BLOG OFICIAL DE LA HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LAS SAGRADAS CINCO LLAGAS DE CRISTO, NUESTRO PADRE JESÚS DE LA VÍA-CRUCIS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera
miércoles, 5 de enero de 2022
lunes, 3 de enero de 2022
domingo, 2 de enero de 2022
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
II
Domingo de Navidad (ciclo C)
El
viaje de la Palabra
En el Evangelio de este segundo domingo después de
Navidad escuchamos el verso más maravilloso de la historia, el más bonito, el
que nos pone en la raíz, en el corazón, en el vientre de la vida. Es un verso
de un autor al que llamamos Juan, escrito en algún lugar de Asia Menor no
identificado, al final del siglo I de nuestra era. Se trata de un verso escrito
en griego: «Y el Logos (la Palabra) se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn
1, 14).
Ninguna aventura puede compararse en su
preciosidad, en su vértigo, en su osadía, en su maravilla, con la que este
versículo de Juan nos presenta. Aquí está la aventura más fascinante, la épica
más maravillosa de la historia: el viaje de la Palabra hacia la carne, el viaje
de Dios hacia la historia, el encuentro absolutamente definitivo de Dios con el
ser humano.
Logos significa palabra, lenguaje, comunicación,
expresión externa de la interioridad más escondida. El logos es, por
eso, el centro de la vida, la palabra. Es el ser humano de dentro volcado en la
vida de fuera. Si este logos es la palabra humana, el logos que
encontramos en este verso del Evangelio de Juan no es un logos humano. Esta es
una palabra distinta. Es el Logos de Dios. Juan nos dice que Dios se
comunica.
En el Génesis, al principio del mundo no hay palabras,
no hay encuentro ni diálogo. Solo hay caos, vacío (Gn 1, 2), confusión, no hay
lenguaje. No existe la posibilidad de que un ser humano se ponga delante de
otros seres humanos y sin tener que rozarse se estén tocando, solo porque uno
habla y otro escucha. No existe eso. Hasta que el Dios de la Palabra,
pronunciando las cosas, las llama a la vida. Es el Dios que hace que la Palabra
sea corazón, modifique y aliente la historia, la rescate y la sane. Es el Dios
Palabra, que según este poeta de Asia Menor, Juan, ha elegido hacer un viaje
hacia la carne.
La carne es la parte exterior del cuerpo
humano, la piel, lo visible. Aquello que vemos de alguien, que no está
protegido por ninguna vestidura. Lo que una persona es cuando viene a este
mundo, y lo que este mundo recogerá de ella cuando de él se despida. Es su
desnudez, su condición humana. Juan, para hablarnos de Dios, nos habla del
Logos, y para hablarnos del ser humano nos habla de la carne. Tenemos que ir al
todo, no quedarnos en las partes. Porque el viaje no es de una palabra hacia
una carne, sino de un Dios hacia un hombre concreto.
El verbo «hacerse» significa llegar a
ser algo, alcanzar aquello que tenía que ser, cumplir su vocación, como el
trigo que se convierte en pan. Este tiempo verbal (aoristo) se usa en griego
para decir que algo (no importa el cuándo sino el cómo) verdaderamente ha sido,
o es, o será, y no hay posibilidad de que algo no haya sido, o no sea, o no lo
vaya a ser. Nos pone ante un aspecto perfectivo: verdaderamente es lo que debe
ser. Aquí el escritor nos dice que en esta aventura, en este viaje de la
Palabra hacia la carne, no hay billete de vuelta, no hay marcha atrás. Esto que
Dios ha hecho: el encuentro de Dios con el hombre, la Palabra de Dios abrazando
la carne del hombre, es algo absolutamente definitivo. No tiene vuelta atrás.
Dios habita en la carne humana.
