BLOG OFICIAL DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA-CRUCIS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

viernes, 30 de septiembre de 2016
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
En aquel tiempo los apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería. ¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os haya mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».
XXVII Domingo del
tiempo ordinario (ciclo C)
¡Si tuvierais fe!
Continúa el viaje de Jesús hacia
Jerusalén en el que imparte sus enseñanzas a quienes le siguen. Lucas hace
referencia a unas palabras de Jesús dirigidas a los discípulos en las que
previene contra los escándalos y divisiones, que surgirán entre ellos a causa
del pecado. Las exigencias de Jesús sorprenden y desconciertan a los
discípulos, hasta el punto de resultar imposible cumplirlas. Se sienten
desanimados para permanecer fieles al Maestro y débiles en la fe. Ante esta
situación los discípulos piden a Jesús que fortalezca su fe: «¡Auméntanos la
fe!».
El poder de la fe
La forma imperativa empleada por
los discípulos denota urgencia: «¡Auméntanos la fe!». Y esta urgencia requerida
por ellos manifiesta, por un lado, un veraz conocimiento de sí mismos –se
consideran pobres y débiles–; y, por otro lado, mayor necesidad de fe para
cumplir los ideales predicados por Jesús. No piden fe, sino mayor fe. Ya han
dado un primer sí al Señor al inicio de su seguimiento; pero ahora, más
conscientes de los problemas y dificultades de su discipulado, suplican aumento
de fe para afrontar la misión.
Jesús utiliza una metáfora para
responder a la petición de los discípulos: «Si tuvierais fe… como un granito de
mostaza». La semilla de mostaza es una de las más pequeñas de la tierra, un
grano diminuto, apenas perceptible. Con este lenguaje exagerado, Jesús quiere
llamar la atención de sus discípulos para decirles que, aun con poca fe, se
logran grandes resultados, si verdaderamente hay fe. Esa pequeña fe sería capaz
de lograr un hecho tan prodigioso como arrancar de raíz una morera y plantarla
en el mar. La morera suele ser un árbol grande. Mover sus raíces parece
difícil, pero plantarla en el mar y hacerla crecer allí resulta imposible. Es
precisamente esta hipérbole, esta exageración, la que quiere expresar
gráficamente el poder de la fe. Aun la fe que puede parecer más pequeña, cuenta
con el poder de Dios y hace todo posible. La fe en Dios logra la fuerza de Dios.
No es nuestra fe la que hace maravillas, sino el poder de Dios. Lo que para el
hombre parece imposible, no lo es para Dios. Ya lo dijo el ángel Gabriel al
anunciar a María el nacimiento del Salvador: «Porque para Dios nada hay
imposible» (Lc 1,37); incluso Isabel cuando fue visitada por María: «Porque lo
que ha dicho el Señor se cumplirá» (Lc 1 45).
Los discípulos, conscientes de
su debilidad y falta de fe, piden a Dios que aumente su fe, porque saben que es
un don suyo: «Auméntanos la fe».
La humildad en el
servicio
Prosigue el relato con el
ejemplo de un siervo y su amo. El criado después de trabajar en el campo
continúa su labor en casa, preparando y sirviendo la cena a su señor; y solo
después podrá cenar él. Resulta un tanto molesto y difícil comprender este
ejemplo de Jesús para la mentalidad actual. Da la impresión que Jesús acentúa,
en esta ocasión, las distancias entre el señor y el criado y subraya más el
dominio que la misericordia.
Sin embargo, no es así. Jesús
utiliza en este relato una situación común a los interlocutores, bien conocida
en su época, para ilustrar una verdad evangélica. El amo no debe nada a su
criado por haber cumplido su trabajo. Del mismo modo, Dios no debe nada al
cristiano por vivir el Evangelio. Tanto el criado como el cristiano hacen lo
que tienen que hacer: «¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha
hecho lo mandado?». Y por hacer lo que tenemos que hacer, Dios no nos debe
nada. «Hemos hecho lo que teníamos que hacer». Más aún, el Señor nos invita a
decir: «Somos siervos inútiles», como signo de nuestra pobreza, pequeñez y
humildad. Nada de sentirnos soberbios y orgullosos ante Dios; nada de
exigencias para con Dios. La bendición de Dios no se gana, es puro don suyo. Y
cuando se es consciente de este don, el discípulo de Cristo se sabe siervo
humilde, dispuesto a servir en obediencia a su Señor.
Es verdad que esta parábola
presenta a Jesús como Señor a quienes sus siervos le deben lealtad y
obediencia. Pero esta imagen se complementa también con otros muchos textos en
los que aparece como servidor y siervo. Jesús es Señor y Siervo. Lo que pide a
sus discípulos en este texto es fortaleza para creer y humildad para servir. Un
buen programa para todo seguidor suyo.
Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino yla Disciplina
de los Sacramentos
Congregación para el Culto Divino y
Evangelio
En aquel tiempo los apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería. ¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os haya mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».
Lucas 17, 5-10
viernes, 23 de septiembre de 2016
Una amplia comisión de cofrades de las Cinco Llagas encabezada por su actual Hermano Mayor Rafael Cordero Jaén supuso la representación jerezana en la Solemne Eucaristía Conmemorativa del 450 aniversario de la presencia de la Comunidad Franciscana en la provincia de Cádiz que tuvo lugar en la gaditana iglesia de San Francisco
A las 20.30 horas de la tarde noche, y
abrigados por el calor de la presencia de asociaciones e instituciones
históricamente ligadas a las diferentes comunidades franciscanas ubicadas a lo
ancho de la provincia de Cádiz, dio comienzo el pasado domingo una Solemne
Eucaristía precisamente en la gaditana iglesia de San Francisco que, presidida
por el Ministro Provincial, fray Juan Carlos Moya, O. F. M., fue concelebrada
por varios miembros de la orden.
La presencia jerezana estuvo representada por una amplia comisión de cofrades de las Cinco Llagas -la mayor parte integrantes de la nueva Junta de Gobierno de la misma- que, encabezada por su Hermano Mayor Rafael Cordero Jaén, previamente se desplazaron a visitar al director espiritual de esta Hermandad, fray José Luis Salido Mateos, O. F. M., quien apenas pocas horas antes había sufrido una arritmia cardiaca que le impidió asistir a tan señalada convocatoria y de la que actualmente se recupera favorablemente. Precisamente por su recuperación se pidió públicamente en el transcurso de
Todos los cofrades de las Cinco Llagas departieron posteriormente en la sacristía del convento gaditano con los representantes institucionales que concurrieron a este acto culmen de la felicísima conmemoración franciscana, muy particularmente con el apreciado hermano José Manuel Abelenda Gómez, O. F. M., a quien igualmente se le deseó la más pronta de las recuperaciones de sus actuales achaques de salud.
Mañana, 24 de septiembre y fiesta de Nuestra Excelsa Patrona, Nuestra Señora de la Merced, nuestra Hermandad participará como cada año en su procesión
Se
informa a todos los hermanos que para participar con nuestra Hermandad en la
procesión habrán de estar provistos de traje oscuro y la medalla de la cofradía
de 18,00 a
18,15 horas en el claustro interior de la Basílica , donde cada año se forma el cortejo.
Foto: gentileza de N.H.D. Mariano Sánchez
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”. Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”. Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».
XXVI Domingo del
tiempo ordinario (ciclo C)
Lázaros
Probablemente este texto sea uno
de los más hermosos de todo el Evangelio de Lucas. Jesús se dirige a los
fariseos, amantes del dinero, quienes se burlan de las enseñanzas de este nuevo
Maestro, que advierte sobre el peligro de aferrarse a las riquezas. Y a ellos
se dirige por medio de una sapiente parábola en la que contrapone la situación
de dos protagonistas en vida –un rico y un pobre–, y la posterior y consecuente
situación de ambos tras la muerte.
El rico anónimo
Comienza el relato describiendo
al hombre rico que personifica a quien posee riquezas y está cerrado a
compartir sus bienes con los demás. No sabemos su nombre. La tradición
cristiana lo denomina epulón, por el termino griego usado en el relato, cuyo
significado es rico. Su estilo de vida es ostentoso y su actitud, escandalosa:
vestía de púrpura y de lino, y banqueteaba espléndidamente cada día. No solo es
rico, sino que despilfarra inútilmente su fortuna en cosas superfluas. Jesús no
recrimina tanto su riqueza, cuanto su insensibilidad para ver a los pobres que
malviven junto a él y su falta de caridad para compartir sus bienes con ellos.
El mendigo Lázaro
Frente a esta escena aparece la
figura de Lázaro: un mendigo, en extrema pobreza, echado a la puerta del hombre
rico, solicitando ayuda. Es curioso que Lázaro sea la única persona que recibe
nombre en todas las parábolas de Jesús. La puerta de la casa donde se encuentra
establece un límite y una enorme división no solo de espacios, sino también de
mundos y realidades distintas. Mientras en el interior de la casa se tira el
alimento al suelo sin ningún escrúpulo, Lázaro se muere de hambre y ni siquiera
logra recibir las migajas de pan que caen de la mesa. Lázaro, que es pobre,
contempla de cerca y está rodeado por la riqueza; porque, ¡casi siempre!,
pobreza y riqueza, aunque son dos realidades opuestas, coexisten cercanas.
