BLOG OFICIAL DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA-CRUCIS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

viernes, 30 de noviembre de 2018
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
I
Domingo de Adviento (ciclo C)
«A
ti, Señor, levanto mi alma»
Con esta disposición comenzamos el tiempo de Adviento y el
nuevo año litúrgico. El deseo del salmo 24 lo encontramos este domingo tanto en
el canto de entrada propuesto para el comienzo de la Misa como en el estribillo
del salmo responsorial. Como se puede suponer, esta actitud encuentra también
su concreción en el Evangelio. Bien es cierto que, siguiendo la línea de las
últimas semanas, el pasaje inicia dibujando un panorama terrible, en el que se
trazan, al igual que hace dos domingos, los cataclismos naturales y la angustia
asociados al final de los tiempos. Sin embargo, la idea que prevalece en el
fragmento nos presenta un horizonte lleno de esperanza, ante el cual no debemos
adoptar una actitud pasiva: «Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la
cabeza; se acerca vuestra liberación». Y más adelante se insiste en la
necesidad de estar despiertos en todo tiempo.
Entre la primera y la segunda venida
Aunque habitualmente se concibe el Adviento como un tiempo
de preparación litúrgica e interior para vivir la Navidad , reducir estos
días a un mero preludio natalicio implicaría olvidar las otras dos dimensiones
que conforman este periodo: en primer lugar, el término Adviento no significa
únicamente venida, sino también presencia. En efecto, celebramos al
Dios-que-viene y al Dios-con-nosotros. La liberación de la que nos habla el
Evangelio ha comenzado ya. Jesucristo está realmente en medio de su Iglesia y
su salvación se realiza cotidianamente. Así se descubre en la Sagrada Escritura ,
en los sacramentos, en la vida de los santos o en los propios acontecimientos
de la historia. En segundo lugar, estos días constituyen el ámbito privilegiado
para contemplar y reavivar el deseo de la segunda venida del Señor. De este
modo, tres son las venidas del Señor: la primera en la humildad y sencillez de
la carne, la segunda, en poder y majestad al final del mundo. Entretanto
procuramos que nuestras jornadas se desarrollen en la presencia del Señor, que
realmente está con nosotros.
Una mirada de esperanza hacia el futuro
Desde la
Antigüedad el hombre ha afrontado el futuro de un modo
paradójico. Por una parte, ha tenido curiosidad por conocerlo. Descubrir de
antemano el porvenir supondría, en cierta medida, dominar el destino de la
humanidad. Sin embargo, este deseo se muestra inaccesible; el mismo Señor trata
de disuadir a los suyos de su afán por conocer «el día y la hora». Por otro
lado, el futuro personal y colectivo provoca cierto vértigo y temor, debido a
que personalmente nos dirige, antes o después, a la muerte, y el final de los
tiempos se imagina y describe como una gran catástrofe. Con todo, las palabras
del Evangelio nos revelan que al final de nuestra historia nos aguarda el Señor
en poder y en gloria: «Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube». De
hecho, la Iglesia
colabora de dos modos en apresurar la venida del Señor al final de los tiempos:
primero, a través de la oración. Siendo conscientes de que «cada vez que
comemos de este pan y bebemos de este vino» anunciamos la muerte del Señor
hasta que vuelva, decimos «ven, Señor Jesús». Vivimos, pues, en la espera de
los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera confiamos alcanzar (Cf.
Prefacio I de Adviento). El segundo modo de acelerar la parusía es a través de
las obras. Por ello, el Señor advierte contra todo lo que debilita la
conciencia de que este día ha de llegar. Somos urgidos a evitar todo aquello
que nos adormece espiritualmente, impidiéndonos estar en pie ante el Hijo del
hombre. San Pablo, en la segunda lectura, nos dirige hacia el amor mutuo y
universal, remedio eficaz contra la anestesia que dificulta reconocer la
compañía del Señor en nuestra vida, que es la garantía de su retorno glorioso
al final de los tiempos.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de
las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los
hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo,
pues las potencias del cielo serán sacudidas. Entonces verán al Hijo del hombre
venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto,
levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado de
vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y
las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque
caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad, pues,
despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por
suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».
