BLOG OFICIAL DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA-CRUCIS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

viernes, 31 de marzo de 2017
Nuestra Hermandad de las Cinco Llagas asiste a la presentación oficial de los horarios e itinerarios de la Semana Santa de 2017 en El Corte Inglés
Nuestra Hermandad estuvo representada por nuestro
hermano mayor, D. Rafael Cordero Jaén y por N. H. D. Marco Antonio Velo
García, oficial de la Junta de
Gobierno.
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
V Domingo de Cuaresma
- de Pasión (ciclo A)
Llamados a la vida eterna
El Evangelio de este domingo relata las consecuencias de
la resurrección de Cristo y su victoria sobre la muerte. Tras haber visto a
Cristo como agua, prometiendo un agua que sacia para siempre la sed, y como
luz, afirmando ser «la luz del mundo», hoy contemplamos a Jesús como «la
resurrección y la vida». Estos tres aspectos han conformado durante siglos el
núcleo del itinerario catequético de los que iban a ser bautizados en la noche de
Pascua. Al igual que en las semanas anteriores se hablaba de dos tipos de agua
y de luz, la física y la que trae Jesús, también hoy aparecen dos tipos de
vida. Jesús devuelve la vida física a Lázaro. No obstante, a través de este
signo, el último antes de que los sumos sacerdotes decidieran matarlo, nos
muestra que posee una vida de índole superior a la meramente física.
Ciertamente, el hombre huye de la muerte. Sin embargo, también somos
conscientes de que una vida física sin fin no tendría sentido. Por una parte,
comprendemos que no podemos esperar una prolongación infinita de la vida
biológica y, por otra, deseamos una vida sin fin. Cuando el Señor afirma «yo
soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá»,
alude a una vida de orden distinto y que supera la idea de una vida terrena
interminable. El Evangelio de san Juan afirma: «Yo he venido para que tengan
vida, y la tengan en abundancia» (Jn 10,10). El Señor habla de la esencia de la
vida, no de la duración ni de las condiciones físicas.
Jesús es la novedad absoluta, que irrumpe y derriba el
muro de la muerte. Puesto que Cristo es vida eterna, la muerte no tiene dominio
sobre él. La resurrección de Lázaro es signo de su señorío total sobre la
muerte física. De hecho, Jesús considera la muerte como un sueño: «Lázaro,
nuestro amigo, está dormido; voy a despertarlo». Del mismo modo que existe una
vida física y la vida que nos trae el Señor, también existe otra muerte diversa
de la física, la muerte espiritual. El pecado la provoca y para vencerla Cristo
sufrió la cruz.
El reconocimiento como Señor
En el fragmento de este domingo es llamativa la fe de
Marta. Cuando llega Jesús, le sale al encuentro y le dice: «Señor, si hubieras
estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que
pidas a Dios, Dios te lo concederá». Para entender esto, hemos de situarnos en
el lugar de esta mujer. No es fácil conservar tal fe en circunstancias tan
dolorosas, ya que el dolor y la tristeza son enormes. Marta es, pues, un ejemplo
de confianza en Jesucristo. Al igual que la samaritana pedía el agua verdadera
y el ciego de nacimiento confesaba su fe en el Señor, Marta también responde
ante la pregunta que le plantea el Señor: «Yo creo que tú eres el Cristo, el
Hijo de Dios». Esta afirmación está reconociendo ya a Jesús como vencedor de la
muerte. Y está en la línea de la aclamación Kyrie eleison del principio de la
celebración eucarística. Para Marta, como para los cristianos, Jesús supera la
imagen del maestro, del profeta o del ejemplo de moral. Es reconocido como
Señor porque, con su pasión, muerte y resurrección, ha vencido a la muerte y,
como Señor glorioso, es la vida y nos comunica esa vida verdadera a través de
los sacramentos. Por eso, los primeros escritores cristianos llamaron a la Eucaristía medicina de
inmortalidad. A través de ella se nos está dando la vida verdadera, que supera
el tiempo y el espacio.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia Adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia Adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, las hermanas le mandaron recado a Jesús
diciendo: «Señor, al que tú amas está enfermo». Jesús, al oírlo, dijo: «Esta
enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para
que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». Jesús amaba a Marta, a su
hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos
días donde estaba. Solo entonces dijo a sus discípulos: «Vamos otra vez a
Judea». Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado.
Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su
encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si
hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo
que pidas a Dios, Dios te lo concederá». Jesús le dijo: «Tu hermano
resucitará». Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección en el
último día». Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en
mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para
siempre. ¿Crees esto?». Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el
Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
Jesús preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?». Le
contestaron: «Señor, ven a verlo». Jesús se echó a llorar. Los judíos
comentaban: «¡Cómo lo quería!». Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto
los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?». Jesús,
conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta
con una losa. Dijo Jesús: «Quitad la losa». Marta, la hermana del muerto, le
dijo: «Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días». Jesús le replicó: «¿No te
he dicho que si crees verás la gloria de Dios?». Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me
has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que
me rodea, para que crean que tú me has enviado». Y dicho esto, gritó con voz
potente: «Lázaro, sal afuera». El muerto salió, los pies y las manos atadas con
vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo
andar».
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver
lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Juan 11, 3-7, 17. 20-27. 34-45
lunes, 27 de marzo de 2017
La Hermandad de las Cinco Llagas suma a su patrimonio el valiosísimo documento de 1929 de la personal Bendición del Papa Pío XI a quien fuese primer Hermano Mayor de esta cofradía tras su reorganización Pedro Guerrero González
Fruto de la generosa donación de la familia
Cuesta Romero, fue presentada, enmarcada, al cuerpo de hermanos durante el
desarrollo del reciente Cabildo General Ordinario Informativo de Estación de
Penitencia celebrado el pasado jueves día 23 de los corrientes
sábado, 25 de marzo de 2017
A la venta las entradas del documental "Pasión y Palabra, memorias cofrades jerezanas"
viernes, 24 de marzo de 2017
La mañana del próximo domingo día 26, Retiro de Cuaresma
Se llevará a cabo
en el Convento de MM Clarisas (c/ Barja) desde las 11,00 horas y
dirigido por el P. Ángel Angulo, O.F.M., terminando a las 12,30 con la Santa Misa del
día.
Están todos
invitados a aprovechar este momento único de meditación en el ecuador de la Cuaresma.
jueves, 23 de marzo de 2017
Recordatorio: el próximo sábado día 25 de los corrientes, reparto de cédulas de sitio
Hermanos
de nueva incorporación para la próxima Madrugada Santa 2016: sábado 25
de marzo de 17,30 a 21,30 horas. Casa de Hermandad.
La estimación
cuantitativa de la cédula de sitio comporta un valor meramente simbólico
-siempre en honesta sujeción a las posibilidades económicas de cada hermano-,
aunque no obstante la Junta de
Señores Oficiales proponga la cantidad orientativa de 20 EUROS. Es
importante constatar que las cédulas de sitio serán repartidas y despachadas de
modo individual con el propósito además de que los hermanos puedan confiar y
transmitir en la mayor privacidad posible aquellas circunstancias personales propias
-y nunca ejerciendo de intermediario o de portavocía de terceros- que
consideren de necesaria comunicación.
Los hermanos que
se encuentren en situación de desempleo y atraviesen estrecheces económicas
estarán exentos de sufragar dicha cédula de sitio.
Ahora bien:
instamos vivamente a los hermanos que –por determinadas circunstancias
específicas- no realicen Estación de Penitencia, colaboren económicamente con
los gastos que conlleva la salida procesional de la Madrugada del
Viernes Santo retirando al efecto una simbólica Cédula de Sitio Solidaria que
en muy mucho contribuirá a favor de los afrontes de tesorería ante tan crucial
y tradicional testimonio de catequesis pública.
Asimismo, y para
ejercitar la teologal virtud de la CARIDAD, todo hermano se impondrá
el deber de acercarse a retirar dicha cédula /papeleta junto con algún
litro de leche o leche infantil, o algún alimento no perecedero para
poder paliar en alguna mínima medida los siempre tristes pormenores de los más
desfavorecidos.
