Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

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lunes, 17 de diciembre de 2018

Destacados del P. David Belmonte del segundo día del Triduo a María Santísima de la Esperanza


Foto: N.H.D. Ernesto Romero

El sentido de que la Iglesia nos ponga esta larga lista de la genealogía de Jesucristo es que Dios se mete en la Historia. Y en una Historia de pecado. 
El Mesías vendría, por tanto, de la casa de David, y ello en colaboración de María. Su papel es fundamental en la Historia de la Encarnación. Ella acepta ser la Madre de Dios y la Madre del Redentor.
Dios viene a través de María cómo Jesús, el Cristo, el Salvador, que viene a salvarnos del infierno.
La Encarnación viene a salvarnos desde la raíz del pecado. El amor de Dios no es en broma. Sus cinco Llagas demuestran que te ha amado muy en serio.
María se hace corredentora. En Ella contemplamos la obra perfecta de lo que el Señor quiere hacer. Lo que en Ella Dios ha hecho, lo quiere hacer en todos los bautizados.
Lo que necesita el mundo hoy es esto. La Historia sigue, pero lo que necesita el hombre es ser rescatado del pecado.
Y esto se recibe en su Iglesia por le sacramento de la reconciliación.
Si te sientes sin fuerza, mira a la Virgen. Para Dios no hay nada imposible. Una excesiva contemplación de las dificultades es una falta de esperanza.
Oh María Santísima de la Esperanza, aquí estamos tus devotos. Que en esta octava de la Navidad sea capaz de abrirme cómo Tú a esta acción salvadora de tu Hijo.
  

domingo, 16 de diciembre de 2018

Destacados del P. David Belmonte del primer día del Triduo a María Santísima de la Esperanza


Foto: N.H.D. Marco A. Velo


Este domingo la Liturgia se viste de este color que ya nos trae la alegría de la Navidad.
El profeta Sofonías ya nos llama a la alegría.

El misterio del Señor ha querido manifestarse con el dolor y el sufrimiento.
Él se establece a través de nosotros a través de la encarnación. Porque el Señor quiere estar con nosotros. Pero se nos pide conversión.

Nos pide que seamos humildes, pero también ayuda a los que se sienten deprimidos.
San Juan Bautista nos dice que tenemos que vivir en el amor. María Santísima es puro modelo. Sí hay algo en lo que es modelo María Santísima de la Esperanza. Aunque llevemos muchos advientos y navidades vividas aún tenemos solución.

La dificultad más grande es la falta de esperanza. Decimos "hay que ver cómo está el mundo, cómo son los curas... ".  Pero en el primer día del Triduo tenemos que esperar esto. El Señor quiere hacerte santo. El Señor ha padecido y ha tenido sus Llagas para ello. De buenas personas está llena el infierno; el Señor quiere hacerte santo.

San Juan habla en un lenguaje esponsal. La vida cristiana es amistad con Cristo esposo. Esta esperanza se cumple en María. Que a Navidad lleguemos con una alegría desbordante.



sábado, 15 de diciembre de 2018

viernes, 14 de diciembre de 2018

Evangelio y comentario


Fuente: ALFA Y OMEGA

III Domingo de Adviento (ciclo C)
«El pueblo estaba expectante»

Una de las notas que predomina en el tercer domingo de Adviento es la invitación a la alegría. Pese a que el término no se encuentra de modo explícito en el Evangelio de hoy, Lucas nos sitúa en una atmósfera de esperanza ilusionante en la que distintos tipos de personas formulan preguntas a Juan. En primer lugar, se cita a «la gente» en general, para más abajo concretar que algunas de estas personas eran publicanos y soldados. El clima del Evangelio está dominado por la idea de que algo nuevo va a suceder, habiendo sido preparado por la primera lectura, del libro de Sofonías, que comienza precisamente con las palabras «Alégrate hija de Sión, grita de gozo Israel», y más adelante subraya que el júbilo tiene su causa en que el Señor está en medio de su pueblo. Con todo, es en la segunda lectura, de la carta de san Pablo a los filipenses, donde se halla la invitación más nítida a la alegría. La frase «alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos», no solo sobresale en el pasaje de la epístola, sino que se ha incorporado al canto inicial de la Misa del día, Gaudete in Domino Semper, marcando el carácter de este domingo, conocido con el nombre de Gaudete, que significa precisamente alegraos.

