BLOG OFICIAL DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA-CRUCIS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

sábado, 30 de abril de 2022
Monseñor José Rico Pavés elegido presidente de la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado
Fuente: DIÓCESIS DE ASIDONIA-JEREZ
Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha
sido elegido esta semana en la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal
para presidir las Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y
Catecumenado.
La Conferencia Episcopal Española
acogía durante esta semana la celebración de la Asamblea Plenaria, órgano
superior de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Es colegial y reúne a los
arzobispos y obispos diocesanos; arzobispo castrense; coadjutores y auxiliares;
administradores apostólicos y diocesanos; y los arzobispos, obispos titulares y
eméritos que cumplan una función especial en el ámbito nacional, encomendada
por la Santa Sede o por la Conferencia Episcopal. Aunque no sea miembro, en la
sesión de apertura se cuenta con la presencia del Nuncio Apostólico en España.
(Estatutos CEE. Artículo 5).
En esta Asamblea entre las
distintas directrices de trabajo se elegían distintos cargos entre los que se
encontraba la presidencia de la Comisión Episcopal Evangelización, Catequesis y
Catecumenado, la cual ha recaído en Monseñor José Rico Pavés, Obispo de
Asidonia-Jerez.
COMISIÓN EPISCOPAL PARA LA
EVANGELIZACIÓN, CATEQUESIS Y CATECUMENADO
Tiene la dicha de evangelizar
constituye la identidad, vocación y misión de la Iglesia. En este sentido, la
Comisión tiene como objetivo acoger, discernir, acompañar y proponer las claves
pastorales para una Iglesia en salida, que viva con gozo la belleza de la fe y
trasmita con esperanza la alegría del evangelio. Para ello, cuidará tres
dimensiones: la revisión personal, a la luz del encuentro con Jesucristo; la
conversión pastoral, de una Iglesia de mantenimiento a una iglesia en misión; y
la reforma de estructuras, atendiendo a las nuevas necesidades.
La Comisión lleva a cabo esta
tarea por medio del primer anuncio y la pastoral bíblica, de la iniciación cristiana
y del catecumenado, de la atención a las personas con discapacidad y la piedad
popular, favoreciendo todo ello con publicaciones diversas y en estrecha
relación con los vicarios episcopales y delegados diocesanos o similares.
Se organizan encuentros
trimestrales entre los miembros de la Comisión y su Secretariado, así como
jornadas anuales con vicarios y delegados diocesanos. Está en estrecha relación
y colabora con las demás Comisiones de esta Conferencia, con el Pontificio
Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización y con las Comisiones
Episcopales Europeas.
Esta Comisión Episcopal para la
Evangelización, Catequesis y Catecumenado nace, a partir de la reforma de
estatutos de marzo de 2020, de la unión de las Comisiones Episcopales de Pastoral
y la Subcomisión Episcopal de Catequesis.
Otro de los datos sobre esta
Comisión es la pertenencia a la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal
Española. La Comisión Permanente es el órgano de la Conferencia Episcopal que
se encarga de la preparación de las Asambleas Plenarias y de la ejecución de
las decisiones adoptadas en ellas. (Estatutos CEE. Artículo 16).
jueves, 28 de abril de 2022
Descanse en paz S.E.R. Fray Carlos Amigo Vallejo
Lamentamos profundamente el
fallecimiento en el día de ayer del Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Fray Carlos
Amigo Vallejo, O.F.M., Arzobispo Emérito de Sevilla, quien pronunció en 2015 en nuestra
Hermandad una magnífica conferencia con motivo del LXXV aniversario de la
reorganización.
En la memoria de todos los
hermanos siempre quedará esa gran disertación y su amable conversación en la posterior
cena que se le ofreció.
Rogamos una oración por su alma y
deseamos que nuestra Amantísima Titular, María Santísima de la Esperanza la
haya abierto las puertas del cielo a tan fiel hijo de San Francisco.
miércoles, 27 de abril de 2022
martes, 26 de abril de 2022
sábado, 23 de abril de 2022
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
II
Domingo de Pascua (ciclo C)
La
fe en la Resurrección
Los domingos de Pascua son una reiteración
del acontecimiento de la Resurrección, una llamada profunda a nuestra fe, hasta
llegar Pentecostés, ese momento en que Resurrección y venida del Espíritu Santo
confluyen juntas.
Así, en esta octava de Pascua el
Evangelio nos presenta especialmente a Tomás, el discípulo ausente en la
primera aparición de Jesús resucitado y que permaneció incrédulo a pesar del
testimonio de sus hermanos. Sin embargo, cuando el Resucitado se aparece por
segunda vez él está allí presente y llega a creer plenamente, uniéndose para
siempre al Señor de su vida.
Tomás resume el difícil camino realizado
por los primeros discípulos para llegar a la fe pascual: no es fruto de una
exaltación religiosa o de una alucinación psicológica, sino que es una profunda
victoria de Jesús resucitado sobre las dudas y los miedos que paralizan a sus
discípulos. En este sentido el Evangelio de este domingo nos muestra un camino
para llegar a creer en el Resucitado, el que siempre viene y permanece entre
nosotros, ofreciéndonos su paz y dándonos el don del Espíritu Santo.
