BLOG OFICIAL DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA-CRUCIS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

jueves, 31 de marzo de 2022
miércoles, 30 de marzo de 2022
El joven oficial de Junta de Gobierno Adrián Zarzuela ha sido nombrado por nuestro hermano mayor como mayordomo segundo del Cabildo de Oficiales de nuestra querida Hermandad de las Cinco Llagas
El equipo de mayordomía de
nuestra Hermandad de las Cinco Llagas, bajo las directrices y coordinación de
la querida hermana mayordoma Carmen María Ruiz-Henestrosa, suma a su estructura
el nombramiento, a cargo del hermano mayor Ernesto Romero, de quien a partir de
ahora ostentará el cargo específico de mayordomo segundo: el joven miembro de
Junta Adrián Zarzuela. Tanto Carmen como Adrián lideran así el amplio grupo de
hermanos que con ilusión y fuerza vienen trabajando en un ámbito tan importante
para la Hermandad como es sin duda la mayordomía. Enhorabuena al hermano Adrián
por su designación, fruto de un buen hacer y una entrega digna de los mejores
elogios.
martes, 29 de marzo de 2022
lunes, 28 de marzo de 2022
Jubiloso natalicio
El pasado día 12 de marzo –festividad de San
Inocencio, Papa- vino al mundo el pequeño Rafael Soto Hurtado, pesando 3,500 kgrs.
domingo, 27 de marzo de 2022
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
IV
Domingo de Cuaresma (ciclo C)
El
corazón del Padre
El camino cuaresmal que hemos emprendido
este año a través de la escucha del Evangelio de Lucas está orientado al
anuncio de la misericordia divina, que provoca en nosotros la conversión
atrayéndonos a Dios.
Al comienzo del capítulo 15, Lucas dice
que los recaudadores de impuestos, es decir, los que eran manifiestamente
pecadores, gente perdida, vinieron a escuchar a Jesús. ¿Por qué se sintieron
atraídos por Él, mientras huían de los sacerdotes y los fieles observantes de
la Ley? Sintieron que estos no los querían, sino que los juzgaban y
despreciaban. Jesús, en cambio, tenía otra mirada. Él siente compasión: no juzga
ante quien está, no lo condena, sino que va a buscarlo donde se encuentra, en
su pecado, para ofrecerle una relación de amistad, la posibilidad de caminar
juntos, de compartir la vida sin prejuicios. Así, los pecadores acudían a
Jesús, lo cual escandalizaba a los fariseos y escribas, que murmuraban
diciendo: «Este acoge a los pecadores y hasta come con ellos» (Lc 15, 2).
Jesús, por tanto, se ve obligado a defenderse, y no lo hace con violencia ni
siquiera haciendo elogio de sí mismo, sino contándoles algunas parábolas. Este
domingo escuchamos la conocida parábola del hijo pródigo, o mejor, de los dos
hijos perdidos y del padre pródigo de amor. Es la gran parábola del Evangelio
de Lucas, que presenta a Dios de la manera más tierna que es posible. En ella podríamos
distinguir cuatro escenas diferentes:
1. La ruptura con el hogar (Lc 15,
12-13). El hijo se va, no quiere ser hijo. Considera que la herencia es su
derecho. De este modo, exigir la herencia es negar al padre y es marcharse.
Aunque no se hubiera ido físicamente se habría ido. Todos somos hijos pródigos,
porque todos –¡cuántas veces!– hemos intentado apropiarnos de la herencia y
hacer nuestra vida al margen del hogar divino.
2. El fracaso del hijo pródigo, su
desconsuelo (Lc 15, 14-19). El hijo se marcha, pero pronto malgasta toda la
herencia, quedando así sin dinero, hasta el punto de tener que ponerse a
trabajar para sobrevivir. Es un elemento significativo el cerdo, ya que en el
judaísmo es considerado un animal impuro. De este modo, este pobre hijo está al
servicio del animal impuro, de lo que no es ni siquiera digno de ser alimento
del hombre digno. ¡Cuánta hambre y esclavitud! El hijo se ha degradado. Apenas
queda en él rastro de su antigua dignidad. Sin embargo, queda todavía en él un
poco de nostalgia del hogar que ha abandonado, de la casa de su padre.
