Un año más, y con la solemnidad ya tradicional, se ha celebrado en la Capilla del Voto durante los pasados días 28, 29 y 30 de mayo los cultos eucarísticos de esta Hermandad de las Cinco Llagas. Un solemne Triduo de Exaltación a la Eucaristía - con Exposición Mayor de S.D.M., Estación a Jesús Sacramentado, Meditación, Preces, Oración de la Hermandad, Bendición Sacramental y Reserva- que este año ha sido predicado por el Rvdo. P. D. José Hachero Álvarez, Párroco de la de San José de nuestra ciudad y Cursor de la Notaría de la Vicaría Judicial de la Diócesis de Asidonia-Jerez. El martes, don José habló de la institución del sacerdocio y de la Eucaristía como lo propio del Jueves Santo, y lo que implica el amor entre hermanos, al ser el día del amor fraterno... El miércoles abordó el día del Corpus, adentrándose en su historia desde la extensión a toda la catolicidad, “y que es, así mismo, el día de la Caridad, que no es exacto lo mismo que el amor fraterno, entre hermanos”. Comentó que el Papa “ha pedido que cuando se dé limosna lo hagamos sin presunción... siendo mejor mirar a la cara y tocar con cariño al que se le da”. El último día de estos cultos ha hecho un recorrido por lo que es el significado de la Sangre en el pueblo de Israel y la conexión que tiene esto con lo que significa la Sangre Preciosísima de Cristo para nuestra Redención.
BLOG OFICIAL DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA-CRUCIS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera
sábado, 1 de junio de 2013
Agradecimiento de la Hermandad del Amor a la Hermandad de las Cinco Llagas
La Hermandad del Santísimo Cristo del Amor ha aprovechado una muy sentida convivencia celebrada días atrás en una conocida finca de Las Tablas para invitar ex profeso al Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Hermandad de las Cinco Llagas y reconocer así su más profundo agradecimiento y consideración por el préstamo de la parihuela del paso de palio –así como algunos otros elementos artísticos del mismo- para la salida de la Virgen de los Remedios en la procesión del Vía Lucis Mariano. El Hermano Mayor de la Hermandad del Amor Juan Verdugo Bermejo, en nombre de toda la corporación que representa, entregó al Hermano Mayor de las Cinco Llagas Juan Lupión Villar una preciosa fotografía enmarcada de Nuestra Señora de los Remedios sobre las mencionadas andas. Juan Verdugo expresó su deseo de que ambas Hermandades comiencen de esta forma una relación de hermanamiento y actividades conjuntas que unan aún más si cabe los estrechos lazos de fraternidad ya existentes entre ambas instituciones cofradieras.
Del hecho histórico del Vía Lucis Mariano
Reproducimos a continuación -pues en su contenido está todo dicho- el texto que
NHD Ernesto Romero del Castillo, miembro de la Junta de Gobierno, escribiera días después de la celebración en Jerez del Vía-Lucis Mariano organizado por el
Consejo Local de la Unión de Hermandades. Dice así:
“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su Nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre” (Lc. 1,46-55).
"Hemos de unirnos a la Santísima Virgen María en la proclamación de su Magníficat, para recopilar lo más exhaustivamente posible todo el sentir, todo el gozo y la satisfacción de los que han aportado su granito de arena para que lo que le fue encomendado a nuestra querida Hermandad de las Cinco Llagas de parte del Consejo de la Unión de Hermandades de Jerez, fuese realizado con éxito. Y eso que nos fue encomendado no fue otra cosa que poder materializar ese noveno encuentro de la vida de la Santísima Virgen titulado En familia, en Nazaret, colocando en medio de la devoción mariana de Jerez a una de las joyas artísticas que se pusieron el pasado 20 de abril en la calle, y que para más sorpresa de jerezanos y foráneos ha sido una imagen que no por falta de historia (no en vano es del siglo XVI) había pasado para muchos desapercibida por encontrarse presidiendo el retablo mayor en la semioscuridad de la iglesia de la Santísima Trinidad, y no constarle a nadie que anteriormente hubiera salido procesionalmente: Santa María del Buen Suceso.