Respecto a la
petición de cruces y promesas, de todos es bien conocido que la Cofradía estacionará
con un número máximo de diez cruces de penitencia y que, bajo ningún concepto o
motivo aparentemente justificado, se entregará una más. En este sentido,
nuestros cofrades dilucidarán que sus promesas se pueden plasmar de muchos
modos o formas. Una de ellas, edificantísima, no es sino continuar aquella
consuetudinaria costumbre de nuestros primeros cortejos penitenciales, cuya
práctica totalidad de nazarenos tenían a bien besar con sus pies descalzos el
frío asfalto de la
Madrugada. Ténganse no obstante muy en cuenta las palabras
del Venerable Papa Pío XII en su carta encíclica Mystici Corporis Christi:
“Misterio verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante: Que la
salvación de muchos dependa de las oraciones y voluntarias mortificaciones de
los miembros del Cuerpo Místico de Cristo”.
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
IV Domingo de Cuaresma
- de Laetare (ciclo A)
La luz del mundo
Según el pensamiento de la tradición religiosa de la época
de Jesús, cuando una persona tenía alguna limitación física importante, se daba
por supuesto que la causa era el pecado suyo o de sus padres. Por el contrario,
el Señor, ante la limitación y el sufrimiento humano, no piensa en las culpas
de quien padece la enfermedad, sino en que toda persona ha sido llamada por
Dios a la vida y es una ocasión para que la misericordia, el amor y el poder de
Dios se manifiesten. El propio gesto que realiza Jesús este domingo hace
referencia a la creación del hombre. Él toma tierra y, con saliva, hace barro,
para después untarlo en los ojos del ciego. También el hombre ha sido modelado
con las manos de Dios, a quien le ha insuflado la vida. En definitiva, el
pasaje que hoy tenemos ante nosotros quiere poner de manifiesto que cada acción
concreta del Señor está cumpliendo una nueva creación; una obra que no se
circunscribirá a la curación física, sino que propiciará por parte del ciego el
reconocimiento hacia Cristo como Señor y como «luz del mundo», a través de un
proceso que implica lo más profundo de la persona.
Un acontecimiento real
La narración de la escena es bastante realista y refleja
el orden lógico de los acontecimientos. En primer lugar, encontramos un suceso
real. El ciego «fue, se lavó y volvió con vista». El propio ciego, más
adelante, afirmará: «Solo sé que yo era ciego y ahora veo». Simplemente se
describe una realidad. La escena evangélica narra un hecho constatable. Prueba
de ello es el siguiente paso del relato, que se resumiría en la sorpresa y la
admiración ante el acontecimiento: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?».
Verdaderamente, se ha producido algo inaudito. Las valoraciones sobre lo
ocurrido solo podrán hacerse partiendo del mismo suceso. Esta observación no es
insignificante, por obvia que parezca. A menudo se presenta la fe como un
conjunto de creencias, sin un fundamento en la realidad. Ello es peligroso,
puesto que da pie a considerar la fe como algo irracional. Y esta es, en cierta
medida, la causa de que no falten corrientes de pensamiento que consideran
ridículo que el hombre actual crea. El Evangelio de hoy nos hace caer en la
cuenta de que la realidad de los sucesos no puede quedar nunca en segundo
plano.
El paso hacia la fe
A partir del hecho real –el paso de la ceguera a poder
ver– el ciego de nacimiento experimentará una evolución que le llevará al
reconocimiento de Jesús como Señor. Con ello se nos manifiesta que la fe es
habitualmente un proceso gradual: en primer lugar, se produce un encuentro con
Jesús, a quien el ciego reconoce como una persona entre las demás; después lo
considera un profeta; por último, sus ojos son capaces de abrirse totalmente y
proclamarlo «Señor». Este es el instante en el que este hombre percibe en el
hecho de ser curado el signo que le lleva a descubrir a Jesús como la fuente de
su salvación. La frase «solo sé que yo era ciego y ahora veo» adquiere un nuevo
sentido tras la confesión: «Creo, Señor». A partir de ahora verá no solo
físicamente, sino también espiritualmente. Ahora bien, ver espiritualmente no
significa que estemos ante un visionario, ya que su nueva forma de observar, la
de la fe, tiene causa real. Gracias al hecho de encontrarse con quien le ha
dado la vista, su razón ha sido capaz de ensancharse y su libertad de adherirse
a quien ha cambiado su vida por completo. La libertad juega un papel
fundamental. Muestra de ello es que ni los fariseos, ni los vecinos, ni
siquiera los padres del ciego han sido capaces de reconocer a Jesucristo como
el autor de la salvación de este hombre. Para ellos prevalece el prejuicio de
que Jesús no podía ser el Mesías sobre la realidad misma de lo que ha sucedido.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia Adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia Adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de
nacimiento. Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó
en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que
significa Enviado)». Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los
que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: « ¿No es ese el que se
sentaba a pedir?». Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le
parece». El respondía: «Soy yo». Llevaron ante los fariseos al que había sido
ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los
fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me
puso barro en los ojos, me lavé y veo». Algunos de los fariseos comentaban:
«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban:
«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. Y
volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los
ojos?». Él contestó: «Que es un profeta». Le replicaron: «Has nacido
completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo
expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: « ¿Crees
tú en el Hijo del hombre?». Él contestó: « ¿Y quién es, Señor, para que crea en
él?» Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». Él
dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él.
Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38
Recomendación libresca: DIOS O NADA ; 335.000 ejemplares vendidos en trece idiomas
Robert Sarah nació en Guinea en 1945.
Sacerdote desde 1969, en 1979 fue nombrado Arzobispo de Conakri, con 34 años de
edad. En 2001 Juan Pablo II lo llamó a la Curia romana, donde desempeñó sucesivamente dos
altos cargos. Benedicto XVI lo creó Cardenal en 2010, y en 2014 Francisco lo
nombró Prefecto de la
Congregación para el Culto divino y la disciplina de los
sacramentos.
Nicolas Diat es periodista y autor
francés.
En esta entrevista amplia, variada
(autobiográfica y doctrinal; experiencial y conceptual; africana, romana,
universal...), sincera, briosa y en tantos momentos cautivadora, el cardenal
Sarah aborda con altura y franqueza los grandes temas eclesiales de la actualidad:
desde la misión de la Iglesia ,
la evangelización, la liturgia o la oración, al celibato sacerdotal, las
vocaciones, la lucha contra la pobreza o las más candentes cuestiones en torno
a la familia y al matrimonio.
“He leído Dios o nada con gran provecho
espiritual, alegría y gratitud. Vuestro testimonio de la Iglesia en África, del
sufrimiento durante la época del marxismo en Guinea y de una vida espiritual
dinámica, tiene gran importancia para la Iglesia. Es singularmente relevante y profundo lo
que afirma acerca de la centralidad de Dios, la celebración de la liturgia y la
vida moral de los cristianos. Su valiente respuesta a los planteamientos de la
"teoría de género" clarifica una cuestión antropológica fundamental”.
(Benedicto XVI, Papa emérito).
“Hay un "momento de África"
que se está desarrollando en el catolicismo, y el cardenal Robert Sarah es una
de sus voces más importantes. Si quiere usted entender las fuerzas que
configuran el futuro de la
Iglesia , le recomiendo que lea este libro”. (John Allen,
escritor y editor estadounidense).
“El cardenal Sarah muestra un profundo
amor por el Evangelio, el corazón de un pastor para los pobres y una visión
clara de los desafíos a los que se enfrenta la Iglesia en el mundo
posmoderno. Es una guía importante para la misión de la nueva evangelización”. (José
H. Gómez, Arzobispo de Los Ángeles –California).
lunes, 20 de marzo de 2017
Jornada por la Vida 2017 “La luz de la fe ilumina el atardecer de la Vida”
El 25 de marzo se celebra la Jornada
por la Vida con
el lema, “La luz de la fe ilumina el atardecer de la Vida ”. Como cada año,
los obispos de la
Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida hacen público un
mensaje. En esta ocasión hacen una llamada: “Por un mayor cuidado y amor a
nuestros enfermos y ancianos”.
Ante la necesidad
de reconocer el don precioso de la vida, este año volvemos a ser convocados por
nuestros obispos en España para celebrar el próximo 25 de marzo la Jornada por la Vida , bajo el lema “La luz de
la fe ilumina el atardecer de la
Vida ”.
Como viene siendo
tradicional en la diócesis, nuestro obispo Don José Mazuelos Pérez nos anima a
realizar una Jornada de Oración por la Vida. Animamos a
celebrar en vuestras parroquias, colegios, comunidades, movimientos y
asociaciones, esta jornada de oración y os invitamos a los actos que
organizamos desde esta delegación el mismo día 25. El programa de la jornada se
desarrollará D.m. de la siguiente forma:
Sábado 25 de
Marzo de 2017 a
las 20:30h, Celebración de la
Santa Misa en la
Parroquia de San Dionisio.
