Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

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sábado, 6 de julio de 2019

Satisfacción unánime en nuestra Hermandad de las Cinco Llagas por el espectacular resultado de la restauración de María Santísima de la Esperanza.


Los asistentes del equipo de Gobierno junto a las restauradoras Dña.Cristina Espejo y Dña. Pepa Segura
Foto: D. Víctor Velo





Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

XIV Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo C)
«Poneos en camino»

La designación por parte del Señor de 72 discípulos, que son enviados delante de Él para preparar el ambiente, es una peculiaridad del Evangelio de San Lucas. Movido por su interés en subrayar la universalidad de la misión, Lucas nos hace ver en los nuevos discípulos a todos los pueblos a los que debe ser anunciado el Evangelio, ya que este número simboliza esta totalidad. La razón de ello es que 72 era el número de las naciones enumeradas en el libro del Génesis. Esta multiplicación de discípulos nos hace tomar conciencia de la necesidad de testigos y misioneros que exige la predicación del Evangelio desde su inicio, al mismo tiempo que nos permite tomar conciencia de que esta tarea nunca se ha detenido en la vida de la Iglesia. En la actualidad, en los 72 se puede ver a todo el pueblo de bautizados que seguimos siendo animados a llevar la Palabra y la salvación de Dios hasta los confines de la tierra. La conocida frase «la mies es abundante y los obreros pocos» atestigua que nunca sobrarán personas dedicadas al anuncio del Evangelio. Sin embargo, no es esta una tarea que pueda ser realizada por propia iniciativa. El discípulo de Cristo ni decide él mismo de manera autónoma trabajar en la viña del Señor, ni aquello que anuncia va desligado en ningún momento de la enseñanza de Jesucristo, transmitida por la Iglesia.

Las indicaciones para la misión
Lejos de realizar un envío indeterminado, Jesús da unas pautas claras y precisas sobre el modo de llevar a cabo la misión; una labor que antes de Pentecostés no irá más allá del ámbito judío. No es difícil hallar un fuerte paralelismo entre la actitud del discípulo y la propuesta de las bienaventuranzas, dado que la llamada a la humildad, la pobreza, la paz y el aceptar la persecución se presentan como las guías de este camino que ahora empieza. Aparte de ser conscientes de que han sido enviados, a los discípulos se les pide no llevar demasiado equipaje, tal y como muestra la frase «no llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias». Para ser auténtico mensajero del Señor se requiere conducirse con sobriedad, así como libre de intereses y posesiones. En definitiva, vivir sin ataduras que pueden restar impulso al anuncio del Evangelio. Este es el sentido, por ejemplo, de los votos religiosos. Quien dedica su vida a la misión que el Señor le envía es capaz de renunciar a todo lo que dificulte esa labor. El pasaje evangélico destaca que esta tarea no se desarrolla en soledad, sino apoyados los unos en los otros. Por eso Jesús no envía a los discípulos individualmente, sino de dos en dos. La compañía de los demás no se considera nunca un estorbo, sino un instrumento necesario que ayuda a valorar, calibrar esfuerzos y discernir. El Evangelio de este domingo refleja un fuerte optimismo, según se ve en el retorno con gran alegría de los 72. Con todo, el Señor les advierte de cuál es la realidad en muchas ocasiones, y los anima a buscar esa alegría no en el éxito mundanamente entendido, sino en saber que han cumplido la misión para la que han sido destinados. Otra de las características de este pasaje es la comparación que hace el Señor para mostrar el modo en el que son enviados: «como corderos en medio de lobos». Con ello se está indicando que el anuncio que van a llevar a cabo parte con una desventaja de poder humanamente entendido. No cuentan con propaganda y el Señor tampoco admite la violencia o la imposición a la fuerza del Evangelio. Sin embargo, los discípulos cuentan con la promesa de comunicar la paz. Este ha de ser el atractivo de la misión y el medio para convencer al mundo. Jesucristo es el rey de la paz. La paz es el primer saludo de Jesucristo resucitado. Y ello no es simplemente por cumplir con una formalidad en el saludo judío, sino porque la paz engloba los dones que Dios ha destinado a quienes le siguen.


  Daniel A. Escobar Portillo
 Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid




Evangelio

En aquel tiempo, designó el Señor otros 72 y los mandó delante de Él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”».


