Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera

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viernes, 30 de septiembre de 2016

Nuestra querida Hermandad de las Cinco Llagas asistió corporativamente, un año más, a la Procesión de la Patrona Nuestra Señora de la Merced









Cambio de atuendo en esta semana de María Santísima de la Esperanza





El pasado viernes se celebraron los rezos semanales, y recordamos que esta tarde, y como cada viernes en la Capilla del Voto, de nuevo tenemos cita con nuestros Sagrados Titulares




Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

XXVII Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
¡Si tuvierais fe!

Continúa el viaje de Jesús hacia Jerusalén en el que imparte sus enseñanzas a quienes le siguen. Lucas hace referencia a unas palabras de Jesús dirigidas a los discípulos en las que previene contra los escándalos y divisiones, que surgirán entre ellos a causa del pecado. Las exigencias de Jesús sorprenden y desconciertan a los discípulos, hasta el punto de resultar imposible cumplirlas. Se sienten desanimados para permanecer fieles al Maestro y débiles en la fe. Ante esta situación los discípulos piden a Jesús que fortalezca su fe: «¡Auméntanos la fe!».

El poder de la fe
La forma imperativa empleada por los discípulos denota urgencia: «¡Auméntanos la fe!». Y esta urgencia requerida por ellos manifiesta, por un lado, un veraz conocimiento de sí mismos –se consideran pobres y débiles–; y, por otro lado, mayor necesidad de fe para cumplir los ideales predicados por Jesús. No piden fe, sino mayor fe. Ya han dado un primer sí al Señor al inicio de su seguimiento; pero ahora, más conscientes de los problemas y dificultades de su discipulado, suplican aumento de fe para afrontar la misión.
Jesús utiliza una metáfora para responder a la petición de los discípulos: «Si tuvierais fe… como un granito de mostaza». La semilla de mostaza es una de las más pequeñas de la tierra, un grano diminuto, apenas perceptible. Con este lenguaje exagerado, Jesús quiere llamar la atención de sus discípulos para decirles que, aun con poca fe, se logran grandes resultados, si verdaderamente hay fe. Esa pequeña fe sería capaz de lograr un hecho tan prodigioso como arrancar de raíz una morera y plantarla en el mar. La morera suele ser un árbol grande. Mover sus raíces parece difícil, pero plantarla en el mar y hacerla crecer allí resulta imposible. Es precisamente esta hipérbole, esta exageración, la que quiere expresar gráficamente el poder de la fe. Aun la fe que puede parecer más pequeña, cuenta con el poder de Dios y hace todo posible. La fe en Dios logra la fuerza de Dios. No es nuestra fe la que hace maravillas, sino el poder de Dios. Lo que para el hombre parece imposible, no lo es para Dios. Ya lo dijo el ángel Gabriel al anunciar a María el nacimiento del Salvador: «Porque para Dios nada hay imposible» (Lc 1,37); incluso Isabel cuando fue visitada por María: «Porque lo que ha dicho el Señor se cumplirá» (Lc 1 45).
Los discípulos, conscientes de su debilidad y falta de fe, piden a Dios que aumente su fe, porque saben que es un don suyo: «Auméntanos la fe».

La humildad en el servicio
Prosigue el relato con el ejemplo de un siervo y su amo. El criado después de trabajar en el campo continúa su labor en casa, preparando y sirviendo la cena a su señor; y solo después podrá cenar él. Resulta un tanto molesto y difícil comprender este ejemplo de Jesús para la mentalidad actual. Da la impresión que Jesús acentúa, en esta ocasión, las distancias entre el señor y el criado y subraya más el dominio que la misericordia.
Sin embargo, no es así. Jesús utiliza en este relato una situación común a los interlocutores, bien conocida en su época, para ilustrar una verdad evangélica. El amo no debe nada a su criado por haber cumplido su trabajo. Del mismo modo, Dios no debe nada al cristiano por vivir el Evangelio. Tanto el criado como el cristiano hacen lo que tienen que hacer: «¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?». Y por hacer lo que tenemos que hacer, Dios no nos debe nada. «Hemos hecho lo que teníamos que hacer». Más aún, el Señor nos invita a decir: «Somos siervos inútiles», como signo de nuestra pobreza, pequeñez y humildad. Nada de sentirnos soberbios y orgullosos ante Dios; nada de exigencias para con Dios. La bendición de Dios no se gana, es puro don suyo. Y cuando se es consciente de este don, el discípulo de Cristo se sabe siervo humilde, dispuesto a servir en obediencia a su Señor.
Es verdad que esta parábola presenta a Jesús como Señor a quienes sus siervos le deben lealtad y obediencia. Pero esta imagen se complementa también con otros muchos textos en los que aparece como servidor y siervo. Jesús es Señor y Siervo. Lo que pide a sus discípulos en este texto es fortaleza para creer y humildad para servir. Un buen programa para todo seguidor suyo.


  Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos




Evangelio

En aquel tiempo los apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería. ¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os haya mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».


Lucas 17, 5-10



viernes, 23 de septiembre de 2016

Una amplia comisión de cofrades de las Cinco Llagas encabezada por su actual Hermano Mayor Rafael Cordero Jaén supuso la representación jerezana en la Solemne Eucaristía Conmemorativa del 450 aniversario de la presencia de la Comunidad Franciscana en la provincia de Cádiz que tuvo lugar en la gaditana iglesia de San Francisco


A las 20.30 horas de la tarde noche, y abrigados por el calor de la presencia de asociaciones e instituciones históricamente ligadas a las diferentes comunidades franciscanas ubicadas a lo ancho de la provincia de Cádiz, dio comienzo el pasado domingo una Solemne Eucaristía precisamente en la gaditana iglesia de San Francisco que, presidida por el Ministro Provincial, fray Juan Carlos Moya, O. F. M., fue concelebrada por varios miembros de la orden. 

La presencia jerezana estuvo representada por una amplia comisión de cofrades de las Cinco Llagas -la mayor parte integrantes de la nueva Junta de Gobierno de la misma- que, encabezada por su Hermano Mayor Rafael Cordero Jaén, previamente se desplazaron a visitar al director espiritual de esta Hermandad, fray José Luis Salido Mateos, O. F. M., quien apenas pocas horas antes había sufrido una arritmia cardiaca que le impidió asistir a tan señalada convocatoria y de la que actualmente se recupera favorablemente. Precisamente por su recuperación se pidió públicamente en el transcurso de la Solemne Eucaristía. 


Todos los cofrades de las Cinco Llagas departieron posteriormente en la sacristía del convento gaditano con los representantes institucionales que concurrieron a este acto culmen de la felicísima conmemoración franciscana, muy particularmente con el apreciado hermano José Manuel Abelenda Gómez, O. F. M., a quien igualmente se le deseó la más pronta de las recuperaciones de sus actuales achaques de salud. 







Mañana, 24 de septiembre y fiesta de Nuestra Excelsa Patrona, Nuestra Señora de la Merced, nuestra Hermandad participará como cada año en su procesión

Se informa a todos los hermanos que para participar con nuestra Hermandad en la procesión habrán de estar provistos de traje oscuro y la medalla de la cofradía de 18,00 a 18,15 horas en el claustro interior de la Basílica, donde cada año se forma el cortejo.



Foto: gentileza de N.H.D. Mariano Sánchez

Recordatorio: esta tarde a partir de las 20,30 horas, rezos semanales en la Capilla del Voto




Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

XXVI Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
Lázaros

Probablemente este texto sea uno de los más hermosos de todo el Evangelio de Lucas. Jesús se dirige a los fariseos, amantes del dinero, quienes se burlan de las enseñanzas de este nuevo Maestro, que advierte sobre el peligro de aferrarse a las riquezas. Y a ellos se dirige por medio de una sapiente parábola en la que contrapone la situación de dos protagonistas en vida –un rico y un pobre–, y la posterior y consecuente situación de ambos tras la muerte.

El rico anónimo
Comienza el relato describiendo al hombre rico que personifica a quien posee riquezas y está cerrado a compartir sus bienes con los demás. No sabemos su nombre. La tradición cristiana lo denomina epulón, por el termino griego usado en el relato, cuyo significado es rico. Su estilo de vida es ostentoso y su actitud, escandalosa: vestía de púrpura y de lino, y banqueteaba espléndidamente cada día. No solo es rico, sino que despilfarra inútilmente su fortuna en cosas superfluas. Jesús no recrimina tanto su riqueza, cuanto su insensibilidad para ver a los pobres que malviven junto a él y su falta de caridad para compartir sus bienes con ellos.

