Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

sábado, 17 de febrero de 2018

El jerezano Luis Santiago Vargas canta de nuevo al Señor



Fuente: MIRA JEREZ

Ofrecemos el vídeo de un imborrable momento del pasado Miércoles de Ceniza

De manera improvisada. Brotando de los hondones de la espontaneidad. Una espontaneidad que es dictado del corazón. Que es oración de la sangre. Así cortó los espacios del templo el gran cantaor Luis Santiago Vargas este pasado Miércoles de Ceniza en la céntrica Capilla del Voto, de la Iglesia de San Francisco.
Visitaba, como cada a año, a su Señor, su Señor a secas. Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis, titular de la Hermandad de las Sagradas Cinco Llagas de Cristo, expuesto en solemne ceremonia de Besamanos. Allí estaba el bueno de Luis con toda su familia, con sus hijos… Como cada año…

Se adelantó unos pasos. Mirando de cara a Dios. Mirando de cara a su fuero interno. Mirando de cara a la razón de su ser. Y emergió de las tripas de la Gracia el don natural del cante. La saeta. La de siempre, la de ahora. Silencio imperante. Estremecimiento de todos cuantos allí presenciaban la escena.

Forma parte de la intrahistoria de una jornada tradicional en los tuétanos de la ciudad. Luis Santiago conservando el mismo torrente de voz de antaño. La garganta evangélica de una doctrina cristiana según Jerez. Promesa cumplida. Uno hombre reza. Todos callan. Dios atiende. Jerez en estado puro.

Galería fotográfica del besamanos de Ntro. P. Jesús de la Vía-Crucis


Las fotografías son gentileza de N.H.D. Manuel Piñero Dueñas


















viernes, 16 de febrero de 2018

Recordatorio: esta tarde a las 20,30 horas en San Francisco, piadoso ejercicio del Via Crucis






Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

I Domingo de Cuaresma (ciclo B)
Un camino hacia la Pascua

Nos dirigimos hacia la Pascua. Con la mirada fija en la noche santa de la Pascua de Resurrección empezamos un ciclo de noventa días, que tiene como punto culminante el Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Por este motivo se interrumpe hasta dentro de tres meses el hilo temático de las lecturas que hemos seguido durante las seis semanas del tiempo ordinario, desde que concluimos la Navidad.

El desierto, soledad y encuentro con Dios
Si un lugar físico nos viene a la mente al pensar en estos 40 días es el desierto. A él hace alusión este tiempo y, en concreto, el Evangelio de este domingo: «el Espíritu empujó a Jesús al desierto». No es complicado averiguar dónde se ubicaba este lugar. El sitio al que Jesús se retiró está en Tierra Santa, al oeste del Jordán y de la zona de Jericó, y está formado por varios valles pedregosos que separan la ciudad de Jericó y Jerusalén en un gran desnivel. Sin embargo, más allá de conocer la posición de este enclave, interesa descubrir el significado del retiro del Señor al desierto. A primera vista estamos ante un lugar de abandono y de soledad. La debilidad del hombre se muestra sin apoyos ni seguridades. Con ello el hombre se hace más vulnerable ante la tentación. Al mismo tiempo, el desierto puede indicar un lugar de refugio y de amparo, en el que experimentar con especial ímpetu la presencia de Dios. Estas dos facetas aparecen con nitidez en la otra gran alusión al desierto de la Escritura: los 40 años que separaron la liberación del faraón de la llegada a la tierra prometida. Allí el pueblo se sentía con frecuencia débil, física y moralmente; pero también tuvo la oportunidad de que Dios le fuese revelado de un modo especial. Otro modo de comprender la experiencia en el desierto es percibirla como un tiempo especial de preparación. Este es quizá el motivo principal de encontrar este pasaje al comienzo de la Cuaresma: nos preparamos para algo importante. Para Israel, el desierto supuso el tiempo de constitución como verdadero pueblo de Dios. En Jesús, los 40 días en el desierto son el preámbulo para su misión. Así lo constata el pasaje que este domingo leemos. Por eso también a los cristianos se nos invita a una preparación más inmediata de la Pascua mediante 40 días de oración y penitencia, que constituyen un entrenamiento para saborear y vivir con mayor hondura los misterios que confesamos por la fe y celebramos por los sacramentos.