3. La salida del padre al encuentro del
hijo (Lc 15, 20-24). Es la escena central. El hijo se iba a arrodillar, a
humillar, a pedir perdón. Pero el que realmente se humilla, el que sale, es el
padre. Quien agradece de verdad la vuelta es el padre, porque el hijo para el
padre es mucho más que un bien, es su corazón. En el fondo de ese abrazo hay
gratitud por parte del padre, como si llegara a decirle: «¡Gracias, hijo, por
venir!». El hijo se esperaba un rechazo, y se encuentra todo lo contrario. Hay
un abrazo de ternura, de amor infinito. Es la bondad llegando al límite. Y todo
se traduce en música, en gritos, en alegría, y en la matanza de un ternero
cebado (cf. Gn 18, 7).
4. La envidia del hijo mayor (Lc 15,
25-31), que se escandaliza y acusa al padre de faltar a la justicia. Su hermano
se marchó, y la herencia que queda es de él, que siempre ha estado junto a su
padre, sin recibir ninguna fiesta. Sin embargo, el padre se entristece, porque
ve que está perdiendo ahora al otro hijo, o que lo ha perdido hace tiempo:
«Hijo, […] este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo
hemos encontrado». De este modo, el padre está invitando a su hijo mayor a
contemplar lo que es el corazón del padre, a convertirse y a acudir a su
hermano. ¡Qué espléndida parábola la de este domingo! Todos nosotros tenemos
necesidad de un padre como nos presenta el Evangelio, todos necesitamos un
hogar como este, donde no solo seamos acogidos, sino abrazados con alegría.
Este el amor de Dios. Perdonar no es soportar, es salir. Perdonar es siempre
una acción positiva: es ir al encuentro, es acoger. ¡Bonita tarea en esta
Cuaresma del Señor!
JUAN ANTONIO RUIZ RODRIGO
Director de la Casa de Santiago
de Jerusalén
Evangelio
En aquel tiempo, solían acercarse a
Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los
escribas murmuraban, diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos
dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les
repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo
suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo
perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre
terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de
los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos.
Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba
nada. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen
abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré
en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y
contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus
jornaleros”. Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba
lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr,
se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra
el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”. Pero el padre dijo a
sus criados: “Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo
en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo;
comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha
revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado”. Y empezaron a celebrar el
banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la
casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó
qué era aquello. Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha
sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. Él se indignó
y no quería entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él
respondió a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer
nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete
con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus
bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”. El padre le dijo: “Hijo,
tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un
banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido;
estaba perdido y lo hemos encontrado”».
Lucas 15, 1-3. 11-32
sábado, 26 de marzo de 2022
viernes, 25 de marzo de 2022
Redes sociales: La Hermandad de las Cinco Llagas abre cuentas oficiales en Instagram, Facebook y Twitter
A través
de las mismas ofrecerá la información más actualizada de esta corporación
nazarena de la Madrugada Santa, así como fotografías, vídeos, curiosidades
históricas y enlaces de interés.
Se
cumple así una de las propuestas del actual equipo de gobierno presidido por el
recientemente elegido hermano mayor Ernesto Romero del Castillo.
https://www.instagram.com/hdadlascincollagas/
https://www.facebook.com/hdadlascincollagas
https://twitter.com/hdadcincollagas
jueves, 24 de marzo de 2022
Recordatorio: mañana viernes 25 de marzo, reparto de papeletas de sitio en la Casa de Hermandad
- Hermanos de nueva
incorporación para la próxima Madrugada Santa 2022: viernes 25 de marzo de 18,00 a 21,30 horas.
Casa de Hermandad.
- P.S.:
Todo hermano que desee participar en la estación de penitencia como monaguillo
debería haberlo participarlo a la Diputación Mayor de Gobierno a través del
hermano oficial don Raúl Pérez antes del 17 de marzo (teléfono 605026518).
Es importante constatar que las cédulas de sitio serán repartidas y
despachadas de modo individual con el propósito además de que los hermanos
puedan confiar y transmitir en la mayor privacidad posible aquellas
circunstancias personales propias -y nunca ejerciendo de intermediario o de
portavocía de terceros- que consideren de necesaria comunicación.
