Como es costumbre tradicionalísima en esta corporación nazarena, nuestra Hermandad acompañó el pasado domingo a Jesús Sacramentado por las calles de nuestra ciudad en procesión –de agradecido ritmo muy fluido- que de nuevo adoró a Cristo Vivo en el Santísimo Sacramento del Altar. Agradecemos muy vivamente a cuantos hermanos engrosaron la comitiva corporativa de nuestra institución cofradiera. Publicamos fotografía de la presidencia que cerraba el tramo de cofrades de la nuestra de las Cinco Llagas.
BLOG OFICIAL DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA-CRUCIS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera
viernes, 27 de junio de 2014
Evangelio y comentario
Solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles
El Día del Papa
Celebramos este domingo la solemnidad de los apóstoles San Pedro y San Pablo. Esta fiesta litúrgica nos mueve a dar gracias por la Iglesia católica a la que pertenecemos, edificada sobre el apóstol san Pedro, a la que fuimos incorporados por el Bautismo y en la que compartimos la fe con muchos hermanos nuestros a lo largo y ancho de todo el mundo. La alegría y la gratitud por el don recibido nos hacen salir de nosotros mismos y compartir ese don con otros muchos, adentrándonos en el dinamismo que nos reclama el Papa Francisco de ser una Iglesia en salida. Es la alegría y la gratitud que siente san Pablo, infatigable evangelizador, al final de su vida, por haber hecho realidad el mandato del Señor con la ayuda de su gracia, tal y como nos relata la segunda lectura de la misa de hoy.
Pero toda esa acción evangelizadora se asienta en nuestra fe en Cristo Jesús. Las preguntas que Jesús formula en el Evangelio de hoy son fundamentales: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Desde que Jesús se hizo uno de nosotros, su persona siempre ha sido para los hombres un enigma inquietante. ¿Quién es Jesús? Nadie, por más que se haga el indiferente o el desinteresado, puede huir de esta cuestión durante su caminar por la vida, y seguro que nosotros también nos la hemos formulado.
Los discípulos de Jesús, y Pedro de un modo especial, realizan junto a Él una peregrinación en la fe para poder dar respuesta certera a esa pregunta. Ellos lo ven predicar, sanar a los enfermos, evangelizar a los pequeños y a los pobres, reconciliar a los pecadores, orar con insistencia. Y van comprendiendo a su lado que no sólo es simplemente un hombre enviado por Dios, sino Dios mismo hecho hombre. «La integridad de la fe cristiana se da en la confesión de san Pedro, iluminada por la enseñanza de Jesús sobre su camino hacia la gloria, es decir, sobre su modo absolutamente singular de ser el Mesías y el Hijo de Dios. Un camino estrecho, un modo escandaloso para los discípulos de todos los tiempos, que inevitablemente se inclinan a pensar según los hombres y no según Dios. También hoy, como en tiempos de Jesús, no basta poseer la correcta confesión de fe: es necesario aprender siempre de nuevo del Señor el modo propio como Él es el Salvador y el camino por el que debemos seguirlo» (Benedicto XVI, Homilía 29 de junio de 2007). Se trata de adentrarnos, también nosotros, en ese peregrinar en la fe que nos conduce al encuentro renovado con Cristo, al que todos somos convocados, para descubrirle, amarle, seguirle y anunciarle: «Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso» (Francisco, Evangelii gaudium 3).
Este día de la fiesta de San Pedro y San Pablo es también un día propicio, a semejanza de la comunidad de Jerusalén que oraba insistentemente por Pedro -como nos dice la primera lectura-, para rezar por su sucesor el Papa Francisco. Dar gracias a Dios por su servicio, testimonio y magisterio. Pedimos por él y por toda la Iglesia para que mantengamos ardiente nuestra fidelidad a Cristo, el Hijo de Dios vivo, y a su mensaje de salvación.
+ Carlos Escribano Subías
obispo de Teruel y Albarracín
Evangelio
En aquel tiempo, llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, y preguntaba a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron:
«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Jesús le respondió:
«¡Dichoso tú, Simón, Hijo de Jonás, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo!
Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo».