Un itinerario concreto
Podemos decir que algo muere para vivir con mayor fuerza o, de otro modo, que se anticipa el Misterio Pascual, la muerte y la resurrección del Señor a través del «signo sacramental de nuestra conversión», como nos recuerda el Papa en su mensaje para la Cuaresma de este año. En este itinerario, al igual que Jesús, también nosotros somos tentados por Satanás, quien, como continúa el Santo Padre, «es mentiroso y padre de la mentira», «presentando el mal como bien y lo falso como verdadero». Es obvio que en la vida las tentaciones, del tipo que sean, no aparecen solo ni en la Cuaresma ni siquiera en los momentos de especiales dificultades, sino que se suceden a lo largo de toda la vida. Por eso Francisco nos invita a identificar a los «falsos profetas», que están ahí siempre y «aprovechan las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlos adonde ellos quieren». Este engaño no procede solo de «charlatanes». A menudo se trata del dinero, de falsos remedios para el sufrimiento, de relaciones de «usar y tirar» o, incluso, de una vida completamente virtual. Para no dejarnos embaucar por estas estafas contamos con tres instrumentos que nos ayudan a levantar la mirada hacia Dios y a dar la espalda a la mentira de las engañosas propuestas que tantas veces se nos ofrecen. En primer lugar, la oración. Ella educa nuestro corazón para desenmascarar lo engañoso que tantas veces hay en el mundo y puede anidar en nosotros mismos. La limosna nos previene de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano. Por último, el ayuno, que tiene varias funciones; entre ellas, experimentar lo que sienten quienes carecen de lo indispensable y pasan hambre; también nos permite mirar a Dios y sentir hambre y sed de él.


  Daniel A. Escobar Portillo
 Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid




Evangelio

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servían. Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».

             
                  Marcos 1, 12-15





martes, 13 de febrero de 2018

Mañana es Miércoles de Ceniza





Se recuerda a todos los hermanos que en virtud de los cánones 1251 a 1253 del Código de Derecho Canónico es día de ayuno (que obliga entre los 18 y los 59 años) y abstinencia de carne (que obliga desde los 14 años).

Asimismo, se informa de que en San Francisco, nuestra sede canónica, se celebrará Santa Misa con imposición de la ceniza a las 10,00 horas.


La Hermandad de las Cinco Llagas felicita a don Juan Francisco Carrión Pina por su reciente toma de posesión del cargo de Hermano Mayor de la Hermandad del Rosario de los Montañeses




viernes, 9 de febrero de 2018

Recordatorio: Solemnes ceremonias de besamanos de Nuestros Amantísimos Titulares











Misiva de Cuaresma




Hermandad y Cofradía de Nazarenos de las Sagradas Cinco Llagas de Cristo, Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis y María Santísima de la Esperanza
Establecida canónicamente en el Real Convento de San Francisco
Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera
Sala Capitular: C/ Diego Fernández Herrera 6 y 8, 11401 - Jerez de la Fra.
Blog oficial: http://cincollagasjerez.blogspot.com
Correo electrónico: cincollagasjerez@gmail.com


“En este sueño de vida/ ¿sabes lo más importante?
Agradecer lo vivido/ disfrutar de cada instante,
compartir como buen hijo/ los dones que ella reparte”. 

RAFAEL GONZÁLEZ-SERNA BONO
Pregón de la Semana Santa de Sevilla de 2016


Querido hermano en el Señor de la Vía-Crucis: Paz y Bien.

Continuando con las convocatorias habituales propias de nuestra Hermandad de las Cinco Llagas, y gozosamente instalados en este anhelado tiempo de vísperas, ponemos en su conocimiento las siguientes informaciones:

1.- SOLEMNES CEREMONIAS DE BESAMANOS

Miércoles de Ceniza, 14 de febrero: Solemne Ceremonia de Besamanos de Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis.
Domingo primero de Cuaresma, 18 de febrero: Solemne Ceremonia de Besamanos de María Santísima de la Esperanza.

(Nota bene: Nuestros Sagrados Titulares sólo permanecerán en Solemne Ceremonia de Besamanos durante los días anunciados, no prolongándose su exposición durante ninguna jornada añadida).

2.- MEDITACIÓN ANTE EL SEÑOR Y CARTEL

Organizado por nuestra Diputación de Juventud, un año más, y como clausura del Solemne Besamanos de nuestro Amantísimo Titular, el Miércoles de Ceniza tendrá lugar a las 20,45 horas la II Meditación ante Ntro. P. Jesús de la Vía-Crucis. Este acto íntimo estará a cargo del periodista don David Puerto Román.
Seguidamente se llevará a cabo la presentación del segundo Cartel de la Semana Santa editado asimismo por la Diputación de Juventud de nuestra Hermandad, que en esta edición recoge una instantánea del joven fotógrafo don José Contreras Sánchez.