Para ejercitar la teologal virtud de la CARIDAD, todo
hermano se impondrá el deber de acercarse a retirar dicha cédula
/papeleta junto con algún litro de leche o kilogramo alimento no perecedero para
poder paliar en alguna mínima medida los siempre tristes pormenores de los más
desfavorecidos. Para aquéllos que quieran colaborar con Ucrania, el Consejo de
la Unión de Hermandades nos ha solicitado catéteres o vías (material
sanitario), que también se podrán aportar en la misma jornada de recogida de
papeletas.
Respecto a la petición de cruces y promesas, de todos es bien conocido
que la Cofradía estacionará con un número máximo de diez cruces de
penitencia y que, bajo ningún concepto o motivo aparentemente justificado, se
entregará una más. En este sentido, nuestros cofrades dilucidarán que sus
promesas se pueden plasmar de muchos modos o formas. Una de ellas,
edificantísima, no es sino continuar aquella consuetudinaria costumbre de
nuestros primeros cortejos penitenciales, cuya práctica totalidad de nazarenos
tenían a bien besar con sus pies descalzos el frío asfalto de la
Madrugada. Ténganse no obstante muy en cuenta las palabras del Venerable Papa
Pío XII en su carta encíclica Mystici Corporis Christi: “Misterio
verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante: Que la salvación de
muchos dependa de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros
del Cuerpo Místico de Cristo”.
Oración del Papa para consagrar Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado
El texto ha sido
enviado a todos los obispos del Mundo para que se cumpla la voluntad de la
Virgen de Fátima y para que acabe la guerra.
Fuente: ALETEIA
El papa Francisco consagrará a Rusia
y Ucrania al Inmaculado Corazón de María durante una celebración penitencial el 25 de
marzo de 2022 en la Basílica de San
Pedro en pleno apogeo de la guerra.
El mismo gesto será realizado el mismo día desde
el santuario de Fátima, en Portugal, por el Capellán Apostólico Cardenal Konrad
Krajewski.
Desde que el ejército ruso invadió Ucrania el 25
de febrero, el Obispo de Roma ha pedido en repetidas ocasiones el fin de la
«guerra atroz» y de los «ríos de sangre y lágrimas».
El pontífice cumplirá un gesto de gran valor
espiritual: durante una celebración penitencial en Cuaresma, unirá a los dos
países de Europa del Este consagrándolos juntos a la Santísima Virgen.
Asimismo, Francisco para obedecer a la voluntad
de la Virgen en las apariciones de Fátima de hace cien años ha pedido a los
obispos del mundo para que se unan él y lo acompañen en este solemne Acto de
Consagración. Ahora, les ha enviado el texto de la oración
mariana a recitar ese día.
Acoge, oh Madre, nuestra súplica. Tú, estrella del mar, no nos
dejes naufragar en la tormenta de la guerra.
Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de
reconciliación. Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al
mundo.
Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.
Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.
Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar. Reina
de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.
Reina de la paz, obtén para el mundo la paz.
La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha
difundido hoy el texto enviado a los obispos del mundo y traducido en 33
idiomas; desde el español, el inglés hasta el chino o el tailandés:
“Acto de Consagración al Corazón
Inmaculado de María” de Rusia y Ucrania:
Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de
tribulación, recurrimos a ti. Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces,
nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces
hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la
paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz.
Nosotros hemos perdido la senda de la paz. Hemos olvidado la
lección de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de caídos
en las guerras mundiales. Hemos desatendido los compromisos asumidos como
Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sueños de paz de los pueblos y
las esperanzas de los jóvenes.
Nos hemos enfermado de avidez, nos hemos encerrado en intereses
nacionalistas, nos hemos dejado endurecer por la indiferencia y paralizar por
el egoísmo. Hemos preferido ignorar a Dios, convivir con nuestras falsedades,
alimentar la agresividad, suprimir vidas y acumular armas, olvidándonos de que
somos custodios de nuestro prójimo y de nuestra casa común.
Hemos destrozado con la guerra el jardín de la tierra, hemos
herido con el pecado el corazón de nuestro Padre, que nos quiere hermanos y
hermanas. Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo, menos a nosotros
mismos. Y con vergüenza decimos: perdónanos, Señor.