Mateo 16, 13-19
El Día del Papa
Celebramos este domingo la solemnidad de los apóstoles San Pedro y San Pablo. Esta fiesta litúrgica nos mueve a dar gracias por la Iglesia católica a la que pertenecemos, edificada sobre el apóstol san Pedro, a la que fuimos incorporados por el Bautismo y en la que compartimos la fe con muchos hermanos nuestros a lo largo y ancho de todo el mundo. La alegría y la gratitud por el don recibido nos hacen salir de nosotros mismos y compartir ese don con otros muchos, adentrándonos en el dinamismo que nos reclama el Papa Francisco de ser una Iglesia en salida. Es la alegría y la gratitud que siente san Pablo, infatigable evangelizador, al final de su vida, por haber hecho realidad el mandato del Señor con la ayuda de su gracia, tal y como nos relata la segunda lectura de la misa de hoy.
Pero toda esa acción evangelizadora se asienta en nuestra fe en Cristo Jesús. Las preguntas que Jesús formula en el Evangelio de hoy son fundamentales: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Desde que Jesús se hizo uno de nosotros, su persona siempre ha sido para los hombres un enigma inquietante. ¿Quién es Jesús? Nadie, por más que se haga el indiferente o el desinteresado, puede huir de esta cuestión durante su caminar por la vida, y seguro que nosotros también nos la hemos formulado.
Los discípulos de Jesús, y Pedro de un modo especial, realizan junto a Él una peregrinación en la fe para poder dar respuesta certera a esa pregunta. Ellos lo ven predicar, sanar a los enfermos, evangelizar a los pequeños y a los pobres, reconciliar a los pecadores, orar con insistencia. Y van comprendiendo a su lado que no sólo es simplemente un hombre enviado por Dios, sino Dios mismo hecho hombre. «La integridad de la fe cristiana se da en la confesión de san Pedro, iluminada por la enseñanza de Jesús sobre su camino hacia la gloria, es decir, sobre su modo absolutamente singular de ser el Mesías y el Hijo de Dios. Un camino estrecho, un modo escandaloso para los discípulos de todos los tiempos, que inevitablemente se inclinan a pensar según los hombres y no según Dios. También hoy, como en tiempos de Jesús, no basta poseer la correcta confesión de fe: es necesario aprender siempre de nuevo del Señor el modo propio como Él es el Salvador y el camino por el que debemos seguirlo» (Benedicto XVI, Homilía 29 de junio de 2007). Se trata de adentrarnos, también nosotros, en ese peregrinar en la fe que nos conduce al encuentro renovado con Cristo, al que todos somos convocados, para descubrirle, amarle, seguirle y anunciarle: «Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso» (Francisco, Evangelii gaudium 3).
Este día de la fiesta de San Pedro y San Pablo es también un día propicio, a semejanza de la comunidad de Jerusalén que oraba insistentemente por Pedro -como nos dice la primera lectura-, para rezar por su sucesor el Papa Francisco. Dar gracias a Dios por su servicio, testimonio y magisterio. Pedimos por él y por toda la Iglesia para que mantengamos ardiente nuestra fidelidad a Cristo, el Hijo de Dios vivo, y a su mensaje de salvación.
+ Carlos Escribano Subías
obispo de Teruel y Albarracín
Evangelio
En aquel tiempo, llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, y preguntaba a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron:
«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Jesús le respondió:
«¡Dichoso tú, Simón, Hijo de Jonás, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo!
Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo».
Mateo 16, 13-19
El vicario judicial de la Diócesis será el nuevo vicesecretario de la Conferencia Episcopal
El vicario de la Diócesis, Carlos López Segovia, ha sido nombrado vicesecretario para asuntos generales de la Conferencia Episcopal, uno de los puestos de mayor relevancia dentro del organigrama de la Iglesia en España. Este jiennense, de 37 años de edad y que está actualmente al frente de la parroquia de El Carmen y San Marcos de El Puerto, ocupa desde 2011 la Vicaría Judicial de la Diócesis asidonense. Además, es uno de los vicepresidentes de los tribunales interdiocesanos de primera instancia de Sevilla, además de profesor del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Asidonense y del Seminario de San Juan de Ávila.
Su nombramiento ha sido uno de los acuerdos alcanzados en la reunión de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal que se ha desarrollado en Madrid durante los dos últimos días. López Segovia sustituirá al valenciano José Gascó, puesto que ha desempeñado desde 2012. Esta designación se circunscribe dentro de la renovación de la estructura de la Conferencia que está acometiendo Ricardo Blázquez tras haber sido elegido presidente el pasado mes de marzo. La vicesecretaría para asuntos generales depende directamente de la secretaría general que está en manos de José María Gil Tamayo.