Lucas 21, 25-28.34-36
domingo, 25 de noviembre de 2018
Misiva para todos los hermanos
Hermandad y Cofradía de Nazarenos de las Sagradas Cinco
Llagas de Cristo, Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis y María
Santísima de la Esperanza
Establecida canónicamente en el Real Convento de San
Francisco
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera
Sala Capitular: C/ Diego Fernández Herrera 6 y 8,
11401 - Jerez de la Fra.
Blog oficial: http://cincollagasjerez.blogspot.com
Correo electrónico: cincollagasjerez@gmail.com
Estimado hermano en el Señor: Pax et Bonum.
Mediante la presente misiva tenemos a bien
participarle las siguientes informaciones:
1.- SOLEMNE TRIDUO A LA INMACUILADA DEL
VOTO
Tras la fructífera experiencia del año pasado y para
rendir culto a la bellísima Imagen
Mariana que preside la
Capilla donde residen nuestros Amantísimos Titulares ante la
que nuestra Ciudad proclamó Voto con la
advocación de Inmaculada, Patrona de España, de la Orden Franciscana
y de nuestra Diócesis de Asidonia-Jerez, durante los días 5 al 7 de
diciembre esta Santa Hermandad le dedicará un Solemne Triduo cuya
convocatoria se adjunta.
2.- SOLEMNE TRIDUO A MARÍA SANTÍSIMA
DE LA ESPERANZA
Asimismo, los días 16, 17 y 18 de diciembre
celebraremos el tradicional Solemne Triduo a María Santísima de la Esperanza , pórtico
idóneo de la fiesta litúrgica de la Navidad. Un encuentro con la Santísima Virgen
y la primera advocación, Spes Nostra,
con la que la invocó la cristiandad. Adjuntamos de igual modo la
correspondiente convocatoria.
2.- SOLEMNE CEREMONIA DE BESAMANOS
EXTRAORDINARIO A MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Durante toda la jornada del 19 de diciembre, nuestra Amantísima
Titular se expondrá a los fieles en Solemne Ceremonia de Besamanos en
nuestra sede canónica como despedida ante su inminente restauración y
ante la más que previsible imposibilidad de poder hacerlo en la próxima
Cuaresma de 2019.
3.- CAMPAÑA DE NAVIDAD 2018
La misma comenzó el pasado día 9 de noviembre y se
prolongará hasta el 30 de diciembre. Los lugares de recogida son: la iglesia de San Francisco en su
horario habitual de apertura y
la Casa de Hermandad (calle
Diego Fernández Herrera 6 y 8) los martes, miércoles y jueves de 19 a 21
horas. En esta campaña llevaremos la ilusión también a los más
pequeños a través de una recogida de juguetes que unimos a la de alimentos
realizada tradicionalmente. Se necesitan juguetes
y/o libros en buen estado
para los más pequeños. En cuanto a los alimentos, a los ya habituales de conservas, aceite, leche y no
perecederos se solicitan también productos
típicos navideños como
polvorones, turrón, mazapán, etc. La Diputación de Caridad agradece enormemente
vuestra desinteresada colaboración.
4.-COBRO DEL RECIBO ÚNICO
EXTRAORDINARIO DE 30 EUROS PARA TODOS LOS HERMANOS MAYORES DE 14 AÑOS
PRO-RESTAURACIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Desde primero de mes está al cobro el recibo único extraordinario
pro-restauración de la Imagen de nuestra Amantísima Titular que
fue aprobado por unanimidad en el Cabildo General Extraordinario del pasado 14
de junio. Se recuerda a los hermanos que tengan domiciliados los recibos que hagan todo lo
posible para que no sean devueltos los mismos, puesto que suponen un cargo
que nuestra querida Hermandad no puede asumir. Nuestra Casa de Hermandad (calle Diego Fernández Herrera 6 y
8) permanecerá abierta desde el día 19 de noviembre hasta el 30 de diciembre de lunes a jueves –excepto
festivos- y de 19 a 21 horas para facilitar el abono de
dicho recibo de aquellos hermanos
que no tienen domiciliadas sus cuotas.
Ante
situaciones excepcionales de cobro, el hermano interesado pónganse en
contacto con el hermano Tesorero, don José Soto Rodríguez, que gustosamente
le atenderá en el teléfono 649102003.
Sin otro particular, y esperando saludarle
personalmente, reciba un fortísimo abrazo en Nuestro Señor Jesucristo.
Sin otro particular, y esperando saludarle
personalmente, reciba un fortísimo abrazo en Nuestro Señor Jesucristo.