Tras la Eucaristía celebraremos
una Hora Santa con Adoración al Santísimo Sacramento del Altar.
Delegación de Pastoral Familiar y
Defensa de la Vida
Diócesis de Asidonia Jerez
La Hermandad de las Cinco Llagas se hace presente en la Función Principal de la de la Expiración
Nuestra Hermandad estuvo representada por N.H.D. José Andrade Borrego, vocal de
jueves, 16 de marzo de 2017
Recordatorio: el próximo sábado día 18 de los corrientes, reparto de cédulas de sitio
Los hermanos que realizaron estación de
penitencia en la pasada Madrugada Santa de 2016 o aquellos que, no habiendo
formado parte de la comitiva nazarena del pasado año, sí lo hayan hecho con
anterioridad antaño podrán venir a retirar su cédula de sitio el sábado
18 de marzo en horario de 17,30 a 22,30 horas a la Casa de Hermandad.
La estimación
cuantitativa de la cédula de sitio comporta un valor meramente simbólico
-siempre en honesta sujeción a las posibilidades económicas de cada hermano-,
aunque no obstante la Junta de
Señores Oficiales proponga la cantidad orientativa de 20 EUROS. Es
importante constatar que las cédulas de sitio serán repartidas y despachadas de
modo individual con el propósito además de que los hermanos puedan confiar y
transmitir en la mayor privacidad posible aquellas circunstancias personales
propias -y nunca ejerciendo de intermediario o de portavocía de terceros- que
consideren de necesaria comunicación.
Los hermanos que
se encuentren en situación de desempleo y atraviesen estrecheces económicas
estarán exentos de sufragar dicha cédula de sitio.
Ahora bien:
instamos vivamente a los hermanos que –por determinadas circunstancias
específicas- no realicen Estación de Penitencia, colaboren económicamente con
los gastos que conlleva la salida procesional de la Madrugada del
Viernes Santo retirando al efecto una simbólica Cédula de Sitio Solidaria que
en muy mucho contribuirá a favor de los afrontes de tesorería ante tan crucial
y tradicional testimonio de catequesis pública.
Asimismo, y para
ejercitar la teologal virtud de la CARIDAD, todo hermano se
impondrá el deber de acercarse a retirar dicha cédula /papeleta junto
con algún litro de leche o leche infantil, o algún alimento no
perecedero para poder paliar en alguna mínima medida los siempre
tristes pormenores de los más desfavorecidos. Para las personas que no
retiren papeleta o incluso quieran colaborar aun no siendo hermanos, desde ayer
día 15 y hasta mañana viernes 17 pueden dejar sus alimentos en San Francisco en
horario de mañana de apertura de la iglesia.
Respecto a la
petición de cruces y promesas, de todos es bien conocido que la Cofradía estacionará
con un número máximo de diez cruces de penitencia y que, bajo ningún concepto o
motivo aparentemente justificado, se entregará una más. En este sentido,
nuestros cofrades dilucidarán que sus promesas se pueden plasmar de muchos
modos o formas. Una de ellas, edificantísima, no es sino continuar aquella
consuetudinaria costumbre de nuestros primeros cortejos penitenciales, cuya
práctica totalidad de nazarenos tenían a bien besar con sus pies descalzos el
frío asfalto de la
Madrugada. Ténganse no obstante muy en cuenta las palabras
del Venerable Papa Pío XII en su carta encíclica Mystici Corporis Christi:
“Misterio verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante: Que la
salvación de muchos dependa de las oraciones y voluntarias mortificaciones de
los miembros del Cuerpo Místico de Cristo”.
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
La Iglesia ha visto siempre en este episodio una explicación y una
catequesis al sacramento del Bautismo. Partiendo de una situación anterior de
pecado, el neófito es introducido en una vida nueva, gracias al agua, que es la
fuerza del Espíritu Santo. Quienes hemos probado esta agua viva, que sacia, no
tenemos precisión de recurrir más a ningún pozo hecho por manos humanas. Ni
siquiera hemos de inquietarnos sobre el lugar físico en el que adorar al Señor.
