BLOG OFICIAL DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA-CRUCIS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

jueves, 31 de enero de 2019
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
IV
Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
Jesús
seguía su camino
Con la conclusión dramática del pasaje de este domingo,
Lucas expresa el contraste entre la aprobación y admiración que generaban las
palabras del Señor en la sinagoga y la contrariedad de quienes pretendían que
Jesús actuara exclusivamente en favor de ellos. De este modo se inaugura una
serie de desencuentros que conducirán a la condena a muerte de quien no permite
ser utilizado para los planes humanos, sino únicamente para la misión recibida
del Padre.
Testigo de la verdad
No cabe duda de que la presencia del Señor en la sinagoga
no deja indiferente a los oyentes. Sin embargo, la incomodidad manifestada en
las palabras «¿No es este el hijo de José?» no parece surgir únicamente del
desprecio a quien, por ser conocido, se le considera inferior que a un
extranjero. Sí que es cierto que este es el sentido de la expresión «ningún
profeta es aceptado en su pueblo», inmortalizada en el popular dicho. Pero en
el Evangelio se descubre algo más profundo: lo que de verdad causaba malestar
entre los paisanos de Jesús era el no poder conseguir que realizara «lo que
hemos oído que has hecho en Cafarnaún».
Ciertamente, quienes oyen a Jesús en la sinagoga intuyen
que están ante un profeta, como se deduce de la referencia a «las palabras de
gracia que salían de su boca», de la presencia del término «profeta» en el
texto y de la alusión a los prodigios realizados por los dos profetas
paradigmáticos de la antigüedad judía, Elías y Eliseo. Con todo, es en la conclusión
del pasaje donde se evidencia la identificación con quienes durante siglos
habían sufrido persecución y martirio por ser testigos de las palabras
recibidas de Yahvé. La furia desatada, la expulsión del pueblo y la conducción
al precipicio, con intención de despeñarlo, presentan evidentes paralelismos
con la suerte corrida por muchos profetas anteriormente.
A pesar de la gran contrariedad que a menudo provoca la
presencia del Señor, no se detecta, ni aquí ni en otros pasajes, el menor
interés de Jesús por enseñar una doctrina o realizar acciones que susciten el
consenso de los demás o la aprobación general. La misión de Jesús es la de dar
testimonio de la verdad y del amor de Dios a los hombres; un amor que no conoce
límites humanos ni geográficos. De hecho, los dos ejemplos de milagros que
Jesús relata se refieren a intervenciones en favor de paganos. El primer caso
es el de la viuda de Sarepta; el segundo, la curación de Naamán el sirio.
Puesto que ambos episodios ocurren en territorio no judío, Lucas pretende
mostrar que ya desde el principio de su ministerio público, Jesús está abierto
a la misión universal.
Jesús se abrió paso entre ellos
En la primera lectura de la Misa de este domingo, del
libro de Jeremías, se señala que el Señor dirige palabras de confianza al
profeta, afirmando, entre otras cosas, que «lucharán contra ti, pero no te
podrán». No ha llegado la hora del Señor. Sin embargo, el salir airoso del
intento de despeñarlo anticipa, en cierto modo, la victoria definitiva de
Cristo sobre el mal y la muerte, cumpliendo las palabras dichas a Jeremías: «Yo
estoy contigo para librarte». Lo ocurrido al Señor puede ser aplicado también a
los cristianos. A pesar de la furia de los enemigos o del precipicio en el que
nos podamos hallar, es posible seguir el camino con Jesús, ya que es el Señor,
y no nuestras propias fuerzas, quien sostiene nuestro caminar y nos libra de
nuestros enemigos.
Por otro lado, a veces podemos correr el riesgo de ser
como los paisanos de Jesús, queriendo decidir nosotros cuándo y cómo debe
actuar el Señor; y, en lugar de buscar la verdad y el amor a Dios y al hermano,
tener una actitud posesiva hacia Dios, queriendo utilizarlo en favor nuestro.