Carlos López fue entre 2004 y 2007 secretario del anterior obispo de Jerez y actual arzobispo castrense, Juan del Río, que, precisamente, forma parte de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal. El nuevo vicesecretario de la CEE fue ordenado sacerdote en 2002 y, antes de recalar en la parroquia portuense, fue capellán del Monasterio de la Cartuja y juez eclesiástico del Tribunal Eclesiástico y de los Tribunales Interdiocesanos de Sevilla.
Su nombramiento ha sido uno de los acuerdos alcanzados en la reunión de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal que se ha desarrollado en Madrid durante los dos últimos días. López Segovia sustituirá al valenciano José Gascó, puesto que ha desempeñado desde 2012. Esta designación se circunscribe dentro de la renovación de la estructura de la Conferencia que está acometiendo Ricardo Blázquez tras haber sido elegido presidente el pasado mes de marzo. La vicesecretaría para asuntos generales depende directamente de la secretaría general que está en manos de José María Gil Tamayo.
Carlos López fue entre 2004 y 2007 secretario del anterior obispo de Jerez y actual arzobispo castrense, Juan del Río, que, precisamente, forma parte de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal. El nuevo vicesecretario de la CEE fue ordenado sacerdote en 2002 y, antes de recalar en la parroquia portuense, fue capellán del Monasterio de la Cartuja y juez eclesiástico del Tribunal Eclesiástico y de los Tribunales Interdiocesanos de Sevilla.
viernes, 20 de junio de 2014
La solemne celebración del Corpus Christi en la Catedral será a las 19 horas y se prolongará en la procesión eucarística y posterior bendición
Monseñor José Mazuelos Pérez, el obispo de Asidonia-Jerez, la presidirá este próximo domingo en el primer templo diocesano
Fuente: Delegación Diocesana de MCS. Jerez, 20 de junio de 2014.- La Solemnidad del Corpus Christi llega este próximo domingo día 22 de junio con la invitación a la especial adoración al Santísimo en una jornada en la que está previsto que monseñor José Mazuelos Pérez, el obispo de Asidonia-Jerez, presida la celebración que, en la Santa Iglesia Catedral del Salvador, tendrá lugar desde las 19 horas.
Un tríptico editado por el Cabildo Catedralicio subraya la importancia de considerar en esta Eucaristía el hecho sustancial. “La procesión del Corpus Domini nacida como prolongación de la misa, del deseo de ver la hostia, ha evolucionado convirtiéndose en fiesta de la realeza de Cristo, y ha adquirido carácter de purificación (la presencia del Señor bendice la ciudad y a los hombres)”, recuerda.
Pero no oculta este documento, distribuido entre los fieles, que “la desproporción entre la importancia de la misa y la que se da a la procesión no debe descompensar el significado de la Eucaristía; el culto eucarístico debe manifestar dependencia, conexión y referencia a la celebración, que tiene importancia primaria”, advierte el mencionado tríptico.
El itinerario previsto para este año por esta procesión es el compuesto por las siguientes calles y plazas del centro de Jerez: Catedral, Reducto Alto, Encarnación, Padre Hortas Cáliz, Manuel María González, Monti, Arenal, Lancería, Algarve, Conde Cañete del Pinar, Yerba, Angostillo de San Dionisio, Asunción, José Luis Díez, Arroyo, Cruces, Rafael Bellido Caro, Reducto Cardenal Bueno Monreal, Encarnación, Reducto Alto y Catedral.
A la conclusión del recorrido procesional, que irá acompañado por sacerdotes, religiosos y religiosas, representaciones laicales de miembros de hermandades, comunidades y movimientos, tendrá luigar la bendición con el Santísimo Sacramento con la que concluirá la celebración.
_________________________________________
Para más información:
Gabriel Álvarez, delegado diocesano MCS
Tlfno.- 956 338 800 / 956 321 210 / 615 595 809
Mail.- medios@diocesisdejerez.org
Web oficial.- www.diocesisdejerez.org
Facebook.- Medios de Asidonia-Jerez
Twitter.- @MCS_Asidonia
You Tube (videos).- MCS Asidonia-Jerez
iVoox (audios).- MCS Asidonia-Jerez
Fuente: Delegación Diocesana de MCS. Jerez, 20 de junio de 2014.- La Solemnidad del Corpus Christi llega este próximo domingo día 22 de junio con la invitación a la especial adoración al Santísimo en una jornada en la que está previsto que monseñor José Mazuelos Pérez, el obispo de Asidonia-Jerez, presida la celebración que, en la Santa Iglesia Catedral del Salvador, tendrá lugar desde las 19 horas.
