viernes, 22 de mayo de 2015

Evangelio y comentario

Solemnidad de Pentecostés
Las manos y el costado

En una ocasión, mostraba yo a un amigo, teólogo y artista, una catedral española. Nos paramos junto a un hermoso Cristo yacente, tallado en una soberbia pieza de mármol. Le ponderaba la obra y le contaba el impresionante historial del afamado escultor contemporáneo que la había labrado. Él me escuchaba atentamente mientras observaba con seriedad aquella figura, que, más que un cuerpo sin vida, parecía un atleta vivo, lleno de fortaleza y de armonía. Cuando terminé, observó con cierto laconismo: «Es una obra maestra; es precioso, pero no es Cristo». Me quedé un tanto desconcertado y lo miré, sin pronunciar palabra, preguntándole con los ojos la razón de aquella afirmación tan contundente y tan inesperada para mí. «Muy sencillo –respondió–. No veo señal ninguna en las manos, ni en los pies, ni en el costado. Es un cuerpo que habría podido representar muy bien la fuerza latente de la resurrección en el cuerpo sin vida del Señor. Pero no hay resurrección, sin cruz; no hay ya cuerpo de Cristo que no lleve las llagas de los clavos y de la lanza. Éste no puede ser el Señor».

Tenía toda la razón mi amigo esloveno, teólogo y artista. Aquella imagen podía muy bien ser de cualquier escultor pagano o neopagano, que pretendiera glorificar al ser humano esculpiendo la belleza de su cuerpo. Pero la hermosura del cuerpo del Resucitado consiste precisamente en que lleva también las señales de la Pasión.
El día de Pentecostés, los discípulos estaban encerrados, llenos todavía de miedo por lo que los judíos habían hecho con Jesús. Éste se les presenta de nuevo, resucitado. Y, después del saludo de paz, les enseña las manos y el costado. Fue como una contraseña para identificarse. Un gesto que hizo desaparecer el miedo del alma de aquellos hombres acongojados, que enseguida se llenaron de alegría, al reconocer al Señor.

Lo que nos quita el miedo al sufrimiento y a la muerte no puede ser más que la victoria sobre ellos. Un cuerpo hermoso, no tocado por el dolor, puede impresionarnos, pero, como elude la caducidad y el destino mortal de toda hermosura humana, nos deja con la incertidumbre y la angustia de esa cuestión ineludible e irresuelta. El cuerpo llagado de Cristo resucitado es, en cambio, la señal inequívoca de la victoria. Sus heridas gloriosas nos han curado del pecado y de la muerte.
Es el Espíritu, señor y dador de vida, quien pone en pié en todas las plazas del mundo a los testigos de la victoria del Resucitado. El Espíritu que Cristo da a sus enviados no les enseña a ellos y a los destinatarios de su testimonio otra cosa distinta que la victoria ganada en la Cruz. Hay espíritus que enseñan otra cosa, pero no son de Cristo. Son los espíritus falaces de un camino de gloria que no pasa por la cruz; de una salvación y de una libertad que serían posibles sin morir con Él.
Pentecostés es la fuente de la inteligencia de la fe y de la fortaleza divina que la hace posible. Sin el Espíritu de Cristo, los humanismos no son suficientemente humanos. Él cura las heridas de los hombres mostrándoles las llagas gloriosas del Resucitado.


+ Juan Antonio Martínez Camino




Evangelio

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. En esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».


Juan 20, 19-23




Cuando los ángeles custodios de la tradición se funden con los duendes de la actualidad. Crónica de una jornada histórica

Fotografías cedidas por nuestros hermanos José, Esperanza y Carmen Soto, Manuel Piñero y María y Carmen Ruiz-Henestrosa. Texto redactado a encargo por N.H. Marco A. Velo

