BLOG OFICIAL DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA-CRUCIS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

domingo, 30 de diciembre de 2018
sábado, 29 de diciembre de 2018
viernes, 28 de diciembre de 2018
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
Festividad
de la Sagrada Familia
(ciclo C)
«Iba
creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia»
A lo largo del último siglo se han introducido, de modo
paralelo al curso normal del año litúrgico, determinadas fiestas que tratan de
subrayar algún misterio de la vida del Señor. Hace unas semanas celebrábamos la
solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Ahora nos hallamos ante una fiesta
instaurada unos años antes, por el Papa León XIII. Poniendo el foco en la
familia de Nazaret se destaca no solo el carácter familiar de las fiestas
navideñas, sino también un aspecto esencial de la revelación de Dios a los
hombres. Además, la tradición de la
Iglesia ha visto en la familia un icono de la Santísima Trinidad ,
como lugar en el que se da una comunión de amor, en una entrega interpersonal
y, al mismo tiempo, fecunda.
Un acontecimiento concreto
Tras la celebración de la encarnación y del nacimiento del
Señor descubrimos que este acontecimiento toma cuerpo en el ámbito de una
familia humana. Este ha sido el camino primero y ordinario escogido por Dios
para encontrarse con la humanidad. Una nota que llama la atención es que el
pasaje que leemos no se detiene en describir explícitamente las cualidades de
Jesús, de María y de José, sino en narrar una situación de angustia, ante la
pérdida del niño Jesús en el Templo de Jerusalén durante la fiesta de la Pascua. A partir del
Evangelio tampoco es posible formular una norma de comportamiento sobre cómo ha
de ser la vida familiar. Serán la primera lectura, del libro del Eclesiástico,
y la segunda, de la carta de san Pablo a los Colosenses, las que tracen,
conforme a la inspiración de Dios, las líneas básicas de la institución
familiar. El Eclesiástico, escrito unos 200 años antes de Cristo, canta las
bendiciones prometidas por el Señor a quien honra, respeta y cuida a sus
padres. Por su parte, san Pablo inserta la vida familiar en el ámbito del
mandato del amor que ha de guiar a cualquier grupo de cristianos. Con todo,
pese a no incluir Lucas enseñanzas determinadas sobre la familia, a partir del
texto que leemos se deducen varias consecuencias. En primer lugar, no existe la
familia ideal, sino la familia real y concreta. Quizá hubiéramos esperado un
pasaje en el que destacara la armonía y ausencia de problema alguno en la Sagrada Familia.
Sin embargo, en la escena predomina la angustia, la sorpresa y la falta de
comprensión inicial por María y José. En segundo lugar, afirma el Evangelio que
Jesús «estaba sometido a ellos», es decir, vivía bajo una autoridad. De este
modo, la familia, como espacio natural de la concreción del amor de Dios al
hombre, camina bajo unos lazos de autoridad, donde la educación de los hijos
constituye una tarea primordial para los padres. Pero ello no significa la
anulación de la voluntad de los hijos. De hecho, la expresión más contundente y
clara del Evangelio de este domingo es la de Jesús cuando alega: «¿No sabíais
que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».
La ayuda al crecimiento humano y espiritual
El ejercicio de la autoridad por parte de los padres no
consiste, por lo tanto, en el establecimiento de unos lazos de dominio sobre
los propios hijos, sino en la colaboración con Dios para que puedan ser libres,
teniendo en cuenta que la libertad verdadera consiste en desarrollar al máximo
la capacidad de elegir el bien, o, dicho de otra manera, en decir que sí a la
voluntad de Dios. Cuando escuchamos que Jesús crecía en sabiduría, en estatura
y en gracia ante Dios, se sobreentiende que María y José cooperaron
adecuadamente en la manutención humana del niño, pero, ante todo, se insiste en
que inculcaron en el Señor las profundas raíces religiosas de su pueblo, para
nunca anteponer nada a la voluntad de Dios.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
Los padres de Jesús solían ir cada año a
Jerusalén por la fiesta de la
Pascua. Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según
la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en
Jerusalén, sin que se enteraran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la
caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los
parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.
Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio
de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían
quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se
quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu
padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais?
¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». Pero ellos no
comprendieron lo que les dijo.
Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba
sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba
creciendo en sabiduría, en estatura, y en gracia ante Dios y ante los hombres.
Lucas 2, 41-52
jueves, 27 de diciembre de 2018
Jornada de la Sagrada Familia 2018
Los delegados de Pastoral Familiar y
Defensa de la Vida
de nuestra Diócesis hacen suyas las palabras escritas por nuestros obispos para
esta festividad: “El papa Francisco
recoge, al respecto, en la exhortación Amoris laetitia la siguiente proposición
de los padres sinodales: «Una de las mayores pobrezas de la cultura actual es
la soledad, fruto de la ausencia de Dios en la vida de las personas y de la
fragilidad de las relaciones. Asimismo, hay una sensación general de impotencia
frente a la realidad socioeconómica que a menudo acaba por aplastar a las
familias [...] Con frecuencia, las familias se sienten abandonadas por el
desinterés y la poca atención de las instituciones.” (mensaje de los
obispos de la subcomisión de familia y vida, Jornada Sagrada Familia 2018).
miércoles, 26 de diciembre de 2018
Aviso importante de nuestra Tesorería
Para todos aquellos hermanos que
tienen domiciliadas sus cuotas, el cobro del primer semestre de 2019 se pasará
el próximo día 10 de enero.
viernes, 21 de diciembre de 2018
El próximo sábado 29 de diciembre recibimos en la Casa de Hermandad la visita del Cartero Real
El próximo sábado
29 de los corrientes desde las 18,30 a las 21,00 horas, el Cartero Real
visitará nuestra Casa de Hermandad (c/
Diego Fernández Herrera 6-8) y todos los pequeños que lo deseen podrán
hacerles llegar sus cartas, que serán entregadas en mano a sus Majestades los
Reyes Magos de Oriente. Aquellos niños que deseen escribir su carta in situ
también podrán hacerlo, como si prefieren traerlas escritas desde su domicilio.
jueves, 20 de diciembre de 2018
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
IV
Domingo de Adviento (ciclo C)
«Bendita
tú entre las mujeres»
Si durante los últimos domingos la Palabra de Dios que la
liturgia nos ofrece ha estado dominada por figuras proféticas, entre las cuales
sobresale Juan Bautista, este entra en la escena María, la madre de Jesús. A lo
largo del año celebramos algunas fiestas marianas en fechas señaladas, en las
que conmemoramos cómo la salvación que Dios ha traído a los hombres actúa de
modo especial en María. Así lo destacan particularmente días como la Inmaculada Concepción
o la Asunción
de María. Este cuarto domingo de Adviento se sigue un esquema distinto: la
prioridad es anunciar el próximo nacimiento del Salvador y subrayar que la
madre de Dios es quien mejor ha vivido la espera de la salvación, con amor de
madre, abriéndose a una nueva vida, como nos recuerdan algunas de las oraciones
propuestas para este tiempo.
Dios escoge lo sencillo
No es posible comprender en profundidad el Evangelio de
hoy sin tener en cuenta especialmente la primera lectura, del profeta Miqueas,
quien vivió en el siglo VIII a.C., en tiempos de Isaías, otro de los grandes
profetas del Adviento. Esta lectura remarca la desproporción entre la pequeñez
de la aldea de Belén, «pequeña entre los clanes de Judá» y la gran obra que
Dios llevará a cabo en ella. De un lugar tan insignificante el Señor construirá
a quien ha de ser guía para Israel y quien dominará hasta el confín de la
tierra. Precisamente, debido a este oráculo de Miqueas, Herodes supo que era
Belén el lugar en el que debía nacer el niño. El designio de la elección de lo
humanamente insignificante no se manifiesta únicamente en un lugar, sino
también en personas: en primer lugar, en la elección de David. El Mesías nacerá
de la casa de David, y David era el menor de los hijos de Jesé. En segundo
lugar, la elección de María, quien era una joven sin apenas valor a los ojos
del mundo, pero a quien Dios llenó de su gracia incluso antes de nacer.