La persona, las enseñanzas y las acciones de Jesús nos muestran, por el contrario,
que la clave de su vida es la donación de sí mismo en favor de los demás, no la
búsqueda del beneficio o del interés propio.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la
sinagoga: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír». Y todos le
expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de
su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?». Pero Jesús les dijo: «Sin
duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”; haz también aquí, en
tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún». Y añadió: «En verdad
os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en
Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo
tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a
ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el
territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta
Elíseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio». Al oír
esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron
fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba
edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso
entre ellos y seguía su camino.
Lucas 4, 21-30
martes, 29 de enero de 2019
lunes, 28 de enero de 2019
Misiva para todos los hermanos
Hermandad
y Cofradía de Nazarenos de las Sagradas Cinco Llagas de Cristo, Nuestro Padre
Jesús de la Vía-Crucis
y María Santísima de la Esperanza
Establecida canónicamente en el
Real Convento de San Francisco
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de
Jerez de la Frontera
Sala Capitular: C/ Diego
Fernández Herrera 6 y 8, 11401 - Jerez de la Fra.
Blog oficial: http://cincollagasjerez.blogspot.com
Correo electrónico: cincollagasjerez@gmail.com
Estimado hermano
en el Señor de la
Vía-Crucis : Pax et bonum.
Adjuntamos convocatoria del Solemne Traslado
del Señor de la Vía-Crucis
al altar mayor de cultos que tendrá
lugar el próximo día 11 de febrero, Solemne Quinario del 12 al 16 y
Solemnísima Función Principal de Instituto el domingo día 17.
Asimismo comunicamos que, durante la celebración de la Solemnísima Función
Principal, recibirán un emotivo homenaje los hermanos cincuentenarios don Francisco Bernal Suárez y don
Miguel Borrego Moscoso.
Como viene siendo tradición en esta Hermandad,
igualmente celebraremos, tras la Función Principal de Instituto, la fraternal COMIDA DE HERMANDAD en el Mesón La Alcazaba.
El muy módico precio
del almuerzo se concreta en 15
EUROS y presenta este contundente
menú: aperitivos: aliños de la casa y plato ibérico, primer plato: Arroz meloso,
segundo plato: a elegir entre Solomillo de cerdo a la pimienta o Bacalao ‘a la
alcazaba’, e incluye postre y una jarra de refresco y una de agua por cada
cuatro personas (las bebidas que cada comensal pida de más serán cobradas en el
mismo instante de su servicio). Todos los hermanos y cofrades que deseen
sumarse a tan fraternal encuentro de convivencia han de confirmar tanto
asistencia como la elección del segundo plato contactando con el hermano
secretario don Ernesto Romero del Castillo (699615525). Advertimos que el jueves de Quinario es el último día para apuntarse a la comida
–debiéndose abonar en ese mismo
momento y nunca después-.
Esperando contar
con su fraternal presencia en estas convocatorias y muy especialmente en el más
importante acto de culto de todo el año de nuestro Instituto –nuestra
Solemnísima Función Principal- reciba un fortísimo abrazo en Jesucristo Nuestro
Señor.
LA JUNTA DE SEÑORES OFICIALES
Muy Noble y Muy
Leal Ciudad de Jerez de la
Frontera , a veinticinco días del mes de enero del año de
Gracia del Señor de dos mil diecinueve
domingo, 27 de enero de 2019
El conocido cofrade don Ángel Heredia Barea tendrá a su cargo la III Meditación ante Ntro. P. Jesús de la Vía-Crucis y el fotógrafo don Juan Manuel Zarazaga Guzmán firmará el III cartel de la Semana Santa de nuestra Hermandad
![]() |
Don Ángel Heredia Barea saluda a SS Benedicto XVI |
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Don Juan Manuel Zarazaga Guzmán |
En esta ocasión será don Ángel Heredia Barea quien tendrá a
su cargo la III Meditación
ante Ntro. P. Jesús de la Vía-Crucis. Don
Ángel es un conocidísimo cofrade jerezano que en la actualidad ostenta el cargo
de Hermano Mayor de la
Hermandad de la
Clemencia y perteneció al Consejo de la Unión de Hermandades como
Vicepresidente. Profesionalmente se dedica al mundo de la banca con amplia
experiencia en gestión de equipos.