En los días que siguen a la muerte de
Jesús, los discípulos se encuentran en la casa, encerrados en sí mismos, llenos
de miedo y pavor. Sin embargo, están habitados por la fuerza de una espera
inexplicable, suscitada por el anuncio de María Magdalena: «¡He visto al
Señor!» (cf. Jn 20, 18). Jesús toma la iniciativa y se aparece colocándose en
medio de ellos como el Señor que viene; infunde la paz en sus corazones, al
mismo tiempo que les muestra los signos de su Pasión. Jesús está vivo, pero no
se puede eliminar el sufrimiento que Él ha padecido hasta llegar a una muerte
cruel, y por eso las huellas de la Pasión permanecen imborrables en su cuerpo,
transfigurado por la Resurrección. Después, soplando sobre los discípulos, con
un gesto que los recrea (cf. Gn 2, 7) y les hace pasar de la muerte a la vida
(cf. Ez 37, 9), el Resucitado les comunica el Espíritu Santo. De este modo les
permite cumplir la única misión importante: perdonar los pecados. Jesús sopla
el Espíritu, y el efecto del Espíritu es muy claro: poder para perdonar, es
decir, misericordia efectiva. Este es el Pentecostés en el Evangelio de Juan:
la capacidad para perdonar.
«Ocho días después», por tanto, el
domingo, el día del Señor, Jesús se aparece de nuevo a los discípulos. Esta vez
también está presente Tomás, unido a la comunidad regenerada por el Espíritu
del Resucitado y capaz de anunciar la Resurrección. Pero era precisamente este
anuncio el que él se había negado a creer, exigiendo la necesidad de pruebas
ciertas: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en
el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». Tomás no
confía en sus hermanos, quiere tener una relación directa con el Señor; y el
Señor mismo con infinita paciencia se le acerca y le invita a contemplar los
signos de su muerte: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y
métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Es la identificación
de Jesús: sus llagas, las señales de su cuerpo crucificado. Es el testimonio de
la identidad entre el que murió y el que ha resucitado, el testimonio de su
identidad corporal, porque no resucita el espíritu, sino que resucita la
persona, con el cuerpo glorificado. Es entonces cuando Tomás llega a comprender
y exclama finalmente: «¡Señor mío y Dios mío!», una confesión de fe plena en el
señorío y en la divinidad de Jesús.
Si Jesús se identificó con las marcas de
su Pasión, nosotros no podemos reconocerle si no tocamos sus heridas. Y palpar
sus llagas hoy es tocarlas en sus hermanos heridos. La fe en el Resucitado no
es una creencia en un espíritu. Es el resultado de tocar un cuerpo herido: el
del Señor. Y hoy la posibilidad de hacerlo está en tocar, en amar, las llagas
de nuestros hermanos heridos. Ahí encontraremos la fe en la Resurrección.
Es difícil para nosotros, como para
Tomás, llegar a la fe en la Resurrección. Sin embargo, gracias a él, Jesús
pronuncia su última bienaventuranza: «¡Bienaventurados los que creen sin haber
visto!». También nosotros estamos llamados a experimentar la bienaventuranza de
quien ve a Jesús a través de los ojos de la comunidad cristiana, reunida en el
día del Señor y en escucha atenta de la Palabra de Dios.
Celebremos el domingo de la Divina
Misericordia. En la Resurrección encuentra todo su sentido la cruz. Nuestras
renuncias, nuestros dolores, nuestros padecimientos van dirigidos a la
Resurrección, y en ella encontrarán su plenitud. Por tanto, la Resurrección es
pura misericordia. Si la Resurrección es el eje y el centro de nuestra fe, esta
no es sino la apertura a la misericordia. Creamos en el amor, en la bondad del
amor, en el triunfo del amor. Solo la misericordia es digna de fe, es sustrato
de la fe. Participemos en la Resurrección del Señor. Si damos paso a la
misericordia tendremos dentro de nosotros el germen de la Resurrección.
Estaremos resucitando –aunque antes tengamos que pasar por la muerte–,
participaremos de la vida del que vive.
JUAN ANTONIO RUIZ RODRIGO
Director de la Casa de Santiago
de Jerusalén
Evangelio
Al anochecer de aquel día, el primero de
la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por
miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a
vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los
discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a
vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto,
sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les
perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les
quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con
ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al
Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos,
si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado,
no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás
con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos;
trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto
has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros
signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los
discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el
Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Juan 20, 19-31
viernes, 22 de abril de 2022
La Asociación Juvenil Ntro. P. Jesús del Sufrimiento participó ayer jueves en nuestros Rezos semanales
Ayer recibimos la
visita de la Asociación Juvenil Nuestro Padre Jesús del Sufrimiento, a la cual
agradecemos de corazón la predisposición e ilusión por ayudarnos en todo lo
posible.