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera , a veintitrés
días del mes de noviembre del año de Gracia del Señor de 2018.
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
La
Vigilia Pascual
comienza con la liturgia de la luz. Sobre el cirio pascual, expresión máxima
del Señor como luz y vida, se dice: «Cristo, ayer y hoy, principio y fin, Alfa
y Omega. Suyo es el tiempo y la eternidad». Estas palabras, que aparecen en el
texto del Apocalipsis que este domingo escuchamos, son la plasmación
celebrativa de cómo la Iglesia
ha comprendido que estamos ante un reino que no tendrá nunca ocaso. La
colocación de esta fórmula en la celebración central del año litúrgico refleja
que precisamente a través de la
Resurrección del Señor ha quedado manifiesto que la muerte ha
sido ya vencida para siempre. En efecto, gracias al misterio pascual –Pasión,
Muerte y Resurrección de Cristo– los bautizados somos asociados a la gloria y
el poder del relato del libro del Apocalipsis. El «poder, honor y reino» del
que nos habla la profecía de Daniel se concreta en Jesucristo y, a partir de
él, en todos los cristianos, constituidos sacerdotes para Dios.
Solemnidad
de Jesucristo Rey del Universo (ciclo B)
Un
Reino de amor y de verdad
En 1925 Pío XI instituye la solemnidad de Cristo Rey, con
la finalidad de que los creyentes tomáramos conciencia de que el reinado del
Señor no es solo un deseo, sino también una realidad. Si en un primer momento
la fiesta se ubicó el último domingo de octubre, a partir de la última reforma
del calendario, tras el Concilio Vaticano II, se coloca a modo de cierre del
año litúrgico. De este modo, se acentúa la vinculación del reinado de Cristo
con la segunda venida del Señor, guardando gran afinidad con la temática
escatológica, que predomina en las últimas semanas del tiempo ordinario y en el
inicio del Adviento. Al mismo tiempo, se destaca el carácter cristológico y
espiritual de este reinado, en conformidad con el pasaje evangélico que habla
de esta realeza.
«Mi reino no es de aquí»
La liturgia ha escogido para esta semana una de las
páginas más dramáticas del Evangelio: el proceso de Jesús ante Pilato, tal como
lo refiere san Juan. Jesús se presenta en el pretorio, acusado de querer
proclamarse rey, ante lo cual responde: «Mi reino no es de este mundo». La
escena ante el gobernador da ya sobrada muestra de ello, pues resultaría
incomprensible el ejercicio de una realeza, la manifestación máxima de poder,
en un contexto de humillación como el que describe Juan. Por segunda vez
insiste el Señor en que «mi reino no es de aquí». Sin embargo, es significativo
cómo Juan elige el final de la vida del Señor para mostrar su realeza y la cruz
como el trono desde el que el Señor reina. La realidad es que el Señor no ha
usurpado una realeza terrena, al igual que en otros lugares huye de ser
aclamado como mesías político. La tarea que el Señor se asigna como rey no es
otra que la de dar testimonio de la verdad, es decir, manifestar que Dios ha
venido al encuentro del hombre por amor, o, sencillamente, que Dios es amor.
Esta visión contrasta significativamente con los esquemas corrientes de reinado
por dos motivos. El primero, ya apuntado en el Evangelio, es que el poder está
unido a una posición de superioridad y, debido a la condición humana, se ejerce
a través del dominio muchas veces violento; por el contrario, la verdad y el
amor no se imponen por la fuerza, sino que llaman al corazón del hombre,
llenándolo de paz y alegría cuando permitimos que entren en nuestra vida. La
segunda razón estriba en que este reino se presenta como un misterio, en su
sentido teológico: un designio de Dios que se revela paulatinamente en la
historia. De hecho, el paso de los siglos nos ha permitido ver el apogeo y
posterior declive de imperios y reinos muy poderosos. Solo basta que se imponga
alguien con más poder para que desaparezca aquello que se creía eterno.
«Y su reino no tendrá fin»
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, Pilato dijo a Jesús: «¿Eres
tú el rey de los judíos?». Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo
han dicho otros de mí?». Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los
sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?». Jesús le contestó:
«Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia
habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es
de aquí».
Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?».
Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he
venido al mundo; para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad
escucha mi voz».