Don Juan Manuel Zarazaga Guzmán nació en Chipiona y pertenece a la Junta
de Gobierno de la jerezana Hermandad del Amor. Es técnico en distintos aspectos
de la Imagen y
cuenta con la firma de varios carteles. Fue costalero de María Santísima de la Esperanza.
sábado, 26 de enero de 2019
jueves, 24 de enero de 2019
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
III
Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
«Hoy
se ha cumplido esta Escritura»
Comenzamos la lectura del Evangelio de san Lucas. El
fragmento escogido para la celebración de este día contiene el prólogo del
libro y el comienzo del relato del ministerio público del Señor en Galilea. Se
omiten, por razones temáticas, los capítulos iniciales que incluyen los
Evangelios de la infancia.
El valor del prólogo del Evangelio
Tal y como a menudo se señala en los comentarios a la Escritura , no existen
detalles insignificantes en la tradición evangélica plasmada por escrito. La
incorporación de un prólogo y su lectura en la celebración no están motivadas
única ni principalmente por una razón de forma, sino también de fondo. El
inicio del Evangelio aporta valiosa información sobre el modo de llevar a cabo
la recopilación, la transmisión y la fijación textual de los datos más
significativos de la vida del Señor. Así pues, sabemos que han sido no pocos
quienes han tratado de componer un relato de los hechos; conocemos, asimismo,
por Lucas que esos pasajes se fundamentan en el testimonio de quienes
presenciaron lo que se narra y predicaron la Palabra. Se trata, por
lo tanto, de una «diligente investigación», como señala el autor, quien al
mismo tiempo subraya que tanto los testimonios como el estudio de los mismos
están fundamentados «desde el principio». Tampoco omite Lucas la finalidad de
tan arduo trabajo: «Para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has
recibido». La fundamentación que el evangelista da a Teófilo es válida también
para cada uno de quienes a lo largo de los siglos nos hemos puesto ante el
Evangelio. Para la Iglesia
fue vital desde la época de la redacción del Evangelio cuidar escrupulosamente
la conformidad entre lo narrado y lo que realmente ocurrió. De otro modo, se
correría el riesgo de leer páginas sobre la vida admirable de Cristo y con
innegables enseñanzas para nuestra vida individual y social, pero no basadas en
la realidad, generando mitos o leyendas inventadas. Tal hipótesis es lo que se pretende
descartar con los primeros versículos que escuchamos, queriendo expresar
siempre que la fe se apoya en la
Revelación auténtica de Dios.
Herederos de un ritmo celebrativo semanal
El primer movimiento concreto que se describe en el pasaje
del Evangelio que tenemos ante nosotros es un gesto tan sencillo como el
dirigirse Jesús a la sinagoga de Nazaret, el lugar donde se había criado. Como
cualquier judío, el Señor tiene asumido en su ritmo semanal la relevancia de la
oración y de la escucha y explicación comunitaria de la Palabra de Dios. La escena
guarda, no por casualidad, un estrecho paralelismo con una parte de nuestra
celebración semanal de la
Eucaristía. En efecto, los cristianos tenemos un día dedicado
al descanso y a la familia, pero, sobre todo, al Señor; algo que, especialmente
en las sociedades desarrolladas, podemos descuidar, puesto que se corre el
riesgo de que la celebración ocupe un lugar más entre las múltiples ofertas de
ocio que se pueden plantear un domingo cualquiera. Para los cristianos,
herederos de una tradición celebrativa judía, el domingo ha significado siempre
ante todo el día del Señor, conociéndose célebres casos de martirio por no
renunciar a la celebración de la
Misa en ese día.