El mendigo Lázaro
Frente a esta escena aparece la figura de Lázaro: un mendigo, en extrema pobreza, echado a la puerta del hombre rico, solicitando ayuda. Es curioso que Lázaro sea la única persona que recibe nombre en todas las parábolas de Jesús. La puerta de la casa donde se encuentra establece un límite y una enorme división no solo de espacios, sino también de mundos y realidades distintas. Mientras en el interior de la casa se tira el alimento al suelo sin ningún escrúpulo, Lázaro se muere de hambre y ni siquiera logra recibir las migajas de pan que caen de la mesa. Lázaro, que es pobre, contempla de cerca y está rodeado por la riqueza; porque, ¡casi siempre!, pobreza y riqueza, aunque son dos realidades opuestas, coexisten cercanas.
Mientras el cuerpo del rico está vestido lujosamente de púrpura y de lino, el cuerpo de Lázaro está cubierto de llagas. Lázaro tiene hambre, está enfermo… y nadie le socorre; son los perros las únicas criaturas que perciben la miseria y degradación de este hombre y le consuelan con sus lamidos.
Finalmente, ambos murieron. Los dos, que fueron tan diferentes en vida, tuvieron el mismo fin, pero no el mismo destino. El rico fue enterrado, devuelto al seno de la tierra, como requería la dignidad de todo judío. Sin embargo, la tierra es también el hogar de los muertos y, en el caso de este rico, el paso al tormento del infierno. Por contra, Lázaro fue al seno de Abrahán, el hogar de los vivos, y el destino feliz para todos los judíos descendientes del patriarca.
El rico, que no prestaba atención a Lázaro en vida a la puerta de su casa, se sorprende ahora al verle junto a Abrahán y solicita que le ayude a él y a su familia. Pero Abrahán –que reconoce al rico como hijo– clarifica que es demasiado tarde para poder ayudarle. Abrahán reitera que la gran ayuda es escuchar las Escrituras, que hablan de este destino final; pero el rico protesta porque reconoce la improbabilidad de que sus hermanos escuchen el mensaje de las Escrituras, como le ha ocurrido a él. ¿Qué decir ante esto?

Reflexión final
Podríamos sacar muchas consecuencias de esta sabia parábola. Jesús la dirige a los fariseos, que presumían de conocer la Ley y los Profetas, y eran ricos apegados al dinero y cerrados a vivir en serio la palabra de Dios. Jesús les dice que si son como este hombre rico en vida, también serán como él tras la muerte. Y de esta forma les advierte de que las riquezas no son capaces de asegurar la salvación del hombre, sino que pueden conducir a su ruina.
El pecado del rico no fue su riqueza, sino su dureza de corazón. No tuvo compasión con el mendigo que pedía ayuda a la puerta de su casa, mientras él derrochaba inútilmente sus bienes. La parábola enseña que quien desprecia al pobre, desprecia también a Dios; quien ama las riquezas más que al pobre, las ama más que a Dios, y es idólatra.
También hoy muchos ricos derrochan espléndidamente cada día los bienes que, en justicia, pertenecen a los más pobres de la tierra. Todos pensamos en las grandes multinacionales que manejan gobiernos y mercados globalizados, y que en su carrera van dejando miles de pobres en las cunetas de nuestra sociedad. Pero, también nosotros, a menor escala, nos dejamos seducir por la fascinación de la riqueza y nuestro corazón se resiste a compartir aun lo poco que tenemos. Los pobres conviven entre nosotros; hay lázaros que llaman a nuestra puerta. Probablemente no podemos solucionar todas las situaciones injustas del mundo, pero ¿cuál es tu actitud? ¿Te identificas más con Lázaro o con el rico? No te cierres al egoísmo. Sé caritativo. Ábrete a la compasión.


  Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos




Evangelio

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”. Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”. Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».



Lucas 16, 19-31




domingo, 18 de septiembre de 2016

La Hermandad de las Cinco Llagas felicita al cofrade don José Blas Moreno González por su reciente nombramiento como Pregonero de la Semana Santa de Jerez de 2017, deseándole toda clase de éxitos en esta capital encomienda otorgada por el nuevo Consejo Local de la Unión de Hermandades




Rogad a Dios en caridad por el alma de doña Josefa Franco Morales; madre de nuestro Mayordomo e hija del recordado hermano Juan Manuel Franco Orellana



La misa por su eterno descanso -organizada y convocada por la propia familia y de la que nos hacemos eco- tendrá lugar el próximo jueves día 22 de septiembre a las 20,30 horas en la iglesia de San Francisco.

La Bolsa de Caridad Padre Pedro Guerrero ha entregado el pasado viernes al Comedor de El Salvador 192 litros de leche




Nuestra Hermandad de las Cinco Llagas recibe dos generosas donaciones materializadas en unos paños para los altares de nuestros Sagrados Titulares y un rosario para María Santísima de la Esperanza






Nota: Los paños han sido donados por doña Fernanda Pavón, mientras que el donante del rosario prefiere mantener su anonimato.

