Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

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jueves, 4 de febrero de 2016

Misiva de Cuaresma

Hermandad y Cofradía de Nazarenos de las Sagradas Cinco Llagas de Cristo, Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis
y María Santísima de la Esperanza

Sala Capitular: C/ Diego Fernández Herrera 6 y 8, 11401 ‐ Jerez de la Fra.
Blog oficial: http://cincollagasjerez.blogspot.com
Correo electrónico oficial: cincollagasjerez@gmail.com


“Sentimos la inmensa tristeza de que la Semana Santa empieza... a terminar.
 Hoy comienza la nostalgia. Todo será ya como un largo fin.
 Un reencuentro con la ciudad perdida, desafiando al tiempo,
 retrato de Dorian Gray donde siempre todo es lo mismo que entonces”. 

ANTONIO BURGOS BELINCHÓN
Pregón de la Semana Santa de Sevilla de 2008



Querido hermano en el Señor de la Vía-Crucis: Paz y Bien.

Continuando con las convocatorias habituales propias de nuestra Hermandad de las Cinco Llagas, y gozosamente instalados en este anhelado tiempo de vísperas, ponemos en su conocimiento las siguientes informaciones:


1.- SOLEMNE CEREMONIA DE BESAMANOS

Miércoles de Ceniza, 10 de febrero: Solemne Ceremonia de Besamanos a Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis.

(Nota bene: Nuestro Sagrado Titular sólo permanecerá en Solemne Ceremonia de Besamanos durante el día anunciado, no prolongándose su exposición durante ninguna jornada añadida).


2.- RECORDATORIO: VIA-CRUCIS LOS VIERNES DE CUARESMA

Todos los viernes de Cuaresma, a las 20.30 horas -excepto los segundos viernes de mes que tendrá lugar la mensual Eucaristía de Hermandad- y en la Iglesia de San Francisco, celebramos Piadoso Ejercicio del Vía-Crucis. Subrayemos las palabras del Papa Francisco: “Continuemos este Vía Crucis en la vida de cada día. Caminemos juntos por la vía de la Cruz, caminemos llevando en el corazón esta palabra de amor y de perdón. Caminemos esperando la resurrección de Jesús, que nos ama tanto. Es todo amor”.


3.- REPARTO DE CÉDULAS DE SITIO

-  Hermanos que realizaron estación de penitencia en la pasada Madrugada Santa de 2015 o aquellos que, no habiendo formado parte de la comitiva nazarena del pasado año, sí lo hayan hecho con anterioridad antaño–: sábado 27 de febrero en horario de 17.30 a 22,30 horas. Casa de Hermandad.

-        Hermanos de nueva incorporación para la próxima Madrugada Santa 2016: sábado 5 de marzo de 17’30  a 21,30 horas. Casa de Hermandad.

La estimación cuantitativa de la cédula de sitio comporta un valor meramente simbólico –siempre en honesta sujeción a las posibilidades económicas de cada hermano-, aunque no obstante la Junta de Señores Oficiales proponga la cantidad orientativa de 20 EUROS. Es importante constatar que las cédulas de sitio serán repartidas y despachadas de modo individual con el propósito además de que los hermanos puedan confiar y transmitir en la mayor privacidad posible aquellas circunstancias personales propias -y nunca ejerciendo de intermediario o de portavocía de terceros- que consideren de necesaria comunicación. 

Los hermanos que se encuentren en situación de desempleo y atraviesen estrecheces económicas estarán exentos de sufragar dicha cédula de sitio. Ahora bien: instamos a los hermanos que –por determinadas circunstancias específicas- no realicen Estación de Penitencia, colaboren económicamente con los gastos que conlleva la salida procesional de la Madrugada del Viernes Santo retirando al efecto una simbólica Cédula de Sitio Solidaria que en muy mucho contribuirá a favor de los afrontes de tesorería ante tan crucial y tradicional testimonio de catequesis pública.

Asimismo, y para ejercitar la teologal virtud de la CARIDAD, todo hermano se impondrá el deber de acercarse a retirar dicha cédula /papeleta junto con algún litro de leche o leche infantil para poder paliar en alguna mínima medida los siempre tristes pormenores de los más desfavorecidos.