El cumplimiento de la Escritura
En el pasaje de esta semana descubrimos que la lectura de
Isaías por parte de quien se presenta con la fuerza del Espíritu provoca la
admiración de los oyentes. El Ungido proclama que ha llegado la salvación. Con
todo, más allá del anuncio del tiempo de gracia que Cristo pregona, debe
destacarse el «hoy» con el que Jesús señala que la Escritura se ha
cumplido. Efectivamente, en ese momento se realiza lo que acababan de oír. Pero
ese «hoy» implica también que en nuestros días, cada vez que la Palabra de Dios se
proclama en la celebración, la fuerza de esta Palabra sigue actuando realmente
en la vida de la Iglesia.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
Ilustre Teófilo:
Puesto que muchos han emprendido la tarea de componer
un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros, como nos los
transmitieron los que fueron desde el principio testigos oculares y servidores
de la palabra, también yo he resuelto escribírtelos por su orden, después de
investigarlo todo diligentemente desde el principio, para que conozcas la
solidez de las enseñanzas que has recibido.
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la
fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las
sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en
la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la
lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró
el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él
me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los
cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los
oprimidos; para proclamar el año de gracia del Señor». Y, enrollando el rollo y
devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos
clavados en él. Y él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que
acabáis de oír».
Lucas 1, 1-4; 4, 14-21
lunes, 21 de enero de 2019
domingo, 20 de enero de 2019
sábado, 19 de enero de 2019
Presentado el cartel oficial de la Semana Santa de Jerez 2019
Fuente: Unión de Hermandades de Jerez
Ayer viernes 18 de enero a las 20:30 horas, en los
Museos de la Atalaya ,
tuvo lugar el acto de presentación del que ya es el cartel de la Semana Santa de Jerez
de 2019, obra del taller Daroal.
Participaron la Agrupación Musical
del Stmo. Cristo de la
Clemencia , la Banda Municipal de Jerez, el trío de capilla
“Sonos Angeli” y saetero D. Juan Lara, que ha hecho presente la Saeta Jerezana.
Tras la presentación de la obra al público presente,
han tomado la palabra en nombre de la empresa Daoral, los autores de la obra,
D. David Romero y D. Francisco Rovira, posteriormente y por parte del
Ayuntamiento de nuestra ciudad, la Señora Alcaldesa Doña Mamen Sánchez, cerrando el
turno de palabra, el presidente del Consejo Directivo de la Unión de Hermandades de
Jerez, D. Dionisio Díaz.
viernes, 18 de enero de 2019
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
II
Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
El
primero de los signos de Jesús
Aunque el tiempo litúrgico de Navidad se cierra con la
fiesta del Bautismo del Señor, de alguna manera nos encontramos aún dentro del
ámbito de la Epifanía
o manifestación del Señor. De hecho, la liturgia celebra esta solemnidad
aludiendo a tres prodigios, según refleja la antífona del magníficat en las
segundas vísperas del 6 de enero: «Hoy la estrella condujo a los magos al
pesebre; hoy el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy Cristo fue
bautizado por Juan en el Jordán para salvarnos…».
Ciertamente, la riqueza que encierra el episodio de las
bodas de Caná admite varios enfoques de análisis. En primer lugar, la presencia
de Jesús en la celebración de un matrimonio ha sido entendida unánimemente por
la tradición como una bendición particular de Dios hacia la unión entre el
hombre y la mujer. Así pues, el ritual del matrimonio incorpora este pasaje de
Juan como una referencia imprescindible durante la celebración del sacramento,
no solo en las lecturas, sino también en las oraciones y bendiciones previstas.
En segundo lugar, no puede pasarse por alto la presencia y la intervención
activa de María, la madre de Jesús. Es ella la que comienza el diálogo que este
domingo escuchamos, advirtiendo a su hijo del problema que tienen los novios
cuando falta el vino. Sin duda, este episodio sirve para ahondar en la
comprensión de la intercesión maternal de María, preocupada por algo de lo que
muchos aún no se habían percatado y provocando la intervención del Señor. Sin
embargo, la ubicación de este pasaje en este día no pretende, en primer
término, destacar la función intercesora de la madre de Dios ni acentuar la
dignidad del matrimonio. Se busca, ante todo, incidir en algo que aparece al
final del texto: «Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná
de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él». Por lo
tanto, no estamos únicamente ante el primer milagro del Señor, sino ante un
signo por el que Jesús ha manifestado su gloria.