En la miseria del pecado, en nuestros cansancios y fragilidades,
en el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra, tú, Madre Santa, nos
recuerdas que Dios no nos abandona, sino que continúa mirándonos con amor,
deseoso de perdonarnos y levantarnos de nuevo. Es Él quien te ha entregado a
nosotros y ha puesto en tu Corazón inmaculado un refugio para la Iglesia y para
la humanidad. Por su bondad divina estás con nosotros, e incluso en las
vicisitudes más adversas de la historia nos conduces con ternura.
Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón,
nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamás de visitar e invitar a la
conversión.
En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos. Repite a
cada uno de nosotros: “¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”. Tú sabes
cómo desatar los enredos de nuestro corazón y los nudos de nuestro tiempo.
Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que tú, sobre todo en estos
momentos de prueba, no desprecias nuestras súplicas y acudes en nuestro
auxilio.
Así lo hiciste en Caná de Galilea, cuando apresuraste la hora de
la intervención de Jesús e introdujiste su primer signo en el mundo. Cuando la
fiesta se había convertido en tristeza le dijiste: «No tienen vino» (Jn 2,3).
Repíteselo otra vez a Dios, oh Madre, porque hoy hemos terminado
el vino de la esperanza, se ha desvanecido la alegría, se ha aguado la
fraternidad. Hemos perdido la humanidad, hemos estropeado la paz. Nos hemos
vuelto capaces de todo tipo de violencia y destrucción. Necesitamos
urgentemente tu ayuda materna.
Acoge, oh Madre, nuestra súplica.
Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.
Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.
Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo.
Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.
Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.
Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar. Reina
de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad. Reina
de la paz, obtén para el mundo la paz.
Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones endurecidos.
Que las lágrimas que has derramado por nosotros hagan florecer este valle que
nuestro odio ha secado. Y mientras el ruido de las armas no enmudece, que tu
oración nos disponga a la paz.
Que tus manos maternas acaricien a los que sufren y huyen bajo el
peso de las bombas. Que tu abrazo materno consuele a los que se ven obligados a
dejar sus hogares y su país. Que tu Corazón afligido nos mueva a la compasión,
nos impulse a abrir puertas y a hacernos cargo de la humanidad herida y
descartada.
Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz, Jesús,
viendo al discípulo junto a ti, te dijo: «Ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26), y
así nos encomendó a ti. Después dijo al discípulo, a cada uno de nosotros: «Ahí
tienes a tu madre» (v. 27).
Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra
historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de
la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti.
El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor,
recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos
diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria.
Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente
encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la
Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania.
Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz
que cese la guerra, provee al mundo de paz. El “sí” que brotó de tu Corazón
abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por
medio de tu Corazón, la paz llegará.
A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana,
las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las
esperanzas del mundo.
Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la
tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer
del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo, vuelve a traernos la armonía
de Dios.
Tú que eres “fuente viva de esperanza”, disipa la sequedad de
nuestros corazones. Tú que has tejido la humanidad de Jesús, haz de nosotros
constructores de comunión. Tú que has recorrido nuestros caminos, guíanos por
sendas de paz.
Amén.
miércoles, 23 de marzo de 2022
martes, 22 de marzo de 2022
lunes, 21 de marzo de 2022
Recordatorio: CABILDO GENERAL ORDINARIO ‘INFORMATIVO DE SALIDA PROCESIONAL’ el próximo martes 22 de marzo
En virtud
de lo tipificado en la Normativa Diocesana de Hermandades y Cofradías
(Capítulo 6, Apartado 6.2, artículo 43), esta señera corporación nazarena
celebrará, en su Sala Capitular, Cabildo General Ordinario ‘Informativo de
Salida Procesional’ el martes 22 de marzo, a las 20,30 horas en primera
convocatoria y media hora después en segunda, con arreglo al siguiente:
ORDEN
DEL DÍA
1. Invocación
al Espíritu Santo.
2. Lectura
del borrador del acta del Cabildo General Ordinario anteriormente celebrado y
su aprobación si procediese.
3. Información
relativa a la Estación de Penitencia de la Madrugada Santa.
4. Ruegos
y preguntas.
5. Acción
de Gracias y oración por los hermanos cofrades difuntos.