María se pone en camino
El episodio que hoy escuchamos es continuación del relato
de la Anunciación
a María. Lo primero que realiza María, pues, tras conocer que concebirá al
Mesías es ponerse en camino. Esta reacción marcará no solo la vida de María,
sino la de la Iglesia
y la de todo creyente, pues fundamenta bíblicamente que la actitud del hombre
al recibir una llamada de Dios no ha de ser la pasividad, sino el poner en
juego los dones que se han recibido. María ha sido «evangelizada», pues lleva
en sí la Buena Noticia.
Y este es el motivo último por el que no puede detenerse. Al llevar a Cristo,
su sola presencia llena de alegría a Juan y suscita las alabanzas de Isabel. De
igual modo, la Iglesia
no puede olvidar que también ha recibido la misión de evangelizar, porque lleva
en su seno vida, lleva al Señor.
«La criatura saltó de alegría en mi vientre»
Es significativa la reacción de Juan antes de nacer,
cuando Lucas dice que saltó la criatura en su vientre. En realidad, el episodio
de hoy tiene resonancias bíblicas, ya que nos recuerda el traslado del Arca de la Alianza entre danzas y
alegría en tiempos del rey David. En las letanías del rosario llamamos a María
«Arca de la Alianza »,
puesto que lleva en su seno al Mesías. La alegría domina el tiempo de Adviento
y está siempre presente en quien tiene verdadera esperanza. Pero el Evangelio
de hoy nos permite percibir otra realidad: es el Espíritu Santo quien
posibilita esa alegría. La expresión «Bendita tú entre las mujeres, y bendito
el fruto de tu vientre», que ha permanecido para siempre en el avemaría, nace
del Espíritu Santo. Es, por lo tanto, Dios mismo quien nos ayuda a reconocer
los dones que hemos recibido y a dar gracias por ellos. María lo hará a través
del canto del magníficat, mientras que su prima Isabel lo manifestará mediante
la expresión que escuchamos en el pasaje de hoy.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
En aquellos días, María se levantó y se puso
en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de
Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de
María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y
levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto
de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en
cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se
cumplirá».
Lucas 1, 39-45
martes, 18 de diciembre de 2018
Destacados del P. David Belmonte del tercer día del Triduo a María Santísima de la Esperanza
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Foto: N.H.D. Marco A. Velo |
Hoy en el día de la
Solemnidad de Nuestra Señora María Santísima de la Esperanza vemos en el
Evangelio cómo José descubre que la criatura del seno de María viene del
Espíritu Santo.
Es el tiempo de la esperanza de cara a la Navidad : el Adviento.
Ella es María Santísima de la
Esperanza porque esperó y se hizo verdad aquello que esperó.
La esperanza integra confianza. La confianza de que el que viene es Cristo.
Que viene a hacerse uno contigo. A por lo que estaba perdido.
La esperanza sabe que quien viene es Jesucristo. Que nuestro corazón ha
sido hecho para Él.
La esperanza incluye vigilancia. Hay que estar atentos, no nos podemos
distraer. Así tenemos que ser los cristianos, centrados en el Señor.
Entusiasmados. Como la embarazada que se centra en el niño que viene.
La esperanza siempre es humilde. Atrévete a confiar, a ponerte en sus
manos.
La esperanza implica una alegría que no se puede quitar. Todo es fácil con la Virgen María.
La esperanza incluye paciencia. Siempre la integra, para afrontar todos los
obstáculos de la vida. Porque Dios no te pide éxitos, sino que seas fiel.
Por eso le pedimos hoy a Ella : "danos la esperanza".
Tener especial confianza en esta Navidad, que hay que vivir como si fuera
la última.
lunes, 17 de diciembre de 2018
Destacados del P. David Belmonte del segundo día del Triduo a María Santísima de la Esperanza
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Foto: N.H.D. Ernesto Romero |
El sentido de que la
Iglesia nos ponga esta larga lista de la genealogía de
Jesucristo es que Dios se mete en la Historia. Y en una Historia de pecado.
El Mesías vendría, por tanto, de la casa de David, y ello en colaboración
de María. Su papel es fundamental en la Historia de la Encarnación. Ella
acepta ser la Madre
de Dios y la Madre
del Redentor.