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Para ello, la Junta de Señores Oficiales de nuestra Hermandad no escatimó esfuerzos ni ilusión desde que se tomó la decisión de llevar a cabo el proyecto. Lo primero, buscar un paso digno, y de menos dimensiones que los nuestros, que facilitara la salida de la imagen desde la misma sede que la alberga, teniendo en cuenta la escasa altura de la puerta. Y se pensó en ese paso de Guzmán Bejarano, de hechura sevillana, que ya disfrutaran en los Dolores de Rota y la Humildad de El Puerto de Santa María, y que desde hace años sirve de altar andante a la venerada imagen del Sagrado Corazón que sale desde la Parroquia portuense de San Francisco el día siguiente a su fiesta. La Asociación del Apostolado de la Oración de la ciudad de El Puerto de Santa María, no ha hecho más que poner facilidades, colaborando en el préstamo, el transporte y el montaje del mismo, además de acompañarnos en el Vía Lucis con una nutrida presidencia.
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Hay que decir, además, que al paso, al tener sus candelabros propios en proceso de restauración, le fueron acoplados unos de la Hermandad del Descendimiento, y una jarras de la del Cristo del Amor, y junto a una peana realizada al efecto por nuestra mayordomía, sin cuyo concurso difícilmente podría haberse llevado a cabo esta proeza, y una pequeña imagen venera de la Parroquia de San José que representa al mártir eucarístico San Tarsicio, patrón del grupo de acólitos El Cirial, que también nos han acompañado en esta ocasión. Se completó el exorno floral del paso con un friso de tres filas de claveles, alfombra de helechos y cuatro exquisitas piñas cónicas, gracias a la desinteresada labor y el buen hacer de dos maestros de la estética cofradiera como son don Antonio Sánchez y don Manuel Ángel Mauricio, a los que esta Hermandad estará eternamente agradecidos. La comitiva de la procesión se completó con el Simpecado y dos faroles, portados por hermanos de la cofradía, quince parejas de cirios (para no alargar más de lo permitido el cortejo), la anteriormente citada presidencia del Apostolado de la Oración de El Puerto, la presidencia, también nutrida de Hermandad de la Humildad y Paciencia (que tuvo a bien cedernos las sotanas y sobrepellices de los acólitos), la presidencia de la Comunidad de las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, junto a algunas profesoras del Colegio, tras la cual se situó nuestro estandarte corporativo y la presidencia del paso. El mismo fue portado por una cuadrilla creada para la ocasión a partir de la del Señor de la Vía-Crucis, dirigida por don Manuel Campos y sus auxiliares, que han puesto una ilusión y un trabajo que ha sido recompensado por la multitud de halagos recibidos en virtud de su buen hacer.
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Asimismo, la Junta de Gobierno decidió contratar una banda de música. Y no cualquier banda. Para tan solemne acontecimiento se contó con la banda de música Pedro Álvarez Hidalgo de Puerto Real, que tiene, a nuestro juicio, no sólo una calidad excelente, sino el mejor repertorio de la provincia de Cádiz, del que hemos incluido marchas clásicas y lentas que no sólo no han desentonado en nada con nuestro estilo propio, sino que se han adaptado perfectamente a la idiosincrasia de la imagen y del contexto de una procesión de gloria en el marco del Via Lucis Mariano. Hay que agradecer también a don Gabriel Vadillo, el director de la banda, no sólo el trabajo desarrollado, sino todas las facilidades prestadas.
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Para los que hemos tenido la suerte de participar quedarán hechos inolvidables, indeleblemente marcados en nuestra memoria colectiva, como la enorme satisfacción de las monjas por ver en la calle a su Virgen, anhelo indisimulado de todas ellas; la vivencia y unión y acciones comunes, que en torno a la venerable figura de nuestro primer Hermano Mayor, Pedro Guerrero González S.J., vamos a iniciar con la Asociación del Apostolado de la Oración de El Puerto; la fraternal unión y el excelente ambiente relacional entre todas las asociaciones participantes, y anteriormente nombradas; la emoción a pie de calle de las personas que a diario acuden a misa a la Santísima Trinidad y -sobre todo- de antiguas alumnas de las Esclavas o de señoras mayores cuyas madres fueron encendidas devotas de la Virgen; la indescriptible emoción de la visita a San Francisco; el instante mágico de nuestra presencia en la Alameda Vieja y el sublime canto de la Salve de Gómez a cargo de don Ángel Hortas; la felicitación que nos transmitió el Consejo Local de Hermandades; el ímprobo trabajo de los costaleros; la sublime sintonía que aportaba la banda de música; el esfuerzo de todas las asociaciones implicadas, el trabajo de colaboración de los hermanos Campos; los comentarios de reconocimiento de las autoridades, que no se ahorraron elogios -miembros de la Delegación Diocesana, consejeros de la Unión de Hermandades, alcaldesa, concejales, ex presidentes del Consejo, Hermanos Mayores...- a la llegada de la procesión a la altura del Cirio Pascual; las felicitaciones de muchísimos cofrades sevillanos, entre ellos el propio pregonero de este año de la Semana Santa de Sevilla, don Francisco Javier Segura durante todo el recorrido...