Nuestra Hermandad de las Cinco Llagas acompañó a la de la Buena Muerte en su reciente vuelta a la Parroquia de Santiago





La Hermandad de las Cinco Llagas felicita a don Juan Manuel García Pérez por su reciente toma de posesión del cargo de Hermano Mayor de la Hermandad de la Borriquita




La Hermandad de las Cinco Llagas felicita a don Froilán Solís Merino por su reciente toma de posesión del cargo de Hermano Mayor de la Hermandad del Nazareno




Una comisión presidida por nuestro Hermano Mayor asistió a la toma de posesión de la nueva Junta de Gobierno de la Hermandad del Nazareno




N.H.D. Raúl Pérez Carretero asiste junto a los delegados de Juventud el pasado día 8 a la convocatoria del nuevo Consejo




Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

XXV Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
Previsor

Este texto es considerado uno de los más difíciles y enigmáticos del Evangelio de Lucas. Está enmarcado entre la parábola del hijo pródigo y la parábola del rico epulón, que tienen como común denominador el tema del dinero. Mientras que en las dos parábolas mencionadas Jesús se dirige a los escribas y fariseos, en esta Palabra sin embargo se dirige a sus discípulos. ¿Qué les quiere enseñar?
La primera parte del Evangelio describe una parábola de Jesús cuyo protagonista es un mayordomo acusado de derrochar los bienes de su amo. Existían terratenientes y grandes acaudalados que confiaban sus tierras y negocios a administradores locales. En este caso, fue acusado de malgastar la propiedad que se le había confiado. El amo le exigió rendir cuentas. No se especifica si las acusaciones eran verídicas o no; tampoco hay referencia a una defensa del mayordomo. Lo evidente es que fue despedido, considerado culpable de apropiación indebida y malversación de fondos.

Los criterios de este mundo
En esta situación, el mayordomo vive una verdadera crisis personal. Pierde un trabajo importante; se considera incompetente para dedicarse a un trabajo manual que nunca ha hecho, y le avergüenza pedir limosna para vivir –es curioso que no le diera vergüenza robar–. Por eso se pregunta qué hacer. En el poco tiempo que le queda antes de abandonar el trabajo, planea una estrategia para asegurar su futuro. Fue llamando uno a uno de los deudores de su amo, a solas, para que se creyeran únicos beneficiarios, y fue reduciendo la deuda contraída con su amo en grandes cantidades. Por los datos aportados se trataba de grandes negociantes de aceite y trigo, a los que el mayordomo ofrece grandes descuentos. Con este modo de proceder quiso ganarse el favor y el apoyo de los deudores para cuando él fuera despedido, y asegurarse así la ayuda y reconocimiento de estos en el futuro. Es decir, se hace amigos en el presente para ser ayudado por ellos en el futuro.
El amo, al enterarse, alabó la reacción del mayordomo. ¿Por qué? No por haber usado deshonestamente los recursos que no le pertenecían, ni por su comportamiento injusto; sino por la inteligente y decisiva reacción que tuvo para actuar, sabiendo utilizar los medios de los que disponía para conseguir su objetivo: obtener el favor de los deudores para solucionar su futuro. El mayordomo es previsor, sabe planificar anticipadamente, usando los bienes de su amo para asegurar su porvenir. La sagacidad del administrador participa de los criterios de este mundo, que el mismo amo compartía. Actuó como los hijos de este mundo, no como los hijos de la luz.

La sagacidad de los hijos de la luz
Por eso, el texto evangélico afirma que el mundo elogia a los estafadores inteligentes y que estos suelen ser más astutos que los hijos de la luz para darse cuenta de la urgencia del momento, actuar en beneficio propio y asegurarse su futuro. Los hijos de la luz –los discípulos de Cristo– deberían aprender a ser sagaces, sin dejar de ser justos, para saber utilizar convenientemente los medios que disponen en vida para alcanzar el fin que persiguen: las moradas eternas.
Jesús quiere que sus discípulos usen las riquezas de este mundo para instaurar los valores del Reino de Dios con el mismo empeño y sagacidad que el mayordomo deshonesto. De forma sabia, pero no deshonesta.
El texto finaliza con varios dichos que Jesús dirige a sus discípulos en torno al tema de las riquezas. El primero: «Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas». Se gana amigos con las riquezas injustas cuando se ponen al servicio de los necesitados; solo así se usa con justicia el dinero injusto. El segundo: «El que es fiel –o injusto– en lo poco, también en lo mucho es fiel –o injusto–». Si no eres fiel en el uso del dinero –que es poco–, no lo serás en las cosas mayores –valores del Reino de Dios–. Y el tercero: «No podéis servir a Dios y al dinero». La confianza y seguridad en el dinero es incompatible con el servicio a Dios y a los necesitados. No podemos convivir con Dios y con los ídolos.
El Señor advierte a sus discípulos de los peligros asociados a las riquezas que compiten con Dios. La tentación de amar al dinero se combate con el amor a los necesitados. El dinero, las riquezas son un medio, no un fin. Recuerdo a este respecto una curiosa frase que escuché hace años: «Ayuda a los pobres de este mundo y ellos te ayudarán en el próximo».


  Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos




Evangelio

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”. El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “100 barriles de aceite”. Él le dijo: “Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe 50”. Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él dijo: “100 fanegas de trigo”. Le dice: “Toma tu recibo y escribe 80”. Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz. Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.
Si, pues, no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».