Juan 18, 33b-37
domingo, 18 de noviembre de 2018
Esta semana se podrá abonar el recibo único de 30 euros pro-restauración de la Santísima Virgen en la Casa de Hermandad
Desde
primero de mes está al cobro el recibo único
extraordinario pro-restauración de la Imagen de nuestra Amantísima Titular que
fue aprobado por unanimidad en el Cabildo General Extraordinario del pasado 14
de junio. Se recuerda a los hermanos que tengan domiciliados los recibos que hagan todo lo
posible para que no sean devueltos los mismos, puesto que suponen un cargo
que nuestra querida Hermandad no puede asumir. Nuestra
Casa de Hermandad (calle Diego Fernández Herrera 6 y 8) permanecerá abierta
desde el día 19 de noviembre hasta el 30
de diciembre de lunes a jueves –excepto festivos- y de 19 a 21
horas para facilitar el abono de dicho recibo de
aquellos hermanos que no tienen domiciliadas sus cuotas.
Recordamos que
ante
situaciones excepcionales de cobro, el hermano interesado pónganse en contacto con el hermano Tesorero,
don José Soto Rodríguez, que gustosamente
le atenderá en el teléfono 649102003.
jueves, 15 de noviembre de 2018
Aviso importante: por motivos de agenda de nuestro Director Espiritual, se pospone hasta después de Navidad la segunda jornada de Formación
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Fray Julián Bartolomé dedicó la primera jornada al desarrollo de la interesantísima biografía de San Francisco |
Tras el rotundo éxito de la jornada del pasado viernes, tendremos que esperar al año nuevo para seguir formándonos en torno a la espiritualidad de San Francisco de Asís por nuestro Director Espiritual, Fray Julián Bartolomé Rivera, O.F.M.
Invitamos a todos los hermanos a disfrutar de unas jornadas que han tenido en su estreno una gran aceptación, y de las que daremos cumplido aviso por medio de este blog oficial.
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
XXXIII
Domingo del tiempo ordinario (ciclo B)
La
venida del Hijo del hombre
Cerramos con el pasaje de este domingo el conjunto de
lecturas dominicales del Evangelio de san Marcos, que hemos seguido durante el
año litúrgico que está a punto de terminar. Es común a los tres ciclos concluir
con episodios que nos orientan hacia la escatología, es decir, hacia el futuro
y las últimas realidades de la historia personal y universal. Sabemos que
nuestra sociedad experimenta la muerte como algo evidente pero convertido,
sobre todo últimamente, en un tabú. Sin embargo, para los primeros cristianos
la finalización de la vida no solo no era un tabú, sino que además pensaban que
el desenlace de la historia podía estar muy cercano. El discurso que el Señor
dirige hoy a sus discípulos nos permite situarnos en este contexto en el que
Jesús, por una parte, afirma la realidad del ocaso de la historia y, por otra,
nos da palabras de confianza y consuelo para, desde esta perspectiva, afrontar
la propia existencia.
El final de la historia
El lenguaje adoptado por el Señor para ilustrar cómo serán
«aquellos días» no es novedoso. La alusión al oscurecimiento del sol, de la
luna y de los astros nos remite a las imágenes escogidas por los profetas para
referirse a los acontecimientos últimos. Al mismo tiempo, las referencias al
término de la función para la que han sido creados los astros nos remiten al
primer capítulo del libro del Génesis, en el que Dios había creado la luz y
dispuesto los astros en el firmamento. Por lo tanto ese mundo, formado por
Dios, tal y como hoy lo vemos, llegará un día en el que dejará de existir, para
dar paso a un cielo nuevo y a una tierra nueva. Tampoco constituye una novedad
la caracterización de la antesala del fin como de «gran angustia». El pasaje de
Marcos asume, entre otros, el esquema presentado en la primera lectura por la
profecía de Daniel, donde se afirma que «serán tiempos difíciles como no los ha
habido desde que hubo naciones hasta ahora». El paradigma más representativo de
este género lo representará, algunos años más tarde, el libro del Apocalipsis
de san Juan, en el que no se ahorran imágenes cargadas de gran dramatismo para
trazar el final de la historia. Con todo, cada uno de estos libros está ligado
especialmente con circunstancias concretas que vivieron quienes bajo la
inspiración de Dios pusieron por escrito su Palabra. En concreto, para los
cristianos de la generación apostólica y posterior a ella estaba muy presente
la devastación de Jerusalén, en el año 70, por Vespasiano y Tito; destrucción
predicha por el Señor en el Evangelio, y vivida, cuando llegó, como un preludio
del fin del mundo.