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Es por lo que, en cumplimiento escrupuloso del principal fin de nuestra Hermandad -es el culto a Dios y a su Madre Santísima- y tras la enorme satisfacción de poder ver completada nuestra Estación de Penitencia de este año, vivir pocas semanas después un acontecimiento mariano de este calibre en el que hemos participado aportando –y de qué manera- la presencia en el mismo de una de las imágenes que más peso han tenido en el mismo, la Virgen del Buen Suceso, -por factura artística (Roque Balduque), por antigüedad (siglo XVI), por copatronazgo- unido al hecho del factor sorpresivo que ha supuesto el presentar la imagen ante el desconocimiento de foráneos y de muchos de los de aquí, en un momento en que más que nunca es necesario aportar luz -la Luz de la Santísima Virgen María- a unos tiempos tan inundados de oscuridades y penurias sociales, y hacerlo además desde el testimonio público de la importancia de la Madre de Dios en todo lo concerniente en este Año de la Fe, hace que no quepamos de gozo y que no podamos dejar de darnos la más efusiva de las enhorabuenas".
“Queridas Hermandades: la piedad popular, de la que sois una manifestación importante, es un tesoro que tiene la Iglesia”
LA PIEDAD POPULAR: UNA MANERA LEGÍTIMA DE VIVIR LA FE
Queridos HERMANOS:
Por su importancia para todos los que nos sentimos cofrades. Porque nos marca claramente los objetivos que hemos de cumplir. Porque valora de manera especial nuestro trabajo dentro de la Iglesia. Porque nos hace sentirnos orgullosos de ser lo que somos….
Os adjunto la homilía de S. S. el Papa Francisco dirigida a las hermandades y cofradías este pasado domingo en el transcurso del encuentro mundial de hermandades celebrado en Roma.
Un fuerte abrazo a todos, Eduardo
''En las parroquias, en las diócesis, sed un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana''
Homilía del papa Francisco a las cofradías y hermandades del mundo, peregrinas en Roma por el Año de la Fe
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A las 10 horas del VI Domingo de Pascua, ante la basílica vaticana, en la plaza de San Pedro, el papa Francisco ha celebrado la eucaristía para los miembros de las cofradías y hermandades llegados a Roma de todo el mundo, para asistir a la celebración de la Jornada de las Cofradías y de la Piedad Popular, con motivo del Año de la Fe. Ofrecemos el texto de la homilía.
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Queridos hermanos y hermanas:
En el camino del Año de la Fe, me alegra celebrar esta Eucaristía dedicada de manera especial a las Hermandades, una realidad tradicional en la Iglesia que ha vivido en los últimos tiempos una renovación y un redescubrimiento. Os saludo a todos con afecto, en especial a las Hermandades que han venido de diversas partes del mundo. Gracias por vuestra presencia y vuestro testimonio.
Hemos escuchado en el Evangelio un pasaje de los sermones de despedida de Jesús, que el evangelista Juan nos ha dejado en el contexto de la Última Cena. Jesús confía a los Apóstoles sus últimas recomendaciones antes de dejarles, como un testamento espiritual. El texto de hoy insiste en que la fe cristiana está toda ella centrada en la relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Quien ama al Señor Jesús, acoge en sí a Él y al Padre, y gracias al Espíritu Santo acoge en su corazón y en su propia vida el Evangelio. Aquí se indica el centro del que todo debe iniciar, y al que todo debe conducir: amar a Dios, ser discípulos de Cristo viviendo el Evangelio. Dirigiéndose a vosotros, Benedicto XVI ha usado esta palabra: «evangelicidad».
Queridas Hermandades, la piedad popular, de la que sois una manifestación importante, es un tesoro que tiene la Iglesia, y que los obispos latinoamericanos han definido de manera significativa como una espiritualidad, una mística, que es un «espacio de encuentro con Jesucristo». Acudid siempre a Cristo, fuente inagotable, reforzad vuestra fe, cuidando la formación espiritual, la oración personal y comunitaria, la liturgia. A lo largo de los siglos, las Hermandades han sido fragua de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relación intensa con el Señor. Caminad con decisión hacia la santidad; no os conforméis con una vida cristiana mediocre, sino que vuestra pertenencia sea un estímulo, ante todo para vosotros, para amar más a Jesucristo.
