Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

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viernes, 19 de julio de 2019

Recopilación de textos con motivo de la Restauración de María Santísima de la Esperanza


Foto: N.H.D. Manuel Piñero


Regresa a San Francisco la Virgen de la Esperanza
Andrés Cañadas – Cofrademanía
La Hermandad de Las Cinco Llagas, acaba de culminar la restauración de la Virgen de la Esperanza, motivo por el cual emite a sus hermanos el siguiente comunicado:
"Con profundo gozo, la Junta de Señores Oficiales de esta Santa Hermandad anuncia que tras la Misa del primer viernes de julio, tendrá lugar la ofrenda floral a Nuestra Amantísima Titular, que podrá ser contemplada por todos sus hijos tras la finalización de su feliz proceso de restauración; el día anterior será recibida por los miembros del Equipo de Gobierno.
A tal fin se invita a todos a participar, especialmente a los niños, trayendo flores a sus plantas. Y como feliz culminación de todo el proceso, tras este acto de ofrenda floral podremos compartir un jerez de honor."


La Virgen de la Esperanza regresó a San Francisco
Cristina Espejo y María Josefa Segura (S&S Restauraciones) han acometido la restauración de la dolorosa
Jerez Cofrade TV – Francis Castell
La bendita imagen de María Santísima de la Esperanza, dolorosa titular de la Hermandad de las Cinco Llagas, fue repuesta al culto ayer viernes en el transcurso de la Misa que se celebró a las 20’30 horas en la Iglesia Conventual de San Francisco, a cuya finalización tuvo lugar una ofrenda floral a la Santísima Virgen.
Cristina Espejo y María Josefa Segura (S&S Restauraciones), que ya llevaron a cabo una intervención estructural y efectuaron unarecuperación de la policromía original de la talla antes de la pasada Semana Santa, han acometido ahora la restauración de los ojos de la Virgen.


Espectacular resultado de la restauración de la Virgen de la Esperanza
Los cofrades de las Cinco Llagas celebran una concurrida Misa de Acción de Gracias
Redacción – MIRA JEREZ
Regresó a su capilla como la que verdaderamente es: la Reina de San Francisco. María Santísima de la Esperanza, la Sagrada Titular de la Hermandad de las Cinco Llagas, ha sido respuesta al culto tras varios meses de restauración en los talleres S&S Restauraciones -esquina calle Clavel con Pajarete-. Tras un puñado de meses de ausencia de su céntrica Capilla del Voto.
Las manos de Cristina Espejo y Pepa Segura han obrado el milagro de un trabajo sencillamente maravilloso que dejó boquiabiertos a los muchísimos cofrades congregados este pasado viernes 5 del presente mes de julio en la misa de acción de gracias que la cofradía de la madrugada organizó con motivo de la vuelta de la Virgen.
De espectacular fue calificado el resultado por todos los presentes. La satisfacción de los cofrades y devotos de la Hermandad fue unánime. Ni
un pero, ninguna matización. Un resultado impecable que marca un hito histórico en la corporación de blancos nazarenos. ¿Influye el hecho de un restaurador, de que estas dos restauradoras, sean creyentes? ¿Existe una unción añadida al trabajo humano? La respuesta es cristalina. Tan sólo hay que contemplar el rostro de la Esperanza, con mayúsculas, que habita en la Plaza Esteve.


La Virgen de la Esperanza ya está en San Francisco
M. S. JEREZ DE LA FRONTERA – DIARIO DE JEREZ
En el marco de una Eucaristía y posterior ofrenda floral, la hermandad de las Cinco Llagas celebró en la jornada del pasado viernes la vuelta de María Santísima de la Esperanza. Han sido siete meses de ausencia al haberse sometido a la imagen a una profunda restauración en los talleres de S&S que comandan Cristina Espejo y Pepa Segura. Fue recibida por la hermandad para la salida procesional en la pasada madrugada del Viernes Santo. Ahora, los cofrades de las Llagas ya pueden rezar ante sus plantas. La imagen, con buen criterio, ha sido devuelta a su estado original. Enhorabuena a sus hijos y devotos.