Mientras el cuerpo del rico está
vestido lujosamente de púrpura y de lino, el cuerpo de Lázaro está cubierto de
llagas. Lázaro tiene hambre, está enfermo… y nadie le socorre; son los perros
las únicas criaturas que perciben la miseria y degradación de este hombre y le
consuelan con sus lamidos.
Finalmente, ambos murieron. Los
dos, que fueron tan diferentes en vida, tuvieron el mismo fin, pero no el mismo
destino. El rico fue enterrado, devuelto al seno de la tierra, como requería la
dignidad de todo judío. Sin embargo, la tierra es también el hogar de los
muertos y, en el caso de este rico, el paso al tormento del infierno. Por
contra, Lázaro fue al seno de Abrahán, el hogar de los vivos, y el destino
feliz para todos los judíos descendientes del patriarca.
El rico, que no prestaba
atención a Lázaro en vida a la puerta de su casa, se sorprende ahora al verle
junto a Abrahán y solicita que le ayude a él y a su familia. Pero Abrahán –que
reconoce al rico como hijo– clarifica que es demasiado tarde para poder
ayudarle. Abrahán reitera que la gran ayuda es escuchar las Escrituras, que
hablan de este destino final; pero el rico protesta porque reconoce la
improbabilidad de que sus hermanos escuchen el mensaje de las Escrituras, como
le ha ocurrido a él. ¿Qué decir ante esto?
Reflexión final
Podríamos sacar muchas
consecuencias de esta sabia parábola. Jesús la dirige a los fariseos, que
presumían de conocer la Ley
y los Profetas, y eran ricos apegados al dinero y cerrados a vivir en serio la
palabra de Dios. Jesús les dice que si son como este hombre rico en vida,
también serán como él tras la muerte. Y de esta forma les advierte de que las
riquezas no son capaces de asegurar la salvación del hombre, sino que pueden
conducir a su ruina.
El pecado del rico no fue su
riqueza, sino su dureza de corazón. No tuvo compasión con el mendigo que pedía
ayuda a la puerta de su casa, mientras él derrochaba inútilmente sus bienes. La
parábola enseña que quien desprecia al pobre, desprecia también a Dios; quien
ama las riquezas más que al pobre, las ama más que a Dios, y es idólatra.
También hoy muchos ricos
derrochan espléndidamente cada día los bienes que, en justicia, pertenecen a
los más pobres de la tierra. Todos pensamos en las grandes multinacionales que
manejan gobiernos y mercados globalizados, y que en su carrera van dejando
miles de pobres en las cunetas de nuestra sociedad. Pero, también nosotros, a
menor escala, nos dejamos seducir por la fascinación de la riqueza y nuestro
corazón se resiste a compartir aun lo poco que tenemos. Los pobres conviven
entre nosotros; hay lázaros que llaman a nuestra puerta. Probablemente no
podemos solucionar todas las situaciones injustas del mundo, pero ¿cuál es tu
actitud? ¿Te identificas más con Lázaro o con el rico? No te cierres al
egoísmo. Sé caritativo. Ábrete a la compasión.
Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino yla Disciplina
de los Sacramentos
Congregación para el Culto Divino y
Evangelio
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”. Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”. Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».
Lucas 16, 19-31
domingo, 18 de septiembre de 2016
Rogad a Dios en caridad por el alma de doña Josefa Franco Morales; madre de nuestro Mayordomo e hija del recordado hermano Juan Manuel Franco Orellana
La misa por su eterno descanso -organizada y convocada por la propia familia y de la que nos hacemos eco- tendrá lugar el próximo jueves día 22 de septiembre a las 20,30 horas en la iglesia de San Francisco.
Nuestra Hermandad de las Cinco Llagas recibe dos generosas donaciones materializadas en unos paños para los altares de nuestros Sagrados Titulares y un rosario para María Santísima de la Esperanza
Nota: Los paños han sido donados por doña Fernanda Pavón, mientras que el donante del rosario prefiere mantener su anonimato.
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”. El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “100 barriles de aceite”. Él le dijo: “Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe50” . Luego dijo a otro: “Y tú,
¿cuánto debes?”. Él dijo: “100 fanegas de trigo”. Le dice: “Toma tu recibo y
escribe 80” .
Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia.
Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que
los hijos de la luz. Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero de iniquidad,
para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en
lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en
lo mucho es injusto.
XXV Domingo del tiempo
ordinario (ciclo C)
Previsor
Este texto es considerado uno de
los más difíciles y enigmáticos del Evangelio de Lucas. Está enmarcado entre la
parábola del hijo pródigo y la parábola del rico epulón, que tienen como común
denominador el tema del dinero. Mientras que en las dos parábolas mencionadas
Jesús se dirige a los escribas y fariseos, en esta Palabra sin embargo se
dirige a sus discípulos. ¿Qué les quiere enseñar?