Cuando los ángeles custodios de la tradición (siempre sempiterna) y los duendes (nunca escurridizos) de la actualidad se funden en un fenómeno de convergencia –tan inversamente proporcional a la indolencia religiosa que pulula en derredor-, entonces –al pie de la memoria de un naranjo en flor o bajo la apagada hoguera de las vanidades del individualismo- fluye lo real maravilloso. Y no nos referimos al género literario fraguado sin error de cálculo por Alejo Carpentier, sino a la lágrima contenida por la multitud selecta en función de una mudanza física –eventual, pero traslado al fin y al cabo- que tampoco supuso in extremis para los ejemplares hermanos del Cristo de la Expiración el espontáneo llanto derramado in hac lacrymarum valle. Porque los cofrades de las Cinco Llagas y los padres franciscanos abrieron unánimemente –desde el minuto cero-, Deo gratias, Deo volente, las puertas de su casa, de su sede, de sus entrañas y de su solidaridad jamás vacilante sino muy al contrario: firme como la Fe que ambas corporaciones mantienen incólume desde siglos ha. Los cofrades del Cristo –los devotos del Señor del Campillo- se encuentran también en el seno de su propio ser allá por Plaza Esteve. Lo saben y lo somatizan a fuer de acciones –que suman excelentes razones-. La amenazadora lluvia impidió el traslado previsto para la fecha primera: el lunes 4 de mayo. Ya entonces hermanos de las Cinco Llagas como Francisco Barra, José Pacheco, Inmaculada Pérez o Ramón Emilio Mejías –presentes en la Ermita de San Telmo- comunicaron por motivos más que justificados su imposibilidad de acompañarnos en la nueva jornada anunciada: el sábado subsiguiente. A todos ellos los llevamos seis días después asidos al rito latiente de la amplísima representación de esta cofradía de las Cinco Llagas que a voluntad integró el cortejo de los hermanos del Valle. ¿Tempus fugit? No así durante el ínterin del tempo de la tarde noche del pasado día 8 del corriente mes de mayo. Indescriptible la esencia de cada instante. Tutti contenti. Sincrónicas sonrisas. Fraternidad, historicidad, equidad. La Hermandad de las Cinco Llagas obsequió además a la del Cristo con un cuadro de bienvenida que recogía a modo de collage instantáneas firmadas por nuestro querido hermano José Soto alusivas y concernientes a la última vez que los pasos de la cofradía de San Telmo tuvieron –como un ideologema del futuro mediato- que resguardarse en la Capilla del Voto cuando la lluvia intensificó su imprevisto e impredecible derrame. Aplausos atronadores en el atrio de la iglesia. Fluyente jornada histórica. Sentido de confraternización elevado a la enésima potencia. El Cristo, el Nazareno Franciscano, la Señora del Valle, la Virgen de la Esperanza… Fervores que ya habitan en idéntico domicilio. Aquel que el destino –indomable e inescrutable- ha unido y fundido a mayor gloria de Dios.  





























domingo, 17 de mayo de 2015

Publicación de la noticia de la magnífica conferencia de Francisco Javier Segura en la página de cabecera del portal web Cofrademania


Evangelio y comentario

Solemnidad de la Ascensión del Señor
¿Condenado?

El tiempo de Pascua es una constante invitación a la alegría verdadera, la que se recibe de lo alto, a pesar de las dificultades que nos vienen desde abajo. La Iglesia nos contagia la alegría que ella vive por el Señor resucitado, triunfador del pecado y de la muerte. El mundo estalla de alegría ante la incomparable buena noticia de la victoria del Amor creador. La alegría pascual no es intimista ni privada. Es para todos. Es una alegría pública y para ser publicada: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». Quien se ha encontrado con el Resucitado no puede estarse quieto con su gozo. Se convierte, de uno u otro modo, en misionero.
Pero Jesús advierte a sus enviados de algo nada fácil de oír: «El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado». ¿Condenado? Es una palabra que no se oye demasiado en la predicación de nuestros días. Resulta difícil de pronunciar por diversos motivos. No parece de buen tono hablar de culpa y de castigo. Porque en nuestra época hay una tendencia a la exculpación universal. Nadie sería realmente culpable de nada. Siempre habría alguna justificación: el mal no radicaría nunca en la persona, sino en la educación, la sociedad, la necesidad, la perturbación mental o la presión ambiental. En cualquier cosa, menos en la libertad de la persona, cuyas elecciones tienden a ser tenidas siempre por buenas, excepto en algunos temas de moda que funcionan como chivos expiatorios.
Además, la bondad infinita de Dios, es entendida a veces como indiferencia absoluta frente al mal y al pecado. A Jesús se le pinta, con cierta frecuencia, como un dulzón predicador del amor, que jamás habría advertido de las consecuencias del mal moral ni las habría sufrido en su propia carne. A Dios Padre se le entiende como uno de esos padres que han renunciado a la autoridad en aras de una complicidad con cierta adolescencia permanente incapaz de reconocer la realidad de las cosas y de aceptarla. Sin embargo, Jesús también habla de la posibilidad de la perdición eterna. La recuerda precisamente en el momento solemne en el que envía a los suyos a predicar el Evangelio a todo el mundo, poco antes de ascender al cielo. Porque en ese momento se anuncia también que el Señor volverá para juzgar. Toda la actividad del hombre en el mundo queda situada así entre la misión inaugurada por el Resucitado y la vuelta de este para recoger los frutos.
Es verdad que la Iglesia no proclama la condenación de nadie. En cambio, sí define que podemos estar ciertos de la salvación y de la gloria de muchos: al menos, de todos los mártires y santos. Es cierto que Dios quiere que todos se salven. Pero también es verdad que la Iglesia, siguiendo la enseñanza del Señor, advierte de la posibilidad de la condenación eterna de quienes se resistan a creer y actúen contra la justicia. Tampoco éste es un mensaje pesimista. Al contrario, la justicia divina es la única esperanza de que los verdugos y los desalmados no triunfen definitivamente sobre sus víctimas inocentes y sobre los débiles de este mundo. Dios nos ha creado para la Gloria, verdaderamente libres.