Un tríptico editado por el Cabildo Catedralicio subraya la importancia de considerar en esta Eucaristía el hecho sustancial. “La procesión del Corpus Domini nacida como prolongación de la misa, del deseo de ver la hostia, ha evolucionado convirtiéndose en fiesta de la realeza de Cristo, y ha adquirido carácter de purificación (la presencia del Señor bendice la ciudad y a los hombres)”, recuerda.
Pero no oculta este documento, distribuido entre los fieles, que “la desproporción entre la importancia de la misa y la que se da a la procesión no debe descompensar el significado de la Eucaristía; el culto eucarístico debe manifestar dependencia, conexión y referencia a la celebración, que tiene importancia primaria”, advierte el mencionado tríptico.
El itinerario previsto para este año por esta procesión es el compuesto por las siguientes calles y plazas del centro de Jerez: Catedral, Reducto Alto, Encarnación, Padre Hortas Cáliz, Manuel María González, Monti, Arenal, Lancería, Algarve, Conde Cañete del Pinar, Yerba, Angostillo de San Dionisio, Asunción, José Luis Díez, Arroyo, Cruces, Rafael Bellido Caro, Reducto Cardenal Bueno Monreal, Encarnación, Reducto Alto y Catedral.
A la conclusión del recorrido procesional, que irá acompañado por sacerdotes, religiosos y religiosas, representaciones laicales de miembros de hermandades, comunidades y movimientos, tendrá luigar la bendición con el Santísimo Sacramento con la que concluirá la celebración.
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Para más información:
Gabriel Álvarez, delegado diocesano MCS
Tlfno.- 956 338 800 / 956 321 210 / 615 595 809
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Evangelio y comentario
Solemnidad del Corpus Christi
Un reto impresionante
El Evangelio de la solemnidad del Corpus Christi nos ofrece unos intensos versículos del llamado discurso del Pan de vida (Jn 6). Jesús hace una propuesta novedosa, sobrecogedora y aparentemente incompresible al tomar la palabra en la sinagoga de Cafarnaúm. Les hablaba entonces, y nos recuerda ahora, que para tener vida realmente es necesario comer su Cuerpo y beber su Sangre. Es fácil comprender la reacción de extrañeza y rechazo que esta propuesta recibe en el ánimo de los judíos. Nosotros, cristianos de cultura, podemos intuir y entender, después de veinte siglos de cristianismo, a qué se refiere. Sus contemporáneos, difícilmente.
Creo que ahí está el quid de la cuestión. El desconcierto de sus interlocutores en Cafarnaúm, contagió a muchos de sus incipientes discípulos y puede afectarnos hoy a nosotros. La fiesta del Corpus nos sitúa ante el misterio de la donación de Cristo en el misterio de la Eucaristía y la recepción por parte del creyente del mismo. Jesús, en sus palabras, vincula la importancia de comprender dicho misterio a cuestiones fundamentales: comer su Cuerpo y beber su Sangre, nos permite tener vida plena o alcanzar la vida eterna en la resurrección final. Nos mueve a vivir en Cristo y ¡¡¡a que Cristo viva en nosotros!!! El reto que Jesús nos propone es impresionante. Entenderlo y hacerlo vida nos ayuda a afrontar de forma nueva y auténtica lo que significa ser discípulos de Cristo.
Al celebrar la entrega sin límites del Señor Jesús, que se nos da totalmente en la Eucaristía, es fácil que nuestro corazón sienta la necesidad de compartir lo que tenemos y de vivir en una creciente actitud de servicio, especialmente hacia los más necesitados, los que menos tienen. Por eso, la fiesta de Corpus está íntimamente unida con el día de Cáritas. El ejemplo de Jesús es muy elocuente: el Señor se da a sí mismo. Nos introduce en una nueva pedagogía del don: cuando Dios nos invita a dar algo a los demás, nos pide que sea digno del que da y del que recibe. Dios nos da a su propio Hijo, nada más y nada menos. ¿Qué estoy yo dispuesto a dar? ¿Me conformo con dar cosas, o me doy a mí mismo?