El Señor está cerca
La aparición en la celebración de elementos que invitan al entusiasmo, dentro de un período litúrgico más propio para contener el gozo, pretende resaltar que la esperanza, la otra gran idea de este día, encierra en sí ya un verdadero gozo. De hecho, únicamente si existe la esperanza hay también plena alegría y optimismo. El texto del Evangelio plasma el gozo a través de la entrada progresiva en la escena de distintos personajes que interrogan al Bautista sobre cómo prepararse mejor ante lo que va a suceder. La respuesta de Juan es concreta: compartir, no oprimir al indefenso ni hacer extorsión; en definitiva, practicar la justicia y vivir la caridad con el prójimo. La convicción de que el Señor está cerca quiere orientar a los discípulos de Juan a un cambio de corazón, en la línea con lo exigido desde antiguo por los profetas (el cumplimiento del derecho y la lealtad). Juan, culminación del profetismo de Israel no se distancia de la predicación de sus predecesores, sino que confirma con su vida y su enseñanza que el verdadero culto a Dios no debe focalizarse en el ofrecimiento de holocaustos y sacrificios externos. Lo verdaderamente agradable a Dios serán los sacrificios espirituales que exigen una conversión del corazón.

El testimonio de la alegría
Durante estos días no son pocos los que viven las fiestas para las que nos preparamos con cierta nostalgia. Son jornadas entrañables y familiares en las que a menudo puede haber también lugar para la tristeza, debido al sufrimiento, a la enfermedad o a la ausencia de quienes nos acompañaron durante otros años y hoy ya no se encuentran con nosotros. Sin embargo, la alegría que nos proporciona la llegada del Señor no debe concebirse como el simple contrapeso ante una melancolía o desconsuelo personal o colectivo. La fe en Jesucristo, que viene y está con nosotros, nos permite superar el nivel del mero sentimiento, penetrando de un modo nuevo el misterio que celebramos. En este sentido, tampoco las malas noticias, como catástrofes naturales, hambrunas o desempleo constituyen de por sí un óbice para vivir con plena ilusión el Adviento y la ya cercana Navidad. A quienes hemos recibido el anuncio de la salvación de Dios se nos ha permitido ser testigos de una salvación real, que nos impulsa a comunicar a los demás que, si bien los males individuales o sociales que nos acechan tienen cierto influjo en la vida del hombre, el mal definitivo ha sido derrotado para siempre gracias al paso del Señor en nuestra vida. En la medida en que somos transmisores de este hecho es posible acrecentar también en nosotros el gozo de sabernos definitivamente salvados por el Señor.


  Daniel A. Escobar Portillo
 Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid




Evangelio

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué debemos hacer?». Él contestaba: «El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
«Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?». Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido».
Unos soldados igualmente le preguntaban: «Y nosotros ¿qué debemos hacer?». Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».
Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.


 Lucas  3, 10-18






domingo, 9 de diciembre de 2018

Rogad a Dios en caridad por el alma de doña Gloria Martínez García, madre del vestidor de nuestra Dolorosa




Hoy ha fallecido la Sra. Dña. Gloria Martínez García, madre de don Jesús Tamayo Martínez, vestidor de María Santísima de la Esperanza. Permanece en el tanatorio de Jerez hasta las exequias que se celebrarán mañana lunes en la Parroquia de San Pedro a las 11,30 de la mañana.