Cuando surge una
adversidad es cuando hay que estar juntos, apoyarnos y eso es lo que nos
demostraron en el día de ayer.
miércoles, 20 de abril de 2022
Comunicado Oficial Cinco Llagas
C O M U
N I C A D O O F I C I A L
“Jesús
siempre plantea la lógica del amor”. Papa Francisco
“Todo
con María, nada sin Ella”. Monseñor José Rico Pavés. Obispo de Jerez
El Hermano Mayor y todos los miembros de la Junta de Gobierno
de la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de las Sagradas Cinco Llagas de Cristo,
Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis y María Santísima de la Esperanza,
reunidos en Cabildo de Oficiales, a raíz de los acontecimientos acaecidos
durante la pasada Madrugada Santa, suscriben el presente comunicado para
general conocimiento.
PRIMERO: De entrada deseamos agradecer vivamente, de todo
corazón, las numerosísimas muestras de apoyo al Hermano Mayor y a la Junta de
Gobierno de esta corporación nazarena tras la incidencia de la pasada Madrugada
Santa.
Muchas gracias a los más de 200 hermanos de la cofradía que
por iniciativa propia se han dirigido a nosotros para animarnos, para estar
codo con codo, para no soltarnos en ningún momento. Gracias por tantísimo
afecto, tantísimo respaldo incondicional, por vuestras muestras de reconocimiento,
vuestros abrazos emocionados, por tantísimas llamadas de teléfono, tantísimas demostraciones
de amor verdadero, de aliento, de empuje, de fraternidad, de cercanía. Gracias
por la generosidad de tanta calidad humana como habéis derramado sobre
nosotros. No encontramos palabras para agradeceros vuestro comportamiento,
vuestra actitud, vuestra solidaridad y vuestra comprensión. Por las ideas
propias que muchos de vosotros estáis planteando para elevarlas de manera constructiva
a la Hermandad. Porque queréis aportar, sumando, como hermanos en Cristo que sois.
No imagináis cuánto nos habéis ayudado. Con la Fe que nos une. Con la devoción
que nos une. Con la defensa de Dios que nos une. Con las experiencias que hemos
compartido. Habéis dado un ejemplo que nos emociona. Nos emociona muchísimo. La
dureza de la vivencia ha creado una conciencia más sólida de cómo debemos remar
todos juntos por la Hermandad. Jamás podremos devolver cuánto nos habéis dado,
nos habéis dicho y nos habéis transmitido en estos días. No es posible leer,
releer, cada mensaje recibido sin que se nos salten las lágrimas. Por vosotros
seguiremos trabajando con más fuerza que nunca. La Junta de Gobierno, todos
vosotros, los que habéis demostrado empatía y sentido de Hermandad, hemos
salido fortalecidos. ¡Nos habéis dado
tanto cariño! ¡Tanto!
Muchísimas gracias al presidente del Consejo de la Unión de
Hermandades, nuestro querido José Manuel García Cordero ‘Nene’, por su entrega
plena, por su abrazo necesario al fiscal del paso de palio, por ponerse en
nuestro lugar, por hacerse servidor, por no dejarnos solos, por estar a las
duras y a las maduras, por su mensaje de ánimo y su respaldo sin fisuras. Cuanto
expresó a nuestro hermano mayor -dando lo mejor de sí- es digno de un
presidente que quiere a las Hermandades con locura y que se sabe representante
de todos y cada uno de los hermanos mayores de la ciudad. ¡Gracias, presidente!
¡Gracias, hermano! Muchísimas gracias por el señorío y la amistad sincera de todos
los consejeros de nuestra Unión de Hermandades quienes, por separado, cada uno
a su manera, nos han inyectado toda la fuerza que han podido. Gracias Edu,
gracias Jesús, gracias Antonio, Patri, Elena, Carlos, Javier, María, Alfonso,
Rafa, Rocío, Mercedes y Antonio.
Muchísimas gracias a gran parte del clero de la diócesis de
Jerez, al amplísimo número de sacerdotes que han llamado y escrito a nuestro
hermano mayor. ¡Qué excelentes reflexiones y cuánta paz interior habéis
regalado! Gracias a la preocupación y al afecto demostrado por delegados de
diversas delegaciones diocesanas. Gracias a varios profesores del Instituto
Superior de Ciencias Religiosas Asidonense (ISCRA). Gracias a ex hermanos
mayores de las cofradías de Jerez. Y ex presidentes del Consejo que también han
querido estar junto a nosotros. Y a cofrades clásicos -¡cuánto calor y cuánta
verdad en Luis Cruz, en Fernando Fernández-Gao, en José Luis Zarzana, en
Fernando Cano, en Manuel Martínez Cano -hijo del recordado Manuel Martínez
Arce-, y tantos y tantos otros…
Muchísimas gracias a los hermanos mayores de otras cofradías,
sobre todo los de la Madrugada, por vuestra fuerza. Por vuestra mano tendida. Muchísimas
gracias a los jerezanos que no dudaron en desprenderse de sus chaquetas y
abrigos para in situ meterse debajo del paso de nuestra Madre de la Esperanza,
encomendándose todos ellos a la ayuda que tan duros momentos precisaba. Gracias
a los dignísimos miembros de la saga de los Gorrión -¡tan valientes, tan
marianos, tan héroes!- por llevar casi en volandas a la Virgen hasta San
Francisco, gracias a la buena gente de la Hermandad del Huerto. Gracias a los
costaleros de la cuadrilla del Señor de la Vía-Crucis, por lo que sólo ellos y un
palio de Esperanza saben, gracias a los aplausos del pueblo de Jerez que no
dejaron a solas jamás y acompañaron y rezaron con ovaciones la apresurada
recogida de nuestra Sagrada Titular.
