domingo, 26 de octubre de 2014

Curiosa fotografía histórica

Unión de Hermandades de Jerez presidida por José Salido Paz. En la foto de los años setenta del pasado siglo podemos reconocer con palmas a conocidos cofrades de la época como Francisco Rodríguez Romero, Juan Gonzalez García, Juan Cervilla o a quien fuese durante años Hermano Mayor de nuestra Hermandad de las Cinco Llagas José Pérez Raposo.


Nuestra Hermandad de las Cinco Llagas celebró este pasado viernes sus tradicionales rezos semanales

Aprobado el cambio de sede por los Hermanos Mayores

Fuente: Unión de Hermandades de Jerez. En la mañana de hoy se ha celebrado en el Palacio Garvey el Pleno extraordinario para el cambio de sede del Consejo Directivo de la Unión de Hermandades de Jerez, tras la visita efectuada al Edificio.

El Pleno de hermanos Mayores ha aprobado el cambio y futuro traslado de sede. Dichas instalaciones, sita C/ Sevilla, 15, en las inmediaciones de la Plaza del Mamelón, conformará una sede digna de la institución que representan las hermandades en nuestra ciudad.

Respecto a la posible cesión de instalaciones del Ayuntamiento, los hermanos mayores han decidido el seguir estudiando las ubicaciones de estos y la adecuación oportuna a todas las necesidades globales que tienen las hermandades actualmente.


Evangelio y comentario



XXX Domingo del Tiempo ordinario
Amar: la tarea de la vida



Los fariseos se acercan a Jesús con una pregunta de respuesta casi evidente: ¿Cuál es el mandamiento principal de la Ley? La contestación podría darla cualquier niño de nuestras parroquias que asistiese a la catequesis: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Sin embargo, los que cuestionan al Señor, lo hacen desde el conocimiento de que los judíos contaban nada menos que con seiscientos trece mandamientos. Y se preguntaban: ¿Todos tienen el mismo valor?, o ¿hay algunos que son más importantes que otros?
La respuesta de Jesús establece una prioridad, una jerarquía a la hora de vivir conforme al deseo del corazón de Dios, que sigue interpelando al creyente de hoy. En primer lugar, nos exige revisar si nuestra relación con Dios es todo lo profunda que este mandamiento reclama. Es decir, si el amor a Dios nos lleva a amar, de verdad, lo que Él ama. Muchas veces nos conformamos con querer amar a Dios en abstracto y no nos preocupamos por amar su querer. Eso entraña el peligro de que no pongamos excesiva atención en sus mandamientos, que nos ayudan a concretar, como nos muestra la primera lectura de la Misa de hoy, y nos conformemos con asentir teóricamente a su propuesta amorosa. El resultado podría ser un tanto decepcionante: podemos no estar amando de veras a Dios, que quiere que amemos su querer.
La grandeza del amor a Dios y a los hermanos, que Jesús propondrá como contenido fundamental del mandamiento nuevo, nos introduce en el misterio mismo de lo que el amor significa. Por un lado, nos ayuda a descubrir la esencia misma de lo que Dios es: amor (véase 1 Jn 4, 8). Por otro, nos ayuda a descubrir que en el amor al prójimo, amándole como a mí mismo, podemos encontrarnos con nosotros mismos y comprendernos plenamente. El Papa san Juan Pablo II lo expresará con gran claridad: «El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente» (Redemptor hominis, 10). Esa relación de amor y correspondencia del hombre con Dios se convierte en camino de vida y vocación auténtica para el hombre de todos los tiempos: «Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen y conservándola continuamente en el ser, Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y, consiguientemente, la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. El amor es, por tanto, la vocación fundamental e innata de todo ser humano» (Familiaris consortio, 11).
Dios nos llamó a la existencia por amor y nos llama a amar. Ésa es la tarea fundamental del hombre y la única que verdaderamente puede dar sentido a nuestra vida. Amar a Dios y a los hombres, dos retos que plasman muy bien el querer de Dios y que se convierten para nosotros en prioridad para nuestra vida cristiana. ¡Ése es el principal de todos los mandamientos!
+ Carlos Escribano Subías
obispo de Teruel y Albarracín