Estas convocatorias servirán de broche de oro a tan intensa jornada en honor del Divino Nazareno Franciscano.

3.- RECORDATORIO: VIA CRUCIS LOS VIERNES DE CUARESMA
Todos los viernes de Cuaresma -excepto cuando se convoque Santa Misa de Hermandad-, a las 20,30 horas y en la iglesia de San Francisco, celebramos Piadoso Ejercicio del Via Crucis. Subrayemos las palabras del Beato Papa Pablo VI: “Esta oración bien hecha nos lleva a crecer en el amor a Jesucristo contemplando lo que hizo por amor a cada uno de nosotros, por ti y por mí. Nos ayuda a recordar los sufrimientos de Cristo y a descubrir la profundidad y el misterio sumamente complejo, en el que el dolor humano en su más alto grado, el pecado en su más trágica repercusión, el amor en su expresión más generosa y heroica, y la muerte en su más cruel victoria y en su definitiva derrota, adquieren la evidencia más impresionante”.

4.- REPARTO DE CÉDULAS DE SITIO
-        Hermanos que realizaron estación de penitencia en la pasada Madrugada Santa de 2017 o aquellos que, no habiendo formado parte de la comitiva nazarena del pasado año, sí lo hayan hecho con anterioridad antaño–: sábado 3 de marzo en horario de 17,30 a 22,30 horas. Casa de Hermandad.

-       Hermanos de nueva incorporación para la próxima Madrugada Santa 2018sábado 10 de marzo de 17,30  a 21,30 horas. Casa de Hermandad.

-        P.S.: Todo hermano o devoto que desee participar en la estación de penitencia como monaguillo debe participarlo a esta secretaría  antes del 1 de marzo (teléfono móvil 699615525).

Es importante constatar que las cédulas de sitio serán repartidas y despachadas de modo individual con el propósito además de que los hermanos puedan confiar y transmitir en la mayor privacidad posible aquellas circunstancias personales propias -y nunca ejerciendo de intermediario o de portavocía de terceros- que consideren de necesaria comunicación. 

Cabe recordar asimismo que la expedición y entrega de cédulas de sitio no comporta precio económico ninguno del hermano que así la retire, habida cuenta su cuantía está incluida desde este año en la así llamada cuota única -cuyo pago bancario se efectúa en los meses de enero y junio (corregimos lo dicho en una anterior comunicación que indicaba como julio el mes del segundo pago)-.

No obstante, y para ejercitar la teologal virtud de la CARIDAD, todo hermano se impondrá el deber de acercarse a retirar dicha cédula /papeleta junto con algún litro de leche o leche infantil para poder paliar en alguna mínima medida los siempre tristes pormenores de los más desfavorecidos.

Respecto a la petición de cruces y promesas, de todos es bien conocido que la Cofradía estacionará con un número máximo de diez cruces de penitencia y que, bajo ningún concepto o motivo aparentemente justificado, se entregará una más. En este sentido, nuestros cofrades dilucidarán que sus promesas se pueden plasmar de muchos modos o formas. Una de ellas, edificantísima, no es sino continuar aquella consuetudinaria costumbre de nuestros primeros cortejos penitenciales, cuya práctica totalidad de nazarenos tenían a bien besar con sus pies descalzos el frío asfalto de la Madrugada. Ténganse no obstante muy en cuenta las palabras del Venerable Papa Pío XII en su carta encíclica Mystici Corporis Christi: “Misterio verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante: Que la salvación de muchos dependa de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo”.

5.-CABILDO GENERAL ORDINARIO ‘INFORMATIVO DE SALIDA PROCESIONAL’  LUNES 5 DE MARZO

En virtud de lo tipificado en la Normativa Diocesana de Hermandades y Cofradías (Capítulo 6, Apartado 6.2, artículo 43), esta señera corporación nazarena celebrará, en su Sala Capitular, Cabildo General Ordinario ‘Informativo de Salida Procesional’ el lunes 5 de marzo, a las 21,00 horas en primera convocatoria y media hora después en segunda, con arreglo al siguiente:

ORDEN DEL DÍA

1.    Invocación al Espíritu Santo.
2.    Lectura del borrador del acta del Cabildo General Ordinario anteriormente celebrado y   su  aprobación si procediese.
3.    Información relativa a la Estación de Penitencia de la Madrugada Santa.
4.    Ruegos y preguntas.
5.    Acción de Gracias y oración por los hermanos cofrades difuntos.

