Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

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jueves, 10 de febrero de 2022

Semana para disfrutar de nuestros Sagrados Titulares contemplándolos en su espléndido altar de Quinario


Fotos: NN HH don José Soto, don Marco A. Velo y doña Rosario Chica








 

Destacados del P. Manuel Quero del segundo día de Quinario





En este segundo día de Quinario, vamos a contemplar la segunda Llaga, la del brazo izquierdo, de donde nace la ESPERANZA, que es causa de nuestra salvación.

 

La esperanza es esa virtud teologal que nos hace aspirar al Cielo, a la vida eterna.

 

Los primeros cristianos tenían bien claro que eran peregrinos hacia el Cielo, que aquí estamos de paso. Nuestros ojos están puestos en el Cielo.

 

¡Cómo cambiaría nuestra vida cristiana si tuviéramos en cuenta eso!

¡Cómo cambia nuestra vida cuando en la lucha de cada día sabemos que estaremos con Dios y gozaremos de Él por toda la eternidad!

 

Esta esperanza también nos invita a poner nuestra confianza en Cristo en la fuerza del Espíritu Santo.

 

Santa Teresita decía que ella había encontrado directo el camino directo para llegar a Dios: abandonarse en las manos de Dios.

 

Poner nuestra confianza en Dios, dejar a un lado nuestras seguridades terrenales.

“De los que se hacen como niños es el Reino de los Cielos” dice el Evangelio. Y así nos pide Dios en nuestra vida, que recemos confiados porque Él vela por nosotros.

 

De tu corazón nace lo bueno y lo malo. Nace lo bueno siempre y cuando en tu corazón esté Dios.

 

¡Cuántos desalientos, frustraciones y miedos en nuestra vida!

¿No será que no confiamos en Dios, que no nos ponemos en sus manos, que no está presente en nuestro corazón?

Por la esperanza nos quiere sanar de nuestras maldades, pecados y desalientos.


 

 

miércoles, 9 de febrero de 2022

Destacados del P. Manuel Quero del primer día de Quinario

 



Estamos en el quinario para rendir culto a Dios.

“Por sus Llagas hemos sido curados” nos dice el profeta Isaías refiriéndose al Señor. Cinco Llagas por las que el Señor ha dado su vida por nosotros. Han sido benditas, pero también dolorosas. Cristo ha querido sufrir por nosotros para elevar nuestro dolor y darle sentido a todo el sufrimiento que todos llevamos en nuestra vida.

 

Iremos desgranando con vosotros en estos cinco días qué significan estas Llagas.

La primera, del brazo derecho, es la que nos da vida mediante la FE. Es una fe que hay que acrecentar. La misma fe que sin obras no sirve de nada, como nos dice el apóstol Santiago.

 

La razón nos hace conocer a Aquél que es el sentido de nuestra vida, que es Dios. Porque conocer el sentido de nuestra fe nos ayuda a desear más a Dios en nuestra vida. La fe es la que llena ese vacío. Una tradición humana sin fe se puede convertir en un culto vacío, y tenemos que tener mucho cuidado con eso.

 

¿Por qué llegó a decir el Señor “su corazón está lejos de mí”? Porque no creían en Él.

 

La fe es la que llena ese vacío, que a lo mejor llevamos en nuestro corazón o que a lo mejor llevamos en nuestra vida; una tradición sin fe.

 

Pero Él ha abierto las puertas del Cielo, y por el bautismo, creemos en Él. Creemos a un Dios que no se ha olvidado de nosotros, sino que está con nosotros.

 

Preguntemos a nuestro corazón qué tan vacío está… o qué tan lleno está.