La primera parte del Evangelio
describe una parábola de Jesús cuyo protagonista es un mayordomo acusado de
derrochar los bienes de su amo. Existían terratenientes y grandes acaudalados
que confiaban sus tierras y negocios a administradores locales. En este caso,
fue acusado de malgastar la propiedad que se le había confiado. El amo le
exigió rendir cuentas. No se especifica si las acusaciones eran verídicas o no;
tampoco hay referencia a una defensa del mayordomo. Lo evidente es que fue
despedido, considerado culpable de apropiación indebida y malversación de
fondos.
Los criterios de este
mundo
En esta situación, el mayordomo
vive una verdadera crisis personal. Pierde un trabajo importante; se considera
incompetente para dedicarse a un trabajo manual que nunca ha hecho, y le
avergüenza pedir limosna para vivir –es curioso que no le diera vergüenza
robar–. Por eso se pregunta qué hacer. En el poco tiempo que le queda antes de
abandonar el trabajo, planea una estrategia para asegurar su futuro. Fue
llamando uno a uno de los deudores de su amo, a solas, para que se creyeran
únicos beneficiarios, y fue reduciendo la deuda contraída con su amo en grandes
cantidades. Por los datos aportados se trataba de grandes negociantes de aceite
y trigo, a los que el mayordomo ofrece grandes descuentos. Con este modo de
proceder quiso ganarse el favor y el apoyo de los deudores para cuando él fuera
despedido, y asegurarse así la ayuda y reconocimiento de estos en el futuro. Es
decir, se hace amigos en el presente para ser ayudado por ellos en el futuro.
El amo, al enterarse, alabó la
reacción del mayordomo. ¿Por qué? No por haber usado deshonestamente los
recursos que no le pertenecían, ni por su comportamiento injusto; sino por la
inteligente y decisiva reacción que tuvo para actuar, sabiendo utilizar los
medios de los que disponía para conseguir su objetivo: obtener el favor de los
deudores para solucionar su futuro. El mayordomo es previsor, sabe planificar
anticipadamente, usando los bienes de su amo para asegurar su porvenir. La
sagacidad del administrador participa de los criterios de este mundo, que el
mismo amo compartía. Actuó como los hijos de este mundo, no como los hijos de
la luz.
La sagacidad de los
hijos de la luz
Por eso, el texto evangélico
afirma que el mundo elogia a los estafadores inteligentes y que estos suelen
ser más astutos que los hijos de la luz para darse cuenta de la urgencia del
momento, actuar en beneficio propio y asegurarse su futuro. Los hijos de la luz
–los discípulos de Cristo– deberían aprender a ser sagaces, sin dejar de ser
justos, para saber utilizar convenientemente los medios que disponen en vida
para alcanzar el fin que persiguen: las moradas eternas.
Jesús quiere que sus discípulos
usen las riquezas de este mundo para instaurar los valores del Reino de Dios
con el mismo empeño y sagacidad que el mayordomo deshonesto. De forma sabia,
pero no deshonesta.
El texto finaliza con varios
dichos que Jesús dirige a sus discípulos en torno al tema de las riquezas. El
primero: «Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte,
os reciban en las moradas eternas». Se gana amigos con las riquezas injustas
cuando se ponen al servicio de los necesitados; solo así se usa con justicia el
dinero injusto. El segundo: «El que es fiel –o injusto– en lo poco, también en
lo mucho es fiel –o injusto–». Si no eres fiel en el uso del dinero –que es
poco–, no lo serás en las cosas mayores –valores del Reino de Dios–. Y el
tercero: «No podéis servir a Dios y al dinero». La confianza y seguridad en el
dinero es incompatible con el servicio a Dios y a los necesitados. No podemos
convivir con Dios y con los ídolos.
El Señor advierte a sus
discípulos de los peligros asociados a las riquezas que compiten con Dios. La
tentación de amar al dinero se combate con el amor a los necesitados. El
dinero, las riquezas son un medio, no un fin. Recuerdo a este respecto una
curiosa frase que escuché hace años: «Ayuda a los pobres de este mundo y ellos
te ayudarán en el próximo».
Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino yla Disciplina
de los Sacramentos
Congregación para el Culto Divino y
Evangelio
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”. El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “100 barriles de aceite”. Él le dijo: “Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe
Si, pues, no fuisteis fieles en
la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en
lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos
señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al
primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Lucas 16, 1-13
sábado, 17 de septiembre de 2016
Mañana domingo a las 20,00 horas y en el Convento de San Francisco de Cádiz, Misa de acción de gracias por los 450 años de presencia franciscana en Cádiz
Nuestro director espiritual, el P. José
Luis Salido Mateos, O. F. M., ha invitado a todos los hermanos de esta Santa
Hermandad, como miembros de la gran familia franciscana a la que
pertenecemos, a la Solemne Eucaristía de
acción de gracias que será presidida
mañana domingo a partir de las 20,00 horas por el Ministro Provincial, Fr. Juan
Carlos Moya, O. F. M., en el Convento de San Francisco de Cádiz con motivo del
450 aniversario de la presencia Franciscana en nuestra provincia.
viernes, 9 de septiembre de 2016
Últimas conversaciones con Benedicto XVI
Fuente: ALFA Y OMEGA
Hoy, 9 de septiembre, ve la luz Últimas
conversaciones, título del libro-entrevista de Peter Seewald a Benedicto XVI.
El periodista alemán culmina una serie que comenzó con Sal de la tierra (1997)
y Dios y el mundo (2005) –libros en el que plasmó sus conversaciones con el
entonces prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe – y continuó con Luz del mundo (2002) tras la
elección de Ratzinger a la sede petrina. Últimas conversaciones, que aún
tardará unas semanas en llegar a las librerías españolas, permite por primera
vez a un Papa hacer un balance completo de su pontificado. Benedicto XVI no
elude cuestiones polémicas, como el lobby gay compuesto por «no más de cuatro o
cinco personas» que desmanteló en el Vaticano, pero más allá de que estos temas
polémicos centraran los adelantos editoriales, el libro repasa su vida entera.
Otra importante novedad ha sido la publicación a finales de agosto en Italia de
Servitore di Dio e dell’umanità, obra de Elio Guerriero (durante más de 20 años
director de la edición italiana de la revista Communio), llamada a permanecer
como una de las biografías de referencias de Joseph Ratzinger. El libro incluye
prólogo de Francisco, que agradece el «gran apoyo» de su predecesor, y una
entrevista con el Papa emérito difundida el 24 de agosto por el diario La Repubblica. Benedicto
reitera que el motivo de su renuncia fueron sus problemas de salud y la
imposibilidad de asistir a la JMJ
de Río, y habla de su cordial relación con Francisco.
AMPLIA REPRESENTACIÓN DE NUESTRA HERMANDAD EN LA MISA CONMEMORATIVA DEL XLIII ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL P. GUERRERO
Una concelebración eucarística de siete
sacerdotes, entre los que se encontraban el vicepostulador de la causa de
beatificación del P. Pedro Guerrero
González, S.I., P. Fernando García Gutiérrez, S.I., el rector del Seminario
Diocesano, P. Ignacio Gaztelu y el párroco P. Antonio Olmo, S.I., sirvió de
celebración del XLIII aniversario del fallecimiento del que fuera nuestro
primer hermano mayor tras la reorganización de nuestra Santa Hermandad. Y una
amplia representación de la misma, junto a la también Hermandad jerezana del
Amor y Sacrificio, familiares, amigos y devotos de este santo sacerdote, Siervo
de Dios, se dieron cita el pasado sábado en el templo parroquial portuense de
San Francisco, cuyo lleno fue absoluto.
Se utilizó una vez más el cáliz de su
primera misa que fue enviado a Japón para ser ofrecido a estas tierras por su
expreso deseo (puesto que él quería ser misionero allí, pero no le dejó el P.
Arrupe –superior general-por motivos de salud) hasta que fue de nuevo requerido
como reliquia.
El P. Fernando agradeció cariñosamente y
de forma reiterada la fidelidad en la representación de nuestra Hermandad de
las Cinco Llagas en esta celebración, y añadió en su entrañable homilía
aquellas palabras de San Agustín “ser invisible no significa estar ausente”,
tan presentes en la vida del P. Guerrero”, así como algunas frases que
destacamos:
“Hay una palabra en japonés que significa
corazón grande y que implica la comprensión y la compasión. Eso es precisamente
lo que necesitamos: ser comprensivos con los demás y ser compasivos con los
demás.
Todos los que estamos aquí hemos venido
a dar gracias por las gracias que nos ha dado el P. Guerrero: Dios tendrá sus
caminos, y ya vendrá la beatificación; ya es un milagro que su presencia siga
intercediendo por nosotros.”
Tras la santa misa todos los presentes
nos acercamos al sepulcro del P. Guerrero donde hicimos juntos una vez más la
oración por su pronta elevación a los altares.
.
Aspecto que presentaba el templo parroquial, la capilla del sepulcro y el momento de la oración y algunas de las reliquias que allí se veneran
Santa Teresa de Calcuta
Tras su canonización el pasado domingo y la primera fiesta tras la misma del pasado lunes, reproducimos íntegramente un atinado artículo sobre ella de ese mismo día obra de Enrique García-Máiquez y publicado en las cabeceras del Grupo Joly.