Lucas 16, 1-13



sábado, 17 de septiembre de 2016

Mañana domingo a las 20,00 horas y en el Convento de San Francisco de Cádiz, Misa de acción de gracias por los 450 años de presencia franciscana en Cádiz




Nuestro director espiritual, el P. José Luis Salido Mateos, O. F. M., ha invitado a todos los hermanos de esta Santa Hermandad, como miembros de la gran familia franciscana a la que pertenecemos,  a la Solemne Eucaristía de acción de gracias  que será presidida mañana domingo a partir de las 20,00 horas por el Ministro Provincial, Fr. Juan Carlos Moya, O. F. M., en el Convento de San Francisco de Cádiz con motivo del 450 aniversario de la presencia Franciscana en nuestra provincia.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Últimas conversaciones con Benedicto XVI

Fuente: ALFA Y OMEGA

Hoy, 9 de septiembre, ve la luz Últimas conversaciones, título del libro-entrevista de Peter Seewald a Benedicto XVI. El periodista alemán culmina una serie que comenzó con Sal de la tierra (1997) y Dios y el mundo (2005) –libros en el que plasmó sus conversaciones con el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe– y continuó con Luz del mundo (2002) tras la elección de Ratzinger a la sede petrina. Últimas conversaciones, que aún tardará unas semanas en llegar a las librerías españolas, permite por primera vez a un Papa hacer un balance completo de su pontificado. Benedicto XVI no elude cuestiones polémicas, como el lobby gay compuesto por «no más de cuatro o cinco personas» que desmanteló en el Vaticano, pero más allá de que estos temas polémicos centraran los adelantos editoriales, el libro repasa su vida entera. Otra importante novedad ha sido la publicación a finales de agosto en Italia de Servitore di Dio e dell’umanità, obra de Elio Guerriero (durante más de 20 años director de la edición italiana de la revista Communio), llamada a permanecer como una de las biografías de referencias de Joseph Ratzinger. El libro incluye prólogo de Francisco, que agradece el «gran apoyo» de su predecesor, y una entrevista con el Papa emérito difundida el 24 de agosto por el diario La Repubblica. Benedicto reitera que el motivo de su renuncia fueron sus problemas de salud y la imposibilidad de asistir a la JMJ de Río, y habla de su cordial relación con Francisco.




AMPLIA REPRESENTACIÓN DE NUESTRA HERMANDAD EN LA MISA CONMEMORATIVA DEL XLIII ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL P. GUERRERO


Una concelebración eucarística de siete sacerdotes, entre los que se encontraban el vicepostulador de la causa de beatificación  del P. Pedro Guerrero González, S.I., P. Fernando García Gutiérrez, S.I., el rector del Seminario Diocesano, P. Ignacio Gaztelu y el párroco P. Antonio Olmo, S.I., sirvió de celebración del XLIII aniversario del fallecimiento del que fuera nuestro primer hermano mayor tras la reorganización de nuestra Santa Hermandad. Y una amplia representación de la misma, junto a la también Hermandad jerezana del Amor y Sacrificio, familiares, amigos y devotos de este santo sacerdote, Siervo de Dios, se dieron cita el pasado sábado en el templo parroquial portuense de San Francisco, cuyo lleno fue absoluto.

Se utilizó una vez más el cáliz de su primera misa que fue enviado a Japón para ser ofrecido a estas tierras por su expreso deseo (puesto que él quería ser misionero allí, pero no le dejó el P. Arrupe –superior general-por motivos de salud) hasta que fue de nuevo requerido como reliquia.

El P. Fernando agradeció cariñosamente y de forma reiterada la fidelidad en la representación de nuestra Hermandad de las Cinco Llagas en esta celebración, y añadió en su entrañable homilía aquellas palabras de San Agustín “ser invisible no significa estar ausente”, tan presentes en la vida del P. Guerrero”, así como algunas frases que destacamos:

“Hay una palabra en japonés que significa corazón grande y que implica la comprensión y la compasión. Eso es precisamente lo que necesitamos: ser comprensivos con los demás y ser compasivos con los demás.

Todos los que estamos aquí hemos venido a dar gracias por las gracias que nos ha dado el P. Guerrero: Dios tendrá sus caminos, y ya vendrá la beatificación; ya es un milagro que su presencia siga intercediendo por nosotros.”

Tras la santa misa todos los presentes nos acercamos al sepulcro del P. Guerrero donde hicimos juntos una vez más la oración por su pronta elevación a los altares.