Lo que comunicamos a efectos de citación y asistencia al mismo, rogándole la máxima puntualidad.

6.- CERA DE LA CANDELERÍA DEL PASO DE PALIO
Motivado por los cuantiosos gastos que la Estación de Penitencia conlleva, la Junta de Gobierno ruega encarecidamente a todos los hermanos –que así lo deseen- acepten sufragar el valor equivalente a uno o varios cirios de la candelería del paso de palio de nuestra Amantísima Titular María Santísima de la Esperanza, pues en muy mucho sanearán las arcas de la corporación ante la inminente Semana Santa. Los precios se expondrán visiblemente durante el reparto de cédulas de sitio.

7.- ASISTENCIA A LOS DIVINOS OFICIOS
Indudablemente todos los cristianos y, por ende, los cofrades de nuestra corporación nazarena deben considerar el día del Jueves Santo como jornada de verdadero retiro espiritual, encaminando a ello todos sus actos, redoblando su recogimiento y piedad con elevado sentimiento interno de oración y penitencia. En consecuencia, los hermanos de esta Santa Hermandad han de asumir el deber de asistir a los Santos Oficios del día, así como recibir el sacramento de la confesión y comulgar, para que se ratifique y profundice en cada uno la Institución del Santísimo Sacramento, a la vez que templen y preparen su espíritu para la mayor autenticidad de la Estación de Penitencia.

8.-PROCESIÓN DEL RESUCITADO Y PONTIFICAL
Emplazamos a todos los hermanos a la procesión de Cristo Resucitado que, desde la Santa Iglesia Catedral, recorrerá su feligresía en la mañana del Domingo de Resurrección, así como a la Pontifical de Pascua.

9.-NOTICIAS OFICIALES PUBLICADAS EN EL BLOG DE LA HERMANDAD
Invitamos a los hermanos a visitar con regularidad el tablón de anuncios oficial que, en formato de blog de noticias, la Hermandad viene actualizando durante los últimos años en Internet. Todos los comunicados, crónicas, recordatorios y acuerdos subidos a dicho blog -http://cincollagasjerez.blogspot.comcontienen la oficialidad que les otorga la verificación de la Junta de Gobierno o comunicados institucionales publicados textualmente y remitidos por la Delegación Diocesanala Delegación de Medios o el Consejo Local de la Unión de Hermandades así como documentos eclesiales que se consideran de seguro interés general.

Sin otro particular por el momento y augurando que nuestro comportamiento será fiel reflejo de tan señera, señorial y seráfica corporación nazarena, nos despedimos de usted enviándole un fortísimo abrazo en Jesucristo Nuestro Señor, Redentor y Salvador del Mundo.

                                                                 

LA JUNTA DE SEÑORES OFICIALES
                                                                                  




Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera, mes de febrero del año de Gracia del Señor de 2018

Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

VI Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo B)
“Quiero: queda limpio”

El Evangelio de este domingo nos narra la curación de un leproso. Para hacernos cargo del significado de esta enfermedad, la liturgia nos prepara con la primera lectura, que define esta enfermedad como una inflamación, una erupción o una mancha en la piel, que produce llagas. No parece tratarse, pues, de una dolencia mortal, ya que la misma Biblia lo constata al disponer el procedimiento oportuno tras la curación: «Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés». Sin embargo, aunque la lepra no es mortal, se propaga con facilidad, especialmente en las personas con mayor debilidad física o menos defensas. La primera lectura, a través del libro del Levítico, nos permite el acceso a la visión de la lepra en el Antiguo Testamento, no distinta de la de otras religiones de la época. Se describe con instrucciones muy precisas el modo en que los sacerdotes debían verificar si una llaga o afección cutánea era signo de tal dolencia. El motivo de que los responsables del culto fueran los encargados en su diagnóstico residía en que la lepra constituía una impureza y por eso debían poner todos los medios para evitar su propagación, apartando al leproso de su comunidad: «Andará con la ropa rasgada y la cabellera desgreñada […] Vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento». Junto con la obligación de mantenerse alejado de los suyos, el leproso era impuro. Por lo tanto, no apto para el culto y alejado de la santidad de Dios. Lo más parecido a un infierno en vida. La misma Escritura trataba de proteger al débil: el anciano, la viuda, el cautivo; y la enfermedad en sí no es, por lo general, ocasión de segregación, sino de compasión y de mayor cercanía. Pero esto no ocurría con los leprosos.