Cristo es el que nos ha abierto la puerta a un culto en espíritu y verdad, es
decir una relación profunda con Dios, posible en cualquier momento y lugar.
III Domingo de
Cuaresma (ciclo A)
En espíritu y verdad
Tras haber escuchado los dos primeros domingos de Cuaresma
los relatos de las tentaciones del Señor en el desierto y la Transfiguración ,
la temática del Evangelio da un giro. Durante tres domingos, a partir de hoy,
el texto evangélico propuesto por la liturgia vinculará a Jesús con tres
realidades significativas: el agua, con el encuentro entre el Señor y la
samaritana; la luz, mediante el episodio de la curación del ciego de
nacimiento; la vida, a través del pasaje de la resurrección de Lázaro. Agua,
luz y vida aparecen, por lo tanto, como temas centrales del itinerario
cuaresmal, ya que apoyan la catequesis bautismal. En efecto, desde hace siglos,
la Iglesia ha
llevado a cabo durante este período la preparación próxima a la recepción de
este sacramento. El detenernos en estos pasajes permite a quienes ya hemos
recibido los sacramentos de la iniciación cristiana profundizar en la
comprensión de los mismos.
El encuentro con la samaritana
La escena de hoy nos permite apreciar, en primer término,
la relevancia del encuentro entre Jesús y la samaritana. No era sencillo
entablar una conversación entre Jesús y esta mujer, dado que, como indica el
mismo pasaje, «los judíos no se tratan con los samaritanos». Este pueblo es
despreciado en la Escritura
y, hasta cierto punto, es tenido como un grupo heterogéneo y poco organizado.
Tampoco desde una óptica religiosa se les consideraba a la altura de la piedad
de sus vecinos del sur, los judíos. De ahí se entiende la reacción de la
samaritana, cuando dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que
soy samaritana?». Sin embargo, a Jesús parece importarle poco la procedencia de
esta persona. Tampoco dudó en poner en una parábola como ejemplo de
misericordia a un samaritano, frente al sacerdote y al levita. Con ello el
Señor ha querido mostrar no solo que a Jesús poco le importan los estereotipos
sobre las personas, sino también que ninguna condición previa es un obstáculo
definitivo para el diálogo entre Dios y el hombre. Siempre es posible esta
comunión si nosotros no la impedimos, puesto que la iniciativa la lleva el
mismo Señor.
«Dame de beber»
La conversación es iniciada por Jesús, quien a causa del
cansancio físico le pide agua a la samaritana. Si en un primer momento esta
mujer parece tener en su mano la capacidad de saciar la sed del Señor,
enseguida Jesús se erige en la fuente del agua verdadera, del agua viva. Lo que
al principio se plantea como Jesús, objeto de la misericordia de una persona
que, por casualidad, se ha encontrado, se transformará en una ocasión del Señor
para revelar su misión y cambiar la vida de la samaritana. Así se refleja en la
frase: «Señor, dame de esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir
aquí a sacarla». Evidentemente, la mujer ha comprendido que el Señor le ofrecía
algo más profundo que el agua física. También muestra la situación anterior:
una vida de rutina que solo producía sed y que, a pesar de acudir a este o a
otros pozos, no daba respuesta a lo más profundo de su corazón.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia Adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia Adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría
llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el
pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo.
Era hacia la hora sexta. Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le
dice: «Dame de beber». Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy
samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le
contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de
beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva». La mujer le dice: «Señor, si
no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más
que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos
y sus ganados?». Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener
sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que
yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la
vida eterna». La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed,
ni tendré que venir aquí a sacarla». Veo que tú eres un profeta. Nuestros
padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe
dar culto está en Jerusalén». Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora
en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a
uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación
viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los
verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre
desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que adoran deben hacerlo en
espíritu y verdad». La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo;
cuando venga, él nos lo dirá todo». Jesús le dice: «Soy yo, el que habla
contigo».
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él. Así,
cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y
se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y
decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos
oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».