Dios viene a través de María cómo Jesús, el Cristo, el Salvador, que viene
a salvarnos del infierno.
María se hace corredentora. En Ella contemplamos la obra perfecta de lo que
el Señor quiere hacer. Lo que en Ella Dios ha hecho, lo quiere hacer en todos
los bautizados.
Lo que necesita el mundo hoy es esto. La Historia sigue, pero lo
que necesita el hombre es ser rescatado del pecado.
Y esto se recibe en su Iglesia por le sacramento de la reconciliación.
Si te sientes sin fuerza, mira a la Virgen. Para Dios no hay nada imposible. Una
excesiva contemplación de las dificultades es una falta de esperanza.
Oh María Santísima de la
Esperanza , aquí estamos tus devotos. Que en esta octava de la Navidad sea capaz de
abrirme cómo Tú a esta acción salvadora de tu Hijo.
domingo, 16 de diciembre de 2018
Destacados del P. David Belmonte del primer día del Triduo a María Santísima de la Esperanza
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Foto: N.H.D. Marco A. Velo |
Este domingo la Liturgia se viste de este
color que ya nos trae la alegría de la Navidad.
El profeta
Sofonías ya nos llama a la alegría.
El misterio del
Señor ha querido manifestarse con el dolor y el sufrimiento.
Él se establece
a través de nosotros a través de la encarnación. Porque el Señor quiere estar
con nosotros. Pero se nos pide conversión.
Nos pide que
seamos humildes, pero también ayuda a los que se sienten deprimidos.
San Juan
Bautista nos dice que tenemos que vivir en el amor. María Santísima es puro
modelo. Sí hay algo en lo que es modelo María Santísima de la Esperanza. Aunque
llevemos muchos advientos y navidades vividas aún tenemos solución.
La dificultad más
grande es la falta de esperanza. Decimos "hay que ver cómo está el mundo,
cómo son los curas... ". Pero en el
primer día del Triduo tenemos que esperar esto. El Señor quiere hacerte santo.
El Señor ha padecido y ha tenido sus Llagas para ello. De buenas personas está
llena el infierno; el Señor quiere hacerte santo.
San Juan habla
en un lenguaje esponsal. La vida cristiana es amistad con Cristo esposo. Esta
esperanza se cumple en María. Que a Navidad lleguemos con una alegría
desbordante.
sábado, 15 de diciembre de 2018
viernes, 14 de diciembre de 2018
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
III
Domingo de Adviento (ciclo C)
«El
pueblo estaba expectante»
Una de las notas que predomina en el tercer domingo de
Adviento es la invitación a la alegría. Pese a que el término no se encuentra
de modo explícito en el Evangelio de hoy, Lucas nos sitúa en una atmósfera de
esperanza ilusionante en la que distintos tipos de personas formulan preguntas
a Juan. En primer lugar, se cita a «la gente» en general, para más abajo
concretar que algunas de estas personas eran publicanos y soldados. El clima
del Evangelio está dominado por la idea de que algo nuevo va a suceder,
habiendo sido preparado por la primera lectura, del libro de Sofonías, que
comienza precisamente con las palabras «Alégrate hija de Sión, grita de gozo
Israel», y más adelante subraya que el júbilo tiene su causa en que el Señor
está en medio de su pueblo. Con todo, es en la segunda lectura, de la carta de
san Pablo a los filipenses, donde se halla la invitación más nítida a la
alegría. La frase «alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos», no
solo sobresale en el pasaje de la epístola, sino que se ha incorporado al canto
inicial de la Misa
del día, Gaudete in Domino Semper, marcando el carácter de este
domingo, conocido con el nombre de Gaudete, que significa
precisamente alegraos.