Muchísimas gracias a tantísima gente anónima, a tantísimos
gestos inesperados, a tantísimas voces que nos han dictado mucho ánimo. Muchísimas
gracias a los informadores cofrades que se han puesto a nuestra disposición
para ayudar en cuanto hiciese falta, que han demostrado una elegancia y una
profesionalidad y una empatía con la situación digna de los mejores encomios. Queremos
en este capítulo agradecer muy especialmente a Antonio Moure, Eduardo
Fernández, Rafa Delgado, Gabriel Álvarez, Andrés Cañadas, Álvaro Ojeda, Miguel
Perea, Miguel A. Moreno, David Puerto, Juan Antonio Sánchez Galindo, Adri,
Kiko… ¡En momentos de dificultad no imagináis cómo se agradece vuestra
sensibilidad, vuestro tratamiento informativo y el afecto personal trasmitido!
SEGUNDO: Para los hermanos de las Cinco Llagas la vivencia de
lo sucedido ha sido muy dolorosa y triste, lo que lamentamos desde lo más
profundo de nuestro corazón. Y aunque como bien dice el hermano mayor de la
Exaltación Manuel Tristán -y es afirmación muy repetida estos días- “ninguna
Hermandad está libre de que pueda sucederle salgo así”, y a sabiendas de cuanto
también el hermano mayor de la Sacramental de Santiago y periodista Andrés
Cañadas ha señalado como que “la cosa no se ha hecho mal, sino la cosa ha salido
mal”, la profunda tristeza e impotencia son sensaciones que no terminan de
abandonarnos del todo desde la aciaga jornada de la Madrugada. La Junta de
Gobierno lamenta profundamente lo sucedido. Nos duele y nos hiere la mala
experiencia que han tenido que vivir nuestros queridos hermanos integrados en
la cofradía -nazarenos, costaleros, monaguillos, acereros, etcétera-. Queremos
lo mejor para nuestros hermanos. Sabemos la ilusión y autenticidad con la que
los hermanos nuevos afrontaban su primera estación d penitencia, porque nos han
confiado y confesado los motivos de su reciente integración en la Hermandad.
Sabemos muchas cuestiones personales, emocionales, de los hermanos que integran
la cofradía sostienen dentro de sí. Y aunque el apoyo ha sido grandioso,
nosotros no podemos por menos que pedir disculpas a los hermanos y no hermanos,
a la cofradía entera, por este desagradable accidente. Para los cristianos
limpios de corazón el amor al prójimo está por encima de todo y nada más lejos
de nuestros deseos que observar el sofocón del latido humano de la cofradía
durante la pasada Madrugada Santa. Somos una familia y como tal debemos
sentirnos y presentirnos. Por esta causa, y porque sabemos que nuestra Madre de
la Esperanza sabrá fortalecernos, pondremos todo nuestro celo y nuestra
determinación al objeto de que este hecho no vuelva a producirse jamás. No son
pocos los hermanos que quieren aportarnos ideas y colaborar en el asunto que
nos ocupa. El ofrecimiento de colaboraciones es amplísimo, tanto del seno de la
Hermandad como del exterior. En este nuevo impulso trabajaremos. Y pedimos a
todos los hermanos que tengan ideas, y que deseen aportarlas, lo hagan sin
ningún tipo de pudor.
TERCERO: Cronología de los hechos con datos aportados por la
mayordomía de la Hermandad.
18 de diciembre de 2021: Toma de posesión, coincidiendo con
la celebración del tercer día de Triduo de María Santísima de la Esperanza, de
la nueva junta de gobierno de la Hermandad, presidida por nuestro hermano
Ernesto Romero del Castillo.
26 de enero de 2022: El Cabildo de Oficiales de la Hermandad
elige por unanimidad a los capataces de la cofradía. Manuel Campos para el paso
del Señor de la Vía-Crucis y Álvaro Barba para el paso de palio de María
Santísima de la Esperanza. La elección de Álvaro Barba se sustenta en la
consideración de tratarse de un capataz con experiencia al frente de distintos
martillos tales como Mayor Dolor y Piedad hace ya algún tiempo, y de unos años
a esta parte palios como los del Socorro y Patrocinio. Nunca, que se sepa, este
capataz ha tenido problema reseñable en su labor al frente de los pasos. Se le presume, pues no hay indicio de lo
contrario, garantía y experiencia. Cabe añadir el matiz -no determinante- de
que se trata del Hermano Mayor de la Sagrada Resurrección, Hermandad de la que las Cinco Llagas es
madrina desde su fundación, existiendo entre ambas un vínculo muy estrecho de
fraternidad.
1 de febrero: La Hermandad contacta con Álvaro Barba.
3 de febrero: Álvaro Barba responde afirmativamente y acepta
ser capataz de María Santísima de la Esperanza. La mayordomía de la Hermandad se
ofrece a su persona para todo cuanto necesite en su cometido.