«Pero mis palabras no pasarán»
El afán del hombre a lo largo de la historia por conocer
el instante y el modo en el que se consumará el fin del mundo puede eclipsar la
segunda parte del discurso del Señor, que, por otra parte, no pretende
describir físicamente ese final ni el momento en el que ocurrirá. La venida del
Hijo del hombre sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria supone la
constatación de que el hombre no está solo ante la incertidumbre del futuro.
Esa llegada nos recuerda a la primera venida del Señor en la humildad de la
carne. Ahora es la manifestación de la victoria definitiva de Cristo, que ya ha
tenido lugar. Por eso, «mis palabras no pasarán» significa que todo lo
realizado por el Señor no solo se revelará de modo rotundo en la conclusión de
la historia, sino que la mirada del cristiano hacia ese tiempo es de esperanza,
ya que Dios nunca nos abandona. Por lo tanto, hemos de huir de cualquier atisbo
de miedo y vivir llenos de esperanza, como peregrinos que se dirigen hacia el
Señor. En definitiva, vigilancia, pero también confianza en quien ha vencido
para siempre el mal.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna
no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se
tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran
poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro
vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. Aprended de
esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las
yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros que esto
sucede, sabed que Él está cerca, a la puerta. En verdad os digo que no pasará
esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los
ángeles en el cielo ni el Hijo, solo el Padre».
Marcos 13, 24-32
viernes, 9 de noviembre de 2018
Campaña de Navidad de nuestra hermandad de las Cinco Llagas
"Cada criatura en desgracia tiene el mismo derecho a ser
protegida" (San Francisco de Asis)
Un año más ponemos en marcha la campaña de Navidad.
En esta ocasión queremos llevar la ilusión también a los más pequeños a
través de una recogida de juguetes que unimos a la campaña de alimentos
realizada siempre en estas fechas.
Somos conscientes que nada conseguiríamos sin vuestra colaboración y
sabemos que, una vez más, llenaremos de
sentido la Navidad
regalando esperanza y amor.
La campaña de recogida comienza hoy, día
9 de noviembre y se prolongará hasta el 30 de diciembre.
Los lugares de recogida serán los ya habituales: iglesia de San Francisco
en su horario habitual de apertura y la Casa de Hermandad (calle Diego
Fernández Herrera 6 y 8 ) los martes, miércoles y jueves de 19 a 21 horas.
Necesitamos juguetes y/o libros en buen estado para los más pequesños.
En cuanto a los alimentos a los ya habituales de conservas, aceite, leche y
no perecederos sumamos también productos típicos de Navidad como polvorones, turrón,
mazapán, etc.
Agradecemos enormemente vuestra desinteresada colaboración.
Que el Señor os bendiga y os guarde.
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
XXXII
Domingo del tiempo ordinario (ciclo B)
«Ha
echado todo lo que tenía para vivir»
No es extraño encontrar en el Evangelio episodios en los
que se juega con los pequeños detalles de la vida. Así, la sal, la levadura o
el grano de mostaza sirven al Señor para explicar el gran valor que lo
aparentemente pequeño y materialmente insignificante posee para la vida del
hombre. En esta línea nos hallamos esta semana ante un episodio donde cobra
importancia lo pequeño, debido a que el mismo Jesús fija atentamente su mirada
en un hecho que, de otro modo, no hubiéramos conocido nunca: el óbolo de la
viuda.
Hacia el verdadero culto a Dios
Con facilidad puede pasar como algo desapercibido que la
escena en la que Jesús instruye al gentío tiene lugar en el templo de Jerusalén,
centro religioso de la vida de Israel y principal referente de culto y
peregrinación del pueblo. Cuando Jesús aparece en este contexto busca dos
finalidades y una tercera que veremos después: la primera consiste en mostrar
su autoridad singular como Hijo de Dios, frente a las disputas sin sentido que
a menudo existen entre los distintos grupos religiosos; en segundo término,
Jesús quiere que el culto que aquí se tributa a Dios esté libre de apariencia,
de negocio o de faltar a la caridad, purificándolo así de usos impropios. El
episodio más célebre en este sentido es el de la expulsión de los mercaderes.
Por el contrario, la ofrenda de la viuda pobre es objeto de la alabanza de
Cristo, debido a que «ha echado todo lo que tenía para vivir».
