento
Hágase
Consentir es una hermosa palabra. Es verdad que puede tener también un sentido negativo, cuando hablamos, por ejemplo, de esos padres que educan laxamente a sus hijos, convirtiéndolos en unos consentidos. Pero consentir significa ante todo asentir, en el sentido de unir libremente el propio sentimiento al de otro, a quien se otorga fe. Eso quiere decir, por ejemplo, cuando hablamos del consentimiento matrimonial. Es hermoso poder consentir así con alguien. Pero no siempre resulta fácil. Porque no siempre sabemos bien lo que el otro siente realmente; o, si lo sabemos, tampoco es sencillo confiarse, unir la propia voluntad con la ajena.
A las puertas ya de la Navidad, la liturgia del próximo domingo nos presenta el consentimiento más bello y más poderoso que podamos pensar. María consiente con Dios: Fiat, «Hágase en mí según tu palabra». La salvación radica en el consentimiento. La Iglesia siempre ha contenido el aliento al contemplar este de María. ¿Qué hubiera pasado si, por un imposible, ella no hubiera consentido al anuncio del ángel? ¡Misterio asombroso el de un Dios que pide el consentimiento de sus criaturas para ejercer su poder! ¡Actitud admirable la de María, la más hermosa criatura de Dios, que consiente con toda conciencia y libertad!
María no pronuncia a la ligera su Hágase. Su consentimiento no es, ni mucho menos, infantil o irracional. Ha sido precedido de un diálogo intenso. El ángel ha dicho la primera palabra: «¡No temas, alégrate!» Cuando Dios habla, los temores se callan. Puede que no desaparezcan del todo, pero se callan. La serenidad, la alegría del alma es el fruto primero e inconfundible de la presencia del ángel bueno, del Espíritu de Dios. El gozo de la presencia de Dios hace posible el funcionamiento correcto de la inteligencia. El racionalista no lo entiende. Sospecha de la alegría de la fe. Prefiere la eterna melancolía de la duda. Pero, entonces, la razón, encorvada sobre el propio sentimiento, no es capaz de desplegar sus capacidades, y quedamos a merced de percepciones oscuras y de cálculos falsos.
La segunda palabra es de María. ¡Y es una pregunta!: «¿Cómo será eso?» La fe no teme ninguna pregunta. La fe sólo es incompatible con la autosuficiencia. Para consentir como Dios quiere, hay que hacer bien las cuentas, hay que liberarse de impresiones falsas y conocer de verdad a quién y qué se consiente.
¿Será esta próxima Navidad el momento de nuestro consentimiento verdadero con el poder salvador de Dios? ¿Habrá llegado el tiempo de liberar nuestra libertad de la cárcel de los sueños de autonomía?
No hay nada más hermoso que compartir libremente nuestro querer en un proyecto interpersonal que merezca la pena. Pero nada merecería la pena, si no fuera todo posible para Dios. Consentir con Él, como María, es el origen de la verdadera libertad.
+ Juan Antonio Martínez Camino
obispo auxiliar de Madrid


Evangelio

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres».
Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra: por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llaman estéril, porque para Dios nada hay imposible».
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra».
Lucas 1, 26-38

Destacados predicación tercer día del Tríduo

Nos encontramos con una celebración especial. Los cristianos siempre se preparan para las fiestas. Porque no celebramos por celebrar.
Tenemos hoy a la figura de José. José su esposo que era justo, Dios pasa por nuestra vida y la santifica y pone nombre a las cosas y menos mal que las pone Él.
La persona justa es la que cumple su palabra. Si no cumples tu palabra, entonces de ti no se fiara a nadie.
Existe la Justicia de Dios. Cuando nosotros éramos pecadores y Dios se apiadó de nosotros. A pesar de que nosotros constantemente rompemos el pacto con Dios. Dios no se cansa de mantener el pacto. Dios sólo quiere que todos lleguemos a la salvación y ahí está nuestra Esperanza.
El tiempo del Adviento esta radicalmente instalado en la Esperanza. Dios se atreve a meterse en la salvación de los hombres porque quiere nuestra salvación. Dios salva. Hoy 18 de diciembre celebramos la solemnidad a la Santísima Virgen, cuando sólo había una fiesta dedicada a la Virgen era hoy.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Recordatorio e informaciones