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Aspecto que presentaba el templo parroquial, la capilla del sepulcro y el momento de la oración y algunas de las  reliquias que allí se veneran

Santa Teresa de Calcuta

Tras su canonización el pasado domingo y la primera fiesta tras la misma del pasado lunes, reproducimos íntegramente un atinado artículo sobre ella de ese mismo día obra de Enrique García-Máiquez y publicado en las cabeceras del Grupo Joly.




Santa Teresa de Calcuta

ENRIQUE  GARCÍA-MÁIQUEZ 05.09.2016

Un santo siempre es muy incómodo. Nunca lo está, desde luego, porque santo es quien llega al Cielo y está, por tanto, en la Gloria, que es estar en la gloria. Pero lo es para nosotros, porque un santo proclamado en la tierra, por la Iglesia, es un modelo propuesto a la imitación de todos los cristianos.

Santa Teresa de Calcuta no es, como no lo fue en vida, una santa confortable o acomodaticia. Por un lado, es una santa que desborda, desde su mismo centro, el imaginario oenegé. Nadie ayudó más a los más pobres más pobres, pero, a la vez, nadie dejó más claro que era el amor de Cristo en acción, que pertenecía a la Iglesia, que el aborto era un crimen ("No los matéis, dádmelos a mí", gritó) y que amaba y veneraba al Romano Pontífice. Quien más defendía la idéntica y suprema dignidad de cada ser humano, era, a la vez, consciente y respetuosa con las jerarquías y las dignidades. Lo cual no es un gesto estrafalario, sino que propone un concepto de igualdad radicalmente distinto del igualitarismo que se nos impone como el monopolio de lo digno y democrático. Allí los cargos se identifican con la entrega, no alteran la ontología, y son responsabilidades. La amistad y la compenetración entre santa Teresa de Calcuta y san Juan Pablo II es un monumento de la Iglesia contemporánea y uno los ve, juntos, como a unos san Pedro y san Pablo del siglo XX, complementarios, velando, con las llaves y la espada, por la misma Iglesia, que tiene diversidad de carismas y de dones, pero una sola alma. 


No podemos estar más contentos. Pero tampoco es una santa cómoda, ni muchos menos, para los que ya sabíamos todo esto y lo vemos gozosamente confirmado con su vida. La nueva santa nos recuerda que la verdadera autoridad es el servicio, que el amor auténtico estriba en la caridad, que la alegría surge de la entrega y que las obras han de nacer de la fe y mostrarla y demostrarla al mundo. No vale con tener las ideas claras. Hay que arremangarse, nos advierte santa Teresa de Calcuta, y no de cualquier modo, sino del modo más costoso, que es el amor a todos y a cada uno, empezando por los más pequeños y necesitados. Nos deja, además, sin excusas, porque nos recordó que, para quien sabe mirar, hay una Calcuta en todas partes, que la mayor pobreza es el hambre y la sed de Cristo y que nadie es tan humilde o incapaz como para no tener una misión de Dios que realizar para con nuestros prójimos.

Evangelio y comentario

Fuente: ALFA Y OMEGA

XXIV Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
Pecador convertido

El pasaje evangélico que comentamos refleja la acogida de Jesús a los pecadores y las reacciones que este hecho suscita. Lucas presenta a Jesús comiendo con publicanos y pecadores, considerados malditos y marginados social y religiosamente por aquella clasista sociedad judía. Los pecadores captan en Jesús la comprensión perdonadora y salvadora de un Dios misericordioso que no los excluye ni rechaza. Por eso, escuchan a Jesús.

Murmuraban
Sin embargo, Lucas relata también las consecuencias de esta actitud. Jesús era observado por los fariseos y los escribas, representantes de la perfecta autoridad judía, que murmuraban contra Él, porque acogía y comía con pecadores. Al juntarse con ellos, asumían que Jesús aprobaba su conducta e incurría en impureza. ¿Cómo Él, que se denominaba Mesías e Hijo de Dios, podía mezclarse con los impuros pecadores? Los fariseos y escribas guardaban distancia de los pecadores para no incurrir en impureza y evitaban mezclarse con ellos socialmente. No comprenden el comportamiento de Jesús. Les resulta escandaloso e inaceptable. La aceptación de los inaceptables provoca en ellos crítica y murmuración.

Tres parábolas
Y en respuesta a estas murmuraciones, Jesús expone tres conocidas parábolas a modo de enseñanza para sus oyentes: la oveja perdida, la moneda encontrada y el hijo pródigo. En las tres parábolas se repite el mismo esquema: algo importante que se pierde; una persona que lo busca o espera su recuperación; el redescubrimiento de lo perdido; y la celebración gozosa por el encuentro.
Y es en este contexto en el que hay que comprender particularmente el conocido relato del hijo perdido o la parábola del padre misericordioso.