La entrega de sí mismo
Naturalmente, las dos monedillas ofrecidas por esta mujer
pobre tienen un mínimo atractivo material, aunque sí podemos valorar
positivamente la mejor intención de la viuda, movida por una gran pureza de
intención al depositar esta ofrenda. Sin embargo, lo más significativo es que,
con este gesto, la mujer muestra su incondicional entrega a Dios, ya que al
depositar en el templo todo lo que tiene para vivir, está entregándose a sí
misma. El Evangelio de hoy está preparado por la lectura del libro de los
Reyes, donde encontramos a la viuda de Sarepta con Elías. Ella, siendo pagana,
se fía del profeta y le prepara la comida con lo poco que tenía para ella y su
familia, y el Señor la recompensó. Pero para encontrar el ejemplo máximo de
entrega a Dios, tenemos que acudir al mismo Jesús, quien no solo da cuanto
tiene para vivir, sino que se entregará a sí mismo: «Cristo se ofreció una sola
vez para quitar los pecados de todos», leemos en la segunda lectura de la Misa de este domingo, de la
carta a los Hebreos. Por eso Jesús se convierte en el definitivo templo, el
lugar del verdadero culto a Dios, donde ya no se presentan al Señor bienes
materiales ni sangre de animales, sino su propia vida.
La confianza radical en Dios
El episodio de la viuda del templo, en continuidad con el
de la viuda de Sarepta, muestra algunas características comunes. En ambo casos
estamos ante alguien pobre e insignificante a los ojos del mundo. Incluso la
viuda del Antiguo Testamento pertenece a un territorio pagano. Y en los dos
casos se muestra una confianza radical en Dios. Echar lo que se tiene para
vivir o dar todo cuanto se posee para comer manifiesta una profundidad de fe
única. Frente a la vanidad de los que buscan los honores, la hipocresía de
quienes pretenden aparentar santidad o el egoísmo de aquellos que se aprovechan
de los demás y «devoran los bienes de las viudas», el Señor nos propone una
confianza completa en Dios, quien, a través del salmo responsorial afirma que
«el Señor mantiene su fidelidad perpetuamente» y «sustenta al huérfano y a la
viuda». La glorificación del Señor tras su muerte es la prueba máxima de que
Dios no defrauda a quien ha puesto su confianza en él.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la
gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje
y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las
sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las
viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más
rigurosa».
Estando Jesús sentado enfrente de las arcas
para las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos
echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un
cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo: «En verdad os digo que esta
viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los
demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado
todo lo que tenía para vivir».
Marcos 12, 38-44
domingo, 4 de noviembre de 2018
Los próximos viernes 9 y 16 de los corrientes, primera y segunda jornada de Formación de este curso dirigidas ambas por nuestro Director Espiritual
Como fue anunciado a inicio de
curso, y de cara a la concesión para nuestra Hermandad del título de FRANCISCANA, y dado el gran interés
mostrado por el cuerpo de hermanos a través del Cabildo General, la Formación del presente
curso 2018-2019 va a estar centrada en la espiritualidad franciscana. Por ello
nuestro Director Espiritual, Fray Julián Bartolomé Rivera, O.F.M., se ha
comprometido a dirigirnos unas interesantísimas sesiones que van a tener lugar
en este primer trimestre del curso los próximos viernes 9 y 16 de noviembre en la Capilla del Voto tras los
Rezos semanales de las 20,30 horas.
La Junta de Señores
Oficiales anima a todos los hermanos a participar de esta sesiones que sin duda
cubrirán nuestras expectativas y nos servirán para conocer y vivir más
plenamente la espiritualidad del Santo de Asís.
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San Francisco (claustro HH Concepcionistas de El Puerto de Sta. Mª) |
Recordatorio: YA ESTÁ AL COBRO EL RECIBO EXTRAORDINARIO DE 30 EUROS PARA TODOS LOS HERMANOS MAYORES DE 14 AÑOS PRO-RESTAURACIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Desde primero de mes está al cobro el
recibo único extraordinario
pro-restauración de la Imagen
de nuestra Amantísima Titular. El mismo fue aprobado por unanimidad en el Cabildo General Extraordinario del pasado 14 de junio.
Se recuerda a los hermanos que tengan
domiciliados los recibos que hagan todo
lo posible para que no sean devueltos los mismos, puesto que suponen un
cargo que nuestra querida Hermandad no puede asumir.