La segunda parte del verso de Juan nos
explica que esta Palabra de Dios, que se ha hecho carne, ha acampado entre
nosotros. Jesús de Nazaret, la Palabra de Dios, es el modo en que Dios ha
elegido poner su tienda de campaña entre nosotros. ¡Qué consecuencias tan
tremendas! Dios habita entre nosotros, para siempre. El que se ha censado en
nuestra vida no va a cambiar el padrón. Ha querido vivir aquí, instalarse aquí,
y esto es para siempre. No ha elegido una estructura grande ni un lugar
suntuoso. Ha escogido algo frágil, escondido, marginal, vulnerable. Así es la
tienda de campaña, en la que se sienten los vientos y el frío de la noche:
protege, pero a la vez desampara; acoge, pero también demuestra que fuera está
el mundo. Él, siendo carne como la nuestra, tendrá que afrontar los fríos,
vientos, la noche, la tristeza, la muerte que todos hemos de sufrir.
La expresión «entre nosotros» indica el
lugar preciso. Dios habita en esta carne. No pensemos en una pasarela donde los
modelos exhiben su cuerpo ante los ojos del público, ni imaginemos la gran
semana de la moda. Juan conoce la carne, sabe qué es acariciar la frente de un
enfermo, ver temblar por el dolor a alguien que sufre. Sabe qué es la
desesperación. Conoce qué es el encuentro íntimo de Amor. Sabe qué es la vida:
el amor y el dolor.
Si hemos tocado de algún modo con
nuestra carne esta carne de Dios, si sentimos que el templo de nuestra vida es
una frágil tienda de campaña que, sin embargo, alberga y acoge a todos, ofrece
vida para todos, entonces también nosotros hemos acompañado a la Palabra en su
viaje hacia la carne. Y entonces estamos en condiciones humanas de decir que la
carne no es triste, y que debemos leer el gran libro, el libro infinito, osado,
lleno de aventura, repleto de vida y amor, que Dios ha escrito para nosotros.
Este libro se llama Jesús. Leámoslo. No hay nada más maravilloso en esta vida.
JUAN ANTONIO RUIZ RODRIGO
Director de la Casa de Santiago
de Jerusalén
Evangelio
En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba
junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por
medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él
estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la
tiniebla, y la tiniebla no lo recibió. Surgió un hombre enviado por Dios que se
llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que
todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino el que daba testimonio
de la luz. [El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo
al mundo. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no
lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo
recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino
que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y
hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de
gracia y de verdad]. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de
quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque
existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras
gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han
llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios
unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.
Juan 1, 1-18
miércoles, 29 de diciembre de 2021
Nueva colaboración navideña entre La Caixa y la Unión de Hermandades
Fuente: U de HH
La Unión de Hermandades de Jerez y la Fundación ‘La Caixa’, a través de
CaixaBank, han vuelto a colaborar un año más en las fechas de Navidad con su
programa de ayuda solidaria a familias vulnerables, beneficiando así a unas 200
familias jerezanas que reciben en estos días de fechas tan señaladas, una serie
de productos tradicionales navideños.
Se trata de una iniciativa que vuelve a unir la acción social de la
Fundación ‘La Caixa’ y CaixaBank con la propia obra social de la Unión de
Hermandades de Jerez, presentada este pasado miércoles 22 de diciembre en la
sede del Consejo, en un acto en el que estuvieron presentes Elena Gómez, vocal
de Caridad de la Unión de Hermandades de Jerez, Javier Amador Azcutia, director
de ‘Store Negocios Jerez’ de CaixaBank, Patricia Sánchez, vocal de Caridad de
la Unión de Hermandades de Jerez, y Rafael Crespo, delegado del voluntariado de
CaixaBank en la provincia de Cádiz.
A través de esta acción, en la que también participan las cofradías de
Jerez, se pretende que los que más lo necesitan, puedan pasarlo lo mejor
posible en estos días de la Navidad de 2021.
martes, 28 de diciembre de 2021
Cobro de lotería premiada
La Junta de Señores Oficiales de esta Santa Hermandad
informa que el cobro de las participaciones de lotería de Navidad que ha sido
agraciada con 100 euros el décimo se efectuará en la Administración nº 13, sita en la calle
Medina 22 a partir del
próximo jueves día 30 de los corrientes.
lunes, 27 de diciembre de 2021
Jubiloso natalicio
En del día de ayer -festividad de La Sagrada
Familia- a las 13,24 horas vino al mundo el pequeño Mario Ramírez Pozo, pesando
3,700 Kgrs.
domingo, 26 de diciembre de 2021
Evangelio y comentario
Fuente: ALFA Y OMEGA
Festividad
de la Sagrada Familia (ciclo C)
La
Sagrada Familia de Nazaret
Desde la noche de Navidad hasta la fiesta de la
Epifanía, celebramos acontecimientos y experiencias que pertenecen al
nacimiento de Jesús. Se escucha el canto de los ángeles que alaban y anuncian,
y resuenan la alegría y el bullicio de los pastores, los pobres de Israel (cf.
