Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

jueves, 8 de octubre de 2015

El sacerdote don Pablo Gómez Mateos ha sido nombrado nuevo director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Asidonense (ISCRA)

Monseñor José Mazuelos, el obispo diocesano de Asidonia- Jerez, ha nombrado nuevo director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Asidonense (ISCRA) al sacerdote don Pablo Gómez Mateos, actual párroco de Nuestra Señora del Carmen en la localidad de Prado del Rey.

Llega al cargo al comienzo del nuevo curso 2015-2016 de esta oferta formativa diocesana que, diez años después de su puesta en marcha, tiene ya varias promociones de titulados por la Universidad Pontificia de Salamanca, que es la que se dispensa en este instituto al que acuden muchos laicos de Asidonia-Jerez.


Don Pablo Gómez, de 36 años de edad y natural de Jerez, fue ordenado presbítero hace cuatro años (17-09-15). Llegó al clero procedente de la parroquia de San Benito, donde fue activo participante de los grupos de Oración de Taizé. Cumple ya tres años como párroco en Prado del Rey.



Nuestro Padre Jesús del Prendimiento presidirá el Vía Crucis de la Unión de Hermandades

La imagen de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento ha sido elegida para presidir el Vía  Crucis de las Hermandades.


A falta de concretar los detalles, el Vía Crucis tendrá lugar el próximo 15 de febrero de 2016, primer lunes de Cuaresma.


La Hermandad de las Cinco Llagas felicita a don Antonio Aguilar Cala por su reciente reelección como Hermano Mayor de la Hermandad de la Candelaria


Salida de la Hermandad de La Macarena (Sevilla) 2015

La visita de nuestra Hermandad a la de la Macarena en Diario de Jerez


La visita de nuestra Hermandad a la de la Macarena en Cofrademania


Evangelio y comentario del domingo 11 de octubre

Domingo XXVIII del Tiempo ordinario (ciclo B)
Mirada de cariño

Las madres suelen ser las mejores educadoras. No es fácil para un niño salir bien adelante si le falta la mirada de la madre. Sin duda, también esa ausencia se podrá compensar de algún modo con otras presencias y con no poco esfuerzo. Pero no será lo mismo. ¿Por qué?
De pequeños somos especialmente imanes de cariño. La búsqueda de reconocimiento y de confianza se halla en la raíz del alma de todo ser humano. La madre es la primera e indiscutida fuente de la que mana el agua que viene a saciar esa sed congénita que atormenta y deleita al mismo tiempo. De ahí, su inmenso poder como educadora radical.
La madre, como nadie, puede sacar lo mejor de sus hijos, porque en su mano está satisfacer la vital demanda de confianza con la que vienen al mundo. Dándoles confianza, puede a la vez ofrecerles orientación. De ella recibirán casi sin querer las pautas del bien y del mal, la capacidad de distinguir entre lo que les conviene y lo que les perjudica.
Pero también las madres son personas sedientas de confianza, que han sido niñas, que tienen sus faltas y que se hacen mayores. También ellas tienen que beber el agua de la comprensión y del perdón en otra fuente. Ni siquiera ellas son capaces de satisfacer plenamente la demanda de confianza que se esconde en el corazón humano.
La madre es un magnífico icono de Dios: ella es para el niño el rostro del reconocimiento incondicional que necesita. Pero ella no es Dios. Solo Dios puede ser la fuente pura de confianza sin límites que el alma anda buscando. El Padre de la misericordia es, a la postre, el gran educador del hombre.
El Evangelio nos cuenta que Jesús se quedó mirando con cariño a aquel hombre rico que le preguntaba por el camino de la Vida. San Mateo precisa que era un joven. Lucas dice que era un dignatario. En todo caso, una persona muy rica y también muy honrada. No había matado ni cometido adulterio, ni robado, ni difamado, ni estafado, ni tratado mal a sus padres. Pero sabía que le faltaba todavía algo, no estaba satisfecho con su vida. Por eso pregunta.
Jesús le responde primero con una mirada de cariño. Él, que es el rostro visible de la misericordia del Padre, se conmovía ante los necesitados de fe y de perdón. También se conmueve ante este joven cumplidor y bueno. Precisamente porque le veía incapaz de comprender lo que encerraban su mirada y su palabra divinas. Aquel joven estaba más pendiente de lo que él tenía todavía que hacer, que de lo que debía dejar para abrir del todo su alma a la confianza y al amor de Dios.
Los ricos suelen fijarse más en el valor de los actos propios que en la riqueza de los dones ajenos. Por eso, cuando somos ricos, poniendo nuestra confianza en los bienes materiales o espirituales de este mundo, nos cerramos el camino hacia Dios. De Él lo hemos recibido todo como don. Él mismo quiere dársenos como el agua que sacia la sed del alma y que nos hace libres para amar. Todo eso está en la mirada de cariño de Jesús, nuestro gran pedagogo.


+ Juan Antonio Martínez Camino
Obispo auxiliar de Madrid


Evangelio

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño».
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo–, y luego sígueme». A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!».
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios». Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?». Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».