Santa
Teresa de Calcuta
ENRIQUE
GARCÍA-MÁIQUEZ 05.09.2016
Un santo siempre es muy incómodo. Nunca
lo está, desde luego, porque santo es quien llega al Cielo y está, por tanto,
en la Gloria ,
que es estar en la gloria. Pero lo es para nosotros, porque un santo proclamado
en la tierra, por la Iglesia ,
es un modelo propuesto a la imitación de todos los cristianos.
Santa Teresa de Calcuta no es, como no lo fue en vida, una santa confortable o acomodaticia. Por un lado, es una santa que desborda, desde su mismo centro, el imaginario oenegé. Nadie ayudó más a los más pobres más pobres, pero, a la vez, nadie dejó más claro que era el amor de Cristo en acción, que pertenecía ala Iglesia , que el aborto era
un crimen ("No los matéis, dádmelos a mí", gritó) y que amaba y
veneraba al Romano Pontífice. Quien más defendía la idéntica y suprema dignidad
de cada ser humano, era, a la vez, consciente y respetuosa con las jerarquías y
las dignidades. Lo cual no es un gesto estrafalario, sino que propone un
concepto de igualdad radicalmente distinto del igualitarismo que se nos impone
como el monopolio de lo digno y democrático. Allí los cargos se identifican con
la entrega, no alteran la ontología, y son responsabilidades. La amistad y la
compenetración entre santa Teresa de Calcuta y san Juan Pablo II es un
monumento de la Iglesia
contemporánea y uno los ve, juntos, como a unos san Pedro y san Pablo del siglo
XX, complementarios, velando, con las llaves y la espada, por la misma Iglesia,
que tiene diversidad de carismas y de dones, pero una sola alma.
Santa Teresa de Calcuta no es, como no lo fue en vida, una santa confortable o acomodaticia. Por un lado, es una santa que desborda, desde su mismo centro, el imaginario oenegé. Nadie ayudó más a los más pobres más pobres, pero, a la vez, nadie dejó más claro que era el amor de Cristo en acción, que pertenecía a
No podemos estar más contentos. Pero tampoco es una santa cómoda, ni muchos menos, para los que ya sabíamos todo esto y lo vemos gozosamente confirmado con su vida. La nueva santa nos recuerda que la verdadera autoridad es el servicio, que el amor auténtico estriba en la caridad, que la alegría surge de la entrega y que las obras han de nacer de la fe y mostrarla y demostrarla al mundo. No vale con tener las ideas claras. Hay que arremangarse, nos advierte santa Teresa de Calcuta, y no de cualquier modo, sino del modo más costoso, que es el amor a todos y a cada uno, empezando por los más pequeños y necesitados. Nos deja, además, sin excusas, porque nos recordó que, para quien sabe mirar, hay una Calcuta en todas partes, que la mayor pobreza es el hambre y la sed de Cristo y que nadie es tan humilde o incapaz como para no tener una misión de Dios que realizar para con nuestros prójimos.
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
XXIV Domingo del
tiempo ordinario (ciclo C)
Pecador convertido
El pasaje evangélico que
comentamos refleja la acogida de Jesús a los pecadores y las reacciones que
este hecho suscita. Lucas presenta a Jesús comiendo con publicanos y pecadores,
considerados malditos y marginados social y religiosamente por aquella clasista
sociedad judía. Los pecadores captan en Jesús la comprensión perdonadora y
salvadora de un Dios misericordioso que no los excluye ni rechaza. Por eso,
escuchan a Jesús.
Murmuraban
Sin embargo, Lucas relata
también las consecuencias de esta actitud. Jesús era observado por los fariseos
y los escribas, representantes de la perfecta autoridad judía, que murmuraban
contra Él, porque acogía y comía con pecadores. Al juntarse con ellos, asumían
que Jesús aprobaba su conducta e incurría en impureza. ¿Cómo Él, que se
denominaba Mesías e Hijo de Dios, podía mezclarse con los impuros pecadores?
Los fariseos y escribas guardaban distancia de los pecadores para no incurrir
en impureza y evitaban mezclarse con ellos socialmente. No comprenden el
comportamiento de Jesús. Les resulta escandaloso e inaceptable. La aceptación
de los inaceptables provoca en ellos crítica y murmuración.
Tres parábolas
Y en respuesta a estas
murmuraciones, Jesús expone tres conocidas parábolas a modo de enseñanza para
sus oyentes: la oveja perdida, la moneda encontrada y el hijo pródigo. En las
tres parábolas se repite el mismo esquema: algo importante que se pierde; una
persona que lo busca o espera su recuperación; el redescubrimiento de lo
perdido; y la celebración gozosa por el encuentro.