También el pasaje de los Hechos de los Apóstoles que hemos escuchado nos habla de lo que es esencial. En la Iglesia naciente fue necesario inmediatamente discernir lo que es esencial para ser cristianos, para seguir a Cristo, y lo que no lo es. Los Apóstoles y los ancianos tuvieron una reunión importante en Jerusalén, un primer «concilio» sobre este tema, a causa de los problemas que habían surgido después de que el Evangelio hubiera sido predicado a los gentiles, a los no judíos. Fue una ocasión providencial para comprender mejor qué es lo esencial, es decir, creer en Jesucristo, muerto y resucitado por nuestros pecados, y amarse unos a otros como Él nos ha amado. Pero notad cómo las dificultades no se superaron fuera, sino dentro de la Iglesia. Y aquí entra un segundo elemento que quisiera recordaros, como hizo Benedicto XVI: la «eclesialidad». La piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia, en comunión profunda con vuestros Pastores.
Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia os quiere. Sed una presencia activa en la comunidad, como células vivas, piedras vivas. Los obispos latinoamericanos han dicho que la piedad popular, de la que sois una expresión es « una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia» (Documento de Aparecida, 264). Amad a la Iglesia. Dejaos guiar por ella. En las parroquias, en las diócesis, sed un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana. Veo en esta plaza una gran variedad de colores y de signos. Así es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad, al encuentro con Cristo.
Quisiera añadir una tercera palabra que os debe caracterizar: «misionariedad». Tenéis una misión específica e importante, que es mantener viva la relación entre la fe y las culturas de los pueblos a los que pertenecéis, y lo hacéis a través de la piedad popular. Cuando, por ejemplo, lleváis en procesión el crucifijo con tanta veneración y tanto amor al Señor, no hacéis únicamente un gesto externo; indicáis la centralidad del Misterio Pascual del Señor, de su Pasión, Muerte y Resurrección, que nos ha redimido; e indicáis, primero a vosotros mismos y también a la comunidad, que es necesario seguir a Cristo en el camino concreto de la vida para que nos transforme. Del mismo modo, cuando manifestáis la profunda devoción a la Virgen María, señaláis al más alto logro de la existencia cristiana, a Aquella que por su fe y su obediencia a la voluntad de Dios, así como por la meditación de las palabras y las obras de Jesús, es la perfecta discípula del Señor (cf. Lumen gentium, 53).
Esta fe, que nace de la escucha de la Palabra de Dios, vosotros la manifestáis en formas que incluyen los sentidos, los afectos, los símbolos de las diferentes culturas... Y, haciéndolo así, ayudáis a transmitirla a la gente, especialmente a los sencillos, a los que Jesús llama en el Evangelio «los pequeños». En efecto, «el caminar juntos hacia los santuarios y el participar en otras manifestaciones de la piedad popular, también llevando a los hijos o invitando a otros, es en sí mismo un gesto evangelizador» (Documento de Aparecida, 264). Sed también vosotros auténticos evangelizadores. Que vuestras iniciativas sean «puentes», senderos para llevar a Cristo, para caminar con Él. Y, con este espíritu, estad siempre atentos a la caridad. Cada cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el Evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad. Sed misioneros del amor y de la ternura de Dios.
Autenticidad evangélica, eclesialidad, ardor misionero. Pidamos al Señor que oriente siempre nuestra mente y nuestro corazón hacia Él, como piedras vivas de la Iglesia, para que todas nuestras actividades, toda nuestra vida cristiana, sea un testimonio luminoso de su misericordia y de su amor. Así caminaremos hacia la meta de nuestra peregrinación terrena, hacia la Jerusalén del cielo. Allí ya no hay ningún templo: Dios mismo y el Cordero son su templo; y la luz del sol y la luna ceden su puesto a la gloria del Altísimo. Que así sea.