Marcos 10, 17-30




viernes, 2 de octubre de 2015

Selección de instantáneas de la visita a la capital Hispalense del pasado día 20
















Evangelio y comentario del domingo día 4 de octubre

XXVII Domingo del Tiempo ordinario (ciclo B)
Indisoluble

Cuando vivimos más pendientes de lo que consumimos que de lo que somos, nos gusta encontrar en las etiquetas de los productos que compramos aseveraciones como estas: inoxidableirrompibleimpermeable, y otras semejantes. Son promesas de eternidad para cosas caducas. Pero nos las creemos, más o menos. Porque nos va mucho en fiarnos de las cosas de las que nos valemos para asegurarnos estabilidad y futuro; y si no tenemos otras mejores, hemos de contentarnos con dar por bueno que esas sean así.
En cambio, mucha gente ha renunciado hoy a buscar apoyo incondicional en relaciones humanas duraderas. Son pocos los que se atreven a ponerle al matrimonio la etiqueta de «indisoluble». Se piensa que es una cualidad que le vendría bien a cualquier artefacto de cuya solidez tuviéramos que fiarnos para algo. Pero no se juzga adecuado pensar que la alianza matrimonial hubiera de ser irrompible. Se arguye que somos volubles y que hay que reservarse la posibilidad de «rehacer la vida», si fuera el caso. Todo esto, si es que se plantea la cuestión, pues está cada vez más extendido el vivir al día, sin pensar nada en fidelidades o permanencias.
Pero, ¿se podrá, de verdad, vivir así? ¿Es humano confiar más en las cosas que en las personas? ¿Qué futuro espera a las generaciones orientadas por el usar y tirar, incluso en las relaciones más personales?
El Sínodo de los Obispos que comienza el próximo domingo tratará sobre la familia en este horizonte preocupante. La Iglesia se pregunta cuál es la vocación y la misión de la familia en su seno y en el mundo contemporáneo. Los padres sinodales harán, sin duda, su reflexión a la luz del Evangelio que se proclamará en la celebración eucarística con la que se abre la Asamblea: «Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». Es la palabra del Señor a la que la Iglesia se ha mantenido fiel a lo largo de su historia, luchando siempre con dificultades, que no son solo de ahora, sino del tiempo mismo de Jesús.
Ya los fariseos eligieron este tema –junto el de los signos del cielo y el de política– para «poner a prueba» a Jesús. Los discípulos no acababan tampoco de creer lo que Jesús les decía sobre la fidelidad inquebrantable a la mujer, y le preguntaron de nuevo en casa si eso era así. Jesús les respondió con claridad: «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio».
Los oyentes de Jesús, aunque les costaba, entendían lo que les enseñaba, porque creían en Dios y en su plan de amor sobre los hombres. También hoy sucede así a quienes saben que, más allá de todo lo caduco, más allá de nuestra voluntad frágil, existe una fidelidad inquebrantable del Creador para con cada uno de nosotros.
La unión esponsal es indisoluble, porque se basa en aquella fidelidad divina, de la que se convierte en sacramento, es decir, en signo eficaz del amor infinito que el ser humano busca por todas partes y a todas horas y que sólo puede recibir de Dios. En verdad, esa unión es de las poquísimas realidades que merece la etiqueta de indisoluble.


+ Juan Antonio Martínez Camino
 Obispo auxiliar de Madrid




Evangelio

En aquel tiempo se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?».
Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?». Contestaron: «Moisés permitió divorciarse dándole a la mujer un acta de repudio». Jesús les dijo: «Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación, Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio».
Le presentaron unos niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a Mí; no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él». Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.


Marcos 10, 2-16




La Hermandad de las Cinco Llagas felicita a don Daniel Muñoz Villanueva por su reciente elección como Hermano Mayor de la Hermandad de la Sed


lunes, 28 de septiembre de 2015

Setenta corazones jerezanos latiendo bajo el manto protector de la Esperanza Macarena

La Hermandad de las Cinco Llagas protagoniza una histórica jornada –enmarcada en la programación de actos del LXXV Aniversario de su Reorganización-  de visitas institucionales y encuentros fraternales con las señeras y muy sevillanas Hermandades de la Macarena, los Servitas y los Gitanos


“…Cuando ya la noche parece consumida en la más dura penitencia, y todo es llanto, dolor, amargura y muerte, surge de pronto, inesperada, arrolladora, desbordada, cristalina, radiante entre sus luces temblorosas, mecida en un son de plata y cascabeleo de ángeles, riente, viva, humana y celestial a un tiempo, la Macarena, la gracia, la alegría, la flor de nuestra ciudad y la sonrisa de nuestra alma”. Estas vibrantes palabras –de pura  unicidad sentimental- escritas como un bel canto de escritura lírica mecida por la dulce y verde pluma de Joaquín Romero Murube en ese cascabel de la prosa poemática que dio en llamar ‘Sevilla en los labios’… parecían resonar en el almario de los setenta corazones jerezanos que el pasado día 20 del corriente mes de septiembre fueron acogidos bajo el protector manto de la universal Esperanza Macarena. Los cofrades de las Cinco Llagas afrontaban así el segundo de los encuentros institucionales previstos –y marcados con cera encendida de una candelería que marca el signo de los tiempos- en el programa del LXXV aniversario de su Reorganización. Visita matutina a la Hermandad de la Macarena y vespertina a Los Servitas y la popular de los Gitanos, siendo atendidos en las tres imponentes y señeras cofradías hispalenses con una ética de formas, elegancia de códigos fraternales y hermanamiento cimentado sobre el basamento de los mejores augurios vivenciales. 

Los cofrades jerezanos –experimentando de nuevo una jornada rebosante de alegría y cristalino sentido de Hermandad- conocieron de cerca –y de la mano experta y de veras documentada tanto de oficiales de la Macarena como también de los respectivos Hermanos Mayores y miembros de Junta de Gobierno de los Servitas y los Gitanos- los templos, las capillas, las Casas de Hermandad y los museos de tres corporaciones que son paradigma y ejemplo de categoría histórica y devocional de la Muy Mariana Ciudad de Sevilla. Satisfacción unánime –contento corporativo, sonrisas y oración- en la nutriente lucidez de esta experiencia plural e íntima, homogénea y convergente, clara y   conmovedora, que jamás brandece ni merma ninguna superficialidad porque emana a raudales de los hondones de la memoria recobrada.