El pan y el vino, el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que son alimento para el camino, se hacen pan partido y compartido para todos. En este día en el que la Iglesia celebra el Día de la Caridad, las Cáritas diocesanas y parroquiales están llamadas a dar testimonio de la caridad, por amor a Jesucristo, a todos los seres humanos necesitados, especialmente a los más empobrecidos. Y nosotros con ellas.
Las palabras de Jesús en este Evangelio nos ayudan comprender uno de los misterios más apasionantes y vivificantes de nuestra fe. Pero no son palabras que nos alejan de la realidad, o de los hermanos. Al contrario, muchos santos nos enseñan que a Cristo, a Quien conocemos en la Eucaristía, es el mismo a Quien servimos en los hermanos. Nos lo recuerda también el Papa Francisco: «Los pobres tienen mucho que enseñarnos. (...) Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos» (Evangelii gaudium, 198). Buena enseñanza para comenzar a aplicar en este día del Corpus Christi.
+ Carlos Escribano Subías
obispo de Teruel y Albarracín
Evangelio
En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».
Disputaban entonces los judíos entre sí:
«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo:
«Os aseguro que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre».
Juan 6, 51-58
Un reto impresionante
El Evangelio de la solemnidad del Corpus Christi nos ofrece unos intensos versículos del llamado discurso del Pan de vida (Jn 6). Jesús hace una propuesta novedosa, sobrecogedora y aparentemente incompresible al tomar la palabra en la sinagoga de Cafarnaúm. Les hablaba entonces, y nos recuerda ahora, que para tener vida realmente es necesario comer su Cuerpo y beber su Sangre. Es fácil comprender la reacción de extrañeza y rechazo que esta propuesta recibe en el ánimo de los judíos. Nosotros, cristianos de cultura, podemos intuir y entender, después de veinte siglos de cristianismo, a qué se refiere. Sus contemporáneos, difícilmente.
Creo que ahí está el quid de la cuestión. El desconcierto de sus interlocutores en Cafarnaúm, contagió a muchos de sus incipientes discípulos y puede afectarnos hoy a nosotros. La fiesta del Corpus nos sitúa ante el misterio de la donación de Cristo en el misterio de la Eucaristía y la recepción por parte del creyente del mismo. Jesús, en sus palabras, vincula la importancia de comprender dicho misterio a cuestiones fundamentales: comer su Cuerpo y beber su Sangre, nos permite tener vida plena o alcanzar la vida eterna en la resurrección final. Nos mueve a vivir en Cristo y ¡¡¡a que Cristo viva en nosotros!!! El reto que Jesús nos propone es impresionante. Entenderlo y hacerlo vida nos ayuda a afrontar de forma nueva y auténtica lo que significa ser discípulos de Cristo.
Al celebrar la entrega sin límites del Señor Jesús, que se nos da totalmente en la Eucaristía, es fácil que nuestro corazón sienta la necesidad de compartir lo que tenemos y de vivir en una creciente actitud de servicio, especialmente hacia los más necesitados, los que menos tienen. Por eso, la fiesta de Corpus está íntimamente unida con el día de Cáritas. El ejemplo de Jesús es muy elocuente: el Señor se da a sí mismo. Nos introduce en una nueva pedagogía del don: cuando Dios nos invita a dar algo a los demás, nos pide que sea digno del que da y del que recibe. Dios nos da a su propio Hijo, nada más y nada menos. ¿Qué estoy yo dispuesto a dar? ¿Me conformo con dar cosas, o me doy a mí mismo?
El pan y el vino, el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que son alimento para el camino, se hacen pan partido y compartido para todos. En este día en el que la Iglesia celebra el Día de la Caridad, las Cáritas diocesanas y parroquiales están llamadas a dar testimonio de la caridad, por amor a Jesucristo, a todos los seres humanos necesitados, especialmente a los más empobrecidos. Y nosotros con ellas.
Las palabras de Jesús en este Evangelio nos ayudan comprender uno de los misterios más apasionantes y vivificantes de nuestra fe. Pero no son palabras que nos alejan de la realidad, o de los hermanos. Al contrario, muchos santos nos enseñan que a Cristo, a Quien conocemos en la Eucaristía, es el mismo a Quien servimos en los hermanos. Nos lo recuerda también el Papa Francisco: «Los pobres tienen mucho que enseñarnos. (...) Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos» (Evangelii gaudium, 198). Buena enseñanza para comenzar a aplicar en este día del Corpus Christi.