Juan 4, 5-15. 19-26. 39a. 40-42
lunes, 13 de marzo de 2017
La Hermandad de las Cinco Llagas se hace presente en la Función Principal de la de la Yedra
Nuestra Hermandad estuvo representada
por N.H.D. José Soto Rodríguez, tesorero de la Junta de Señores Oficiales.
jueves, 9 de marzo de 2017
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
II Domingo de Cuaresma
(ciclo A)
La unidad entre la cruz y la gloria
Con frecuencia se nos presenta la vida como un camino de
lucha, en el que no está ausente la renuncia, el sufrimiento o el dolor. En el
cristiano, esa dificultad puede encontrar sentido mirando a la cruz de Cristo.
Sin embargo, no es este el mensaje predominante del Evangelio. Prueba de ello
es el pasaje que hoy tenemos ante nosotros. Como si de repente la cruz
desapareciera del horizonte, Jesús aparece transfigurado ante tres de sus discípulos:
Pedro, Santiago y Juan. ¿Qué sentido tiene, pues, este episodio en la primera
parte de la Cuaresma ?
¿No sería más indicado omitir las referencias a la gloria durante este período
de penitencia? La respuesta a estos interrogantes está en que, en primer lugar,
el ritmo de la Cuaresma
no nos está ocultando nada del camino del Señor hacia la cruz. Pero, con todo,
trata de situarlo en el conjunto del Misterio Pascual que nos preparamos a
conmemorar. Si en el primer domingo el Evangelio nos presentaba a Jesús
sufriendo la lucha de las tentaciones en el desierto, ahora estamos ante la luz
del cuerpo del Señor transfigurado. Si hace ocho días nos fijábamos en la cruz,
ahora nuestra mirada se dirige hacia la Resurrección y la gloria del Señor. En dos
domingos se nos presenta el acontecimiento pascual, el paso de la muerte a la
vida, a modo de estructura de la vida cristiana. Dado que forma una unidad en
la fe, ha de presentarse también como un conjunto coherente en la liturgia.
El monte, lugar de la presencia de Dios
Como ocurre con frecuencia en el Evangelio, al ser
plenitud de la Antigua
Alianza , detectamos algunos elementos que manifiestan cierta
continuidad con el Antiguo Testamento. En primer lugar, el monte como lugar de
la presencia de Dios. En la mayoría de las religiones este enclave es
considerado como el punto en el que el cielo toca la tierra. En la Antigüedad cada país
tenía su montaña santa y la
Biblia no es ajena a este pensamiento. No cabe duda, por lo
tanto, de que la montaña es un sitio privilegiado para percibir la cercanía con
Dios. Las Escrituras hacen constar que allí Dios se revela o recibe el culto de
los hombres. Asimismo, nos remite a la salvación al fin de los tiempos, cuando
todas las naciones acudirán al monte Sión. Junto con los apóstoles, se aparecen
Moisés y Elías. No es casualidad, ya que ellos gozaron también de la revelación
de Dios en lo alto de una montaña.
La novedad de la manifestación de Jesús
No obstante, hay varias diferencias entre estas
revelaciones y la de ahora. En primer lugar, Jesús no recibe ninguna
revelación: son los apóstoles quienes la reciben en Jesús. Con ello queda
patente que para conocer al Padre es necesario conocer a Cristo. Él es ahora el
verdadero profeta. Esto se muestra en la voz que se oye desde la nube: «Este es
mi Hijo, el amado, en quien me complazco». Y continúa: «Escuchadlo». El libro
del Deuteronomio lo había vaticinado en este versículo: «El Señor tu Dios
suscitará en medio de tus hermanos un profeta como yo; a él lo escucharéis» (Dt
18, 15). En segundo lugar, a diferencia de otras revelaciones, Jesús no recibe
ninguna misión. Ahora son los apóstoles los que reciben el mandato de Dios de
escuchar a Jesucristo. A través de esta palabra comprendemos que la voluntad de
Dios es la escucha y profundización en las enseñanzas del Señor.
Tras la subida y la escena del monte, los discípulos han
de volver a la realidad. Es una manera de comprender que aunque conozcamos el
final triunfante del camino y hayamos visto el esplendor de su gloria, no
existe otro medio para alcanzarla más que la pasión y la cruz. Jesús quiere
enseñarnos la gloria, pero también que no podemos aceptar la gloria sin aceptar
el camino que lleva a ella.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia Adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia Adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y
a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. Se transfiguró
delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se
volvieron blancos como la luz. De repente se les aparecieron Moisés y Elías
conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor,
¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti,
otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando cuando una nube
luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Este es mi
Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de
espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis». Al
alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban del
monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del
hombre resucite de entre los muertos».