Lo que
comunicamos a efectos de citación y asistencia al mismo, rogándole la máxima
puntualidad.
domingo, 20 de marzo de 2022
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
III
Domingo de Cuaresma (ciclo C)
La
llamada a la conversión
En este tercer domingo de Cuaresma se nos invita a volver a Dios con todo nuestro
corazón, mente y fuerzas. El Evangelio presenta la escena de algunas personas que se
acercan a Jesús, y le hablan de un hecho ocurrido en el templo donde Pilato
había mezclado la sangre de unos galileos (probablemente zelotes) con la sangre
de los sacrificios. Según la mentalidad religiosa de la época, sucesos como
este indicaban un signo del castigo de Dios por el pecado, de tal manera que un
evento trágico se convertía en ocasión de juicio sobre las víctimas. Jesús, en
cambio, lee este acontecimiento desde el punto de vista de una invitación a la
conversión. Recuerda otro grave accidente, el derrumbe de la torre de Siloé que
había causado la muerte de 18 personas, y dice: «Si no os convertís, todos pereceréis
de la misma manera» (cf. Lc 13, 5).
Jesús está invitando a no mirar si los
demás eran o no culpables, sino a preguntarse por ellos mismos, porque cada uno
es pecador y merece cualquier tipo de desastre. Todos necesitamos del
arrepentimiento y del perdón.
Para reforzar la invitación a la
conversión, Jesús narra la parábola de la higuera estéril de la que todos
comprendemos que no corresponde al hombre juzgar sobre la fecundidad o
esterilidad de alguien, y menos aún erradicar o excluir a los que se consideren
inútiles desde nuestra pobre y corta visión. Notamos, por tanto, que la
parábola contrapone la dureza del juicio humano al sacrificio del amor (como
trabajo, como compromiso, haciendo siempre todo lo posible). De este modo,
Jesús presenta la compasión y la paciencia de Dios incluso ante las situaciones
más desesperadas, y deja el juicio solo a Dios, porque Él es quien
conoce profundamente nuestro corazón.
El Evangelio de este
domingo es una invitación a tener cuidado para que en nosotros no se frustre el
plan divino, para que no estropeemos lo que Dios nos tiene preparado. Hay
tiempo, y la vida es un proceso. Pero hay siempre necesidad de conversión
personal. No miremos tanto el pecado de los demás, aunque sea muy notorio y
escandaloso. Mirémonos cada uno de nosotros a nosotros mismos.
Jesús plantea de este modo la
conversión. Es la llamada típica de la Cuaresma. ¡Qué gracia tan grande el que
Dios nos ilumine para que podamos ver sin desesperación y sin odio hacia
nosotros mismos, sin desprecio, el pecado que hay en nosotros! El pecado
personal oculto porque tal vez la costumbre lo diluye. El pecado de complicidad
por nuestros silencios y cobardías ante tantas injusticias. El pecado de no
haber mirado el rostro de nuestro prójimo para descubrir su necesidad y su
debilidad.
Sí, somos pecadores. Y lo somos de
verdad, no en general. Debemos especificar, concretar, dar nombre a nuestro
pecado, si queremos que Dios ponga su mano redentora en ese pecado. Pero muchas
veces no nos atrevemos, miramos hacia otro lado, y entonces descubrimos con
mucha facilidad el pecado ajeno. Pero, ¿y mi pecado? ¿Y mi relación con Dios?
¿Y mi historia personal? Si yo hubiera sido fiel, si yo hubiera recibido el
amor de Dios y hubiera respondido de verdad, ¿cómo sería hoy? ¿Qué grado de
santidad tendría? ¿Por qué no nos lo preguntamos? ¿Por qué no nos damos cuenta
–sin desesperanza– de que hemos desaprovechado muchas oportunidades de
santidad, ofendiendo a Dios tantas veces, casi sin querer enterarnos de lo que
hacíamos? ¿Cómo han sido nuestros sentimientos hacia Dios? ¿Y hacia los demás?
¿Qué decepciones y rencores guardamos todavía en el corazón sin que acaben de
cicatrizar? ¿Qué posición tenemos en la familia: de servicio, de cariño, de
perdón, de humildad…? ¿Cómo utilizamos nuestras palabras, nuestros comentarios?