1 de marzo: Igualá de la cuadrilla de María Santísima de la
Esperanza. En la iglesia de San Francisco. Acuden unos 60 costaleros
aproximadamente. Álvaro Barba se muestra muy satisfecho con la respuesta y
anuncia a los asistentes que cuenta con unos 20 costaleros más que no han
acudido a la convocatoria. El hermano mayor ofrece unas palabras de bienvenida,
transmite a todos los asistentes que siempre se sientan como hermanos de la
Hermandad, que la Junta de Gobierno está para apoyarlos en todo y que nunca habrá
ninguna interferencia ni ninguna injerencia en el trabajo y en las decisiones
que por oficio corresponde al capataz.
6 de marzo: El capataz Álvaro Barba, acompañado de parte de
su equipo y auxiliares, realiza una ofrenda a María Santísima de la Esperanza
en la señalada jornada de su Veneración.
10 de marzo. Primer ensayo con mudá a San Francisco. Se ponen
kilos y ensayan por la calle. Total normalidad. Asiste un buen número de
costaleros.
17 de marzo. Segundo ensayo. Con techo de palio y candelabros
de cola. Se encuentran con un problema de mala calibración de las trabajaderas.
El capataz nunca echa la culpa de ello a la mayordomía. Es falsa la afirmación
contraria. Sale el paso hasta la puerta
y vuelven las andas a su lugar original de la Capilla del Voto. El capataz
anuncia que no hay motivo de preocupación, que de cara al próximo ensayo se
soluciona este aspecto y todo saldrá bien. Se advierten algunos costaleros muy
jóvenes junto a otros costaleros hechos. Se le pregunta al capataz y comenta
que sólo 4 son menores de edad pero esos 4 menores de edad tienen la
autorización paterna.
19 de marzo: La mayordoma queda con el capataz para nivelar
las trabajaderas. Y así se hace.
24 marzo: Tercer
ensayo y convivencia costaleros palio: por causa de la lluvia se ensaya dentro
de la iglesia y a puerta cerrada por petición expresa del capataz, debido a los
videos en redes del último ensayo (fallido). Asisten unos 50 costaleros. Hora y
media de ensayo llevando el paso al altar mayor y volviendo a la Capilla del
Voto con levantás al cielo. La cuadrilla se muestra fuerte. No existe el menor
inconveniente ni imprevisto. Posteriormente la Junta de Gobierno ofrece un
ágape a todos los costaleros asistentes en la Casa de Hermandad. Gran ambiente
de confraternización.
30 de marzo: cuarto ensayo: por la calle con todos los
elementos: techo, candelería, peana y pollero. Acuden unos 55 costaleros. Algunos
miembros de la Junta y de la Diputación Mayor de Gobierno graban vídeos del
ensayo que demuestran la fortaleza de la cuadrilla y el número suficiente de costaleros.
Estos vídeos posiblemente se publiquen en los fuentes oficiales de comunicación
de la Hermandad para evidencia de cuanto se expresa.
5 de abril: Retranqueo del paso de palio. Faltaron algunos
costaleros por la lluvia, pero el paso se pudo pasear por la iglesia para
comprobar que todos los elementos están correctamente ajustados. Como faltan
costaleros, los mayordomos de la Hermandad preguntan al capataz si no habrá
problemas en la Madrugada. El capataz responde que en absoluto, que la
mayordomía puede dormir tranquila porque para la madrugada, además de la
cuadrilla que tiene y que ha estado ensayando, traerá otra más de refuerzo.
La versión de la Junta de Gobierno al respecto de los hechos
ocurridos en la Madrugada no dista de los vertidos por el capataz Álvaro Barba
en su comunicado. Es absolutamente falso que la Junta de Gobierno supiese de
antemano lo que iba a ocurrir, como cabe fácilmente deducir. La cuadrilla de
salida acude completa a San Francisco. La Junta de Gobierno confía plenamente
en los capataces de ambos pasos, en sus respectivos equipos y en sus listeros. Sin
más ni más. El capataz del paso de palio no informa antes de la salida que
hubiese incidencia alguna.
El fiscal del paso de palio y el celador del cortejo de la
Virgen advierten que el palio de María Santísima de la Esperanza ya no puede
avanzar más -y que resultará imposible completar la estación de penitencia- a
la altura del palquillo de la Plaza Aladro. Este hecho se le informa al Hermano
Mayor, en el cortejo del Señor, en primer lugar a través de hermanos acereros y
asimismo de un hermano costalero del Señor y miembro de la Diputación Mayor de
Gobierno. No fragua, por cuestión de altura física, la ayuda de hombres que el
capataz del Señor Manuel Campos envía como refuerzo a la cuadrilla del paso de
palio.
El fiscal del paso de palio y el celador del cortejo de la
Virgen se adelantan al paso del Señor para comunicar la imposibilidad de avance
del palio. El celador del cortejo del paso de la Virgen -miembro más veterano y
titular de la Diputación Mayor de Gobierno o dirección de cofradía- propone recogernos
de inmediato, no desmembrar a la cofradía, y coger el atajo del Gallo Azul. La
propuesta se ve acertada por los miembros de la Diputación Mayor de Gobierno que
conversan con el hermano mayor. La situación es dolorosa y desconcertante. Hay
quien, desde el exterior, plantea dejar a la Virgen de la Esperanza en la
iglesia de Santo Domingo. Pero surge la ayuda ejemplar y decisiva de los
miembros de la familia de la saga de los Gorrión, la valentía de los cofrades
del Huerto, la iniciativa colaboradora de público que presenciaba el cortejo y
que se desprende de sus abrigos para meterse debajo del paso y la intervención decisiva
de muchísimas personas que acompañan aplaudiendo cada levantá, cada chicotá,
del palio hasta llegar a San Francisco.