+ Juan Antonio Martínez Camino



Evangelio

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once, y les dijo:
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos».
El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la palabra con los signos que los acompañaban.



Marcos 16, 15-20



domingo, 10 de mayo de 2015

"En las Hermandades hay un ansia de economizar en la música sacra que es insana para la corporación y para el culto"

Brillantísima ponencia del coordinador de El Sochantre hispalense, cofrade sevillano y pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2013 Francisco Javier Segura Márquez en la Hermandad de las Cinco Llagas con motivo de la programación del LXXV Aniversario de la Reorganización de esta institución cofradiera


El pasado viernes día 8 de los corrientes mes y año nuestra Hermandad de las Cinco Llagas de nuevo celebró uno de los destacados actos prefijados en su denso programa de actos del LXXV aniversario de la Reorganización de la Cofradía. A las 20.30 horas, y presidida por el sacerdote José Hachero Álvarez, tuvo lugar la mensual Misa de Hermandad para, posteriormente, desarrollarse la cuarta de las ponencias anunciadas.

En esta ocasión ocupó la tribuna de oradores Francisco Javier Segura Márquez, licenciado en Historia del Arte, coordinador de El Sochantre hispalense, cofrade sevillano, coautor del libro Gubia de Letras  y pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2013, quien dictó, de manera tan brillante como amena, la conferencia titulada ‘La música sacra y el culto: consideraciones sobre su aportación a la Liturgia en las cofradías'.

Nuestro querido hermano secretario de la Junta de Señores Oficiales, Ernesto Romero del Castillo, quien, estirando un verbo fluido y concercano, subrayó, entre otras, las siguientes afirmaciones:

- Continuamos, un mes más, con el magnífico ciclo de conferencias formativas con las que estamos celebrando tan brillantemente estos setenta y cinco años de reorganización. En esta ocasión viene a compartir con nosotros su gran experiencia y enorme sapiencia el cofrade Francisco Javier Segura Márquez. Nacido en Sevilla hace 29 años, don Francisco Javier Segura es, sin ningún género de dudas, todo un artista. Y no ya por ser experto en Arte con mayúsculas en virtud de su Licenciatura en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla –estudios que ha completado brillantemente  con un Máster en Educación Secundaria, estudios de Piano y estar cursando en la actualidad la Licenciatura en Antropología Social y Cultural-, sino porque se ha dedicado de lleno a dos de las artes  en los que destaca sobremanera: la Música  y la Literatura. Respecto a la primera, don Francisco Javier destaca como pianista, organista, acompañante musical de eventos, compositor y letrista.

- Respecto a la Literatura, gracias a la cual ha trascendido la gran fama de nuestro conferenciante de hoy, y aparte de multitud de publicaciones y premios, así como ponencias y comunicaciones en diversos simposios y congresos, y su faceta como articulista tanto en El Correo de Andalucía como diversos boletines entre los que destaca su colaboración habitual en el Boletín de las Cofradías de Sevilla desde 2003, ha brillado sobremanera como pregonero, especialmente como pregonero poeta, ya que se identifica plenamente con la Generación del 27, y conoce todos los textos que se conservan de los pregones de la Semana Santa sevillana (algunos de ellos, incluso de memoria). Y para ello, se han tenido que dar  las dos circunstancias  necesarias para que los increíbles números que posee en su currículo pregoneril don Francisco Javier se produzcan, a saber: que pueda (pocos tienen la capacidad y sensibilidad poética que posee él), y que quiera (pues cuenta también con la necesaria constancia, laboriosidad y generosidad para entregarse gratis et amore a esta no siempre ni reconocida ni valorada labor). Y es que desde 2002 a la actualidad ha pronunciado por toda la geografía andaluza y española la cifra, si no me equivoco, de setenta y cinco pregones o exaltaciones.