Lc 2, 15-20), y la adoración de los Magos, «los sabios de las naciones» (cf. Mt
2, 1-12).
La liturgia del primer domingo después de Navidad
centra la atención sobre la familia en la que nació y creció Jesús. Nos
encontramos con una mujer, María, que se convierte en la madre de un niño, siendo
virgen; con José, que es el padre de Jesús según la Ley; y con un niño, Jesús,
ese Hijo que solo Dios, el Padre, podía dar a los hombres.
Contemplamos a esta familia siguiendo el texto del
Evangelio de Lucas. María y José van a Jerusalén para la fiesta de Pascua, como
todos los años, según la costumbre. Son peregrinos, y lo han sido toda su vida.
Peregrinaron a Belén (cf. Lc 2,1-5), a Egipto (cf. Mt 2, 14-15)… Peregrinan
anualmente al templo de Jerusalén. Es una familia que busca a Dios, que camina
hacia el rostro de Dios. Llevan ahora a su hijo, que tiene 12 años. Es una
peregrinación especial, porque Jesús cumplirá su mayoría de edad religiosa.
Celebrará el rito del Bar Mitzwa, ese momento en que el niño adolescente canta
el primer mandamiento de la Ley de Dios, convirtiéndose en el hijo del
mandamiento.
En el viaje de ida todo ha transcurrido con
normalidad, pero mientras regresan a Nazaret los padres se dan cuenta de que su
hijo no está entre los otros niños de la caravana. Están angustiados y regresan
a Jerusalén con la esperanza de encontrarlo. La búsqueda dura tres días.
Finalmente «lo descubren en el templo, sentado en medio de los maestros,
escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían quedaban
asombrados de su talento y de las respuestas que daba». Jesús todavía es un
niño. No enseña. Como todo discípulo, escucha a los que son doctores y explican
cómo interpretar la Ley. Lucas señala que entre aquellos que oyen sus
respuestas surge el asombro. Sus mismos padres se quedan sorprendidos cuando lo
encuentran entre los doctores. Para Jesús, que ha recitado el mandamiento y es
mayor de edad religiosamente, el penetrar hasta el fondo y expresar con
claridad la historia de la salvación que se le revela es lo fundamental. Todo
lo demás pasa a un plano secundario (hasta su propia familia).
Y María, con
el tono de reproche propio de toda madre, le dice: «Hijo, ¿por qué nos has
hecho esto? ¡Mira, tu padre y yo te buscábamos angustiados!». Jesús parece dar
una respuesta de protesta: «¿No sabíais que tengo que estar en la casa de mi
Padre?», dice señalando su misión. Se siente casi obligado a corregir las
palabras más dulces y tiernas de su madre, y dice con firmeza que su padre es
el «Padre que está en los cielos» y que debe ocuparse de los asuntos de Él.
Esta es la voluntad divina. Y el sentido de su vida consiste en obedecer la
voluntad de su Padre.
Pero los padres de Jesús, señala Lucas, «no
entendieron lo que les había dicho». María y José apenas comienzan a darse
cuenta de que en la vida de su hijo hay un misterio muy grande. Ellos aún no
han recibido la orden o inspiración de que Jesús se quede en el templo, y como
responsables de su hijo le piden que vuelva con ellos a Nazaret. Y Jesús, enamorado
del templo, del análisis de la Palabra divina, prendado de la presencia de
Dios, obedece y se marcha con sus padres, siguiendo bajo su autoridad. Vivió
sometido a ellos, en el silencio y en el ocultamiento de Nazaret, en aquella
aparente inutilidad de Nazaret. Cuando obedecemos en el silencio, y nos
entregamos de verdad, dejándonos hacer, un día puede valer por muchos años,
porque los resultados serán prometedores.