El hermano mayor de la Hermandad, al recibir la información
de que el paso estaba avanzando con ayuda, y había dejado atrás Santo Domingo,
decide que lo mejor para todos es recoger la cofradía completa, todos juntos y
unidos, en San Francisco. Y esto por varias razones: a) porque el paso de palio
no podría avanzar ni un metro más, b) por evitar graves lesiones físicas en los
costaleros, c) por no acumular más minutos de retrasos “en las tres cofradías
que venían por detrás”, en tanto también miembros del Consejo presentes
-Antonio Espinar y Carlos Ríos- solicitaban -con razón- una rápida
determinación y d) porque desde el principio se tuvo claro no partir la
cofradía ni dejar a la Virgen sola. Esta decisión es felicitada por el respaldo
incondicional, numerosísimo, de los hermanos que se abrazan, uno tras otro, al
hermano mayor de la Hermandad y así se lo hacen saber. La confirmación de que se
ha tomado la mejor decisión dadas las circunstancias es una constante en los
hermanos de la Hermandad tanto una vez recogida la cofradía como al día
siguiente en las incesantes llamadas de adhesión y apoyo a la Junta de
Gobierno.
CUARTO: La Hermandad, a través de su Hermano Mayor, ha pedido
personal y directamente disculpas -y aún así las reiteramos a través de este
comunicado- a todas las Hermandades que sufrieron el retraso producido por la
imposibilidad de avance del palio de María Santísima de la Esperanza. Nada más lejos de nuestra voluntad que
acarrear este perjuicio a tan admiradas corporaciones hermanas.
QUINTO: La Junta de Gobierno hubiese deseado enviar el
presente comunicado conjuntamente con el del capataz Álvaro Barba pero éste nos
solicitó difundir el suyo tan pronto nos fue entregado.
Nuestro Señor Jesucristo nos guíe y proteja siempre.
EL
HERMANO MAYOR Y LA JUNTA DE GOBIERNO
Jerez de
la Frontera, 20 de abril del año de Gracia del Señor de 2022
domingo, 17 de abril de 2022
Felicitación Pascual
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
Domingo
de Resurrección (ciclo C)
«Verdaderamente
ha resucitado el Señor»
La historia de Dios con el hombre
siempre está entretejida de hechos reales, de acontecimientos históricos, de
pasajes que han sucedido verdaderamente. La noche del Sábado Santo empieza a
vislumbrarse, con la tumba vacía, la noticia más sorprendente de la historia.
Una tumba vacía y, en torno a ella, muchas interpretaciones. Pero hubo una
interpretación basada en apariciones, en encuentros, en un choque con la nueva
realidad: «Verdaderamente ha resucitado el Señor» (Lc 24,
34). Esta es la primera confesión de fe. Es el primer paso que dan los
discípulos para empezar a ser cristianos; no solo oyentes de Jesús, sino
cristianos, partícipes de su vida. Es el choque con un acontecimiento real. Fue
el primer credo, la primera canción cristiana, el primer coro de la Iglesia:
«Verdaderamente ha resucitado el Señor».
En aquella noche, el «hágase» del
comienzo de la creación (cf. Gn 1)
fue pronunciado por Dios de un modo enteramente nuevo. Aquella noche empezó el
día octavo de la creación, la plenitud de la creación. Pero a este «hágase» de
Dios, cuya respuesta es la Resurrección de
Jesús, responde esta confesión de fe: «Verdaderamente ha resucitado el Señor».
Ahora la respuesta no es simplemente la gratitud de los primeros hombres, sino
la conciencia pronunciada de que Dios ha intervenido definitivamente en la
vida.
Hoy, el credo, la confesión de fe, está
amenazado. A veces se piensa que lo importante son los valores: si Jesús
resucitó verdaderamente o si aquello fue un símbolo no es esencial, lo
fundamental es que eso genere bondad, justicia… Si el punto de partida es un símbolo
o una realidad sería secundario. ¿Pero cómo va a ser secundario? ¿Cómo puede
generar valores reales, conductas hondas, un símbolo o una mentira? ¿Cómo la no
verdad puede engendrar bien? Así podemos llegar a un cierto cristianismo de
valores éticos, donde lo importante es ser buenos, donde se predique el
pluralismo, el respeto, pero nada más. Estos cristianos están a punto de dejar
de serlo, si no lo han dejado ya.
El cristiano auténtico sigue gritando:
«Verdaderamente ha resucitado el Señor». ¿Sabéis cuál es el mayor obstáculo
para creer esto? La crisis de esperanza. Cuando tanta gente dice: «Estoy
perdiendo la fe», al final uno se da cuenta de que lo que está sucediendo no es
una crisis de fe, sino de esperanza, que afecta a la fe. Puede creer en la Resurrección,
pero como no ve los efectos, como la vida sigue igual, como la violencia es la
misma, como no avanza en santidad, afirma que no puede seguir creyendo. La
crisis de esperanza afecta negativamente a la fe.