«Si quieres, puedes limpiarme»
Se comprende, pues, que las primeras palabras del leproso con el que se encuentra Jesús sean pedirle la «limpieza». La principal preocupación de este enfermo no son los dolores insoportables o la fealdad de su piel, sino el verse impuro ante Dios y ante los hombres. En ese momento ocurre algo inaudito: Jesús «compadecido, extendió la mano y lo tocó». En un instante irrumpe la novedad. La compasión y el contacto físico eran algo vetado para los leprosos. Sin embargo, en sentido estricto no es algo nuevo en la relación de Dios con el hombre. La Encarnación de Jesucristo, su vida y, en particular, su pasión, muerte y resurrección son la prueba más clara no solo de que Dios no permanece indiferente ante el sufrimiento del hombre, sino de que el modo elegido por Dios para salvarnos ha sido el contacto. Tomar carne implica que Dios ha extendido su mano y lo ha tocado de modo máximo.
Cuando se realiza el contacto físico entre Jesús y el leproso se produce un resultado inverso al habitual: no es el enfermo el que contagia a Jesús, sino Cristo quien purifica al leproso. Ciertamente, la lepra ha sido presentada siempre como imagen del pecado. Sabemos que no es así, ya que ninguna enfermedad ni es causa de impureza ni está ligada a la situación religiosa de una persona. Sin embargo, sí que es cierto que el pecado es una verdadera lepra, que automáticamente nos separa de Dios y de nuestra comunidad. Y como ninguno estamos libre de él, debemos pedirle a Jesucristo constantemente esta purificación.

Nuestra actitud hacia el que sufre
Pocas imágenes del Papa Francisco han quedado grabadas en nuestra mente con tanta fuerza como la del día en el que abrazó la cabeza de una persona aquejada de una extraña afección de la piel. Con este gesto, el sucesor de Pedro puso ante nosotros la imagen de lo que cada uno de nosotros, los cristianos, debemos ser frente al que sufre. No es el único caso en el que Jesús mantiene se acerca a alguien proscrito por la sociedad de su época, pero sí uno de los más representativos. De esta manera, el Evangelio subraya que la compasión y la misericordia hacia los demás exigen una implicación total, y no solo teórica, con las personas que nos rodean.


  Daniel A. Escobar Portillo
 Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid




Evangelio

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio». La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio». Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes.


                  Marcos 1, 40-45





jueves, 8 de febrero de 2018

Mañana viernes tras los rezos semanales de las 20,30, retiro de Cuaresma en San Francisco


Todos los hermanos estamos invitados a pasar un rato de oración y meditación ante el inminente tiempo de Cuaresma.

Foto: N.H.D. Manuel Piñero


Mensaje del papa Francisco para la Cuaresma 2018


La Santa Sede ha hecho público el 6 de febrero de 2018, el Mensaje del Papa para la Cuaresma 2018. Como cada año, el Santo Padre desea con su escrito “ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia”. Este año lo hace “inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12)”.


«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)

Queridos hermanos y hermanas:
Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión»[1], que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.
Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12).
Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.
Los falsos profetas
Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?
Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.
Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.
Un corazón frío
Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo[2]; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?
Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos[3]. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.
También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.
El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero[4].
¿Qué podemos hacer?
Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.
El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos[5], para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.
El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?[6]
El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.
Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos.
El fuego de la Pascua
Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.
Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.
En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu»[7], para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.
Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.
Vaticano, 1 de noviembre de 2017
Solemnidad de Todos los Santos
Francisco


[1] Misal Romano, I Dom. de Cuaresma, Oración Colecta.
[2] «Salía el soberano del reino del dolor fuera de la helada superficie, desde la mitad del pecho» (Infierno XXXIV, 28-29).
[3] «Es curioso, pero muchas veces tenemos miedo a la consolación, de ser consolados. Es más, nos sentimos más seguros en la tristeza y en la desolación. ¿Sabéis por qué? Porque en la tristeza nos sentimos casi protagonistas. En cambio en la consolación es el Espíritu Santo el protagonista» (Ángelus, 7 diciembre 2014).
[4] Núms. 76-109.
[5] Cf. Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 33.
[6] Cf. Pío XII, Enc. Fidei donum, III.
[7] Misal Romano, Vigilia Pascual, Lucernario.