Evangelio
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús, y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él dijo:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas».
Mateo 22, 34-40

El Papa Francisco ha beatificado a Pablo VI

El Papa Francisco ha beatificado a Pablo VI

El Papa Francisco beatificó este domingo a su predecesor Pablo VI en una multitudinaria ceremonia en la Plaza de San Pedro, donde se destacó su gran labor evangelizadora y papel como gran timonel de la Iglesia, especialmente durante el Concilio Vaticano II y los años siguientes. La reliquia del nuevo Beato es una camiseta con su sangre, consecuencia del atentado que sufrió el 27 de noviembre de 1970 en el Aeropuerto Internacional de Manila (Filipinas), cuando una persona con problemas mentales que se había disfrazado de sacerdote se acercó con una daga para herirlo dos veces.
19/10/14 11:43 AM
 (ACI/InfoCatólica) Así, al pronunciar la fórmula de beatificación, el Papa dijo que «nosotros, acogiendo el deseo de nuestro hermano Luciano Monari, Obispo de Brescia, de muchos otros hermanos en el Episcopado y de muchos fieles, luego de haber tenido el parecer de la Congregación de las Causas de los Santo, con Nuestra Autoridad Apostólica concedemos que el Venerable Siervo de Dios Pablo VI, Papa, de ahora en adelante sea llamado Beato y que pueda celebrar su fiesta, en los lugares y de acuerdo a las reglas establecidas por el derecho, cada año el 26 de septiembre. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».
A la ceremonia también asistieron Benedicto XVI y los cardenales Paulo Evaristo Arns y William Wakefield Baum. Los tres fueron creados cardenales por el ahora beato.
El Beato Pablo VI nació en Lombardía (Italia) el 26 de septiembre de 1897 y falleció en Castel Gandolfo el 6 de agosto de 1978, tras un pontificado de 15 años iniciado en 1963.
El milagro que hizo posible la beatificación sucedió en los Estados Unidos en 2001, cuando un feto en el quinto mes de embarazo entró en condiciones críticas por la rotura de la vejiga fetal, la presencia de líquido en el abdomen, y la ausencia de líquido en la bolsa amniótica. El diagnóstico médico preveía la muerte del niño en el vientre materno, o si sobrevivía indicaba inevitables malformaciones.
Aconsejaron a la madre que interrumpiera el embarazo, pero ella rechazó la propuesta del aborto. Acompañada por una religiosa italiana recurrió a la intercesión de Pablo VI. A continuación la situación fue mejorando y el niño nació bien a los ocho meses en un parto por cesárea.
La consultoría médica de la Congregación para las Causas de los Santos, certificó el 12 de diciembre pasado lo inexplicable de la curación desde el punto de vista de la ciencia médica y el 18 de febrero los teólogos del dicasterio reconocieron que el milagro había sucedido por la intercesión pedida a Pablo VI.
El Beato protagonizó importantes cambios en la Iglesia. Algunos de naturaleza ecuménica, como su célebre abrazo con el patriarca Atenágoras en 1964 y el mutuo levantamiento de excomuniones. Otros, de índole pastoral, como haber iniciado la era moderna de los viajes pontificios con visitas a los cinco continentes, así como a Tierra Santa y la ONU. Además promulgó en 1969 la reforma litúrgica.
Las encíclicas escritas por el beato son Ecclesiam Suam (6 de agosto de 1964), Mense Maio (29 de abril de 1965), Mysterium Fidei (3 de septiembre de 1965), Christi Matri (15 de septiembre de 1966), Populorum Progressio (26 de marzo de 1967), Sacerdotalis Caelibatus (24 de junio de 1967), y Humanae Vitae (25 de julio de 1968).