Reina de San Francisco
El hermano Sebastián Núñez ruega se publique el siguiente texto en nuestro blog oficial de la Hermandad, lo que, una vez valorado, reproducimos textualmente:
A ti, Reina y Madre.
No nos tenías acostumbrado a tu ausencia física hasta que se hizo inminente y necesario. Tuviste que partir unos meses y solo nos encomendaste una cosa: “Haced lo que Él os diga”. Y creo que así lo hemos hecho. En nuestra memoria, tu recuerdo, en nuestro corazón, inquietud y desazón, en nuestra alma, ilusión en tu pronto regreso; y en tu altar nuestra humilde ofrenda a Ti; cinco rosas como las cinco llagas de tu Hijo, blancas como tu pureza.
Mira que nos enseñas cosas, Madre, pero aún yéndote nos das una nueva lección: la de esperar, la de esperarte. Nos has enseñado a saber esperar; así como tú lo hiciste mientras crecía en tu bendito vientre la Luz del Mundo y la Salvación de los hombres. Algunas preguntas, algunos miedos y algunas dudas de cuándo sería tu regreso y cómo te volveríamos a ver. Pero nuestra espera no ha sido pasiva sin más sino, que dábamos respuesta a las incertidumbres de aquellos que venían a rezarte y no te encontraban. Hemos aprendido a esperar de forma activa mientras se limpiaba tu altar o dábamos respuesta de tu ausencia. Ya nos enseñaste que esperar no te impidió acudir a visitar a tu prima Santa Isabel, que necesitaba de ti.
Y llegó el día de tu regreso. Preferiste no destacar para no restar importancia a tu Hijo, aunque fuiste sin duda la protagonista de la jornada. Vestida de Inmaculada nos recibiste, dejando el verde esperanza entrelazado con el morado de la penitencia para las Madrugadas eternas. El sonrojo de tus mejillas rompía con el blanco de tu semblante, signo inequívoco del rubor al no pensarte merecedora de tantos halagos y de tantos piropos. Benditos ojos de la fe a través de los cuales nos muestras quien es el Camino, la Verdad y la Vida.
Dulcísima Señora, no solo estábamos tus hijos de las Llagas, sino también devotos de tu intercesión poderosa. Y quién sabe si a partir de ahora, deslumbrados por tu sencillez y humildad no crezcan en número. Será en todo caso, porque es designio de Dios. Tantos nombres se me vienen a la cabeza que sería injusto mencionarlos, porque sin duda se me olvidarían algunos. Ellos saben quienes son; quién mejor que ellos mismos. Algunos enjugaron sus lágrimas como signo de alegría y de acción de gracias con unos de tus pañuelos. Qué gran proeza hizo Dios al colorear de rojo esos glóbulos de la vida. Y tú estabas allí, Flor de las flores para levantar acta y dar fe. Otros tienen historias que darían para escribir, al menos un libreto, de gracias y penitencias. Hay quienes te agradecen su recuperación colaborando a que luzcas preciosa por dentro, al igual que externamente, demostrándote su devoción sin más ayuda que la aguja y el dedal. Hay quienes te recuerdan desde sus casas, marianos y “esperancistas” de la Esperanza de San Francisco, la Reina de la Plaza Esteve, la Doncella de la Capilla del Voto. Otros te imploran desde su enfermedad, medio enfadados a veces, temerosos de Dios otras. Al verte de nuevo volverán a tus plantas para confirmar esa devoción que por circunstancias varias se dejo de renovar. Ésta es la hora.
Y es que, Alondra de la Madrugada, de lo guapa que te vemos pareciera que estás menos dolorosa. Cuenta uno una lágrimas menos surcando tus mejillas, tal y como permanecían cuando te conocimos. Estás guapa hasta decir basta, aún en medio de tu dolor de Madre. Te quiero pedir por nuestra querida Hermandad de las Llagas, que seamos siempre dignos de ser discípulos de tu Hijo de la Vía Crucis; por tus devotos y almas ansiosas de esa esperanza tan necesaria en la vida. No nos dejes de tu mano, cúbrenos con tu manto, Esperanza del alma mía.