Respecto a la petición de cruces y promesas, de todos es bien conocido que la Cofradía estacionará con un número máximo de diez cruces de penitencia y que, bajo ningún concepto o motivo aparentemente justificado, se entregará una más. En este sentido, nuestros cofrades dilucidarán que sus promesas se pueden plasmar de muchos modos o formas. Una de ellas, edificantísima, no es sino continuar aquella consuetudinaria práctica de nuestros primeros cortejos penitenciales, cuya práctica totalidad de nazarenos tenían a bien besar el frío asfalto de la Madrugada con sus pies descalzos. Ténganse no obstante muy en cuenta las palabras del Venerable Papa Pío XII en su carta encíclica Mystici Corporis Christi: “Misterio verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante: Que la salvación de muchos dependa de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros del cuerpo Místico de Cristo”.


4.- CABILDO GENERAL ORDINARIO ‘INFORMATIVO DE SALIDA PROCESIONAL’ VIERNES 4 DE MARZO


En virtud de lo tipificado en la Normativa Diocesana de Hermandades y Cofradías (Capítulo 6, Apartado 6.2, artículo 43), esta señera corporación nazarena celebrará, en su Sala Capitular, Cabildo General Ordinario ‘Informativo de Salida Procesional’ el viernes 4 de marzo, a las 21,15 horas en primera convocatoria y media hora después en segunda, con arreglo al siguiente:


ORDEN DEL DÍA

1.    Invocación al Espíritu Santo.
2.    Lectura del borrador del acta del Cabildo General Ordinario anteriormente celebrado y su aprobación si procediese.
3.    Información relativa a la Estación de Penitencia de la Madrugada Santa.
4.    Ruegos y preguntas.
5.    Acción de Gracias y oración por los hermanos cofrades difuntos.

Lo que comunicamos a efectos de citación y asistencia al mismo, rogándole la máxima puntualidad.



5.- CERA DE LA CANDELERÍA DEL PASO DE PALIO

Motivado por los cuantiosos gastos que la Estación de Penitencia conlleva, la Junta de Gobierno ruega encarecidamente a todos los hermanos –que así lo deseen- acepten sufragar el valor equivalente a uno o varios cirios de la candelería del paso de palio de nuestra Amantísima Titular María Santísima de la Esperanza, pues en muy mucho sanearán las arcas de la corporación ante la inminente Semana Santa. Los precios se expondrán visiblemente durante el reparto de cédulas de sitio.


6.- ASISTENCIA A LOS DIVINOS OFICIOS

Indudablemente todos los cristianos y, por ende, los cofrades de nuestra corporación nazarena deben considerar el día del Jueves Santo como jornada de verdadero retiro espiritual, encaminando a ello todos sus actos, redoblando su recogimiento y piedad con elevado sentimiento interno de oración y penitencia. En consecuencia, los hermanos de esta Santa Hermandad han de asumir el deber de asistir a los Santos Oficios del día, así como recibir el sacramento de la confesión y comulgar, para que se ratifique y profundice en cada uno la Institución del Santísimo Sacramento, a la vez que templen y preparen su espíritu para la mayor autenticidad de la Estación de Penitencia.


7.- PROCESIÓN DEL RESUCITADO Y PONTIFICAL

Emplazamos a todos los hermanos a la procesión de Cristo Resucitado que, desde la Santa Iglesia Catedral, recorrerá su feligresía en la mañana del Domingo de Resurrección, así como a la Pontifical de Pascua.


8.- NOTICIAS OFICIALES PUBLICADAS EN EL BLOG DE LA HERMANDAD

Invitamos a los hermanos a visitar con regularidad el tablón de anuncios oficial que, en formato de blog de noticias, la Hermandad viene actualizando durante los últimos años en Internet. Todos los comunicados, crónicas, recordatorios y acuerdos subidos a dicho blog -http://cincollagasjerez.blogspot.com- contienen la oficialidad que les otorga la verificación de la Junta de Gobierno o comunicados institucionales publicados textualmente y remitidos por la Delegación Diocesana, la Delegación de Medios o el Consejo Local dela Unión de Hermandades así como documentos eclesiales que se consideran de seguro interés general.


9.- CAMBIOS DE DOMICILIO O CORREO ELECTRÓNICO


Finalmente solicitamos a los hermanos que detecten algún error técnico en el envío de las comunicaciones de la Hermandad o incluso una prolongada ausencia en la recepción de las mismas, se pongan de inmediato en contacto –cualquier viernes del año, día de los cultos semanales de la Hermandad o a través del correo electrónico oficial- con las directas y autorizadas personas responsables que bien pudieran subsanar pronto cualquier anomalía al respecto. Del mismo modo aquel hermano que cambie de domicilio o de dirección de correo electrónico ha de notificarlo a la mayor brevedad posible a dichos responsables de la Junta de Gobierno pues de lo contrario la correspondencia difícilmente alcanzará la identidad de su auténtico destinatario. 