+ Carlos Escribano Subías
obispo de Teruel y Albarracín
Evangelio
En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».
Disputaban entonces los judíos entre sí:
«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo:
«Os aseguro que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre».
Juan 6, 51-58
Destacados meditación tercer día del Solemne Tríduo Eucarístico
La conversación que podemos entablar con el Señor la Iglesia nos lo pone fácil: lectura y oración.
Muchas veces nos encerramos en oraciones establecidas. Eso está bien, pero con un plus. Por ejemplo el Rosario, que está muy bien, pero con meditación.
La Liturgia de las Horas, que no sólo es para los curas, sino para todos los cristianos, está muy bien.
No hacen falta grandes oraciones. Dios sabe lo que necesitamos.
La oración del Padrenuestro es muy completa. Tiene siete peticiones y todas en plural. Y debemos rezarlo no tan rápidamente. Éste es el estilo de vida que nos pide Jesús.
Cristo en la cruz, proclamó el salmo 22, que termina reconfortado en el Padre; no era una queja por lo de “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”, sino que el salmo comienza así.
Seamos conscientes de lo que estamos rezando.
Muchas veces nos encerramos en oraciones establecidas. Eso está bien, pero con un plus. Por ejemplo el Rosario, que está muy bien, pero con meditación.
La Liturgia de las Horas, que no sólo es para los curas, sino para todos los cristianos, está muy bien.
No hacen falta grandes oraciones. Dios sabe lo que necesitamos.
La oración del Padrenuestro es muy completa. Tiene siete peticiones y todas en plural. Y debemos rezarlo no tan rápidamente. Éste es el estilo de vida que nos pide Jesús.
Cristo en la cruz, proclamó el salmo 22, que termina reconfortado en el Padre; no era una queja por lo de “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”, sino que el salmo comienza así.
Seamos conscientes de lo que estamos rezando.
jueves, 19 de junio de 2014
Destacados meditación segundo día del Solemne Tríduo Eucarístico
Nos preocupamos de los que están lejos, pero no de los que están a nuestro lado.
La cercanía de Dios está en esa opción preferencial por los pobres.
Leyendo, entendiendo y llevando a la práctica la Palabra de Dios. Pero además hay que comer.
La clave de la partitura de la Biblia es el amor. Y hay que leerla en esa clave.
En la misa de hoy nos decía el Evangelio que cuando demos limosna o hagamos oración, lo hagamos con el estilo de Jesús, sin vanidad.
Dijo Ghandi que si los cristianos creyeran de verdad en la presencia de Dios en la Eucaristía, los sagrarios estarían abarrotados.
Un buen resumen de la Biblia es: Dios es Amor.
Cada uno de nosotros somos el hijo favorito de Dios.
La cercanía de Dios está en esa opción preferencial por los pobres.
Leyendo, entendiendo y llevando a la práctica la Palabra de Dios. Pero además hay que comer.
La clave de la partitura de la Biblia es el amor. Y hay que leerla en esa clave.
En la misa de hoy nos decía el Evangelio que cuando demos limosna o hagamos oración, lo hagamos con el estilo de Jesús, sin vanidad.
Dijo Ghandi que si los cristianos creyeran de verdad en la presencia de Dios en la Eucaristía, los sagrarios estarían abarrotados.
Un buen resumen de la Biblia es: Dios es Amor.
Cada uno de nosotros somos el hijo favorito de Dios.
miércoles, 18 de junio de 2014
Destacados meditación primer día del Solemne Tríduo Eucarístico
Para lavar los pies en aquella época había que tener estómago.
Cuando el Señor le dice a Pedro que no se está enterando, nos lo dice también a nosotros.
Jesús, más que una religión, lo que quiere de nosotros es un estilo de vida...
¿Cómo miramos nosotros la Biblia?
¿Aceptamos la voluntad de Dios?
Seamos seguidores de Cristo.
Vivir como otro Cristo, aplicando el sacerdocio común que nos dieron en nuestro bautismo.
Ése es el Señor que se queda en la Eucaristía.
Y como escuché en una homilía hace muchos años: el Señor no debe ser lo primero, sino ser lo único. De modo que en la familia, los amigos, ... en todo, veamos al Señor.
Cuando el Señor le dice a Pedro que no se está enterando, nos lo dice también a nosotros.