Mateo 17, 1-9
lunes, 6 de marzo de 2017
El besómetro de la devoción cristífera – De la columna semanal publicada por N.H.D. Marco A. Velo en Diario de Jerez
Extraemos y publicamos el bellísimo artículo publicado hoy que ha de llenar de orgullo a todo hermano de nuestra cofradía así como a los incontables devotos de nuestro Divino Nazareno.
En Cuaresma, como tras el biombo de la levedad del ser, se vuelve uno
incógnito de sí mismo. Principia -non sine gloria- la cuenta atrás. In illo
tempore nuestro despertar adolescente crecía al son de un disco de marchas
procesionales comprado en Suinve por alguno de los hermanos mayores -los de
sangre y no los de cofradías de la familia-. De entonces acá el tiempo de la
ceniza era signo y viento de la hora, por expresarlo en términos tan de José
María Pemán. Pronto leímos la 'Exégesis trina' de la obra 'La lámpara
maravillosa' de Valle-Inclán: "El enigma bello de todas las
cosas es su posibilidad para ser amadas infinitamente. El mortal que resolviese
en amor todas sus acciones, volvería al estado primitivo de la naturaleza y
vería el rostro de Dios". ¿Del Dios que Jerez reconoce en el entresijo de
lo siempre entrevisto? Sí. Del Dios del arte en manos de Paco Pinto
Berraquero. Del Dios de la nunca errátil esbeltez en el anagrama de una
plegaria muda. Del Dios que baja a la ciudad para misturar y mixturar el magma
germinativo de lo bello.
Miércoles de Ceniza y primer viernes de marzo coinciden en la férula de
la devoción popular. Apenas han transcurrido unos días de miel y encanto
quietista. Sobre el escabel de la tradición se asienta el incólume bis del año
anterior. Y así -erre que erre- retrospectivamente. Retorno a la esencia.
Flamígero regreso a la semilla. La inquebrantable fe del pueblo sencillo. Y del
intelecto del corpus humano de la ciudad como sacabrocas de todo
encorsetamiento.
En San Francisco y San Lucas el mismo Nazareno porta idéntica cruz. Se
ofrecen en ceremonias de besamanos y besapié. Y cobra vigencia la frase de Henri
de Lubac: "El sufrimiento es el hilo con el cual se ha tejido la tela
de la alegría". Ríos de fieles guardan cola, custodian el turno, apaciguan
la impaciencia con versicular tesón. No existen redenciones malheridas.
Manifestación desprovista de pancartas y amnesia histérica. Tradición no
atávica. Ningún asomo de revanchismo social. Creencia que se renueva en el
diafragma de la fascinación espiritual. Transfiguración coetánea cuya génesis
no halla prefacio. Un beso y otro a las plantas del Nazareno de Ramón
Chaveli -uno ingrávido y aún resistente, el otro ya vencido por la
molicie de los pecados ajenos-. Mas… ¿cuántos besos hacia Quien naciera en el
pesebre de la plaza Mirabal? Si existiese un besómetro que midiese la cantidad
de besos que reciben nuestros Cristos, los Nazarenos de Chaveli se llevarían la
palma de los millares y millares de generaciones y generaciones de jerezanos de
todas las edades, condiciones y épocas. La temperatura de la devoción
cristífera se toma con el besómetro de los Nazarenos de Chaveli. Los más
besados sin parangón por largo: el Señor de la Vía-Crucis y Jesús de
las Tres Caídas. ¡Cuánto amor en la astilla del silencio!
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Foto: N.H.D. Manuel Piñero Dueñas |
La Hermandad de las Cinco Llagas se hace presente en la Función Principal de la de la Buena Muerte
Nuestra Hermandad estuvo representada
por N.H.D. José Andrade Borrego, vocal de la Junta de Señores Oficiales.
La Hermandad de las Cinco Llagas se solidariza con la del Transporte ante el inesperado robo de sus enseres
Nuestra Hermandad de las Cinco Llagas presta su total apoyo a
Esperamos que los enseres sustraídos
sean recuperados a la mayor brevedad y nos ponemos a la disposición de la Hermandad radicada
en el templo de San Marcos en todo lo que les podamos ayudar.
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