 

“¡Señor, auméntanos la fe!”. Pedidle eso en estos cultos.


domingo, 6 de febrero de 2022

Nuestra Esperanza, bellísimamente ataviada, ya espera al Señor en el altar de cultos

 Fotos: D. Jesús Tamayo









Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

V Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo C)

Testigos de la santidad de Dios

 

En este quinto domingo del tiempo ordinario la atención se dirige a Dios. La mirada se abre a la presencia divina, con temor y temblor, con asombro, con amor. En los textos bíblicos que nos presenta la liturgia podemos encontrar diversos elementos que caracterizan, según la Escritura, la dinámica de una llamada. Se trata de Is 6, 1-8, la vocación profética de Isaías y su envío al pueblo, y del relato de la llamada de los primeros discípulos de Jesús, según la narración de Lc 5, 1-11. En dos contextos muy diversos, la misma Palabra de Dios entra en la vida del hombre, y comienza un diálogo que se transforma en llamada y en misión. Isaías ve algo que es al mismo tiempo fascinante y tremendo, el Señor sentado en un trono alto y excelso, la orla de su manto llenando el templo, y los serafines en pie junto a Él gritando tres veces: «Santo» (cf. Is 6, 1-3). Jesús, entre la multitud que se agolpa en torno a Él para escuchar la Palabra de Dios (cf. Lc 5, 1), ve dos barcas y unos pescadores. Isaías experimenta distanciamiento y lejanía de Dios («¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros…»: Is 6, 5). Ante la fuerza de la Palabra de Jesús, aparece en Pedro la conciencia de su propia pobreza, de su pecado («Señor, aléjate de mí porque soy pecador»: Lc 5, 8). El encuentro con Dios cambia profundamente a Isaías: es llamado a ser profeta, y sus labios serán purificados para una misión que Dios le confía (cf. Is 6, 6-8). Pedro, el pescador, y sus compañeros, son llamados a ser discípulos de Jesús y a anunciar el Reino entre los hombres: de pescadores de peces llegarán a ser «pescadores de hombres» (cf. Lc 5, 10). Frente al poder y la gratuidad de Dios, Isaías se da por vencido («aquí estoy, mándame»: Is 6, 8). Los cuatro pescadores «sacaron las barcas en tierra, lo dejaron todo y siguieron a Jesús» (Lc 5, 11).

Desde el principio hay un elemento que engarzará varios momentos de la escena de Lucas: es la Palabra de Jesús. Él está anunciando la Palabra de Dios (cf. Lc 5, 1); sobre la Palabra de Jesús Simón Pedro echará las redes (cf. Lc 5, 5); y, finalmente, sobre la Palabra de Jesús los cuatro pescadores dejarán todo para seguirlo (cf. Lc 5, 10-11).

La Palabra de Jesús provoca una conversión en Simón Pedro y en sus compañeros, cambiando su identidad («pescadores de hombres») y su camino («de ahora en adelante»). Serán llamados a encontrar personas y a comunicarles la vida del Señor mediante el anuncio de su Evangelio (1 Cor 15, 3-5). También aquí a Pedro y a sus compañeros se les pide obediencia y fe («no temáis»), a través de un desprendimiento radical de su pasado, para caminar detrás de Jesús, fiándose de Él y de su Palabra.

Si intentamos aunar los distintos elementos que aparecen en las lecturas de este domingo podremos ver cómo apuntan al núcleo radical de la fe. Esta tiene una dimensión de respeto al acontecimiento de la presencia de Dios en la vida, sobre todo, en Cristo: en su Encarnación y en su Pascua. Cuando decimos el credo no recitamos una mera oración ni exponemos simplemente nuestra creencia, sino que confesamos sucesos fundantes del mundo, de la historia y de nuestra persona. Y por eso es necesario que esa fe, ese choque con el acontecimiento se traduzca en palabras y lo podamos proclamar.

El cristianismo se expresa en una confesión de fe: conocemos lo que creemos, y sabemos decirlo. No se trata de un ámbito irracional, ni de mitos y leyendas. Es algo que conocemos y sabemos decir: algo que ha acontecido y que tiene hoy actualidad, y por eso lo proclamamos y transmitimos. El acontecimiento que confesamos rompe el corazón, lo ensancha. Es el calor de Dios que nos quema, la zarza ardiente, el fuego del Espíritu. El credo no es un recitado intelectualista frío, sino el grito de un corazón herido, ensanchado, fervoroso. Porque aquel acontecimiento que confesamos (la Encarnación, la Muerte y Resurrección; es decir, el amor paterno de Dios hacia nosotros que nos entrega al Hijo) es un acontecimiento que altera la vida, que afecta al corazón, a los sentimientos profundos, a la mirada al mundo, a los juicios sobre sí mismo. Es la santidad divina que se manifiesta. Y por eso, la confesión de fe es inseparable de una experiencia cálida de la presencia de Dios. Sin embargo, eso no se conquista, es un regalo. Y a cada uno el Señor se lo ofrece de una manera distinta.