RECORDATORIOS E INFORMACIONES:

1.- Hoy, Festividad Litúrgica de María Santísima de la Esperanza, permanecerá durante toda la jornada Nuestra Venerada Titular en Solemne Ceremonia de Besamano Extraordinario, con motivo del LXXV Aniversario de la Reorganización de esta Hermandad de las Cinco Llagas. A las ocho y media de la tarde celebraremos la Solemne Función del Tercer Día de Tríduo. Intervendrá la Coral de Nuestra Señora del Carmen Coronada. Una vez terminada la Santa Misa, se procederá a la clausura del besamano con unos cantos marianos preparados ex profeso por la Coral para tan señalada ocasión.
2.- Habida cuenta  nuestra querida Hermandad está a punto de recibir –aguardando el tiempo establecido -los permisos pertinentes de cara a poder celebrar dos convocatorias de gran impacto histórico para la conmemoración del LXXV aniversario de nuestra Reorganización –y enmarcados en la programación que se prolongará durante todo el año 2015 cuyos actos ya se encuentran cerrados y fechados- la presentación de la misma –y en la esperanza de poder trasladar una muy grata noticia al cuerpo de hermanos- se celebrará en el próximo mes de enero en fecha que anunciaremos en breve.
3.- La tesorería de la Hermandad precisa de la recaudación estos días de la venta de la Lotería de Navidad. Rogamos por ello se pongan en contacto nuestros cofrades con el hermano Tesorero.

Destacados predicación segundo día de Tríduo

El Adviento tiene dos partes y hoy comenzamos la segunda.
La genealogía es la familia de Cristo, y como tal, la del cristiano. Todos ellos forman parte de esta familia que va desde el principio hasta la plenitud de los tiempos.
La genealogía de Cristo viene de la descendencia de Judá, y de David el Rey.
En el Evangelio salen cuatro mujeres que son de una credibilidad dudosa. Sin embargo están en la familia de Cristo. El Señor entra en la Historia del hombre, de los buenos y de los malos.
Cuando llega José ya no hay descendencia. Entra María (la quinta mujer que será una verdadera perla preciosa) y ya a través del Espíritu Santo nació Jesús.
Cuando criticamos a un obispo, estamos criticando a un sucesor de los apóstoles. Cada uno está en su lugar y la Iglesia sigue. Cuando criticamos a alguien estamos criticando a un hijo de Dios.
La Iglesia sigue a pesar de nosotros, aunque seamos unos sinvergüenzas.
La intención que debemos llevar siempre encima es lo que dijo la Virgen : hágase en mí. No por mis méritos, sino por Dios.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Destacados predicación primer día de Tríduo

El Señor dice: ay de la ciudad rebelde.
No hay conversión si primero no se ataja el pecado.
Dios nunca ridiculizaría a sus hijos. Dios quiere que aprendamos a base de golpes de amor. 
Como se hace el vino de aquí, ha habido un poso, y de ahí sale el vino. No es nuevo, porque lleva el poso.
Hay gente difícil y que conviene mantener apartado, pero entonces no cumplimos esto.
En el Evangelio  Dios pone la parábola de los dos hijos y la viña. Cumplimos, somos obedientes ...  puede haber personas obedientes pero a los que no les entra la Palabra de Dios, no se convierten. Los suyos estaban en la burbuja de su verdad.
 El tiempo de Adviento es para esto: para que tomemos conciencia. Cuántas veces le decimos sí a Dios, cada vez que rezamos un Padrenuestro o un Avemaría, pero tratamos de escaparnos por otro lado.
Los cristianos no estamos aquí para ser cualquiera, sino para ser luz y sal.
Abramos el corazón al Señor como lo hizo la Virgen María.