El Evangelio
señala que María «guardaba todo esto en su corazón». Ella, que es mujer de
discernimiento, busca en la fe en Dios el sentido de los acontecimientos que
suceden a su familia. Y en Nazaret Jesús «iba creciendo en sabiduría, en
estatura y gracia ante Dios y los hombres» (cf. 1 Sam 2, 26). Como todos los
niños, experimenta un crecimiento hacia la madurez. Más tarde sus padres, ante
las decisiones de vida de Jesús, deberán aceptar la distancia y la separación
de su hijo. Serán momentos difíciles de entender y asumir.
Centremos
nuestra mirada en la Sagrada Familia de Nazaret. ¡Dios tiene familia! El Hijo
es el huésped que Dios envía, préstamo de amor, para que los padres lo eduquen.
Meditando esta escena evangélica, revivamos el amor a la familia, y el sentido
de la familia al servicio de la vida.
Contemplando el portal de Belén, escucharemos los
gritos que vienen de los hogares de tantas familias rotas, llenas de problemas
y dificultades. No hagamos oídos sordos. Acerquémonos a tantas familias que nos
encontramos en el camino de la vida para curar y vendar sus heridas.
Ante la
Sagrada Familia también escucharemos el llanto de tantos inocentes que mueren,
esclavizados sexualmente, muertos de hambre. Esta sociedad está enferma.
¡Cuántos abortos, fetos asesinados! Personas no nacidas que se matan en el seno
materno. Muertes dolorosas, que claman justicia. Pero el problema es la muerte
legalizada, convertida incluso en un derecho de la mujer que recibe esa vida.
Pidamos
fortaleza a Dios en este momento. En cada familia los hijos son un tesoro, pero
son de Dios. Que el amor de Dios habite siempre en nuestras familias y las
ayude a parecerse cada día más a la Sagrada Familia de Nazaret, siempre en
búsqueda de la voluntad de Dios, con fe sencilla, con la profunda invocación al
Espíritu que todo lo puede.
JUAN ANTONIO RUIZ RODRIGO
Director de la Casa de Santiago
de Jerusalén
Evangelio
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén
por la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió 12 años, subieron a la fiesta según
la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el Niño Jesús se quedó en
Jerusalén, sin que se enteraran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la
caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los
parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.
Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio
de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían
quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se
quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu
padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais?
¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». Pero ellos no
comprendieron lo que les dijo. Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba
sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba
creciendo en sabiduría, en estatura, y en gracia ante Dios y ante los hombres.
Lucas 2, 41-52
sábado, 25 de diciembre de 2021
viernes, 24 de diciembre de 2021
Jornada de la Sagrada Familia 2021
La Jornada de la Sagrada Familia viene enmarcada este año con el lema:
“Anunciar el evangelio de la familia hoy” Con este lema somos todos invitados y
de forma especial las familias de nuestra diócesis, a celebrar el próximo:
DOMINGO 26 DE DICIEMBRE: SANTA EUCARISTÍA a
las 11.00 horas en la SANTA IGLESIA CATEDRAL. Preside: Mons. D. José Rico Pavés
Hacemos nuestras unas palabras del papa Francisco en el Ángelus del 31 de
diciembre de 2017 para esta festividad: “Cada vez que las familias, incluso las
heridas y marcadas por la fragilidad, el fracaso y la dificultad, vuelven a la
fuente de la experiencia cristiana, se abren nuevos caminos y posibilidades
inimaginables”. El papa recordó que, a partir del ejemplo y del testimonio de
la Sagrada Familia de Nazaret, toda familia puede trazar preciosas indicaciones
sobre el estilo y las opciones de vida, puede obtener la verdadera esperanza
que no defrauda. De hecho, desde la casa de Nazaret se difunde una luz capaz de
"contradecir las seguridades mundanas en las que decimos confiar", de
"resucitarnos a un verdadero camino humano y cristiano, fundado en los
valores del Evangelio".