Confesamos una fe razonable, que conocemos y sabemos expresar. Pero el punto de partida es un corazón herido, abierto, caldeado por el Espíritu Santo. Son unos ojos que lloran, una mano extendida, un abrazo fraterno, un beso del Señor. De lo contrario el credo no sería propiamente una confesión, porque la fe no nacería ni se alimentaría de donde debe brotar y nutrirse: del corazón divino.        Cuando la confesión de fe pasa por el corazón y nace del fuego divino, es inseparable del envío. ¿Cómo puede uno creer sin proclamar? ¿Cómo puede uno creer sin regalar lo que cree? Esa fe, ese credo expresado, recitado, cantado, nace del corazón, de la experiencia de Dios, pero no se queda en el interior. La fe no es un asunto privado. Pedro será «pescador de hombres», a pesar de ser un pecador. Isaías es indigno, pero Dios purifica sus labios y lo envía para que hable en su nombre. El creyente confiesa la santidad de Dios en los acontecimientos que han sucedido. Es un testigo de la santidad divina. No pierde esa conciencia de pecador. Al contrario, conforme avanza en la relación con el Señor siente con más fuerza su indignidad. Pero no deja de transmitir y recitar lo que cree: es un pregón, que de una manera u otra está siempre proclamando. Eso nace de un corazón herido, ampliado, roto, abierto por el fuego de Dios: de una experiencia de la santidad divina, que se gesta y crece en la oración, en la amistad con el Señor, y que acaba siendo un grito con los labios y con la vida.

 

JUAN ANTONIO RUIZ RODRIGO

Director de la Casa de Santiago de Jerusalén

 

 

 

 

Evangelio

 

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara a un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

 

Lucas 5, 1-11






sábado, 5 de febrero de 2022

Recordatorio: el próximo lunes a las 20,30 en San Francisco, Solemne Traslado del Señor a su altar de Quinario





La parihuela será comandada por don Eduardo Torné y portada por profesionales de los medios de comunicación de nuestra ciudad.



 

Rogad a Dios en caridad por el alma de D. Francisco Peña Badillo




 

Monaguillo y costalero que hace años fue de nuestra cofradía, falleció ayer a la edad de 36 años. Las exequias por su eterno descanso tendrán lugar hoy sábado a las 16,00 horas en el Tanatorio de Jerez. Esta Hermandad se une al dolor de su querida familia.



viernes, 4 de febrero de 2022

Nombramientos vestidores, camareras y capataces Cinco Llagas

 


Hermandad y Cofradía de Nazarenos de las Sagradas Cinco Llagas de Cristo, Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis y María Santísima de la Esperanza

Establecida canónicamente en el Real Convento de San Francisco

Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

Sala Capitular: C/ Diego Fernández Herrera 6 y 8, 11401 - Jerez de la Fra.

Blog oficial: http://cincollagasjerez.blogspot.com

Correo electrónico: cincollagasjerez@gmail.com

 

 

Estimados hermanos, devotos y profesionales de los medios de comunicación:

 

A través del presente comunicado informamos que la Junta de Gobierno de esta Hermandad, reunida en Cabildo Ordinario de Oficiales, aprobó por unanimidad los siguientes nombramientos de cara al mandato que acaba de comenzar:

 

Vestidores de Nuestro Padre Jesús de la Vía Crucis:

N.H.D. José Barrera Jiménez

N.H.D. Marco Antonio Velo García

N.H.D. Rafael Cordero Jaén

 

Vestidor de María Santísima de la Esperanza:

D. Jesús Tamayo Martínez

 

Camareras de Nuestro Padre Jesús de la Vía Crucis:

NªHªDª Inmaculada Pérez García

NªHªDª Antonia Lozano Pérez

NªHªDª Lourdes Barra Guerra

NªHªDª Rosario González Leal

 

Camareras de María Santísima de la Esperanza:

NªHªDª María Ruiz-Henestrosa Mateos

NªHªDª Pilar Martín Camas

NªHªDª Isabel Mª Mejías Mateos

NªHªDª Vanessa Fernández Armario

 

Capataz paso Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis:

D. Manuel Campos Sánchez

 

Capataz paso palio María Santísima de la Esperanza:

D. Álvaro Barba Hidalgo

 

Felicitamos con enorme alegría a los hermanos designados -todos por unanimidad- para tan privilegiadas responsabilidades, así como a los capataces de ambos pasos de la cofradía, en la certeza de que tanto vestidores como camareras y capataces desarrollarán sus respectivos cometidos con la máxima lealtad, amor e incondicional entrega. La Junta de Oficiales agradece asimismo el gesto de humildad, honestidad y veracidad de los anteriores vestidores del Señor, nuestros queridos hermanos don José Andrade y don Francisco Bernal, quienes, en sus circunstancias de imposibilidad, renunciaron de antemano a la reelección de una encomienda a la que ya no podían hacer frente. Cabe también subrayar que Hermandad acogerá -seguirá acogiendo- como uno de los suyos a nuestro queridísimo anterior capataz del paso de palio de María Santísima de la Esperanza, don Eduardo Torné, quien en todo momento, antes y ahora y siempre, ha demostrado un señorío y un ejemplar saber estar fuera de toda duda. Eduardo continuará con todos nosotros en el seno de muestra Hermandad y, por descontado, de nuestra cofradía. 

 

LA JUNTA DE GOBIERNO

 

Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera, a cuatro días del mes de febrero del año de Gracia del Señor de dos mil veintidós.



jueves, 3 de febrero de 2022

Solemne Traslado, Solemne Quinario y Solemnísima Función Principal

                                                                 

Hermandad y Cofradía de Nazarenos de las Sagradas Cinco Llagas de Cristo, Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis y María Santísima de la Esperanza

Establecida canónicamente en el Real Convento de San Francisco

Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

Sala Capitular: C/ Diego Fernández Herrera 6 y 8, 11401 - Jerez de la Fra.

Blog oficial: http://cincollagasjerez.blogspot.com - Correo electrónico: cincollagasjerez@gmail.com

 

 

Estimado  hermano en el Señor de la Vía-Crucis: Pax et bonum.

Adjuntamos convocatoria del Solemne Traslado del Señor de la Vía-Crucis al altar mayor de cultos que tendrá lugar el próximo día 7 de febrero, Solemne Quinario del 8 al 12 y Solemnísima Función Principal de Instituto el domingo día 13. Asimismo comunicamos que, durante la celebración de la Solemnísima Función Principal, recibirán un emotivo homenaje los hermanos que cumplen cincuenta años de antigüedad en nuestro instituto cofrade: don Juan Manuel Rodríguez Martín, don José Luis Zarzana Palma, don José Luis Guerra Pinteño y don José Luis Escudero Torres. De igual modo, recibirá la medalla de oro, aprobada el pasado año por sus méritos y años de entrega y lealtad a esta corporación, nuestro querido hermano número 1 don Manuel Martínez Cano.

Asimismo comunicamos que el Cabido de Oficiales ha aprobado por unanimidad,  ante el estado actual de la situación sanitaria, suspender, al igual que el pasado año, la esperada COMIDA DE HERMANDAD, cita ineludible de abierta convivencia fraternal para todos los hermanos cuyo entrañable encuentro viene celebrándose desde mucho tiempo atrás, de manera tradicional, y que incluso con el paso de los años fuera aprobada ya oficialmente para lo sucesivo por el Cabildo General durante el mandato presidido como Hermano Mayor por n.h.d. Francisco Barra. Esperemos que en breve podamos disfrutar de una convivencia general en momento más propicio de control de la actual pandemia que venimos padeciendo.

En el ánimo de contar con su presencia en estas convocatorias, muy especialmente en el más importante acto de culto de todo el año de nuestra Hermandad –nuestra Solemnísima Función Principal-, reciba un fortísimo abrazo en Cristo.

 

LA JUNTA DE SEÑORES OFICIALES

 

 

Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera, mes de enero del año de Gracia del Señor de dos mil veintidós.