Ante
situaciones excepcionales de cobro, el hermano interesado pónganse en contacto con el hermano Tesorero,
don José Soto Rodríguez, que gustosamente le atenderá en el teléfono 649102003.
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
XXXI
Domingo del tiempo ordinario (ciclo B)
El
primer mandamiento
Estamos habituados a que cada vez que los escribas y
fariseos plantean a Jesús alguna duda sea con la intención de ponerlo a prueba.
Este domingo, en cambio, la conversación se desarrolla sin tensión y, además,
al concluir el pasaje, el Señor alaba a su interlocutor con la expresión «no
estás lejos del Reino de Dios». Aunque no se descarta en absoluto que el
escriba tratara de poner a prueba a Jesús, su cuestión tenía sentido. Los
rabinos habían contabilizado hasta 613 preceptos en la ley de Moisés, la
mayoría de los cuales eran negativos. Era natural querer establecer un orden de
precedencia ante tanta reglamentación. A los cristianos nos vienen a la mente
inmediatamente los diez mandamientos. Los hemos aprendido desde pequeños y son
utilizados con frecuencia, entre otras cosas, para hacer examen de conciencia.
Sin embargo, el Señor no responde con el decálogo, sino que se centra en el
primer mandamiento y lo completa. ¿Significa esto que para Jesús no tiene valor
el decálogo o el resto de la ley de Moisés? Con el Evangelio en la mano no es
posible afirmar esto.
El precepto del amor
La postura de Jesús ante la ley nunca fue de menosprecio,
sino de aprecio hacia lo realmente importante. Con el paso del tiempo, los
preceptos legales se habían multiplicado y, dependiendo de los distintos grupos
judíos, se había regulado hasta el extremo la vida religiosa y social de
Israel. La intención del Señor no es hacer una valoración sobre la conveniencia
o no de la existencia de tales preceptos, sino dirigir la mirada hacia aquello
que responde a las exigencias más profundas del corazón del hombre. Desde
luego, un conjunto de innumerables mandamientos y unos preceptos negativos no
pueden considerarse el ideal al que aspira el hombre. Disposiciones como «no
matarás», «no cometerás adulterio» o «no robarás» son necesarias para delimitar
si estoy más cerca o lejos de la voluntad y de la gracia de Dios; delimitan
nuestras acciones, pero no las orientan hacia ningún lugar. Sin algo que
impulse nuestro obrar de modo positivo y dinámico, la ley de Dios se convierte
únicamente en un semáforo en rojo ante determinadas fronteras que no debo
traspasar.
Un mandamiento positivo
Por eso el Señor formula el primer mandamiento en sentido
positivo, en dos partes. La primera está tomada del libro del Deuteronomio,
cuyo texto constituye el punto central de la primera lectura de este domingo:
«Escucha, Israel […] Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con
toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». De modo sorprendente, puesto
que no ha sido preguntado por ello, el Señor continúa con el «segundo»
mandamiento: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Este precepto tampoco es
original de Jesús, puesto que aparece en Levítico 19, 18. Sin embargo, la
novedad radical del Señor consiste en haber unido ambas disposiciones en una
sola, convirtiéndolas en el motor de la vida cristiana. No en vano, en el
escrutinio que se hace a los padres de los niños que van a ser bautizados se
les pregunta si están dispuestos a educar a su hijo en la fe, «para que
guardando los mandamientos de Dios, ame al Señor y al prójimo, como Cristo nos
enseña en el Evangelio». Resume, pues, de un modo único cuanto implica la vida
cristiana.
Es interesante, por último, comprobar cómo el escriba
subraya en su réplica a Jesús que el doble amor a Dios y al prójimo tiene mayor
valor que todos los holocaustos y sacrificios. Esta convicción está recogiendo
gran parte de la tradición del Antiguo Testamento, en particular, la vinculada
con los profetas, quienes se encargaron de señalar a quienes vivían una
religiosidad externa y superflua, y en denunciar el culto a Dios si no iba
acompañado del amor a Dios y al prójimo. El Evangelio está pidiendo un cambio de
corazón, ya que sin esta condición no es posible cumplir lo que el Señor nos
pide.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús
y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Respondió Jesús: «El
primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás
al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente,
con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No
hay mandamiento mayor que estos». El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin
duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de
Él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el
ser, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y
sacrificios». Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No
estas lejos del Reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Marcos 12, 28b-34
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