Rogad a Dios en caridad por el alma de don Isidoro García Martínez, padre y abuelo de hermanos de la Hermandad




Ayer falleció a la edad de 87 años el Sr. D. Isidoro García Martínez, padre de N. H. D. Fernando e Isidoro García Carrasco y abuelo de Nª Hª Dª Mónica García Bazán. Las exequias por su eterno descanso se celebrarán en el tanatorio de Jerez a partir de las 17,00 horas de hoy domingo.


 

sábado, 8 de diciembre de 2018

Así luce nuestra Dolorosa el mes de diciembre


Fotos: N.H.Dª María Ruiz-Henestrosa y N.H.Dª Rosario Lupión







Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

II Domingo de Adviento (ciclo C)
«Vino la Palabra de Dios sobre Juan»

Tres son los personajes que nos acompañan durante este tiempo de Adviento: en primer lugar, los profetas. El domingo pasado escuchábamos el anuncio de salvación realizado por Jeremías. Hoy, de nuevo, otro profeta: Baruc, ayudante de Jeremías, quien se encargará de transmitir el optimismo hacia los habitantes de Jerusalén, tras tantos años de destierro en Babilonia. La segunda y principal entrada en escena será la de María, la madre de Jesús. Sin embargo, su aparición se reservará al cuarto domingo de Adviento. Por último, encontramos a Juan Bautista, quien es presentado por Lucas como el precursor del comienzo de la vida pública del Señor.

Un acontecimiento histórico
Tras la Muerte y Resurrección del Señor, la primitiva comunidad de los discípulos se va extendiendo paulatinamente por Palestina y por la cuenca del Mediterráneo. Según pasaban los años eran cada vez menos los que habían conocido a Jesús antes de su Pasión. Por ese motivo hubo quien dudó de que Jesús hubiera existido realmente o, aun habiendo vivido en Palestina en los primeros treinta años del siglo I, que muriera y resucitara realmente. Por eso Lucas, cuidadoso con los detalles, al plasmar por escrito los acontecimientos más relevantes de la vida del Señor, trata de precisar las circunstancias históricas, de sobra conocidas por las crónicas oficiales del Imperio, que rodearon el comienzo de la predicación pública del Señor y que nos sitúan en la Palestina de los años 27 y 28 de la era cristiana. Trazando con gran precisión las coordenadas espacio-temporales de la predicación del Bautista se pretende no tanto valorar la figura del precursor, como disipar las ideas de que Jesús fuera un mito o de que los acontecimientos narrados por el evangelista fueran interpretados como leyendas sin base histórica.

En la línea de los profetas
San Lucas muestra predilección por introducir al Bautista como el continuador y el último de los profetas. De hecho, presenta a Juan vinculado al nacimiento del Salvador, como recordamos diariamente a través del canto del Benedictus en las laudes, recordando que el Señor «ha visitado y redimido a su pueblo». Precisamente la primera lectura de hoy, de Baruc es la invitación a despojarnos del luto y de la aflicción para comenzar a andar por el camino allanado que Dios ha preparado a su pueblo; un itinerario que, sin embargo, es necesario realizar por cada uno. Cuando el Bautista nos invita a preparar el camino del Señor está invitándonos a dirigir nuestra mirada hacia el Señor que ya viene. Se ha cumplido el tiempo y el Señor se manifestará.