El Señor está cerca
La aparición en la celebración de elementos que invitan al
entusiasmo, dentro de un período litúrgico más propio para contener el gozo,
pretende resaltar que la esperanza, la otra gran idea de este día, encierra en
sí ya un verdadero gozo. De hecho, únicamente si existe la esperanza hay
también plena alegría y optimismo. El texto del Evangelio plasma el gozo a
través de la entrada progresiva en la escena de distintos personajes que
interrogan al Bautista sobre cómo prepararse mejor ante lo que va a suceder. La
respuesta de Juan es concreta: compartir, no oprimir al indefenso ni hacer
extorsión; en definitiva, practicar la justicia y vivir la caridad con el
prójimo. La convicción de que el Señor está cerca quiere orientar a los
discípulos de Juan a un cambio de corazón, en la línea con lo exigido desde
antiguo por los profetas (el cumplimiento del derecho y la lealtad). Juan,
culminación del profetismo de Israel no se distancia de la predicación de sus
predecesores, sino que confirma con su vida y su enseñanza que el verdadero
culto a Dios no debe focalizarse en el ofrecimiento de holocaustos y
sacrificios externos. Lo verdaderamente agradable a Dios serán los sacrificios
espirituales que exigen una conversión del corazón.
El testimonio de la alegría
Durante estos días no son pocos los que viven las fiestas
para las que nos preparamos con cierta nostalgia. Son jornadas entrañables y
familiares en las que a menudo puede haber también lugar para la tristeza,
debido al sufrimiento, a la enfermedad o a la ausencia de quienes nos
acompañaron durante otros años y hoy ya no se encuentran con nosotros. Sin
embargo, la alegría que nos proporciona la llegada del Señor no debe concebirse
como el simple contrapeso ante una melancolía o desconsuelo personal o
colectivo. La fe en Jesucristo, que viene y está con nosotros, nos permite
superar el nivel del mero sentimiento, penetrando de un modo nuevo el misterio
que celebramos. En este sentido, tampoco las malas noticias, como catástrofes
naturales, hambrunas o desempleo constituyen de por sí un óbice para vivir con
plena ilusión el Adviento y la ya cercana Navidad. A quienes hemos recibido el
anuncio de la salvación de Dios se nos ha permitido ser testigos de una
salvación real, que nos impulsa a comunicar a los demás que, si bien los males
individuales o sociales que nos acechan tienen cierto influjo en la vida del
hombre, el mal definitivo ha sido derrotado para siempre gracias al paso del
Señor en nuestra vida. En la medida en que somos transmisores de este hecho es
posible acrecentar también en nosotros el gozo de sabernos definitivamente
salvados por el Señor.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces,
qué debemos hacer?». Él contestaba: «El que tenga dos túnicas, que comparta con
el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».
Vinieron también a bautizarse unos publicanos
y le preguntaron:
«Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?». Él
les contestó: «No exijáis más de lo establecido».
Unos soldados igualmente le preguntaban: «Y
nosotros ¿qué debemos hacer?». Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os
aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».
Como el pueblo estaba expectante, y todos se
preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió
dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte
que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará
con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva,
reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».
Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.
Lucas 3, 10-18
jueves, 13 de diciembre de 2018
domingo, 9 de diciembre de 2018
Rogad a Dios en caridad por el alma de doña Gloria Martínez García, madre del vestidor de nuestra Dolorosa
Hoy ha fallecido la Sra. Dña. Gloria Martínez
García, madre de don Jesús Tamayo Martínez, vestidor de María Santísima de la Esperanza. Permanece
en el tanatorio de Jerez hasta las exequias que se celebrarán mañana lunes en la Parroquia de San Pedro a
las 11,30 de la mañana.
Rogad a Dios en caridad por el alma de don Isidoro García Martínez, padre y abuelo de hermanos de la Hermandad
Ayer falleció a la edad de 87 años el Sr.
D. Isidoro García Martínez, padre de N. H. D. Fernando e Isidoro García
Carrasco y abuelo de Nª Hª Dª Mónica García Bazán. Las exequias por su eterno
descanso se celebrarán en el tanatorio de Jerez a partir de las 17,00 horas de
hoy domingo.
sábado, 8 de diciembre de 2018
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
La Palabra que crea y salva
II
Domingo de Adviento (ciclo C)
«Vino
la Palabra de
Dios sobre Juan»
Tres son los personajes que nos acompañan durante este
tiempo de Adviento: en primer lugar, los profetas. El domingo pasado
escuchábamos el anuncio de salvación realizado por Jeremías. Hoy, de nuevo,
otro profeta: Baruc, ayudante de Jeremías, quien se encargará de transmitir el
optimismo hacia los habitantes de Jerusalén, tras tantos años de destierro en
Babilonia. La segunda y principal entrada en escena será la de María, la madre
de Jesús. Sin embargo, su aparición se reservará al cuarto domingo de Adviento.