Y es en este contexto en el que
hay que comprender particularmente el conocido relato del hijo perdido o la
parábola del padre misericordioso.
¿Quién es el hijo
mayor?
Mucho podríamos decir de esta
hermosa parábola cuyo centro no son los hijos, sino el padre compasivo y
misericordioso, que ama a sus dos hijos, también con sus faltas, y hace todo lo
posible por restaurar la unidad de la familia rota por la partida del hijo
menor y el alejamiento del hijo mayor. La conducta del hijo menor es imprudente
e irrespetuosa con el padre. Gasta su herencia en una vida disoluta, pero se
arrepiente y pide perdón.
El interés de la parábola se
centra en la actitud del hijo mayor, que ha sido siempre fiel al padre. Pero al
volver su hermano, se irrita ofendido contra su padre por la acogida ofrecida
al hijo perdido. Quien merece agasajo y recompensa es el hijo obediente y
responsable. La actitud del hijo mayor representa a los fariseos y escribas,
que no aceptan la comprensión de Dios hacia los pecadores arrepentidos. Sin
embargo, el padre compasivo perdona al hijo menor y busca reconciliar al hijo
mayor. Más aún, manifiesta al hijo mayor que la presencia del hijo menor no
afecta al afecto que le tiene a él. Y esta es la respuesta de Jesús a las
murmuraciones de los escribas y fariseos: su herencia no disminuye por el amor
de Dios hacia los pecadores. No deben excluir a otros de la presencia y del
amor de Dios, porque la voluntad de Dios es salvar a los pecadores.
Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino yla Disciplina
de los Sacramentos
Congregación para el Culto Divino y
Evangelio
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las 99
en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la
encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa,
reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos, conmigo!, he
encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más
alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y
nueve justos que no necesitan convertirse».
O, ¿qué mujer tiene diez
monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca
con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas
y a las vecinas y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se
me había perdido”. Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por
un solo pecador que se convierta».
También les dijo: «Un hombre
tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que
me toca de la fortuna.” El padre les repartió los bienes. No muchos días
después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y
allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo,
vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue
entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a
sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los
cerdos, pero nadie le daba nada. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos
jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de
hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo
tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”. Se levantó y vino adonde estaba su
padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las
entrañas; y, echando a correr, se le echó cuello y lo cubrió de besos. Su hijo
le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme
hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus
criados: “Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la
mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y
celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido;
estaba perdido, y lo hemos encontrado”. Y empezaron a celebrar el banquete. Su
hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la
música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era
aquello. Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el
ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. Él se indignó y no quería entrar,
pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí
nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio,
cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres,
le matas el ternero cebado”. Él le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y
todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque
este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos
encontrado”».
Lucas 15, 1-32
jueves, 8 de septiembre de 2016
Mañana, segundo viernes de mes y a partir de las 20,00 horas, Santa Misa de Hermandad
Nos uniremos a tal fin a la querida
Hermandad del Cristo de la
Expiración que celebra en nuestra Sede Canónica Solemne
Triduo a María Santísima del Valle y cuya eucaristía comienza a las 20,00
horas.
domingo, 4 de septiembre de 2016
Evangelio y comentario
Fuente: ZENIT
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; Él se volvió y les dijo: Si alguno viene donde mí y no pospone a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: "Este comenzó a edificar y no pudo terminar." O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con 10 mil puede salir al paso del que viene contra él con 20 mil? Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Pes, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.
XXIII Domingo del
tiempo ordinario (ciclo C)
La verdadera sabiduría
cristiana
Síntesis del mensaje: Es de
sabios conocer la voluntad de Dios (1ª lectura). Es de sabios antes de
construir un futuro o de llevar a cabo un proyecto el sentarse y ver si tenemos
las fuerzas, las cualidades, los medios (evangelio). Es de sabios reconocer que
todo lo humano es caduco (Salmo). Es de sabios cobijarse a la sombra de Dios
que nos enseña a calcular nuestros años para adquirir ese corazón sensato
(Salmo). Es de sabios saber por qué hay que abolir la esclavitud (2ª lectura).
En resumen, es de sabios dar a cada cosa su importancia y poner los medios
oportunos para conseguir los fines que nos proponemos, como hombres y como
cristianos.
Puntos de la idea principal:
En primer lugar, ¿qué es la sabiduría?