La Palabra que crea y salva
Cuando el Evangelio afirma que «vino la Palabra de Dios sobre Juan» se nos está indicando que hay una novedad, que algo va a suceder. Recordamos que la Palabra estaba presente en la creación del mundo, cuando «en el principio existía la Palabra». En pocos días recordaremos también que esa Palabra se hizo carne, de manos de María. En definitiva, cada vez que entra en juego la Palabra de Dios se pone de manifiesto que comienza la existencia, la vida o la salvación. Y, puesto que esta Palabra es eficaz, aquello que empieza ya no se detiene. Ahora bien, ello no significa que nuestra posición deba ser la de la pasividad. Para que la Palabra sea plenamente eficaz es preciso mantener una actitud de confianza en las promesas que el Señor realiza, al mismo tiempo que llevar adelante el compromiso de colaborar en allanar los senderos y rebajar los valles. En esta salida al encuentro del Señor que ya viene los cristianos debemos eliminar todo lo que impide la marcha hacia el Señor. Ese es el motivo por el cual Juan predicó un bautismo de conversión. No buscaba que sus discípulos realizaran un rito más de purificación habitual, sino que fueran preparados para la novedad de la llegada del Señor y la salvación definitiva que el traería.


  Daniel A. Escobar Portillo
 Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid




Evangelio

En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Voz del que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; los valles serán rellenados, los montes y colinas serán rebajados; lo torcido será enderezado, lo escabroso será camino llano. Y toda carne verá la salvación de Dios».




Lucas  3, 1-6





viernes, 7 de diciembre de 2018

Destacados del P. Xavi Catalá, O.P. del tercer día del Triduo a la Inmaculada del Voto


Foto: N.H.D. Ernesto Romero



Día hermosísimo del calendario de la Iglesia Católica. La Iglesia no se inventa dogmas. Reconoce lo que viene de la revelación.
A nosotros Dios nos da una oportunidad. Tenemos la posibilidad de ser santos.
Con la bula Ineffabilis Deus Pío IX proclama el dogma.

A unos les toca una cosa y a otros, otra. El Señor, un día que tenía que venir al mundo, no cogió un seiscientos, sino un Audi de alta cilindrada. No es algo genético, sino que Ella fue preservada.

El pecado, según el Génesis, lo vemos como una transgresión. Pero más que una transgresión, es una desfiguración del hombre, pues Dios lo ha creado a su imagen, y con el pecado esa imagen se desfigura.
Cuando optamos por el pecado optamos por el equipo perdedor, y nos damos cuenta en seguida porque nos sentimos tristes.
Pero en la confesión optamos de nuevo a la salvación.  Vivir en gracia es vivir contentos.

Y gracias a España, porque en el siglo XV ya lo proclamó. Debemos estar orgullosos. 
Bajo el manto de la Virgen cabemos todos.


jueves, 6 de diciembre de 2018

Destacados del P. Xavi Catalá, O.P. del segundo día del Triduo a la Inmaculada del Voto



Foto: N.H.D. Ernesto Romero



Tenemos en la liturgia de hoy una palabra esperanzadora.
Una Hermandad tiene que ser una reserva natural par vivir en Dios.Las Hermandades son una célula para evangelizar a la sociedad.
De la roca sale agua, como del costado del Señor traspasado por Longinos.

Para los antiguos era imposible predicar una cosa y hacer otra.
En una relación hay que meter la voluntad y la razón aparte de los sentimientos. Tenemos que esforzarnos por edificar la vida sobre algo sólido. 

Acudimos a María para que nos ayude a ser voluntariosos en la vida cristiana. 

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Destacados del P. Xavi Catalá, O.P. del primer día del Triduo a la Inmaculada del Voto



Foto: N.H.D. Ernesto Romero


Tenemos en esta primera semana de Adviento las profecías de Isaias.
Siempre al monte, al lugar elevado. El lugar donde se está más cerca de Dios. La montaña es la Iglesia.

Estamos en el centro del mundo ahora mismo, en la Eucaristía. El cielo es esto. Cuando vienes a misa tienes que decir "voy al cielo".

El Señor es gratuidad. Y en este mundo todo nos lo tenemos que ganar.
El que se acerca a Cristo sale con los bolsillos llenos siempre.
Nadie se merece el cielo: es un regalo de Dios para tí.

Un aspecto muy importante: la caridad. Esa compasión de la caridad es fruto de la vida espiritual.

Releamos el Magníficat. Repasémoslo.