Sin otro particular por el momento y augurando que nuestro comportamiento será fiel reflejo de tan señera, señorial y seráfica corporación nazarena, nos despedimos de usted enviándole un fortísimo abrazo en Jesucristo Nuestro Señor, Redentor y Salvador del Mundo.



LA JUNTA DE SEÑORES OFICIALES
                                                                 




Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera, mes de febrero del año de Gracia del Señor de 2016.

Asistencia masiva de costaleros a las igualás de ambos pasos


Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

V Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
Discípulos

Probablemente el canto litúrgico español más extendido por todo el mundo sea Pescador de hombres, no solo en el ámbito católico, si no también en otras Iglesias y confesiones cristianas. Lo he oído cantar en numerosas lenguas y a infinidad de personas de toda edad y procedencia. Y me consta que el Papa san Juan Pablo II tenía especial predilección por este canto, que requería, siempre que era posible, cuando celebraba la Eucaristía en español. Precisamente por este motivo, quiso agradecer el bien que ha hecho la canción a innumerables fieles de todo el mundo, concediendo una distinción eclesiástica a su autor, el sacerdote vasco incardinado en la archidiócesis de Madrid Cesáreo Gabaraín. ¡Cuánto bien puede hacer un canto al ser humano! Su letra y melodía glosan el evangelio de este domingo.
El texto de Lucas nos habla de un encuentro de Jesús con una multitud de personas a la orilla del lago de Genesaret. La gente se agolpaba para escuchar la Palabra de Dios. No buscaban mítines políticos ni cotilleos de gente famosa de última hora. Buscaban a Jesús porque querían escuchar a Dios. Tal vez estaban hartos de tanta palabrería humana, y necesitaban la palabra del mismo Dios, porque dice cosas diferentes. Entre los presentes también están Pedro y algunos más de los primeros seguidores de Jesús. No llevan mucho tiempo con él. Lo han visto, hablado, escuchado, pero no lo conocen, porque todavía no se han encontrado personalmente con él.
Tras dirigirse a la multitud atenta, Jesús mira a Simón. Ha estado toda la noche intentando pescar en el lago, junto con sus compañeros, y no han conseguido nada. Es lógico suponer que estaban cansados y desalentados, porque a pesar de su experiencia y esfuerzo no habían pescado nada. Ahora, ya de día, reparan las redes dañadas y las limpian para poder proseguir al atardecer.
Muy probablemente Simón Pedro y los compañeros escuchaban también a Jesús mientras se entretenían con las redes vacías. En esto, Jesús hace una petición a Simón: «Rema mar adentro»; es decir, vete a lo profundo y «echad las redes para pescar». ¿Cómo? ¡Hemos estado toda la noche intentando pescar sin éxito y ahora tú, un inexperto en el arte de la pesca y del lago, nos pides que volvamos a pescar! ¡Precisamente de día, cuando se pesca de noche! La propuesta de Jesús tuvo que ser recibida como una locura por parte de los expertos pescadores del lago. Evidentemente tuvo que provocar duda, confusión y cierta crisis entre ellos. Sin embargo, la presunta objeción de Simón Pedro se transforma en docilidad. Pedro está seguro de que sabe de pesca más que ese maestro llamado Jesús, que le pide algo imposible racionalmente; que no va a conseguir nada… pero, tal vez por complacerle, obedece y le hace caso: «En tu nombre» (no en el mío propio) «echaré las redes». Es como si dijera: lo hago porque tú me lo pides, no porque yo esté convencido. Y en este gesto se descubre la humildad y grandeza del corazón de Simón Pedro, como en otras tantas ocasiones narradas en el Evangelio.
La redada de peces fue tan grande que tuvieron que pedir ayuda. No podían con las redes. ¿Qué ha ocurrido? Si esta noche no había peces, si no es la hora de pescar… ¿Qué ha sucedido? Este hecho asombró a todos. Trastornó las testarudas mentes racionales de aquellos pescadores. Y Simón Pedro, en ese arranque impetuoso que le caracteriza, se arrojó a los pies de Jesús. ¿Por qué? Porque reconoció la grandeza de Jesús, el Mesías, y su propia indignidad: «Soy un pecador». Siente la absoluta desproporción ante la presencia de lo santo. Es precisamente entonces cuando Jesús aprovecha el momento para llamar a Simón Pedro a incorporarse a su misión, a ser discípulo suyo: «Serás pescador de hombres», es decir, apóstol del Evangelio; lo mismo que hará con el grupo de los presentes, testigos del milagroso acontecimiento. Jesús llama a sus primeros discípulos, escoge a estos pobres pescadores, para actuar por medio de ellos y continuar su misión salvífica por todo el mundo. Jesús no les obliga, les propone el seguimiento porque Dios ha querido actuar por medio de ellos. Lo único que pide es su respuesta libre, su disponibilidad, el sí de su amor y su fidelidad.
Y así comienza el seguimiento: «Dejándolo todo, lo siguieron». Reparemos en la palabra «todo»: barcas, redes, trabajo, casa, familia, hermanos, padres… por Dios, para continuar este plan de amor que tiene Dios para toda la humanidad, inaugurado en Jesucristo. El Señor Jesús llamó a los primeros discípulos a orillas del lago de Genesaret, pero continúa llamando en todas las épocas y por todos los lugares a nuevos discípulos que quieran colaborar con Él para continuar su sagrada misión. ¿Puede contar contigo?

Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos



Evangelio

Una vez que la gente se agolpaba en torno a él para oír la Palabra de Dios, estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.


Lucas 5, 1-11




jueves, 28 de enero de 2016

Palabras del rendido homenaje que nuestra Hermandad dedicó a los hermanos Francisco Barra Bohórquez, Antonio Márquez Abadía y Antonio Gómez Márquez

Queridos director espiritual de esta Santa Hermandad, compañeros de Junta de Gobierno, hermanos y hermanas, cofrades, señoras y señores:

El día grande de la Solemne Función Principal de Instituto siempre hace fluir y confluir una densa suerte de componentes emocionales. Supone algo así como un refrendo de Fe, como un sello de tinta eterna, como una afirmación y una confirmación que renovamos en virtud de nuestra naturaleza cristiana, por encima del tiempo y por debajo de las modas y los modismos. Para la Hermandad supone el signo visible y corporativo de su férrea lealtad a los dogmas de la Santa Madre Iglesia. Mantenida a lo largo de años, de décadas, de siglos.
También la Función Principal de Instituto nos aporta y nos reporta, cada año, un incentivo, un plus sentimental. Porque nos agita la memoria, nos remueve la nostalgia. Paraliza el tiempo. Detiene la Historia. Y la actualiza y la refresca… Para deslizarnos hacia atrás y hacia adelante en el calendario. Y así observamos de nuevo, junto a todos nosotros, a aquellos hermanos –ejemplares- que cierto día marcharon al encuentro del Padre. Nuestros hermanos difuntos que siempre regresan a la realidad de la Hermandad en la jornada jubilosa y encendida de la Función Principal.
La Función Principal de Instituto, hermanos, igualmente es luz y presente, es vida y presente, y significado y presente. Y en el aquí y el ahora de esta mañana luminosa, nos honra y nos contenta y nos congratula –según sagrada costumbre interna- honrar la perseverancia, la constancia, la tenacidad de tres cofrades que han sido y son muchísimo en el seno de nuestra corporación nazarena. Tres referentes, tres veteranos insignes, tres espejos de cristal de brillo.
Tres de los nuestros, de los de siempre, que además, en este memorable año de 2016 cumplen 50 años de antigüedad en el censo, en la nómina de hermanos. 50 años de servicio y de entrega sencillamente por amor.
Nos referimos a don Francisco Barra Bohórquez, don Antonio Márquez Abadía y don Antonio Gómez Márquez, tan conocidos ellos por todos vosotros, tan reconocidos en la lumbre de una trayectoria superlativa,  tan registrados en los paradigmas del aplauso tácito, secreto, mantenido como el anagrama y como el símbolo del tesón y la fidelidad a una túnica, a una causa, a la misión del cofrade que Evangeliza y del discípulo de Cristo que se reviste del hábito blanco de la humildad y el compromiso callado pero eficiente, incondicional, categórico, absoluto, ilimitado.
Tanto Antonio Márquez Abadía como Antonio Gómez Márquez son cofrades marcados por la discreción y la amabilidad de formas. Reservados, cautelosos, enemigos de protagonismos. Así son los Antonios. Muy queridos en el seno de esta Hermandad. Hombres de experiencia dirigente en Juntas de Gobierno (el primero como Consiliario Adjunto al Hermano Mayor y el segundo como Teniente Hermano Mayor y director de cofradía). Hermanos cercanos y agradables. Silenciosos. Obreros del sendero de Cristo en clave de rigor penitencial, de apostolado que jamás conoce el cansancio, de perduración y de defensa a ultranza del espíritu que nos caracteriza y nos avala.