Lucas 10, 1-9





lunes, 1 de julio de 2019

Galería del Corpus de Minerva 2019

Fotos amablemente cedidas por D. Eduardo Rodríguez Mestre











domingo, 30 de junio de 2019

El próximo viernes 5 de julio tendremos Santa Misa de Hermandad a las 20,30, y tras la misma, ofrenda floral a María Santísima de la Esperanza






Con profundo gozo la Junta de Señores Oficiales de esta Santa Hermandad anuncia que tras la Misa del primer viernes de julio, tendrá lugar la ofrenda floral a Nuestra Amantísima Titular, que podrá ser contemplada por todos sus hijos tras la finalización de su feliz proceso de restauración- el día anterior será recibida por los miembros del Equipo de Gobierno-.

A tal fin se invita a todos a participar, especialmente a los niños, trayendo flores a sus plantas. Y como feliz culminación de todo el proceso, tras este acto de ofrenda floral podremos compartir un jerez de honor.

sábado, 29 de junio de 2019

Aprobadas por unanimidad las cuentas del curso 2018-2019



Ayer viernes fueron aprobadas por unanimidad en cabildo general ordinario las cuentas del ejercicio 2018-2019 de la Hermandad de las Cinco Llagas.


Campaña de Caridad




Con motivo del día de la Caridad (Corpus Christi) y como culminación del exitoso curso de todas las delegaciones, ésta de Caridad pone en marcha una campaña de recogida de alimentos: Se pueden traer conservas, leche, aceite y alimentos no perecederos desde el 28 de junio al 15 de julio. Los lugares de recogida son la iglesia de San Francisco en horario de apertura y  la Casa de Hermandad los lunes, miércoles y jueves de 19 a 22 horas.


Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

XIII Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
«Te seguiré adonde quiera que vayas»

Tras la Cuaresma, Semana Santa y Pascua, retomamos el ritmo de lecturas de Lucas. Comienza una nueva y definitiva sección en la que Jesús camina con los suyos hasta la hora final de su muerte. En estos pasajes el evangelista intercalará diversos episodios y enseñanzas de Jesús. El texto de este domingo está dominado por dos temas entrelazados entre sí: la libertad del hombre y el seguimiento radical a Cristo; en torno a este eje se desenvolverán los diálogos que siguen después. El mismo Señor es desde el principio del pasaje el modelo de este ejercicio de la voluntad, enfocada en su entrega radical a la voluntad del Padre. Así lo refleja la frase «Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén». En efecto, esa afirmación no manifiesta un simple deseo de desplazarse a un lugar distinto del habitual. La ciudad santa indica ya el destino final que afrontará el Señor y su disposición para asumirlo.

«El hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza»
La entrega radical del Señor a la voluntad del Padre no puede ser vista con un acto único en una fecha concreta. Salvo contadas excepciones, las decisiones más importantes de las personas no solo son tomadas con calma y detenimiento, sino que, sobre todo, son preparadas. Como ejemplo se puede enumerar el tiempo de noviazgo o de noviciado de un religioso. Sin embargo, las pautas que nos marca el Evangelio esta semana no hacen referencia únicamente a un tiempo de preparación inmediata, sino a cuál ha de ser el estilo de vida del discípulo del Señor, algo que, en cierto sentido, supera la propia voluntad. Los distintos personajes que se encuentran con el Señor son inmediatamente confrontados con lo que supone el seguimiento total a su persona. No basta con la buena disposición de ánimo. Cuando Jesús afirma que el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza, no se está lamentando de su situación. Está, más bien, diciendo que quien quiera seguirlo ha de dejarlo absolutamente todo, hasta lo teóricamente más propio, como puede ser la casa. De este modo, el no disponer de morada implica, por una parte, un despojo absoluto de las propias seguridades y, por otra, el considerar la vida como un itinerario provisional, teniendo como morada definitiva el cielo. No es sencillo un abandono tan radical. Sin embargo, la vida y la enseñanza del Señor nos permiten comprobar que no se trata de una utopía; esto se ha cumplido ya en Él. Por otra parte, la historia de la Iglesia nos presenta el ejemplo de tantos santos que han buscado vivir el abandono en el Señor no como un camino de renuncia, sino como un itinerario progresivo de confianza total en Dios: lo que a los ojos del mundo se presenta como abnegación y sacrificio, para el discípulo se convierte en un recorrido apasionante en el que las dificultades materiales y lo que se deja atrás son vividos como circunstancias menores que incluso sirven para apreciar la seriedad y gravedad del seguimiento al Señor.