¿Qué hablamos de los demás? ¿Cómo administramos nuestros bienes? Tantas y
tantas preguntas…
Pero miremos al Señor, pidámosle la
gracia de la conversión. Cuando buscamos a Dios en la oración, lo miramos cara
a cara y recibimos su Palabra, encontramos una valoración muy honda y
trascendente que nos empuja a solidarizarnos con los oprimidos, a rectificar
nuestros sentimientos, a amar a todos, a luchar contra la injusticia, pero
desde el amor a la persona y no desde el odio a un sector de la sociedad. La
presencia de Dios en mi vida, el Espíritu Santo que habita en nuestro corazón,
nos abre a la verdad y nos empuja a la conversión. Desde ahí descubrimos el
rostro del Señor, la Palabra nos presenta a un Jesús vivo, y la Eucaristía nos
hace alimentarnos de Él. Es entonces cuando empezamos a descubrir que hasta
cuando nuestra conciencia no nos acusa estamos muy lejos de la santidad divina.
Pero no nos desesperemos, no nos odiemos a nosotros mismos, no nos
despreciemos. Tratémonos con cariño, veamos nuestras heridas y vayamos al Señor
para que nos cure.
JUAN ANTONIO RUIZ RODRIGO
Director de la Casa de Santiago
de Jerusalén
Evangelio
En aquel momento se presentaron algunos
a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la
de los sacrificios que ofrecían. Jesús respondió: «¿Pensáis que esos galileos
eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os
digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos 18
sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más
culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os
convertís, todos pereceréis de la misma manera». Y les dijo esta parábola: «Uno
tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo
encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar
fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el
terreno?”. Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año y mientras
tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante.
Si no, la puedes cortar”».
Lucas 13, 1-9
sábado, 19 de marzo de 2022
viernes, 18 de marzo de 2022
jueves, 17 de marzo de 2022
Recordatorio: el próximo sábado 19 de marzo, reparto de papeletas de sitio en la Casa de Hermandad
- Hermanos que la retiraron para la
estación de penitencia de la Madrugada Santa de 2019 o aquellos que, no
habiendo formado parte de la comitiva nazarena ese año, sí lo hayan hecho con
anterioridad antaño–: sábado 19 de marzo en horario
de 17,30 a 22,30 horas. Casa de Hermandad.
- Hermanos de nueva
incorporación para la próxima Madrugada Santa 2022: viernes 25 de marzo de 18,00 a 21,30 horas.
Casa de Hermandad.
- P.S.:
Todo hermano que desee participar en la estación de penitencia como monaguillo
debería haberlo participarlo a la Diputación Mayor de Gobierno a través del
hermano oficial don Raúl Pérez antes del 17 de marzo (teléfono 605026518).
Es importante constatar que las cédulas de sitio serán repartidas y
despachadas de modo individual con el propósito además de que los hermanos
puedan confiar y transmitir en la mayor privacidad posible aquellas
circunstancias personales propias -y nunca ejerciendo de intermediario o de
portavocía de terceros- que consideren de necesaria comunicación.
Para ejercitar la teologal virtud de la CARIDAD, todo
hermano se impondrá el deber de acercarse a retirar dicha cédula
/papeleta junto con algún litro de leche o kilogramo alimento no perecedero para
poder paliar en alguna mínima medida los siempre tristes pormenores de los más
desfavorecidos. Para aquéllos que quieran colaborar con Ucrania, el Consejo de
la Unión de Hermandades nos ha solicitado catéteres o vías (material
sanitario), que también se podrán aportar en la misma jornada de recogida de
papeletas.
Respecto a la petición de cruces y promesas, de todos es bien conocido
que la Cofradía estacionará con un número máximo de diez cruces de
penitencia y que, bajo ningún concepto o motivo aparentemente justificado, se
entregará una más. En este sentido, nuestros cofrades dilucidarán que sus
promesas se pueden plasmar de muchos modos o formas. Una de ellas,
edificantísima, no es sino continuar aquella consuetudinaria costumbre de
nuestros primeros cortejos penitenciales, cuya práctica totalidad de nazarenos
tenían a bien besar con sus pies descalzos el frío asfalto de la
Madrugada. Ténganse no obstante muy en cuenta las palabras del Venerable Papa
Pío XII en su carta encíclica Mystici Corporis Christi: “Misterio
verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante: Que la salvación de
muchos dependa de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros
del Cuerpo Místico de Cristo”.
miércoles, 16 de marzo de 2022
martes, 15 de marzo de 2022
lunes, 14 de marzo de 2022
Rogad a Dios en caridad por el alma de Dª Luisa Corona González