Francisco Javier Segura dictó una ponencia muy amena y didáctica. Supo enseguida conjugar pronto toda la optimización del verbo comunicar. Y mantuvo de modo impertérrito la atención del público de principio a fin. Habló con destellos de humildad para a la postre ofrecer una lección magistral experta en la materia. Seleccionamos a continuación varios de los contenidos expuestos por tan notable ponente:


- Para entender lo que significa la música sacra habría que remontarse al principio de la existencia del hombre. Con Dios había que comunicarse de otra manera. La música nació para contactar con aquello que estaba por encima de los hombres, en el más allá.

- Sabemos la importancia que tuvo la música en la antigüedad. Nos empeñamos y nos esmeramos en reconstruir como fueron esos momentos, de tristeza y de dolor en los que la música estaba presente. En las Sagradas Escrituras se encuentran múltiples referencias a la melodía, a los salmos.

- Hemos venido aquí a conocer el desarrollo de la música sacra. En el germen sabéis que estaba el canto gregoriano. Es la base de la música sacra que hemos conocido y nos han transmitido. Porque en el canto gregoriano, con el tiempo, en los rudimentos de la polifónica se sumaron voces que cantaban por lo alto y por lo bajo.

- Es importante subrayar la creación de la Sagrada Congregación de Ritos se creó para vigilar desmanes creativos. ¿Qué le ocurre a las cofradías en los siglos XVI y XVII con respecto a los cultos? No se separaban mucho en lo que indicaba la jerarquía. Dejaban los aspectos de los cultos a merced de lo que permitieran los sacerdotes donde radicaban.

- En las Reglas se especificaban jornadas señaladas en la que la música era muy importante. Aunque todavía no estaba en manos de los seglares. Tenemos que llegar al siglo XVIII cuando la expansión del Barroco también alcanzó a las cofradías. Nacen entonces las coplas para dar esplendor a los cultos con características propias. Las Hermandades van avanzando y buscando un tiempo propio. Así nace la paraliturgia: es decir, que parece liturgia pero no es exactamente eso. Al tratarse de cultos vespertinos, se cambiaba la misa por una exposición al Santísimo donde la música tenía un protagonismo especial.

- En el siglo XIX adopta plena personalidad. El culto más importante se hacía por la tarde. El apartado de la ejecución de la música va pasando por distintas manos. ¿Qué va ocurriendo a lo largo del siglo XVIII? Qué las hermandades se van preparando tanto en este aspecto musical que se necesitan también instrumentistas.

- Ya en el XIX todo lo que se había ido forjando en el culto de las Hermandades arrastran del fundamento. En el proceso de personalización ya cualquier música no sirve. Se eligen arias de óperas con músicas adaptadas. Y las que se crean tienen las mismas características. Nacen lo que yo llamo las “novenas entretenidas”. Las hermandades se peleaban para contratar a los tenores italianos que iban a Sevilla a cantar el Miserere.

- El Papa Pío X, en 1903, cree que ha llegado el momento de acabar con todo aquello y pública un motu proprio. Él define la música sacra, verdadera y universal. Defiende la importancia del canto gregoriano y de la polifonía que habían perdido puestos. Que nos se alteren los textos litúrgicos en favor del virtuosismo de la interpretación. Todos los intérpretes  debían ser hombres de probada de virtud. Cómo no estaría la Iglesia en el tema de la música para que interviniese el Papa. Prohíbe la percusión: los timbales y los platillos. Que en las procesiones se toquen melodías de órgano.

- Hubo reacciones distintas. Hay un caso paradigmático. El maestro Vicente Gómez Zarzuela compone una misa fantástica, inmensa para la Virgen del Valle. La compone en Cuaresma de 1902. La Hermandad del Valle nunca jamás dejó de interpretar la misa de Gómez Zarzuela a pesar de las diversas interpretaciones que se le fueron dando a los documentos de la jerarquía respecto a esta cuestión. Seguramente el motu proprio no tuvo mucho eco, y si lo tuvo fue muy radical.

- Tan es así que se tuvo que recordar  el Papa Pío XI que se cumplían 25 años del motu propio y que no se había aplicado de forma correcta. Pedían también que la voz humana resonara en el templo. Era 1928, de esta fecha estamos hablando.

- En los años veinte existe gran riqueza musical porque nace el regionalismo. Ni motu proprio ni nada. Seguimos viendo cómo las Hermandades se abren a las nuevas maneras de componer de los maestros que les ofrecen sus obras. Joaquín Turina, por ejemplo.