De nuestro admirado Paco –Paco Barra-… ¿qué podríamos decir que  todos ustedes no conozcáis de sobras? Pecaríamos por , nos quedaríamos cortos, si pretenderíamos –en nuestra osadía, en nuestra ufanía- aproximarnos, siquiera grosso modo, a su legado, a su ejemplo, a su enseñanza, a su desprendimiento, a su categoría cofradiera, a su compromiso, a sus alegrías y a sus sufrimientos en pro de la Hermandad, de su Hermandad de las Cinco Llagas…
Recayó en nuestras filas nazarenas –hace cincuenta años- precisamente por amor al prójimo, cubriendo entonces la estación penitencial de un amigo y hermano que, por caprichos del azar y la enfermedad, no pudo vestir la túnica blanca aquella Madrugada Santa. Paco, al quite, lo hizo por él. Fue el principio de una relación, de una correlación, de una dependencia, de una reciprocidad, la de Paco y su Hermandad de las Cinco Llagas, que ya nunca a partir de entonces bajaría enteros ni conocería paréntesis… Los dignos hijos de Dios no descansan jamás: tampoco cuando los calvarios personales hacen tortuoso y sufriente el camino que conduce a la grandeza de la Cruz.
Paco nos ha enseñado cómo hay que querer a la túnica blanca. Cómo hay que querer a la Madre de Dios. Cómo hay que querer a quienes se fueron. Cómo hay que querer a los que vendrán. Casi de benjamín, siendo un chiquillo, ya ocupó cargo de secretario en una Junta de Gobierno repleta de cofrades venerables y eximios (nuestros históricos antecesores) y posteriormente, muy joven aún, pronto ocuparía cargo de Hermano Mayor. Lo ha sido por merecimientos propios en tres ocasiones y en dos etapas muy diferentes de la historia reciente de la Hermandad. En ambas ha dejado huella… Dejándose la piel y las horas y las deshoras en el cumplimiento del deber encomendado.
Paco es un hombre de Iglesia que nunca pierde la Esperanza. ¿Cómo va a perder la Esperanza? Ha sabido inculcar a su familia y a sus cuatro hijas el valor del esparto ajustado a la cintura y la trascendencia del cirio encendido bajo la soberana lección testimonial de la Luna de Nisán.
Paco es seriedad, es autoridad, es Hermandad y es familia. El nazareno decano de todos cuantos nos revestimos de Cristo en la Santa Madrugada.
Sólo Dios sabe la suma de la aportación de Paco al devenir de nuestra institución cofradiera. Ni nosotros ni nadie. Ya lo dijo Tomás de Kempis: “No eres más santo porque te alaben, ni más vil porque te desprecien. Lo que eres, eso eres. Y no puedes ser más grande ni más pequeño de lo que Dios sabe que eres”.
Así es, hermano Paco. Eres -¡casi nada!- lo que Dios sabe que eres.
Y lo que nosotros hemos recibido a mansalva de tu persona. De tu gran persona.
Hoy nos sentimos felices. Rendimos homenaje a tres hermanos de verdad. Tres hermanos que sirven a Cristo y nos sirven como método de aprendizaje. Esta Hermandad –vuestra Hermandad- de las Cinco Llagas se siente altamente orgullosa de vosotros.
Nos habéis dado mucho, muchísimo. Nosotros, ahora, os respondemos con la voz emocionada y con el gesto sincero. Estaréis por siempre instalados en el epicentro de nuestros corazones. Siempre, sí, en el epicentro de nuestros corazones. Y esto que os digo… ¡esto que os digo!... también Dios lo sabe.

Que el Señor de la Vía-Crucis os proteja y os colme de bendiciones.
   