Jesús, más que una religión, lo que quiere de nosotros es un estilo de vida...
¿Cómo miramos nosotros la Biblia?
¿Aceptamos la voluntad de Dios?
Seamos seguidores de Cristo.
Vivir como otro Cristo, aplicando el sacerdocio común que nos dieron en nuestro bautismo.
Ése es el Señor que se queda en la Eucaristía.
Y como escuché en una homilía hace muchos años: el Señor no debe ser lo primero, sino ser lo único. De modo que en la familia, los amigos, ... en todo, veamos al Señor.
domingo, 15 de junio de 2014
“San Antonio fue un gran predicador del Evangelio”
La coincidencia horaria con el comienzo del primer partido de la Selección Española en el Mundial de Fútbol no impidió, este pasado viernes, que la Capilla del Voto se llenara de personas en la mensual Misa de Hermandad de la nuestra de las Cinco Llagas. Nuestro director espiritual indicó que “San Antonio fue un gran predicador. Un gran predicador del Evangelio. Es también de los santos más milagreros que conocemos. Podríamos estar mucho tiempo citando milagros de San Antonio. Y de su enorme amor por los pobres”.
Evangelio y comentario
Solemnidad de la Santísima Trinidad
Ésta es nuestra fe
Las palabras con las que comienza el Evangelio de la Misa, en la solemnidad de la Santísima Trinidad, muestran el infinito amor que Dios tiene por la Humanidad, hasta el punto de entregar a Su Hijo Único para la redención del género humano. Ese prodigio de amor, que se describe en el texto evangélico, desvela a su vez la esencia misma de Dios que es amor.
Desde el principio, la Iglesia va tomando conciencia de que el amor de Dios manifiesta la comunidad de personas que es la Santísima Trinidad. Así lo expresa san Pablo, cuando se despide de la comunidad de los Corintios, usando la célebre fórmula que hoy sigue utilizando la Iglesia al celebrar la Eucaristía y que recoge la fe de la Iglesia: «La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo, este siempre con vosotros».
En el Día de la Santísima Trinidad, tiene especial relevancia la recitación del Credo, que en todas las celebraciones dominicales decimos los cristianos como respuesta a la Palabra de Dios que ha sido proclamada y al misterio de fe que estamos celebrando en la Eucaristía. Podríamos decir que hoy es la fiesta del Credo. Pero ¿en qué creemos los cristianos?
Cada uno de los participantes en la Misa eleva su voz para unirse con la de los demás creyentes en un grandioso coro que va desgranando la fe de los discípulos del Señor. Creemos en un solo Dios que es Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. En el centro de la creación, surge el hombre, débil y fuerte a la vez, imagen y semejanza de Dios.
Creemos en un solo Dios que es Hijo. Todo fue creado por Él y para Él. Nosotros mismos somos conscientes de ser hijos en el Hijo. Y este Hijo de Dios se nos ha revelado en Jesús, como único Señor y Mesías. Y ha sido Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, nos ha manifestado el amor inmenso de Dios, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Y el Padre le devuelve a la vida en la Resurrección y lo ha sentado a su derecha. Sólo en Él somos salvados.
Y desde la cercanía de la fiesta de Pentecostés, proclamamos que Dios también es Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo. Que es Señor y dador de vida. Que ha estado presente desde antiguo en toda la historia de la salvación y que ahora conduce a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, y a cada uno de nosotros, hasta la consumación de los tiempos. Ésta es nuestra fe, la fe de la Iglesia que nos gloriamos en profesar.
Os invito a que este domingo, al recitar el Credo, nos dejemos llenar de lo que significan los artículos de la fe y revisemos la incidencia que tienen en nuestra vida. Nos lo recuerda el Papa Francisco: «La profesión de fe no consiste sólo en asentir a un conjunto de verdades abstractas. Antes bien, en la confesión de fe, toda la vida se pone en camino hacia la comunión plena con el Dios vivo. Podemos decir que en el Credo el creyente es invitado a entrar en el misterio que profesa y a dejarse transformar por lo que profesa» (Lumen fidei 45). ¡Que no sea la repetición rutinaria de una oración archiconocida, sino el asentir existencial, con la fe y la vida, a la revelación del Misterio del amor de Dios!
+ Carlos Escribano Subías
obispo de Teruel y Albarracín
Evangelio
En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo:
«Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él, no será condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios».
Juan 3, 16-18
viernes, 13 de junio de 2014
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