Este domingo es el día para gritar con
fuerza: «Verdaderamente ha resucitado el Señor». Encendamos las luces de la fe,
recuperemos el uso de la palabra. Fuera los rumores, las dudas y vacilaciones.
Pronunciemos afirmativa y claramente: «Verdaderamente ha resucitado el Señor».
Esto conduce al testimonio, y el
testimonio puede conducir, antes o después, al martirio. Empiezan el acoso, la
antipatía, el ataque, de unos y de otros, por unos motivos o por otros.
Entonces, el miedo, la inseguridad, conducen al silencio, al disimulo, al
anonimato. Y poco a poco, conforme uno va ocultando su pertenencia y su
confesión, la fe va desapareciendo. Hoy hay tantos mártires en tantos lugares.
Personas que dan la cara para mantener la fe en la plaza pública, para defender
la vida frente al aborto y la eutanasia, médicos que se juegan su porvenir y el
pan de sus hijos, fieles y sacerdotes que mueren en atentados en países donde
la Iglesia está perseguida, familias que tienen que hacer sus maletas y emigrar
para empezar y tratar de vivir con un mínimo de seguridad…
Es tiempo de martirio, es tiempo de
confesión de fe. No basta ser bueno, porque no se puede ser bueno si no se
recibe la bondad de Dios, que viene por la fe: «Verdaderamente ha resucitado el
Señor».
JUAN ANTONIO RUIZ RODRIGO
Director de la Casa de Santiago
de Jerusalén
Evangelio
El primer día de la semana, María la
Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa
quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro
discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al
Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo camino
del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que
Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro, e, inclinándose, vio los
lienzos tendidos; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró
en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían
cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al
sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura:
que él había de resucitar de entre los muertos.
Juan 20, 1-9
sábado, 16 de abril de 2022
jueves, 14 de abril de 2022
¡Hoy nuestra Hermandad se hace de nuevo cofradía!
¡Gracias a todos los hermanos nazarenos, costaleros, monaguillos,
acólitos, acereros por ser artífices de esta grandeza anual que nos legaron
nuestros mayores!
miércoles, 13 de abril de 2022
martes, 12 de abril de 2022
Homenaje a Luis Santiago
La Junta de Gobierno ha
reservado para la Semana Santa el merecido homenaje que tributara este pasado
Miércoles de Ceniza al ejemplar devoto del Señor Luis Santiago Vargas por las
saetas -siempre prodigiosas, siempre poderosas- que cada año dedica al Divino
Nazareno Franciscano.
Las lágrimas de Luis,
tras recibir el tributo de nuestra Hermandad, hablan por sí mismas de la nobleza
de su corazón.
lunes, 11 de abril de 2022
domingo, 10 de abril de 2022
sábado, 9 de abril de 2022
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
Domingo
de Ramos (ciclo C)
El
pórtico de la Semana Santa
Es Domingo de Ramos, el pórtico de la
Semana Santa, la semana mayor de los cristianos, en la que vamos a celebrar la
Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Un año más, entraremos de lleno en el
misterio que es el corazón de nuestra fe: seguiremos de cerca al Señor en su
entrada triunfal en Jerusalén, penetraremos en los sentimientos de Cristo, que
intuyen las oscuras cavilaciones del sanedrín judío y la cobardía cómplice de
las autoridades romanas. Viviremos con Jesús la angustia del prendimiento, el
amargo dolor de la flagelación, de la coronación de espinas y del camino hacia
el Calvario, la soledad y el abandono del Padre en la cruz, y también la
inmensa alegría de su Resurrección en la mañana de Pascua.
En el Domingo de Ramos proclamamos
lecturas preciosas que merecen comentarios profundos. Es tan bella la liturgia
de este día que basta dejarse llevar por ella para acceder al mensaje del
misterio que celebramos.
La primera lectura está tomada del
profeta Isaías: el tercer canto del siervo, que tanto nos impresiona en la
liturgia del misterio pascual. Habla del discípulo que recibe la palabra para
poder consolar al que está agobiado, y que esa palabra que él ha recibido al
abrir de verdad el oído del corazón le va a poner frente a unos enemigos que le
golpean, le tiran de la barba, le ofenden, escupen… Este canto presenta al
siervo sufriente como el oyente de la Palabra, el que escucha atentamente la
voluntad de Dios. ¡Qué bonito canto! ¡Y qué profético! ¡Cómo encierra en unos
versos prácticamente toda la historia de la salvación!