Por último, encontramos a Juan Bautista, quien es presentado por Lucas como el
precursor del comienzo de la vida pública del Señor.
Un acontecimiento histórico
Tras la
Muerte y Resurrección del Señor, la primitiva comunidad de
los discípulos se va extendiendo paulatinamente por Palestina y por la cuenca
del Mediterráneo. Según pasaban los años eran cada vez menos los que habían
conocido a Jesús antes de su Pasión. Por ese motivo hubo quien dudó de que
Jesús hubiera existido realmente o, aun habiendo vivido en Palestina en los
primeros treinta años del siglo I, que muriera y resucitara realmente. Por eso
Lucas, cuidadoso con los detalles, al plasmar por escrito los acontecimientos más
relevantes de la vida del Señor, trata de precisar las circunstancias
históricas, de sobra conocidas por las crónicas oficiales del Imperio, que
rodearon el comienzo de la predicación pública del Señor y que nos sitúan en la Palestina de los años 27
y 28 de la era cristiana. Trazando con gran precisión las coordenadas
espacio-temporales de la predicación del Bautista se pretende no tanto valorar
la figura del precursor, como disipar las ideas de que Jesús fuera un mito o de
que los acontecimientos narrados por el evangelista fueran interpretados como
leyendas sin base histórica.
En la línea de los profetas
San Lucas muestra predilección por introducir al Bautista
como el continuador y el último de los profetas. De hecho, presenta a Juan
vinculado al nacimiento del Salvador, como recordamos diariamente a través del
canto del Benedictus en las laudes, recordando que el Señor «ha visitado y
redimido a su pueblo». Precisamente la primera lectura de hoy, de Baruc es la
invitación a despojarnos del luto y de la aflicción para comenzar a andar por
el camino allanado que Dios ha preparado a su pueblo; un itinerario que, sin
embargo, es necesario realizar por cada uno. Cuando el Bautista nos invita a
preparar el camino del Señor está invitándonos a dirigir nuestra mirada hacia
el Señor que ya viene. Se ha cumplido el tiempo y el Señor se manifestará.
Cuando el Evangelio afirma que «vino la Palabra de Dios sobre
Juan» se nos está indicando que hay una novedad, que algo va a suceder. Recordamos
que la Palabra
estaba presente en la creación del mundo, cuando «en el principio existía la Palabra ». En pocos días
recordaremos también que esa Palabra se hizo carne, de manos de María. En
definitiva, cada vez que entra en juego la Palabra de Dios se pone de manifiesto que
comienza la existencia, la vida o la salvación. Y, puesto que esta Palabra es
eficaz, aquello que empieza ya no se detiene. Ahora bien, ello no significa que
nuestra posición deba ser la de la pasividad. Para que la Palabra sea plenamente
eficaz es preciso mantener una actitud de confianza en las promesas que el
Señor realiza, al mismo tiempo que llevar adelante el compromiso de colaborar
en allanar los senderos y rebajar los valles. En esta salida al encuentro del
Señor que ya viene los cristianos debemos eliminar todo lo que impide la marcha
hacia el Señor. Ese es el motivo por el cual Juan predicó un bautismo de
conversión. No buscaba que sus discípulos realizaran un rito más de
purificación habitual, sino que fueran preparados para la novedad de la llegada
del Señor y la salvación definitiva que el traería.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid
Evangelio
En el año decimoquinto del imperio del
emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca
de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio
tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra
de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la
comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los
pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Voz
del que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus
senderos; los valles serán rellenados, los montes y colinas serán rebajados; lo
torcido será enderezado, lo escabroso será camino llano. Y toda carne verá la
salvación de Dios».
Lucas 3, 1-6
viernes, 7 de diciembre de 2018
Destacados del P. Xavi Catalá, O.P. del tercer día del Triduo a la Inmaculada del Voto
jueves, 6 de diciembre de 2018
Destacados del P. Xavi Catalá, O.P. del segundo día del Triduo a la Inmaculada del Voto
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