Jesús es el esposo
Desde el punto de vista literario el episodio está
redactado de tal modo que Jesús ocupa el centro de la escena, llenando, en
cierto sentido, un espacio destinado en otras circunstancias al novio. No es el
único texto en el que san Juan se refiere a Jesús como al novio, pues más
adelante en su Evangelio será designado de este modo. Con todo, la asimilación
del Señor como esposo hunde sus raíces en la espera veterotestamentaria del
esposo mesiánico, alguien destinado a sellar con su pueblo una alianza nueva y
eterna. Conocemos varios pasajes del Antiguo Testamento en los que Dios se
refiere al pueblo como a una esposa que anhela al Señor. Un ejemplo de ello es
la primera lectura de la Misa
de este domingo, de Isaías. En ella se constata la esperanza mesiánica descrita
en términos de esponsalidad. Jerusalén, y por extensión Israel, ha sido
abandonada y devastada, sufriendo la deportación y la humillación de sus
adversarios a causa de sus infidelidades a Dios. Sin embargo, el pueblo
mantiene la confianza en que Dios no la abandonará: «Los pueblos verán tu
justicia y los reyes tu gloria».
El vino bueno
Puede pasarse con facilidad por alto que el vino
resultante del primero de los signos del Señor fuera «el vino bueno». La Iglesia ha comprendido
esto no solo como un detalle anecdótico o circunstancial del relato. El vino
hace referencia sobre todo a dos realidades: la alegría y la sangre. El vino
bueno traído por el Señor en esta nueva y definitiva alianza será capaz de dar
al hombre la verdadera alegría: una ebriedad que no procede del alcohol, sino
de la fuerza del Espíritu Santo derramada sobre la Iglesia , la esposa. Pero,
por otra parte, ese gozo habrá de recibir su fuerza de la sangre derramada del
Señor, como nos muestra el mismo Cristo al instituir la Eucaristía , sacramento
memorial de su Pasión.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la
madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a
la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
«No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía
no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él diga».
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los
judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de
agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: «Sacad ahora y llevádselo
al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en
vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado
el agua), y entonces llamó al esposo y le dice: «Todo el mundo pone primero el
vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el
vino bueno hasta ahora».
Este fue el primero de los signos que Jesús
realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron
en él.
Juan 2, 1-11
viernes, 11 de enero de 2019
Agradecimiento por la colaboración en la Campaña de Navidad y Reyes
La aportación de juguetes ha sido extraordinaria, lo que ha propiciado el
verdadero milagro de la
Navidad en la mañana de Reyes Magos para que así los niños
tuviesen sus regalos y, por extensión, los padres hayan sentido que el
Evangelio se hace presente. Este agradecimiento sincero se extiende a la
acogida tan cariñosa que se ha proyectado sobre la llegada del Cartero Real a
nuestra Casa de Hermandad. Tarde emotiva y alegre en la que se renovaba fuerza
e ilusión con cada carta, con cada sonrisa interior.
Un fraternal abrazo en el Señor para todos.
Fotos: Nª Hª Dª María José Sánchez
jueves, 10 de enero de 2019
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
Solemnidad
del Bautismo del Señor (ciclo C)
«Con
Espíritu Santo y fuego»
Concluimos el periodo navideño con la celebración del
Bautismo del Señor. Seguimos en el tiempo de la expectación y de la
manifestación del Mesías. El Señor va a iniciar la vida pública y Jesús se
presenta ante Juan Bautista para ser bautizado. El pariente de Jesús era
conocido en la zona por su forma de vida austera y por predicar una conversión
sin miramientos, hasta las últimas consecuencias, como demostró con su propio
martirio. Y su conducta radical chocó, probablemente, con los esquemas de lo
socialmente correcto en aquel tiempo, como se deduce del pasaje en el que Jesús
afirma que de Juan Bautista decían que «tenía un demonio».