Una Estación de Penitencia ejemplar e inolvidable
Para definir con exactitud la magnitud de la vivencia de la pasada Madrugada Santa, para aproximarnos –siquiera grosso modo- a la amplísima repercusión interna y externa de tan ejemplar Estación de Penitencia, no sería necesario apelar al estilo churrigueresco dentro de la etapa del Barroco español. Baste la frase perpetuada en negro sobre blanco por el hermano de mayor antigüedad del censo de hermanos que actualmente continúa vistiendo el santo hábito nazareno -José Soto Rodríguez quien, en su amplio balance documentado de la Estación de Penitencia, afirmara que “la de este año ha sido para mí una de las mejores, si no la mejor, salida procesional de todas las que he vivido”. Explícita aseveración que no requiere ningún otro aparejo aclarativo.
La Estación de Penitencia de la pasada Madrugada Santa, para quienes vivimos tan imborrable “catequesis plástica”, ha supuesto una especie de visible ‘inventario de maravillas’ asimismo engranado a ese otro maravilloso inventario de personales experiencias interiores. La ingente y copiosa catarata de felicitaciones que hemos venido ininterrumpidamente recibiendo -quizá igualmente por una intachable compostura del cuerpo de la cofradía ante las peculiares amenazas climatológicas por todos archisabidas- nos obligan, de forma recíproca, a trasladar nuestra más ferviente gratitud general. En este sentido, la Junta de Gobierno ha cursado un gran número de agradecimientos a personas, entidades, cofradías, etc., que así nos han colaborado a realizar tamaña labor espiritual. Ni que decir tiene que, además de las misivas de gratitud arriba mencionadas, el gozoso intercambio de felicitaciones que durante los días subsiguientes a la Madrugada Santa compartimos con la práctica totalidad de los hermanos participantes e integrados en la estación penitencial fue una auténtica constante.
Nos congratula muy especialmente el modo en que los hermanos nos confían y confiesan cómo han vivido íntimamente –desde la envergadura de su privacidad y anonimato de la Estación de Penitencia. Se trata -a qué negarlo- del mayor tesoro de nuestra cofradía. Un patrimonio –el humano, el corporativo como suma de circunstancias muy diferentes a veces y siempre muy particulares- que a todos nos conmueve y alecciona. Es entonces cuando sale a flote el auténtico sentido del ser cofrade. Tantas peticiones, tantas promesas… El fundamento en clave constructiva que asienta “todas las cosas de Dios y de nuestras cofradías”. La nobleza de esas tres hermanas jovencísimas de nueva incorporación que, por rescatar la tradición de sus abuelos ya difuntos –todos ellos de inmemorial recuerdo y gozosa huella para la intrahistoria de esta Hermandad- han vestido emocionadas la túnica nazarena. El intachable comportamiento y compostura de la comitiva nazarena en todo instante –incluso cuando el asomo de la lluvia podía suscitar algún atisbo de cierto nerviosismo (nunca perceptible en nuestro cortejo)-, el íntegro quehacer de los monaguillos (excelente testimonio el demostrado por todos ellos e imprescindible la labor que realizan), la maestría referencial del cuerpo de acólitos, la edificante predisposición del cuerpo de capataces y costaleros…
Cabe constatar, a su vez, la puntualidad de los hermanos nazarenos a su llegada y acceso a San Francisco en la noche del Jueves Santo -no ausentándose ninguno por imponderables de enfermedad o imprevistos de última hora-, el escrupuloso rigor en el rezo del Camino de la Cruz, Vía-Crucis, intenciones, formación del cortejo, etcétera), el modo -las formas, la cadencia y el ritmo fluido- de la formación del cortejo pausado, la incorporación de la cruz conventual y ciriales a la comitiva del palio, la incorporación -creación más bien- del tramo litúrgico para el Libro de Difuntos, el aumento del número de nazarenos, la perseverancia de hermanos sexagenarios y septuagenarios en su irrevocable fidelidad a la túnica nazarena… En esta primera misiva general enviada a todos los hermanos después de la pasada Madrugada Santa no podíamos por menos que sellar -con la sinceridad y el contento que sentimos en nuestros adentros- estas sencillas palabras de satisfacción. Palabras que, como cantara el poeta, “son vínculos de una herencia que hemos sabido refrendar sin abdicaciones a mayor gloria de Dios”.
domingo, 26 de mayo de 2013
Triduo de Exaltación a la Eucaristía: 28, 29 y 30 de Mayo
Como así marca la tradición cultual de nuestra institución cofradiera,
convocamos al cuerpo de hermanos al ya tradicional Solemne Triduo de Exaltación
a la Eucaristía que este año estará predicado por el Rvdo. P. D. José Hachero
Álvarez, Párroco de la de San José de nuestra ciudad y Cursor de la Notaría de
la Vicaría Judicial de la Diócesis de Asidonia-Jerez.