Esta lectura, que apunta al sufrimiento,
viene respondida por el salmo 21 (22): «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado?». Es un salmo muy especial, en primer lugar, por el contenido: el
siervo, el hombre justo, que está en una situación de sufrimiento en el límite
y que, sin embargo, continúa fiel a Dios. Pero, sobre todo, es importante para
nosotros este salmo porque lo rezó Jesús en la cruz: es la oración que
conservamos de Él. Es cierto que el Evangelio solo cita la primera frase («Dios
mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»: Mc 15, 34; Mt 27, 46), y que
incluso algunos –quedándose en estas palabras– han interpretado el grito de
Jesús como cercano a la desesperación, como si en ese momento hubiera acogido
en su alma todo el sufrimiento del condenado para pagar por él. Aunque puede
haber parte de esto: de solidaridad con el hombre que está en el borde de la
esperanza, la lectura completa del salmo nos indica otra cosa: es un salmo de
esperanza en el límite del sufrimiento. Después de narrar una situación
imposible, insufrible, se abre a la esperanzay grita su confianza en Dios:
«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».
En el Evangelio encontramos la lectura
de la Pasión. Es la primera vez que se lee la Pasión completa en estos días. Es
una lectura para meditar durante muchas horas. Hay tantos detalles en este
amplio relato de la Pasión de Jesús: la Cena, la traición, Pedro, el juicio
religioso y civil… Nosotros nos centraremos en ese grito de Jesús: «Dios mío,
Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Y nos fijaremos en el grado de soledad,
de abandono, de tristeza.
La cruz tiene mucho contenido. Y una de
sus grandes dimensiones es la soledad, la no compañía: ni de Dios ni de los
hombres. La soledad en el corazón de Jesús es tremenda. Sus discípulos le han
abandonado: uno le ha traicionado, otro le ha negado… Jesús desciende a los
infiernos de la soledad, del abandono, de la miseria. Su cruz es un descenso a
la tristeza, a las burlas de lo más profundo que Él había mostrado al hombre.
La cruz es un gran signo del exilio de Dios: Dios es el gran exiliado por amor
al hombre. El hombre expulsado del «paraíso» –porque él se ha expulsado– va a
tener ahora una compañía: la compañía de Dios que se expulsa del «paraíso» por
amor y con amor.
¡Qué mejor súplica a Dios para estos
días que pedirle que introduzca en nuestros corazones los sentimientos de su
Hijo en la cruz, como la carta de san Pablo a los filipenses! ¡Sería un regalo
tan hermoso! Que el Señor nos conceda los sentimientos de Cristo, que penetren
en nuestro corazón, que se hagan carne de nuestra carne, que suframos con Él y
en Él, que sintamos en sus sentimientos. ¡Qué Semana Santa sería más distinta!
¡Y qué vivencia del misterio pascual tan hermosa! Solo entonces el Señor nos
hará comprender el sentido tan profundo de aquello que miramos y contemplamos:
la cruz.
JUAN ANTONIO RUIZ RODRIGO
Director de la Casa de Santiago
de Jerusalén
Evangelio
En aquel tiempo, Pilato le preguntó:
«¿Eres tú el rey de los judíos?». Él le responde: «Tú lo dices». Pilato dijo a
los sumos sacerdotes y a la gente: «No encuentro ninguna culpa en este hombre».
[…] Pilato, al oírlo, preguntó si el hombre era galileo; y, al enterarse de que
era de la jurisdicción de Herodes, que estaba precisamente en Jerusalén por
aquellos días, se lo remitió. […] Herodes, con sus soldados, lo trató con
desprecio y, después de burlarse de él, poniéndole una vestidura blanca, se lo
remitió a Pilato. […] Pilato, después de convocar a los sumos sacerdotes, a los
magistrados y al pueblo, les dijo: «Me habéis traído a este hombre como
agitador del pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros y
no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas de que lo acusáis; pero
tampoco Herodes, porque nos lo ha devuelto: ya veis que no ha hecho nada digno
de muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré». Ellos vociferaron en
masa: «¡Quita de enmedio a ese! Suéltanos a Barrabás». […] Pilato volvió a
dirigirles la palabra queriendo soltar a Jesús, pero ellos seguían gritando:
«¡Crucifícalo, crucifícalo!». […] Pilato entonces sentenció que se realizara lo
que pedían: soltó al que le reclamaban (al que había metido en la cárcel por
revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su voluntad. Mientras lo
conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y
le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús. Lo seguía un gran
gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos
por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis
por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que vienen días
en los que dirán: “Bienaventuradas las estériles y los vientres que no han dado
a luz y los pechos que no han criado”. Entonces empezarán a decirles a los
montes: “Caed sobre nosotros”, y a las colinas: “Cubridnos”; porque, si esto
hacen con el leño verde, ¿qué harán con el seco?». Conducían también a otros
dos malhechores para ajusticiarlos con él. Y cuando llegaron al lugar llamado
La Calavera, lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y
otro a la izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que
hacen». Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suertes. […] Se burlaban
de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:
«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo». Había también por encima
de él un letrero: «Este es el rey de los judíos». Uno de los malhechores
crucificados lo insultaba diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo
y a nosotros». Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía: «¿Ni
siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo
estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en
cambio, este no ha hecho nada». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues
a tu Reino». Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el
paraíso». Era ya como la hora sexta, y vinieron las tinieblas sobre toda la
tierra, hasta la hora nona, porque se oscureció el sol. El velo del templo se
rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: «Padre, a tus manos encomiendo
mi espíritu». Y, dicho esto, expiró.
Lucas 23, 1-49