Más de sesenta hermanos acuden y disfrutan de la fraternal Comida de Hermandad

Cofrademanía y Diario de Jerez se hacen eco del entrañable homenaje a nuestros cofrades cincuentenarios





Memorable e histórica Función Principal de Instituto que además acoge el emotivo homenaje a los hermanos cincuentenarios Francisco Barra Bohórquez, Antonio Márquez Abadía y Antonio Gómez Márquez













Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

IV Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
Seducción y persecución

Continuamos en este domingo con el pasaje evangélico relatado el domingo anterior. En el contexto litúrgico de la sinagoga de Nazaret, después de proclamar y explicar la lectura profética, Jesús manifiesta ante la atenta mirada de sus paisanos que el futuro Mesías al que hacía referencia la antigua profecía de Isaías era Él, el hijo de José, el que se había criado entre ellos, su pariente y al que conocían bien desde su infancia.
Dice el texto que la primera reacción de los presentes fue la aprobación: «Todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca». Sin embargo, pronto surge la duda entre los oyentes: ¿cómo va a ser el Mesías si este es el hijo de José? Y, tal vez, exigieran pruebas, signos de su mesianidad, como lo había hecho en Cafarnaúm. El discurso de Jesús advierte a sus paisanos de su falta de fe en Él y de la imposibilidad de los signos que exigen, porque «ningún profeta es aceptado en su pueblo». El pueblo recibe estas palabras como una provocación y manifiesta su incomprensión y rechazo, lleno de ira, queriendo acabar con él: «Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y levantándose lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio […] con intención de despeñarlo». Se sentían avergonzados de que un pariente y paisano suyo se autocalificara como el Mesías de Dios.
Es decir, desde el inicio de su ministerio, en su mismo pueblo, Jesús experimenta la aprobación y el rechazo, la acogida y el desprecio, que van a marcar su misión hasta el final de su vida. Este es el sino de todo profeta, como recuerda el texto de Jeremías proclamado en la primera lectura. Jeremías es consciente de ser elegido por Dios desde el seno materno para ser profeta de las naciones. Dios le pide «decirles todo lo que te mande»; y ante las previsibles consecuencias le dice: «No les tengas miedo». Tal vez sea una de las expresiones más hermosas de toda la Escritura. Dios le asegura su compañía y fortaleza ante las inevitables dificultades, asegurándole: «Lucharán contra ti, pero no te podrán», porque «yo estoy contigo».
El profeta, como todo apóstol y discípulo de Jesucristo, se debate entre la seducción y la persecución de este mundo. La gente le seduce con halagos y alabanzas para ganarle a sus criterios, para usarle a su antojo y manipularle según el propio interés; incluso para deformar la Verdad a gusto de las modas y corrientes ideológicas del momento. Pero si se opone con razones propias, defiende la Verdad y contradice lo más mínimo sus planteamientos, pasa inmediatamente a ser perseguido. Desde entonces se convierte en el enemigo más peligroso y buscarán aniquilarle o desprestigiarle por todos los medios posibles. Es decir, ha comenzado su pasión, su personal abandono y martirio; como muchos hermanos nuestros a lo largo de toda la historia de la Iglesia.
Quiero recordar a tantos hermanos nuestros perseguidos en la actualidad injustamente por defender su fe en diversos lugares del mundo. Son mártires que nos enseñan a decir un sí sin condiciones al amor por el Señor; y un no a los halagos y componendas injustas con el fin de salvar la vida o gozar de un poco de tranquilidad. No se trata solo de heroísmo sino de fidelidad. El Papa Francisco ha manifestado recientemente que estamos en una época de mártires. Mártir, en griego, significa testigo; y hay una estrecha relación semántica entre ambos términos. No son testigos por ser mártires, sino que son mártires por ser testigos.
Al concluir, invito a todos los lectores cristianos a meditar valientemente el Evangelio de este domingo. En este momento histórico, en las circunstancias particulares de cada uno, estamos llamados a ser profetas, discípulos y apóstoles de Jesucristo, testigos, mártires.


Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos



Evangelio

Y él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír». Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?». Pero Jesús les dijo: «Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún». Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio». Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.



Lucas 4, 21-30






domingo, 24 de enero de 2016

Recordatorio: La Solemnísima Función Principal de Instituto tendrá lugar a las 12,30 horas en San Francisco y será oficiada por nuestro Director Espiritual P. José Luis Salido Mateos, O.F.M.



Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA


III Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
Ungido y enviado

Contemplamos en el Evangelio de este domingo los primeros pasos del ministerio mesiánico de Jesús. Su tarea fundamental es cumplir la misión encomendada por el Padre y anunciar el cumplimiento de las antiguas profecías en Él. Jesús aparece como el Mesías enviado por Dios para anunciar su Palabra de salvación a todos los hombres, especialmente a los más pobres.
En el hermoso pasaje del libro de Nehemías, seleccionado como primera lectura, el sacerdote y escriba Esdras recupera el Libro de la Ley entre las ruinas del templo de Jerusalén. El pueblo de Israel, que vuelve del exilio, apenas recuerda ya la Palabra de Dios. Esdras se apresura a convocar la asamblea, levanta un estrado en la plaza pública y comienza a leer el Libro de la Ley de Dios en presencia de todos. La descripción del autor sagrado es conmovedora por la riqueza de detalles descriptivos: «Todo el pueblo estaba atento al Libro de la Ley[…] al abrir el libro, el pueblo entero se puso en pie […] los levitas leían el Libro de la Ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieran la lectura».
El pueblo de Dios escucha atento la Palabra de Dios con veneración y los levitas la explican para ser comprendida. Dios habla al pueblo por medio de su Palabra proclamada. Y el pueblo responde con aclamaciones de adhesión a ella: «Amén»; y celebrando un banquete de gozo y comunión.
En el Evangelio de Lucas, Jesús inaugura su ministerio mesiánico en Galilea asistiendo en sábado a la sinagoga de Nazaret. Participa en la liturgia sinagogal, donde se proclama la lectura continua del Pentateuco y posteriormente se elige un pasaje de los profetas como segunda lectura. Jesús, invitado a hacer la segunda lectura, selecciona y lee el texto de Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí […] me ha ungido […] y me ha enviado […]». Es una profecía mesiánica que anuncia la identidad y misión del futuro Mesías, bien conocida por los judíos fieles y practicantes. A continuación, Jesús interpreta este texto ante la atenta y desconcertada mirada de todos: «Hoy se ha cumplido esta Escritura». Dice el texto que todos tenían los ojos fijos en él y que estaban admirados de su doctrina.
Jesús comienza su ministerio público, tras su bautismo y tentaciones en el desierto, manifestándose Mesías precisamente en su pueblo, entre sus conocidos y parientes. Él es el Ungido de Dios por el Espíritu para ser enviado a anunciar la Buena Noticia del Reino a los desheredados y pecadores de la tierra, necesitados de la salvación.
En Nazaret comienza a anunciar la Palabra de Dios; y allí comienza el pueblo a escuchar su Palabra. Esta es la lógica propuesta por el Evangelio: Dios habla y el pueblo escucha; Dios propone y el pueblo responde.
Y esta lógica teológica de la revelación se manifiesta también en nuestra celebración l itúrgica. Primero Dios habla en la liturgia de la Palabra y después el pueblo responde con su oración. Escuchamos la Palabra de Dios en las lecturas bíblicas proclamadas no como si fuera la lectura literaria de una obra clásica, sino como Palabra de Dios «viva y eficaz» para nosotros, como dice san Pablo. ¿Qué quiere decir esto? Que no es una palabra muerta, sino eficaz, porque actúa interiormente –por obra del Espíritu Santo– en aquel que la escucha con fe. En las lecturas proclamadas en la liturgia «Dios habla a su pueblo». Alguien podría objetar que siempre proclamamos la misma Palabra bíblica y que esto puede resultar aburrido y tedioso. Es verdad que siempre es la misma Palabra, pero nosotros siempre somos diferentes. En cada momento de nuestra vida, la Palabra de Dios puede ser una luz viva, eficaz, decisiva, como muy bien comprendió el salmista cuando afirma: «Tus palabras, Señor, son espíritu y vida […] son descanso del alma […] alegran el corazón […] y dan luz a los ojos» (Sal. 18).

Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos



Evangelio

Puesto que muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros, como nos los transmitieron los que fueron desde el principio testigos oculares y servidores de la palabra, también yo he resuelto escribírtelos por su orden, ilustre Teófilo, después de investigarlo todo diligentemente desde el principio, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor». Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Lucas 1, 1-4; 4, 14-21






Destacados de la predicación del P. Antonio Jesús Jaén Rojas en el quinto día de Quinario