- En España y especialmente en Andalucía, la Guerra Civil marca un antes y un después. Las grandes capillas musicales tenían un coste importante. Era incoherente gastar dinero en música porque faltaban otros elementos en muchas Hermandades, tales como las propias imágenes o los templos, arrasados antes y durante la contienda. El Papa Pío XII está muy atento a la música sacra. Habla de la necesidad de reponer el canto gregoriano en 1947 con la Mediator Dei. Ya estamos viviendo la fase de la música contemporánea. En España, a finales de los años cuarenta son años de gran fecundidad compositiva. Sobre todo los maestros vascos.

- Todavía hay voluntad que los cultos de las Hermandades solemnicen. Pío XII saca en 1955 la Musica Sacra Disciplina. Y las nociones que da el documento son mal entendidas. Vuelve a defender la preponderancia del órgano. Alguien malinterpretó que los instrumentos de viento y cuerda no tenían cabida. También habla de la importancia del canto popular en lengua materna. Que no obsta nada para que se pueda cantar en dos idiomas.

- 1965: Se está celebrando el Concilio Vaticano II. No limita nada, ni quita nada, ni suprime nada. No quita el uso del latín como el lenguaje principal de la Iglesia. Eso se ha malinterpretado. También se habla de una jerarquía de los cantos dentro de una celebración. No todo puede ser música ni todo puede ser silencio.

- Para admitir instrumentos y servirse de ellos se tendrá el carácter del pueblo. Todo instrumento es admitido en el culto. Yo no veo que la guitarra sea indigna del culto, pero hay que saberla utilizarla de un modo adecuado. Que tenga sentido litúrgico.


 En 1967 la Sagrada Congregación de Ritos saca un importante documento, el Musicam Sacram. Pablo VI se dirigió a los artistas porque también le pareció su labor de suma importancia. Y Juan Pablo II también dedica una parte de su discurso a la Música Sacra. Es el mismo Juan Pablo II quien admite la preponderancia del órgano en la Liturgia. El Concilio Vaticano II no se solicitó una vuelta atrás en nada. Sin embargo las Hermandades abandonaron la riqueza de sus cultos. En una imprecisión un poco extraña. Ahora se valora más.

- Mi opinión es muy clara: el que quiera guitarra, pues guitarra y el que órgano, pues órgano. El siglo XXI ya se ha vuelto a entender bien lo que significaba la música en las Hermandades. Hay un ansia de economizar en la música sacra que es insano para la Hermandad y para el culto. Si hay que poner cera y flores, nos gastamos lo que sea. Pero para música, no. Y todo es igual de efímero: y sin embargo adolece de ese problema. Yo comprendo que el tesorero debe ahorrar, pero también debe saber qué es lo importante. Y una vez puestos de acuerdo el tesorero y el diputado de cultos, ahora es el sacerdote la que comienza a recortar. Si usted cercena los cantos, esta cercenando el sentido y la profundidad de la Liturgia. Que se interpreten las piezas para acercar al hombre a Dios a través de la música.

- Faltan muchas veces, por parte de quienes preparan los cultos, el conocimiento exacto. Cada ceremonia tiene una música concreta. En una ceremonia no se debe suprimir el Señor ten piedad. El Gloria es un himno de alabanza y están para cantarse. El canto del Santo es el canto que no debería suprimirse nunca.

- El canto de la Comunión es un canto procesional. Porque nos acercamos en procesión. Está bien que al final haya un tiempo de silencio.

- Las coplas de cultos donde realmente deberían cantarse es después del Ejercicio de Quinario y el inicio de la ceremonia. Es el momento más personal donde la cofradía debe ofrecer la música más propia. Los himnos hay que cantarlo al final de las ceremonias. Por ejemplo, la Hermandad de la Macarena, lo hace muy bien.

- No es lo propio meter marchas, que son para la calle. Cada cosa en su sitio y cada música en su lugar. Siempre que miramos a nuestras Imágenes en nuestra alma se eleva un himno de alabanza.


Al término del aplaudido acto, el Hermano Mayor de la Hermandad, Juan Lupión Villar, entregó al conferenciante una reproducción en madera y alpaca dorada -con placa- del logotipo del LXXV Aniversario, obsequio realizado en los talleres de nuestro hermano Miguel Ángel Camas Soto.







Suelto periodístico publicado en Diario de Jerez informando del fallecimiento de N.H.D. Uberto Piñán rodríguez


Esquela publicada por nuestra Hermandad de las Cinco Llagas en Diario de Jerez con motivo del fallecimiento de N.H.D. Uberto Piñán Rodríguez