¿Quién es el hijo mayor?
Mucho podríamos decir de esta hermosa parábola cuyo centro no son los hijos, sino el padre compasivo y misericordioso, que ama a sus dos hijos, también con sus faltas, y hace todo lo posible por restaurar la unidad de la familia rota por la partida del hijo menor y el alejamiento del hijo mayor. La conducta del hijo menor es imprudente e irrespetuosa con el padre. Gasta su herencia en una vida disoluta, pero se arrepiente y pide perdón.
El interés de la parábola se centra en la actitud del hijo mayor, que ha sido siempre fiel al padre. Pero al volver su hermano, se irrita ofendido contra su padre por la acogida ofrecida al hijo perdido. Quien merece agasajo y recompensa es el hijo obediente y responsable. La actitud del hijo mayor representa a los fariseos y escribas, que no aceptan la comprensión de Dios hacia los pecadores arrepentidos. Sin embargo, el padre compasivo perdona al hijo menor y busca reconciliar al hijo mayor. Más aún, manifiesta al hijo mayor que la presencia del hijo menor no afecta al afecto que le tiene a él. Y esta es la respuesta de Jesús a las murmuraciones de los escribas y fariseos: su herencia no disminuye por el amor de Dios hacia los pecadores. No deben excluir a otros de la presencia y del amor de Dios, porque la voluntad de Dios es salvar a los pecadores.


  Aurelio García Macías
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos




Evangelio

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos, conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse».
O, ¿qué mujer tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».
También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.” El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”. Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado”. Y empezaron a celebrar el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”. Él le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado”».


Lucas 15, 1-32




jueves, 8 de septiembre de 2016

Mañana, segundo viernes de mes y a partir de las 20,00 horas, Santa Misa de Hermandad


Nos uniremos a tal fin a la querida Hermandad del Cristo de la Expiración que celebra en nuestra Sede Canónica Solemne Triduo a María Santísima del Valle y cuya eucaristía comienza a las 20,00 horas.




domingo, 4 de septiembre de 2016

Evangelio y comentario

Fuente: ZENIT

XXIII Domingo del tiempo ordinario (ciclo C)
La verdadera sabiduría cristiana

Síntesis del mensaje: Es de sabios conocer la voluntad de Dios (1ª lectura). Es de sabios antes de construir un futuro o de llevar a cabo un proyecto el sentarse y ver si tenemos las fuerzas, las cualidades, los medios (evangelio). Es de sabios reconocer que todo lo humano es caduco (Salmo). Es de sabios cobijarse a la sombra de Dios que nos enseña a calcular nuestros años para adquirir ese corazón sensato (Salmo). Es de sabios saber por qué hay que abolir la esclavitud (2ª lectura). En resumen, es de sabios dar a cada cosa su importancia y poner los medios oportunos para conseguir los fines que nos proponemos, como hombres y como cristianos.
Puntos de la idea principal:
En primer lugar, ¿qué es la sabiduría? No es la simple erudición, ni el conocimiento obtenido mediante la investigación profundizada y metódica en un determinado campo. La sabiduría es un saber especial que implica cierta experiencia y dilección, gusto; un saborear lo que uno conoce (sápere, en latín, significa tener sabor de, gustar). Por tanto, la sabiduría propiamente dicha no tiene por objeto la ciencia de las cosas temporales, sino todo lo relacionado con Dios y el destino eterno del hombre. Es un saber gustativo, pero también operativo, o sea orientado a la acción. La sabiduría exige ser traducida en elecciones concretas de vida, como veremos más tarde.
En segundo lugar, analicemos ahora la sabiduría cristiana. Esta sabiduría elige a Jesús como Maestro y Señor. Elección que también es adhesión, no tanto de la cabeza cuanto del corazón, de toda la persona. No elegimos la doctrina de Jesús, sino a Jesús. Elección que compromete toda nuestra existencia. Elección que implica también renunciar a todo por Jesús, como nos dice el evangelio de hoy. Cuando compiten dos patrones: Jesús o las riquezas, Jesús o el placer, Jesús o la carrera, Jesús o nosotros mismos…quien tiene esta sabiduría cristiana sabe a quién elegir. Lo mismo para otros casos en los cuales están en juego la justicia, la verdad y la moral. Hoy hay mil posibilidades de optar por esta sabiduría cristiana o también por la sabiduría mundana que nos la ofrecen en platillos de oro los grandes de esta tierra. Sabiduría ésta mundana que Santiago apóstol en su carta define como: terrenal, animal y diabólica (3, 15). Ahora sí nos explicamos todo lo relacionado a la camuflada ingeniería genética, los locos experimentos de híbridos de seres humanos y animales, con la excusa de investigar para acabar con enfermedades, como se hizo con la fracasada investigación con células madre embrionarias. Ya en algunos países se ha levantado el veto para este tipo de experimentos; pueden hacerlos. ¿Es sabiduría proponer ahora otro tipo de familias y matrimonios, distintos al plan de Dios? ¿Es sabiduría proponer otro tipo de Iglesia –con sus nuevos dogmas acordes a la mentalidad relativista que hoy campea- distinta a la que Jesús fundó y que defendió la Tradición de la Iglesia durante 21 siglos? Esta sabiduría cristiana sabe poner a Dios en el centro de la vida, de la familia, del trabajo y carrera. Esta sabiduría nada hace sin antes consultar a Dios en la oración para saber lo que se debe hacer, cuáles son las fuerzas y debilidades.
Finalmente, con esta sabiduría cristiana podremos entender lo que Jesús nos dice en el evangelio de hoy: tenemos que amar a Dios antes que a nuestros padres y parientes; y si hay que escoger entre Dios y la familia, preguntemos qué hizo santo Tomás Moro, primer ministro del rey inglés Enrique VIII, allá por el siglo XVI. Comprenderemos también cómo llevar la cruz todos los días y renunciar a todo, si Cristo nos lo pide. Con esta sabiduría podremos echar cuentas exactas y calcular los gastos para construir la torre de la fidelidad matrimonial, de la honestidad profesional y laboral. Con esta sabiduría pondremos cimientos sólidos y macizos en nuestra vida para que nuestra casa no se derrumbe cuando vengan las tempestades, los terremotos, los sismos, propios del devenir humano. Con esta sabiduría sabremos si tenemos músculos fornidos y resistentes para dar batalla a los enemigos de nuestra alma y de los valores humanos y cristianos. Con esta sabiduría es fácil tratar a todos como hermanos, y no como esclavos (2ª lectura). Con esta sabiduría entenderemos cómo todo es pasajero, toda hierba se seca y todos volveremos al polvo (Salmo).
Para reflexionar: Santiago nos da estas cualidades de la verdadera sabiduría: “es pura, pacífica, indulgente, dócil, llena de misericordia y de buenos frutos, sin parcialidad, sin hipocresía” (3, 17). ¿Qué sabiduría rige mi vida: la cristiana o la mundana? ¿Qué estoy ganando, si aplico mis oídos a la sabiduría mundana? ¿Qué he cosechado al hacer caso a la sabiduría cristiana?
Para rezar: con el Salmo de hoy recemos: “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría” (90, 12). Es de sabios rezar con la Iglesia“ayúdanos, Señor, a valorar con sabiduría los bienes de la tierra, siempre orientados hacia los bienes eternos”. Ya no despreciar, sino valorarlos.