Dicho Triduo se celebrará en la Capilla del Voto de la Iglesia de San Francisco durante los días martes 28, miércoles 29 y jueves 30 del mes de mayo a partir de las 20:30 horas con Exposición Mayor de S.D.M., Estación a Jesús Sacramentado, Meditación, Preces, Oración de la Hermandad, Bendición Sacramental y Reserva. La Junta de Gobierno ruega encarecidamente al cuerpo de hermanos que participen de tan piadoso acto.
domingo, 12 de mayo de 2013
Rogad a Dios por el alma de Dª Filomena Salguero Marín
En el día de hoy ha fallecido doña Filomena Salguero Marín, esposa de N.H. D. Francisco Bernal Suárez, cofrade veterano de esta Hermandad y vestidor de Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis. Las exequias tendrán lugar mañana lunes, a las 09.30 horas, en la Capilla del Tanatorio. La Junta de Señores Oficiales ruega se eleven oraciones por el eterno descanso de doña Filomena Salguero. Nos unimos fraternalmente en dolor que actualmente aflige a nuestro querido hermano Francisco Bernal.
domingo, 5 de mayo de 2013
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 14, 23-29
Domingo 6º de Pascua
Dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará
mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que
no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía,
sino del Padre que me envió. Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero
el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien
os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo,
mi paz os doy: No os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón
ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me
amárais os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os
lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo».
Comentario: Rvdo. P. D.
Francisco Catarineu Vilageliu
Hoy,
antes de celebrar la Ascensión y Pentecostés, releemos todavía las palabras del
llamado sermón de la Última Cena, en las que debemos ver diversas maneras de
presentar un único mensaje, ya que todo brota de la unión de Cristo con el
Padre y de la voluntad de Dios de asociarnos a este misterio de amor.
A
Santa Teresita del Niño Jesús un día le ofrecieron diversos regalos para que
eligiera, y ella —con una gran decisión aun a pesar de su corta edad— dijo: «Lo
elijo todo». Ya de mayor entendió que este elegirlo todo se había de concretar
en querer ser el amor en la Iglesia, pues un cuerpo sin amor no tendría
sentido. Dios es este misterio de amor, un amor concreto, personal, hecho carne
en el Hijo Jesús que llega a darlo todo: Él mismo, su vida y sus hechos son el
máximo y más claro mensaje de Dios.
Es
de este amor que lo abarca todo de donde nace la “paz”. Ésta es hoy una palabra
añorada: queremos paz y todo son alarmas y violencias. Sólo conseguiremos la
paz si nos volvemos hacia Jesús, ya que es Él quien nos la da como fruto de su
amor total. Pero no nos la da como el mundo lo hace (cf. Jn 14,27), pues la paz
de Jesús no es la quietud y la despreocupación, sino todo lo contrario: la
solidaridad que se hace fraternidad, la capacidad de mirarnos y de mirar a los
otros con ojos nuevos como hace el Señor, y así perdonarnos. De ahí nace una
gran serenidad que nos hace ver las cosas tal como son, y no como aparecen.
Siguiendo por este camino llegaremos a ser felices.
«El
Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os
recordará todo lo que yo os he dicho» (Jn 14,26). En estos últimos días de
Pascua pidamos abrirnos al Espíritu: le hemos recibido al ser bautizados y
confirmados, pero es necesario que —como ulterior don— rebrote en nosotros y
nos haga llegar allá donde no osaríamos.
Jerez, en el Encuentro Internacional de Hermandades
Fuente: Cofrademania. Las cofradías de Jerez de la Frontera, están representadas este fin de semana en Roma, en el Encuentro Internacional de a Hermandades que se está desarrollando en el Vaticano. Un encuentro que impulsó en su día el Papa Benedicto, y que reúne a representantes de cofradías de los cinco continentes. En la imagen podemos ver a Joaquín Perea, Delegado Diocesano de Hermandades de Asidonia, con el Delegado de Coria-Cáceres, el Padre Juan Carlos Gómez del Moral (dominico). Además, está previsto que en la Eucaristía de este domingo, nuestro delegado lea una de las peticiones de la oración de los fieles, la de lengua castellana, en representación de los cofrades españoles. Igualmente, los presidentes de los consejos de Zamora y de Sevilla, saludarán al Santo Padre, en representación de todas las Hermandades.
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