Cuando el mar de nuestra existencia se encrespa, viene la tormenta del dolor y sacude la barca de nuestra existencia, todos buscamos un puerto de consuelo: nuestra madre.
El puerto de consuelo son nuestras madres, de tal manera que en la vocación materna está inserta esa vocación de consuelo.
El recién nacido, en cuanto escucha el soniquete de la canción del corazón de la madre, se calma.
Y lo que dice esa canción es “te amo”. Y te lo canta seas como seas.
Vamos creciendo, y cuando tenemos tres años, ¿quién le sostenía?
También nos sostienen en nuestras caídas.
Y vamos creciendo, y si nos ponemos enfermos, el tener la madre al lado hace que se quite el dolor.
Cuando nos hacemos mayores... igual. Y si nos falta, ¡cuánto la echamos de menos!
La tarea de consolar no puede quitar el dolor. Pero sí pueden al consolarnos, ayudarnos a sufrir, a soportar el dolor. Ella es la que consuela al Hijo en su Vía-Crucis.
Ya quisiera Ella que lo que le hicieron a Su Hijo se lo hubieran hecho a sí. Ya hubiera querido Ella que la Pasión y Muerte del Señor hubiese sido para Ella. Su Pasión habría sido mucho más amarga y más dolorosa si a Él le hubiera faltado la Madre.
Soy muy mariano. Para mí la devoción a la Virgen es vital.
Ella siempre está ahí: al pie de la cruz de mi dolor. Y al igual que acompañó a Su Hijo, nos acompaña a nosotros en las cruces de nuestro dolor.
¡Cuántas veces la vida nos ha herido, y siempre ha estado Ella para consolarnos!
Aunque mi amor te olvidare, tú no te olvidas de mí.
Así sea.




sábado, 23 de enero de 2016

Destacados de la predicación del P. Antonio Jesús Jaén Rojas en el cuarto día de Quinario

En el himno Stabat Mater llega un momento en que se pregunta "¿Cuál es el hombre que no llora?".
¿Qué corazón duro hay que no se conmueva con las lágrimas del Señor?
¿Quién no llora al ver al Señor en Getsemaní?
Hay que tener el corazón duro como una piedra para no conmoverse ante el Prendimiento ¿O quién no contempla a Jesús con la cruz a cuestas y no se conmueve?
¿Y crucificado? ¿Y puesto en el sepulcro?
Aquí se han plasmado los episodios de la Pasión en preciosas imágenes devocionales.
Hay un teólogo que dice que Cristo sigue sufriendo su Pasión hasta el fin del mundo;  en los sufrientes.
Donde hay un hombre sufriendo estamos llamados a contemplar la Pasión sufriente de Jesús.
¡Qué fácil es emocionarse ante la imagen de Jesús Prendido! Pero qué pena que no nos emocionamos de la misma manera ante los hermanos sufrientes. Y no vamos a la cárcel a ver la cara de Cristo allí, en los presos.
Por eso cada vez que voy a la cárcel digo que voy a entrar en contacto con Cristo.
O ¡qué fácil es emocionarnos ante Jesús Flagelado¡ Pero no nos emocionamos por los hermanos que hay flagelados por la crisis económica. Por los que no tienen para comer o para pagar el recibo de la luz.
O ¡cuánto nos emocionamos por el Cristo Coronado de espinas! Pero no nos emocionamos con los cristos -nuestros hermanos- abandonados.
Y aunque nos emocionamos con el Señor de la Vía-Crucis, no nos emocionamos con los hermanos que cargan con la cruz de le exclusión y la marginación.
Sin embargo, nosotros los cristianos estamos llamados a ver a los cristos sufrientes.
En las Hermandades, cuántas veces hacemos donaciones para nuevos enseres... pero no colaboramos para paliar las necesidades de los más pobres.
El Señor te va a preguntar cuánto has amado.
“Porque tuve hambre y me disteis de comer...” que le pregunten a esta Europa que cierra las puertas.
Por eso, no perdamos nunca de vista el origen caritativo de las Hermandades. Luego ya vinieron las imágenes. Primero fue contemplar al Cristo sufriente vivo, y luego ya vino la contemplación a través de las imágenes. Y puede ser que hayamos pasado de la devoción verdadera a una afición.
San Juan de Dios recogía a los enfermos abandonados y moribundos por las calles. Y como sería delgadito, cuando cogía sobre sus hombros a un enfermo  le decían que lo dejara que se iba a reventar. Él respondía que no le pesaba, porque era su hermano.
Así, una vez, mientras lavaba las llagas de un enfermo vio que le había cambiado la cara y era Cristo.
La madre Teresa de Calcuta, ante la pregunta de una periodista de cuánto tiempo del día dedicaba a la oración, ella respondió que se llevaba las 24 horas del día orando. La periodista le dijo que era imposible porque no la había visto. Pero Madre Teresa adujo que todo lo que ella hacía era oración, pues continuaba la misma cuando atendía a los enfermos, viendo a Cristo en ellos.