  P. Antonio Rivero Regidor, L.C.



Evangelio


En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; Él se volvió y les dijo: Si alguno viene donde mí y no pospone a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: "Este comenzó a edificar y no pudo terminar." O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con 10 mil puede salir al paso del que viene contra él con 20 mil? Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Pes, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío. 


Lucas 14, 25-33




Manuel Campos, capataz del paso del Señor de la Vía-Crucis, tendrá a su cargo el ‘Pregón del Costalero’

Fuente: MARTÍN GÓMEZ

El acto se enmarca dentro del Encuentro de Costaleros que se desarrollará el próximo mes de octubre en nuestra ciudad entre los días 28 y 29.
Manuel Campos es un veterano cofrade que ha ido al frente de distintos martillos de la ciudad desde el año 2000, pero que lleva toda una vida ligada al mundo de la costalería, ha sido designado por la organización del Encuentro de Costaleros como principal protagonista del ‘Pregón del Costalero’.
Este acto, con el que tradicionalmente da comienzo el Encuentro de Costaleros, se celebrará el próximo 28 de octubre, a partir de las nueve de la noche, en la iglesia conventual de San Francisco, sede canónica de la Hermandad de las Cinco Llagas. Precisamente el pregonero desarrolla su labor como capataz al frente de la cuadrilla de costaleros de la impresionante talla de Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis desde el año 2011, año en el que dejó de ser capataz del paso de misterio de la hermandad de la Coronación de Espinas, donde estuvo desde el año 2000 hasta el 2010.

El pregonero ingresó como hermano en la hermandad de la Coronación en 1970, y sustituye a Francisco Yesa, quien tuvo a su cargo el pregón el año pasado. Pese a no contar con experiencia en los atriles, el pregonero ha confesado que acogió con “orgullo y entusiasmo este encargo, ya que supone una oportunidad única de poder expresar los principales valores que creo que debe tener el costalero en nuestros días, ayudado por la historia que conozco gracias a mis muchos años de dedicación a un mundo que me apasiona”.
Desde nuestra Hermandad damos la enhorabuena al bueno de Manuel, que sin duda sabrá transmitir muchas de sus grandes vivencias ante el Divino Nazareno franciscano.