No es la simple erudición, ni el conocimiento obtenido mediante la
investigación profundizada y metódica en un determinado campo. La sabiduría es
un saber especial que implica cierta experiencia y dilección, gusto; un
saborear lo que uno conoce (sápere, en latín, significa tener sabor de,
gustar). Por tanto, la sabiduría propiamente dicha no tiene por objeto la
ciencia de las cosas temporales, sino todo lo relacionado con Dios y el destino
eterno del hombre. Es un saber gustativo, pero también operativo, o sea
orientado a la acción. La sabiduría exige ser traducida en elecciones concretas
de vida, como veremos más tarde.
En segundo lugar, analicemos ahora la sabiduría
cristiana. Esta sabiduría elige a Jesús como Maestro y Señor. Elección que
también es adhesión, no tanto de la cabeza cuanto del corazón, de toda la
persona. No elegimos la doctrina de Jesús, sino a Jesús. Elección que
compromete toda nuestra existencia. Elección que implica también renunciar a
todo por Jesús, como nos dice el evangelio de hoy. Cuando compiten dos
patrones: Jesús o las riquezas, Jesús o el placer, Jesús o la carrera, Jesús o
nosotros mismos…quien tiene esta sabiduría cristiana sabe a quién elegir. Lo
mismo para otros casos en los cuales están en juego la justicia, la verdad y la
moral. Hoy hay mil posibilidades de optar por esta sabiduría cristiana o
también por la sabiduría mundana que nos la ofrecen en platillos de oro los
grandes de esta tierra. Sabiduría ésta mundana que Santiago apóstol en su carta
define como: terrenal, animal y diabólica (3, 15). Ahora sí nos explicamos todo
lo relacionado a la camuflada ingeniería genética, los locos experimentos de
híbridos de seres humanos y animales, con la excusa de investigar para acabar
con enfermedades, como se hizo con la fracasada investigación con células madre
embrionarias. Ya en algunos países se ha levantado el veto para este tipo de
experimentos; pueden hacerlos. ¿Es sabiduría proponer ahora otro tipo de
familias y matrimonios, distintos al plan de Dios? ¿Es sabiduría proponer otro
tipo de Iglesia –con sus nuevos dogmas acordes a la mentalidad relativista que
hoy campea- distinta a la que Jesús fundó y que defendió la Tradición de la Iglesia durante 21 siglos?
Esta sabiduría cristiana sabe poner a Dios en el centro de la vida, de la
familia, del trabajo y carrera. Esta sabiduría nada hace sin antes consultar a
Dios en la oración para saber lo que se debe hacer, cuáles son las fuerzas y
debilidades.
Finalmente, con esta sabiduría cristiana podremos
entender lo que Jesús nos dice en el evangelio de hoy: tenemos que amar a Dios
antes que a nuestros padres y parientes; y si hay que escoger entre Dios y la
familia, preguntemos qué hizo santo Tomás Moro, primer ministro del rey inglés
Enrique VIII, allá por el siglo XVI. Comprenderemos también cómo llevar la cruz
todos los días y renunciar a todo, si Cristo nos lo pide. Con esta sabiduría
podremos echar cuentas exactas y calcular los gastos para construir la torre de
la fidelidad matrimonial, de la honestidad profesional y laboral. Con esta
sabiduría pondremos cimientos sólidos y macizos en nuestra vida para que
nuestra casa no se derrumbe cuando vengan las tempestades, los terremotos, los
sismos, propios del devenir humano. Con esta sabiduría sabremos si tenemos
músculos fornidos y resistentes para dar batalla a los enemigos de nuestra alma
y de los valores humanos y cristianos. Con esta sabiduría es fácil tratar a
todos como hermanos, y no como esclavos (2ª lectura). Con esta sabiduría
entenderemos cómo todo es pasajero, toda hierba se seca y todos volveremos al
polvo (Salmo).
Para reflexionar: Santiago
nos da estas cualidades de la verdadera sabiduría: “es pura, pacífica,
indulgente, dócil, llena de misericordia y de buenos frutos, sin parcialidad,
sin hipocresía” (3, 17). ¿Qué sabiduría rige mi vida: la cristiana o
la mundana? ¿Qué estoy ganando, si aplico mis oídos a la sabiduría mundana?
¿Qué he cosechado al hacer caso a la sabiduría cristiana?
Para rezar: con el Salmo de
hoy recemos: “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que
nuestro corazón adquiera sabiduría” (90, 12). Es de sabios rezar con la Iglesia : “ayúdanos,
Señor, a valorar con sabiduría los bienes de la tierra, siempre orientados
hacia los bienes eternos”. Ya no despreciar, sino valorarlos.
P. Antonio Rivero Regidor, L.C.
Evangelio
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; Él se volvió y les dijo: Si alguno viene donde mí y no pospone a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: "Este comenzó a edificar y no pudo terminar." O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con 10 mil puede salir al paso del que viene contra él con 20 mil? Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Pes, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.
Lucas 14, 25-33
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