Ahora bien, ¿cuál es el significado de Jesús se disponga a
recibir un Bautismo encaminado a la purificación de los pecados y al aumento
del espíritu de penitencia? La propia Escritura nos aporta una respuesta a esta
cuestión en la primera lectura de este domingo, de Isaías. En ella se habla del
Siervo de Yahvé, cuya misión es liberar al pueblo con su propia vida de todo
aquello que le oprime. En efecto, la misión de Jesús consiste en vivir entre
nosotros hasta las últimas consecuencias y ello incluye no solo consolarnos con
su presencia, sino también situarse entre nosotros, en cuanto pecadores, para
compartir nuestra suerte y transformarla. El Señor va a comenzar su predicación
y su vida pública, y su primer paso es lanzarse a la búsqueda de los pecadores,
reunidos en una comunidad concreta en torno a Juan Bautista. Esta realidad nos
indica ya el modo de concebir la vida de la Iglesia : comunidad de pecadores que tiene
necesidad de ser salvada. El Señor, pues, no inicia la predicación de un modo
solitario, sino en un grupo concreto de personas. La celebración del Bautismo
del Señor dirige nuestro pensamiento inevitablemente hacia nuestra posición
dentro de la Iglesia ,
comunidad de pecadores salvados, y hacia el momento en el que hemos sido
introducidos en ella: nuestro Bautismo. Por lo tanto, mediante el Bautismo
formamos parte de la comunidad destinataria de la salvación de Cristo; una
compañía que nos acompañará ya para siempre. Esta realidad tiene consecuencias
importantes en el modo de entender nuestra pertenencia en la Iglesia , especialmente
cuando sufrimos la tentación del individualismo, considerando la parroquia o
grupo concreto al que pertenecemos más como un lugar al que voy para recibir
algo que para aportar.
El comienzo de un
itinerario
Ciertamente el Bautismo cristiano «con Espíritu Santo y
fuego», al que se refiere el pasaje evangélico que hoy escuchamos, supera a un
Bautismo de carácter meramente penitencial. Sin embargo, los dos esquemas
comparten el deseo de un cambio de vida, representado en la inmersión en el
agua. Por su parte, el Bautismo cristiano quiere subrayar el inicio de la vida
eterna, representado por varios signos del sacramento: la triple renuncia al
mal y la triple confesión de fe destacan, por una parte, el carácter de
incorporación a la vida trinitaria divina y, por otro lado, el cambio de rumbo
en quienes entramos en este misterio. Desde los comienzos de la andadura de la Iglesia se renuncia a la
falsedad de todo aquello que aparta al hombre de su destino último. En nuestros
días, el bautizado debe ser consciente de que no puede pactar con una cultura
que, frente a lo real, enaltece lo ilusorio y aparente. Quien está dispuesto a
caminar en el itinerario inaugurado por el Señor sabe que se sitúa en la senda
de la vida verdadera, que va unida a Jesucristo, vencedor del pecado y de la
muerte. Incluso aquellos preceptos que, desde el punto de vista humano, tantas
veces pueden ser considerados como una renuncia representan lo mejor a lo que
el hombre puede aspirar: un sí a Dios, que da sentido al hombre; un sí a la
familia, un sí a la vida, un sí al amor responsable, a la solidaridad, a la
justicia, a la verdad y al respeto al otro.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, el pueblo estaba expectante,
y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan
les respondió dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que
es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias.
Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego».
Y sucedió que, cuando todo el pueblo era
bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los
cielos, bajó el Espíritu Santo sobre Él con apariencia corporal semejante a una
paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me
complazco».