La urgencia de la decisión
Junto a la confianza completa que Jesús pide, la llamada del Señor se plantea como urgente y no solo importante. A menudo pensamos que la vida cristiana es, claro está, una dimensión fundamental de nuestra existencia, pero algo que siempre puede esperar, porque Dios es paciente y misericordioso. Este Evangelio no pone para nada en duda la ternura o la indulgencia de Dios; nos sitúa frente a aquello que puede colmarnos y hacernos realmente felices. Ciertamente, las decisiones más determinantes de nuestra vida necesitan su tiempo. Pero el Evangelio nos está dando un mensaje claro: siempre encontrarás excusas para cumplir lo que el Señor te está pidiendo. Las expresiones «enterrar a mi padre», «despedirme de los de mi casa», «poner la mano en el arado» o «mirar hacia atrás» son el contrapunto a la vida de quienes inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. El Señor nos hace la propuesta; quienes decidimos somos nosotros.

  Daniel A. Escobar Portillo
 Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid




Evangelio

Cuando se completaron los días en que iba de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de Él. Puestos en camino, entraron en una aldea de samaritanos para hacer los preparativos. Pero no lo recibieron, porque su aspecto era el de uno que caminaba hacia Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?». Él se volvió y los regañó. Y se encaminaron hacia otra aldea.
Mientras iban de camino, le dijo uno: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro le dijo: «Sígueme». Él respondió: «Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre». Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios». Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa». Jesús le contestó:  «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».


Lucas 9, 51-62





martes, 25 de junio de 2019

Recordatorio: CABILDO GENERAL ORDINARIO DE CUENTAS Y CIERRE DE CURSO el próximo viernes 28 de junio



En virtud de lo tipificado en la Normativa Diocesana de Hermandades y Cofradías, esta Santa Hermandad celebrará Cabildo General Ordinario de Cuentas y Cierre de Curso el viernes día 28 de los corrientes a las 21,00 horas en primera convocatoria y media hora después en segunda con arreglo al siguiente:

O R D E N  D E L  D Í A

1.- Invocación al Espíritu Santo.
2.- Lectura del borrador del acta del Cabildo General Ordinario        anteriormente   celebrado y su aprobación si procediese.
3.- Aprobación de las Cuentas del Curso 2018-2019.
4.- Ruegos y preguntas.

Lo que comunicamos a efectos de citación y máxima puntualidad posible.


Galería del Corpus Christi

Fotos amablemente cedidas por don Fco. Miguel Pérez Aranda, N.H.D. Raúl Pérez, N.H.Dª Macarena Rozadillas y N.H.D. Ernesto Romero













Entregado el premio del sorteo del día 14 de junio celebrado por la Diputación de Caridad





El hermano mayordomo, don José Andrade Borrego fue agraciado con una medalla del Señor de la Via-Crucis  en el sorteo que se realizó el pasado día 14 de junio ¡Enhorabuena!


jueves, 20 de junio de 2019

Corpus Christi: alfombra, altar y procesión




Como viene siendo tradicional y obligado por nuestras Reglas desde nuestra reorganización allá por 1939, acompañaremos en procesión al Dios Vivo y Verdadero por las calles de nuestra ciudad desde la S.I. Catedral, tras la Solemne Misa Estacional de las 18,30 horas provistos de traje oscuro y la medalla de nuestra Corporación.

Se informa que nuestra Hermandad instalará un altar durante la mañana del domingo en la calle Lancería frente a una conocida franquicia hostelera.


Asimismo, se cita a todos los niños de  nuestra Hermandad que lo deseen a participar en la elaboración de una alfombra decorativa para el paso de Jesús Sacramentado. A tal fin, se les espera en la Casa de Hermandad a las 21, 15 horas el próximo sábado día 22 de los corrientes, donde les espera el oficial de la Junta y Diputado de Juventud don Raíul Pérez Carretero, pudiendo consultarle cualquier duda al respecto en su teléfono 605026518.

Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

Solemnidad del Corpus Christi (ciclo C)
«Comieron todos y se saciaron»

Celebramos este domingo una de las fiestas más arraigadas en la tradición cristiana desde su nacimiento en el siglo XIII. La conmemoración de este día pretende colocar en primer plano la fe en la Eucaristía, como el misterio que constituye el corazón de la Iglesia y que procede del don que Jesucristo ha hecho de sí mismo, al revelar su amor infinito por cada uno de nosotros. Durante el tiempo pascual nos hemos detenido particularmente en la convicción que los primeros cristianos tuvieron de que Cristo estaba vivo realmente, así como en el cambio radical que esto supuso en su concepción de la vida y de la realidad. La certeza del Señor vivo les producía paz, alegría e impulso para comunicar lo que han visto y oído, animados por la fuerza del Espíritu Santo. Con el paso de los años la fe en el Señor presente y actuando en su Iglesia no decae, pero adquiere nuevas formas de expresión, siempre para explicitar de la manera más clara posible que Cristo está vivo entre nosotros.

Un don que supera nuestra expectativa
La escena evangélica de este domingo es de las más repetidas, ya que aparece hasta seis veces en la Escritura. Esto muestra que el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, sin duda, impactó fuertemente en la primera comunidad cristiana. Para los judíos no era nueva la alusión al pan. La primera lectura, del libro del Génesis, recuerda que Melquisedec, rey de Salén y sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino, y bendijo a Dios. En el pasaje de la multiplicación de los panes y los peces Jesucristo también «alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos». Sin embargo, tanto la referencia a Melquisedec como el milagro ante la multitud están preparando la Eucaristía como alimento de vida eterna. La dificultad planteada por los doce: «No tenemos más que cinco panes y dos peces», recuerda otras objeciones presentadas a Dios en momentos de especial significado en la historia de la salvación. La más célebre es, probablemente, la pregunta de María al ángel en el momento de la Encarnación: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». También, en estrecha relación con la Eucaristía, san Juan constata que cuando Jesús pronunció el discurso del pan de vida en la sinagoga de Cafarnaún, muchos judíos se echaron atrás, ante el problema para entender que Jesús les ofrecía su carne para comer y su sangre para beber. Han pasado 2.000 años y el ofrecimiento del Señor sigue pareciendo superar las posibilidades al alcance de la razón humana; algo, por otra parte, no desligado del escándalo que suscita en quien no ha recibido el don de la fe de acercarse al misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. De hecho, la fiesta del Corpus no se comprende sin el estrecho vínculo con el Jueves Santo, momento en el que la Eucaristía aparece especialmente asociada a la Pasión y la Muerte del Señor. En el día del Corpus, en cambio, se destaca quizá más el aspecto universal de la Eucaristía. En efecto, el Evangelio insiste en que «comieron todos y se saciaron». Al igual que sucede en otros textos bíblicos, las citas a la multitud o la muchedumbre se refieren al carácter universal de la salvación alcanzada por Cristo.

Eucaristía para el camino de la vida
El carácter popular de la procesión de este día realza asimismo la dimensión de compañía de Cristo y de su Iglesia en el camino de nuestra vida. Es llamativo que los anuncios proféticos de la Eucaristía se encuadran en el contexto de un pueblo cansado: Abrahán venía cansado de una batalla, el maná se da en el desierto ante unos judíos exhaustos, los apóstoles pretenden despedir a la gente porque estaban en un descampado… Puesto que en la vida cristiana podemos sufrir una cierta debilidad o incluso agotamiento, el reconocimiento de Jesucristo que sigue dándonos su carne y está presente en medio de su pueblo puede paliar en gran medida la fatiga que todos los hombres podemos experimentar en nuestra vida.







  Daniel A. Escobar Portillo
 Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid




Evangelio

En aquel tiempo, Jesús hablaba a la gente del reino de Dios y sanaba a los que tenían necesidad de curación. El día comenzaba a declinar. Entonces, acercándose los Doce, le dijeron: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado». Él les contestó:
«Dadles vosotros de comer».
Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo esta gente». Porque eran unos 5.000 hombres. Entonces dijo a sus discípulos: «Haced que se sienten en grupos de unos 50 cada uno». Lo hicieron así y dispusieron que se sentaran todos. Entonces, tomando él los cinco panes y los dos peces y alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron lo que les había sobrado: doce cestos de trozos.



Lucas 9, 11b-17