Lucas 3, 15-16.21-22
sábado, 5 de enero de 2019
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
Solemnidad
de la Epifanía
del Señor (ciclo C)
«Hemos
visto salir su estrella y venimos a adorarlo»
Desde hace siglos ha sido costumbre la peregrinación de
millones de fieles a lugares especialmente vinculados con la fe. Roma,
Jerusalén y Santiago de Compostela sobresalen como metas de un itinerario
realizado con no pocas dificultades por quienes movidos por su confianza en
Dios han decidido emprender estos dificultosos viajes. La fiesta que hoy
celebramos se puede considerar como un signo de lo que constituye también un
reflejo de la propia vida individual y colectiva: la búsqueda de Cristo como
meta de nuestra salvación. Es esto lo que realizaron en su día los misteriosos
Magos llegados de Oriente. Sin embargo, a pesar de que estamos celebrando el
misterio del encuentro de Dios con el hombre, a menudo puede obviarse en este
día que no existe solo la peregrinación del hombre hacia el Señor, sino que
Dios mismo camina también hacia nosotros.
La salvación en la pobreza y la debilidad
El Evangelio que hoy escuchamos está ligado especialmente
a la primera lectura, del libro de Isaías, como si se tratara de la promesa y
del cumplimiento. Isaías predice el momento en el que, tras las humillaciones
sufridas por el pueblo de Israel, la luz de Dios surgirá sobre toda la tierra,
de tal modo que los reyes de todos los pueblos se inclinarán ante Él. Frente a
esta imagen del Antiguo Testamento, nos encontramos con Mateo, quien describe
la escena de la adoración en un contexto de pobreza y sencillez. Pese al modo
en el que las distintas tradiciones han representado a los «Reyes» (término no
utilizado por Mateo para referirse a ellos), no consta en el pasaje propuesto
hoy por la liturgia que estos fueran ni gobernantes ni siquiera poderosos. Se
trataría más bien de unos personajes desconocidos, cuyo número no sabemos y,
probablemente, vistos con sospecha. Con todo, recorren un largo camino para
simplemente postrarse ante un niño recién nacido, comportándose, a pesar de su
gran sabiduría humana, como los pastores de Belén. Precisamente la debilidad y
fragilidad del niño al que adoran indica desde el primer momento de la vida del
Señor, el modo en el que se llevará a cabo la salvación del hombre. Jesús ha
asumido una carne débil y como tal se ha manifestado a las naciones, representadas
en los Magos. La fuerza de su salvación no procederá, pues, del mundo, sino de
la donación de sí mismo.
El reconocimiento como Dios y rey
Con respecto a los dones ofrecidos al niño, el Evangelio
concreta que fueron oro, incienso y mirra —de ahí nace la tradición de pensar
que son tres los Magos—. Pero si analizamos este dato, comprobamos que los
regalos no responden a necesidades elementales para un recién nacido. Se trata
en realidad del reconocimiento hacia Jesús como Dios y rey; estamos ante un
acto de justicia y de reconocimiento de Cristo como único Señor. La
consecuencia será inmediata: los Magos no pueden ya volver a Herodes, porque
implicaría reconocerlo como rey. Por otro lado, el nuevo camino emprendido
sitúa a quienes han conocido al Señor en una senda diferente a la del poder y
el éxito mundano, abrazando la pobreza y la vía del amor, único medio para
modificar la sociedad. Siguiendo el ejemplo de los Magos, todos los cristianos
estamos llamados a modificar también nuestro camino al encontrarnos con
Jesucristo, que se ha hecho pequeño y ha venido hacia nosotros.
Un encuentro entre Dios y el hombre
En el deseo de la Iglesia por establecer un diálogo fructífero con
el hombre de hoy, se han identificado posibles grupos que puedan representar
hoy a quienes hace 2.000 años adoraron al Niño. El ámbito político, con la
búsqueda del orden y la paz, el mundo científico, tratando de descubrir la
verdad de las cosas, así como las distintas religiones, pueden simbolizar en
nuestros días el encuentro entre Dios, que se manifiesta a los hombres por su
luz, y el hombre, que se dirige hacia ella.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en
tiempos del rey Herodes, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos
visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se
sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los
escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le
contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú,
Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de
Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”». Entonces
Herodes llamó en secreto a los Magos para que le precisaran el tiempo en que
había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «ld y averiguad
cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo
también a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de
pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a
pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de
inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y
cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron
regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para
que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.
Mateo 2, 1-12
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